¿Quién puede enfrentarse con éxito a las inquietudes de la vida?
“¿Por qué no pueden los hombres más hábiles de todos los países reunirse y usar sus cerebros para crear un mundo pacífico? ¿Por qué siempre tiene que haber problemas y tensiones en algún lugar?” Estas preguntas perturbaron a una actriz afamada. Y no es raro que muchas otras personas hayan pensado como ella. Para la gente en general, la vida parece estar llena de preguntas perturbadoras de esa índole, y de una multitud de inquietudes y ansiedades.
Nadie tiene que decirle a usted que la humanidad se encara a problemas monumentales. El costo de vida ha subido desmesuradamente. La desintegración de la vida familiar ha resultado en más divorcios y más hogares en disolución y, por lo menos hasta cierto grado, en menos control de los padres sobre los hijos. Grandes números de personas luchan contra la mala salud, mientras que otras sufren debido a escasez de alimentos, de bienes materiales y de energía. Por todo el mundo las personas están intranquilas, temerosas y perturbadas en cuanto al futuro.
Considere, por ejemplo, el costo de la vida. Durante 1979, la proporción de la inflación fue de 172.6 por ciento en Argentina, 32,4 por ciento en las Filipinas y 27,5 por ciento en Grecia. (U.S. News & World Report, 1 de octubre de 1979) Es fácil comprender que bajo tales circunstancias el adquirir las necesidades de la vida llegue a ser causa de inquietud.
¿Qué hay de los hogares en disolución, deshechos? En los Estados Unidos, de cada tres matrimonios uno termina en divorcio. Existe una situación similar en Rusia, pues la revista Soviet Life ha admitido lo siguiente: “Por término medio, de cada tres matrimonios uno se disuelve oficialmente.”
Ninguna persona bien informada negará que en muchas partes de la Tierra la gente afronta escasez de alimento y de bienes materiales. Y los problemas energéticos son comunes por todo el mundo. Si se agrega a todo esto el almacenamiento de armamentos nucleares, parece haber buena razón para sentir inquietud en cuanto al futuro. Por lo tanto, usted tal vez pregunte: ¿Quién puede enfrentarse con éxito a las inquietudes de la vida?