Informe mundial
◼ África
África es el segundo continente más grande del planeta, con una quinta parte de toda la masa continental terrestre. A lo largo del ecuador hay bosques tropicales y una inmensa variedad de vida animal, como elefantes, jirafas y leones. Al norte se encuentra el Sahara, el mayor desierto del mundo. La luz de la Palabra de Dios brilla cada vez con mayor intensidad en el llamado continente negro (Mat. 4:16).
A Marie, una niña de seis años de Ghana, sus compañeros de escuela la llevaron a la fuerza ante la maestra y la acusaron de no cerrar los ojos ni decir “amén” cuando la clase rezaba. La maestra le exigió una explicación, de modo que Marie le contestó con calma: “Ustedes rezan a Jesús, pero yo he aprendido en el estudio de la Biblia con mi familia que solo podemos orar a Jehová mediante Jesús; así que, ¿cómo voy a decir ‘amén’ cuando rezan?”. La profesora se quedó atónita y dijo a la clase: “Déjenla en paz, es testigo de Jehová”. Después, la madre de Marie envió un ejemplar de Mi libro de historias bíblicas a la maestra, quien lo utiliza como libro de texto cuando tiene que dar clases de la Biblia a los alumnos.
En 1996, Alfred, de Guinea, aprendió algo de la verdad y adquirió algunas publicaciones bíblicas. Poco tiempo más tarde regresó a su pueblo. Su breve contacto con los testigos de Jehová le convenció de que tenía la obligación de hablar a otros sobre lo que conocía. Decidió, además, que construiría un Salón del Reino mientras esperaba la respuesta de los Testigos a los que había escrito. Así que en 1998 levantó un sencillo edificio, pero los habitantes del pueblo lo echaron abajo. Lo mismo ocurrió con un segundo y hasta un tercer salón.
De modo que Alfred habló de la situación con el jefe del pueblo, que organizó una reunión con él y sus opositores. El jefe escuchó con atención lo que se dijo y autorizó a Alfred a construir el salón, para lo cual le facilitó un buen terreno en la carretera principal, a la entrada del pueblo. Alfred y su estudiante de la Biblia, Daniel, emplearon bambú y otros materiales del bosque para construir en catorce días un nuevo Salón del Reino.
En cuanto estuvo terminado, comenzaron a celebrar las reuniones, en las que analizaban los folletos que tenían y a las que asistía con frecuencia el jefe del pueblo. Cuando la sucursal se enteró, organizó las visitas periódicas de unos precursores especiales, a fin de enseñarles a dirigir bien los estudios y a ayudar a los interesados. Durante la visita del superintendente de circuito al pueblo, asistieron al discurso 69 de sus 400 habitantes.
Joshua y Susan, que residen en el oeste de Kenia, fueron hospitalizados a consecuencia de un grave accidente de carretera. Los miembros de su iglesia que los visitaban les decían que lo sucedido había sido un castigo de Dios. No obstante, como ellos habían leído la Biblia y las revistas que les habían dado los testigos de Jehová, sabían que Dios no causa los accidentes, así que dijeron a sus visitantes que si no tenían otra manera de consolarlos, que no volvieran. El matrimonio se puso en contacto con los testigos de Jehová en cuanto dejó el hospital. En el mes de noviembre ambos empezaron a salir al ministerio, y se bautizaron en febrero de 2000. Joshua es precursor auxiliar de continuo, y Susan hizo el precursorado auxiliar en abril.
Cierto día, Otis, quien luchó en la guerra civil de Liberia, se dirigía junto con un “amigo” a un país vecino a vender un automóvil que habían robado, pero el “amigo” lo atropelló adrede, rompiéndole así las piernas y la médula espinal, tras lo cual escapó en el vehículo. Otis quedó mutilado y paralizado de las caderas hacia abajo. Aunque muchas veces pensó en suicidarse, su vida cambió cuando su padre comenzó a estudiar la Biblia con un precursor especial. Otis estaba postrado en cama, pero el mensaje de esperanza que le llegaba desde la habitación de su padre le llenaba de alegría, de modo que pidió que el estudio se celebrara en su cuarto a fin de tomar parte en él. Lo que aprendió lo motivó a hacer algunos cambios. Dejó de fumar y comenzó a mejorar su personalidad. Hoy día, ya no le preocupa su discapacidad. Es publicador de las buenas nuevas, y siempre está al tanto de quién pasa al lado de su casa para así hablarle de su esperanza. A la pregunta de qué le había convencido de que había hallado la religión verdadera, contestó que había sido el interés personal de los Testigos. “Los hermanos vienen a visitarme todos los días, lo cual me ha permitido recuperar la dignidad”, dijo.
Avelino estaba suscrito a las revistas, pero no había ningún Testigo en la zona de Mozambique donde vivía. Con el tiempo se le comenzó un estudio bíblico por correspondencia. Entonces, Avelino empezó a hablar a otros sobre lo que acababa de aprender. Poco después se había formado un grupo que se reunía para leer artículos de La Atalaya y el libro Razonamiento a partir de las Escrituras. Al enterarse de ello, unos hermanos fueron a la zona a predicar. ¡Qué sorpresa se llevaron cuando descubrieron que el grupo lo formaban treinta personas! Se dio un discurso público, que contó con 90 asistentes. Diez miembros de este grupo fueron a Nampula a la siguiente asamblea. Uno de ellos se quedó en la ciudad y leyó en una semana todo el libro El conocimiento que lleva a vida eterna. Debido a este interés, se trasladaron a la zona dos precursores regulares. El grupo está progresando muy bien.
