Sida. ¡Profesionales sanitarios, tomen precauciones!
“LOS profesionales sanitarios corren el riesgo de contraer el VIH de pacientes que lo poseen.” Esta advertencia de la facultad de medicina de África del Sur se cita en el South African Medical Journal. Se debe a la cantidad de profesionales médicos que han perdido la vida como consecuencia de un contagio accidental de sida.
Ahora se toman muy en serio las directrices que se dan para proteger a los profesionales sanitarios. A continuación se muestran algunas de las normas que da la facultad a los miembros del personal médico que pudieran entrar en contacto con personas VIH-positivas mientras efectúan su trabajo.
Si en una situación que no es de emergencia un paciente rehúsa someterse a un análisis de sangre para comprobar si es portador del virus del sida, el profesional sanitario puede optar por “poner fin a la atención profesional [...] después de una consideración detallada con el paciente”. Se advierte que en situaciones de emergencia todos los pacientes sean “tratados como si fueran VIH-positivos”.
En el apéndice del documento aparece una larga lista de medidas de precaución. Por ejemplo, llevar guantes de goma “al tocar sangre y fluidos corporales, membranas mucosas o cualquier zona dérmica de riesgo [...]; al manipular objetos o superficies manchadas de sangre o fluidos corporales [...]; al efectuar procedimientos en los que es probable que las manos entren en contacto con sangre”. También se recomienda al personal sanitario “llevar mascarillas y protecciones oculares o faciales en operaciones en las que existe la probabilidad de que gotee sangre o fluidos corporales”.
Se dedica todo un apartado a advertir al personal sanitario que no lleve agujas sin funda ni deje por medio objetos afilados usados. Se debería evitar incluso el “pasarse directamente instrumentos afilados entre el personal del quirófano” durante las operaciones. Además, se aconseja que “todas las muestras de sangre o de fluidos corporales se guarden en recipientes sólidos y herméticos”, y que estos se distribuyan solo en “bolsas de plástico o recipientes impermeables”.
Se recomienda acción inmediata en caso de que un trabajador sanitario llegara a estar expuesto al virus, ya sea al hacerse una herida con un objeto afilado contaminado, o debido a que una herida abierta entrara en contacto con sangre. El documento dice: “El trabajador sanitario debe hacerse un análisis en el momento de verse expuesto, y después a las seis semanas, a las doce semanas y a los seis meses. Durante este tiempo deben tomarse medidas de precaución para evitar un contagio por transmisión sexual al compañero o compañeros sexuales del trabajador sanitario”.
Estas medidas muestran una tendencia cada vez mayor por parte del personal médico informado a tomar más precauciones a la hora de usar y manipular sangre.