¿Merece la pena ser honrado?
AL VER tan poca honradez entre los adultos, los jóvenes suelen copiar su ejemplo. Por eso, ¡qué reconfortante y digno de mención es ver a alguien honrado! La revista Sports Illustrated introdujo uno de tales ejemplos de honradez con el siguiente comentario: “Esta historia nos devuelve la fe”.
La revista comentó que durante un partido juvenil de béisbol en Florida (E.U.A.), el primera base recogió una pelota que iba rodando y trató de tocar al corredor que iba de la primera base a la segunda. La árbitra, Laura Benson, eliminó al corredor, pero el primera base le dijo: “Señora, no toqué al corredor”. En vista de eso, Laura Benson permitió que el corredor se colocase en la segunda base.
Dos semanas más tarde, durante otro partido, el mismo joven estuvo implicado en una jugada similar, y Laura Benson volvía a ser la árbitra. Esta vez pensó que el muchacho no había conseguido tocar al corredor, y dio por válida la jugada de este último. Aunque el muchacho no dijo nada mientras volvía a su posición, ella notó, por cómo la miró, que algo iba mal. Así que se acercó a él y le preguntó: “¿Tocaste al corredor?”.
“Sí”, le respondió.
Ante esto, Laura Benson revocó su decisión y eliminó al corredor, lo que provocó las protestas de los entrenadores del equipo contrario. Pero ella explicó lo que había sucedido dos semanas antes y dijo: “Si un chico es así de honrado, tengo que darle la razón”.
Hoy día parece que triunfan en el mundo los que no son honrados. Ocurre lo que dijo en cierta ocasión un salmista bíblico: “¡Mira! Estos son los inicuos, que están en desahogo indefinidamente. Han aumentado sus medios de mantenimiento”. (Salmo 73:12.) Pero lo cierto es que a la larga la honradez paga mejores dividendos. Hace que la persona se gane el respeto de su prójimo, y lo que es más importante, hace que se gane el favor de Jehová Dios, quien puede recompensarle con vida eterna.