5 Y yo, por mi parte, seguí considerando, y, ¡mire!, había un macho de las cabras+ que venía del poniente sobre la superficie de toda la tierra,* y no tocaba la tierra. Y en lo que respecta al macho cabrío, había un cuerno conspicuo entre sus ojos.+
“¿Sabes realmente por qué he venido a ti? Y ahora regresaré a pelear con el príncipe* de Persia.+ Cuando yo vaya saliendo, ¡mira!, también el príncipe de Grecia* viene.+