Presentando las buenas nuevas... ayudándonos los unos a los otros
1 Como una “asociación de hermanos” todos deseamos ayudarnos los unos a los otros. (1 Ped. 2:17) Esto es especialmente cierto en lo que tiene que ver con la gran obra que se nos ha asignado de predicar el Reino y hacer discípulos. Es muy impresionante ver la obra maravillosa que esta “asociación de hermanos” ha efectuado al llevar las buenas nuevas a otros, dedicando en los Estados Unidos más de un millón de horas al servicio del campo solo el año pasado.
2 Cuando consideramos que muchos de los que participan en esta obra son bastante jóvenes y otros son recién interesados; podemos ver la necesidad de ayudarnos los unos a los otros a ser eficaces en nuestro servicio. Pero aun los que han estado por mucho tiempo en el servicio del Reino agradecen muchísimo la ayuda y las sugerencias que reciben del Ministerio del Reino y la ayuda que suministran los hermanos de más edad en la congregación al mostrarles métodos eficaces para presentar las buenas nuevas.
3 A menudo se ha observado que durante la reunión de servicio se repasan para nuestro provecho presentaciones excelentes. Pero es posible que para el tiempo que estamos listos para participar en el servicio del campo, esas ideas ya se nos hayan olvidado. ¿Qué se puede hacer donde hay arreglos para reuniones adicionales para salir al servicio del campo? Además de considerar brevemente el texto, por lo general es provechoso considerar sugerencias acerca de la presentación que podemos usar en el campo. Si el grupo va a ofrecer las revistas, ¿no sería bueno considerar unos cuantos puntos de interés en las revistas corrientes que pudiéramos mencionar al amo de casa?
4 O si van a presentar la oferta regular, la consideración pudiera efectuarse de diversas maneras según le parezca mejor al hermano encargado del grupo. Por ejemplo, si se ha sugerido un nuevo sermón en el Ministerio del Reino, sería provechoso repasarlo con el grupo. Quizás algunos encuentren provechoso pedir que un publicador diferente dé la presentación al grupo cada semana para tener las ideas bien claras en la mente. En otra ocasión quizás solo se repasen los textos bíblicos o consideren puntos llamativos de los cuales hablar en la literatura que van a presentar. Quizás algunos han tenido buenos resultados usando cierta presentación y sus comentarios serían provechosos.
5 Para variedad se pudiera dar atención especial a una breve consideración de algunos de los factores que hacen que nuestro ministerio logre mucho. Por ejemplo, ¿podemos hacer nuestra introducción más interesante o atractiva de modo que capte el interés del amo de casa? ¿Hacemos una práctica del tratar de envolverlos en la conversación, ayudándolos a entender? ¿Hacemos resaltar el punto principal que queremos comunicar? ¿Tratamos de ilustrar el punto de una manera práctica? ¿Mostramos entusiasmo y amistad en nuestra manera de hablar con otros? ¿Es eficaz nuestra conclusión? ¿Les damos razón para desear lo que estamos ofreciendo?
6 Por medio de seguir estas sugerencias, cuando los hermanos salen de la reunión para el servicio del campo se sentirán preparados para decir algo específico y que haga pensar a la gente. Por otro lado, si la persona encargada del grupo solo comenta: ‘Estoy seguro de que todos tenemos presente la oferta y una presentación,’ posiblemente algunos piensen que no reciben la ayuda al reunirse que pudieran recibir.
7 Finalmente, ¿quién de nosotros no aprecia una calurosa invitación para trabajar junto con otro publicador, especialmente si somos jóvenes o bastante nuevos en el servicio? Por lo tanto consideremos en toda ocasión el ayudarnos los unos a los otros. Así estaremos participando en la edificación de esta teocrática “asociación de hermanos” mientras participamos en la obra más grandiosa de todos los tiempos.
¿Puede usted dedicar más tiempo al servicio del campo?