¿Cómo puede conseguirse la paz mundial?
¿ESTÁ cerca la paz mundial? Muchas personas así lo creían, pero ahora lo dudan. Según un informe sobre los desafíos que presenta el futuro, publicado en el rotativo sudafricano Daily Mail & Guardian, “las predicciones de un nuevo orden internacional que se hicieron hace solo diez años parecen ahora perdidamente optimistas”.
Los escritores reflexionan sobre la esperanza que existía tan solo hace una década. La Guerra Fría acababa de terminar, y con ella el conflicto entre las superpotencias. Parecía el principio de una nueva era, y muchos esperaban que la humanidad empezaría a avanzar en su lucha contra la pobreza, la enfermedad y los problemas ambientales. “Aquellas predicciones parecen ahora completamente utópicas”, dice el informe. “Se han producido nuevos conflictos en zonas insospechadas, y la pobreza mundial sigue aumentando. Hay ahora dos nuevas potencias nucleares. La reputación de las Naciones Unidas ha sufrido un fuerte revés al no haber sabido controlar una serie de crisis humanitarias. La actitud está cambiando de la utopía a todo lo contrario: la distopía.”
Los estudiantes de la Biblia se dan cuenta de que el esfuerzo humano, sin importar su nobleza, nunca puede tener un éxito completo. ¿Por qué no? Porque, como la Biblia dice, “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). Bajo el control de Satanás, el mundo no puede alcanzar la condición paradisíaca para la que Dios lo creó.
Sin embargo, hay razón para tener optimismo. Jehová Dios promete traer la paz mundial, no arreglando este sistema de cosas, sino produciendo “una nueva tierra” en la que “la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:13). En efecto, por medio del Reino de Dios, el planeta se transformará en un hogar pacífico y feliz donde la vida y el trabajo reportarán satisfacción constante a la humanidad obediente. Además, Dios promete limpiar “toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. Estas promesas no están basadas en las inseguras predicciones de los hombres, sino en la infalible Palabra del Creador, que no puede mentir (Revelación [Apocalipsis] 21:4; Tito 1:2).