Maneras de ampliar el ministerio
1 Hace más de cuarenta años apareció en La Atalaya del 1 de diciembre de 1955 un artículo titulado “¿Es suficiente lo mejor que usted hace?”. Señaló bondadosamente cómo podía el pueblo de Jehová dar más en el ministerio, de modo que aumentara su participación en la obra del Reino. Ese buen consejo también es aplicable hoy, cuando continuamos mejorando el servicio que rendimos.
2 Todo nuestro servicio debe motivarlo el mayor mandamiento: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mar. 12:30). Demostramos que tenemos un amor absoluto a Jehová aprovechando al máximo las oportunidades que se nos presentan para promover la obra del Reino. Analicemos las siguientes maneras de ampliar nuestro ministerio.
3 Cargue con su responsabilidad. Los hermanos dedicados pueden esforzarse por llenar los requisitos para ser siervos ministeriales y más adelante ancianos. Los artículos “¿Procura usted adelantar?” y “¿Está usted capacitado para servir?”, de La Atalaya del 1 de septiembre de 1990, han impulsado a muchos hermanos a hacerse disponibles para asumir responsabilidades en la congregación. Pida a los ancianos de su congregación sugerencias específicas sobre cómo trabajar para llenar los requisitos.
4 A los ancianos y siervos ministeriales solteros se les invita a pensar seriamente en solicitar su matriculación en la Escuela de Entrenamiento Ministerial. Se puede conocer mejor esta escuela leyendo las referencias que aparecen bajo “Escuela de Entrenamiento Ministerial” de los Índices de las publicaciones Watch Tower de 1986-1990, 1991-1994 y 1996. ¿Ve abrirse ante usted ‘una puerta grande que conduce a actividad’? (1 Cor. 16:9a.) Muchos hermanos que cruzaron esa puerta nunca imaginaron los privilegios de servicio que había al otro lado. Hoy día disfrutan del servicio en Betel o en el campo como precursores especiales, misioneros o superintendentes de circuito.
5 Trate de emprender el servicio de tiempo completo. Los jóvenes que se gradúan de la escuela superior, las amas de casa y quienes ya se han jubilado deben pensar seriamente en el precursorado. Repase el suplemento de Nuestro Ministerio del Reino de julio de 1998 y luego hable con precursores cuyas circunstancias eran similares a las suyas. Puede ser que se sienta motivado a ampliar su ministerio siendo precursor, al igual que ellos (1 Cor. 11:1). ¿Le sería posible aumentar su actividad a fin de dedicar setenta horas al mes y así servir de precursor regular?
6 Actualmente trabajan en las sucursales y los hogares Betel de todo el mundo más de diecisiete mil hermanos y hermanas. En Nuestro Ministerio del Reino de marzo de 1995 se habló de lo que se necesita para solicitar ese servicio. ¿Por qué no lee ese suplemento y piensa si puede llenar los requisitos para disfrutar del privilegio singular de servir en Betel?
7 Sirva donde haya mayor necesidad. ¿Vive usted en un territorio que se trabaja con mucha frecuencia o donde hay muchos hermanos? ¿Ha pensado en ampliar su ministerio trasladándose a donde la necesidad es mayor? Tal vez pueda mudarse a una zona rural cercana donde se necesiten más obreros (Mat. 9:37, 38). Este paso no debe darse apresuradamente. Hay que pensarlo y orar al respecto (Luc. 14:28-30). Hable de su situación con los ancianos y el superintendente de circuito. Ellos estudiarán con usted si es prudente que haga tal cambio ahora o que se prepare para hacerlo en el futuro. Si desea escribir a la Sociedad para pedir sugerencias en cuanto a dónde trasladarse, su carta debe ir acompañada de otra firmada por el Comité de Servicio de Congregación.
8 Mejore la calidad de su servicio. Probablemente todos podemos tener una participación más plena en el ministerio mejorando la calidad de nuestro servicio del campo. ¿Realiza todas las facetas de la obra, como la predicación de casa en casa e informal, las revisitas y los estudios bíblicos? Si dirige un estudio, ¿puede mejorar su arte de enseñar? Sería conveniente que repasara el suplemento de Nuestro Ministerio del Reino de junio de 1996, donde encontrará sugerencias que puede poner en práctica para motivar a los estudiantes a dedicarse y bautizarse.
9 En el capítulo 9 del libro Organizados para efectuar nuestro ministerio se analizan con más detenimiento las maneras de ampliar y mejorar el ministerio. Sin duda, todos debemos desear dar el máximo en el servicio a Dios. ¿Por qué no piensa seriamente en trazarse metas espirituales? Haga lo que recomienda 1 Timoteo 4:15: “Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en ellas, para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos”.