En Ruanda, la cantidad de publicadores alcanzó un nuevo máximo de 7.435 en junio. Como promedio, todos los meses del año de servicio participó en alguna forma de precursorado 1 de cada 5 publicadores. Se dirigen más de doce mil estudios bíblicos, y a la Conmemoración asistieron 30.716 personas. Durante los pasados cuatro años se construyeron y dedicaron 51 Salones del Reino, y hay planes de levantar otros 115. Pese a que la construcción consume mucho tiempo, los publicadores salen al ministerio del campo un promedio de veinte horas al mes.
Un joven residente en Gambia esperaba ir a Canadá para convertirse en ministro pentecostal, y mientras tanto, trabajaba de secretario de la iglesia pentecostal local. Pues bien, él y su esposa aceptaron estudiar el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros? Durante el estudio les enseñaron las diferentes características de la Traducción del Nuevo Mundo, entre ellas la sección “Temas bíblicos para consideración”, que aparece en la parte de atrás de la Biblia. A partir de entonces, en lugar de entonar cánticos religiosos por las mañanas, como hacían antes, analizaban uno de los temas y buscaban todos los textos citados. Cuando al joven le llegó una carta de la iglesia que lo invitaba a un curso de dos años en un seminario de Canadá, respondió: “¿Para qué lo necesito? Ya tenemos la verdad”. Tras seis meses de estudio, tanto él como su esposa se bautizaron, y ahora toman parte activa en hablar a otras personas de las maravillosas verdades que han aprendido y que tanto los han beneficiado.
◼ América
América, compuesta en realidad por dos continentes, se extiende desde la glacial región ártica hasta la antártica, pasando por las calurosas y húmedas zonas tropicales. En su mitad sur se encuentra la mayor cantidad de especies vegetales y animales del mundo. En toda América se están predicando con celo las buenas nuevas.
En Bolivia, un hombre desatendía en sumo grado a su esposa y sus dos hijos. Tenía vicios profundamente arraigados, entre ellos beber en demasía y mascar hojas de coca. Sin embargo, comenzó a estudiar la Biblia y poco a poco logró vencerlos. Disgustado por la categórica negativa de su mujer a unirse al estudio bíblico, le dijo que tal vez dejaría de analizar las Escrituras y volvería a su estilo de vida anterior. Esta posibilidad conmocionó a la esposa, pues le agradaba mucho más la persona en que su cónyuge se había convertido. Le preguntó qué lo había desanimado, y él le respondió que no deseaba asistir al Salón del Reino sin su familia. Ante esto, ella accedió a estudiar la Biblia e incluso asistió a la asamblea de distrito en la que su esposo se bautizó.
En Brasil ha cobrado impulso la predicación entre la población sorda, de aproximadamente 1.700.000 personas, durante el año de servicio 2000. Se asignó a dieciocho precursores especiales que dominaban el lenguaje de señas brasileño a los centros urbanos con comunidades sordas de cierta magnitud. Además, al formarse el equipo de traducción a ese lenguaje en septiembre de 1999, fue posible presentar por primera vez en vídeo el drama bíblico, los discursos principales y los cánticos del Reino en la Asamblea de Distrito “Hacedores de la Palabra de Dios”. En la actualidad, la Sociedad está preparando numerosas videocintas en lenguaje de señas brasileño con el fin de que aumente el aprecio de las personas sordas por la verdad bíblica. En todo el país hay ahora dieciséis congregaciones y 87 grupos de lenguaje de señas.
Tras estudiar sociología durante cuatro años en la universidad, Michael, de Canadá, se matriculó en un seminario católico de Toronto, pues deseaba ser sacerdote. Él narra que el monseñor eclesiástico que impartía las clases aseguró en cierta ocasión que había distintas maneras de dirigirse a Dios en oración, no solo mediante Jesucristo. Michael cuestionó esa afirmación citando las palabras de Jesús consignadas en Juan 14:6: “Nadie viene al Padre sino por mí”. El monseñor replicó que los estudiantes deberían dejarle la interpretación de la Biblia a él y concentrarse en otros estudios.
Michael llamó a la sucursal canadiense de la Sociedad y solicitó ayuda espiritual. Quiso estudiar el libro El conocimiento que lleva a vida eterna dos veces por semana, y en ocasiones analizaba dos capítulos por vez. Posteriormente abandonó la institución religiosa y se empleó en una oficina. La visita que realizó el 9 de octubre de 1999 a las instalaciones de la sucursal le impresionó mucho, por lo que se resolvió a asistir a todas las reuniones de la congregación, tomar apuntes y ofrecer comentarios de calidad. Se bautizó el 19 de febrero de 2000, y desde septiembre es precursor regular.
Una hermana de Costa Rica se sentía desanimada debido a los diversos problemas y presiones que afronta. Un accidente la confinó en una silla de ruedas. Desde la muerte de su madre ha atendido sola a su padre, ciego y con problemas mentales, así como a su hermana y su hermano adultos, que también sufren discapacidad psíquica. Además, cocina, limpia la casa, lava la ropa y cuida de la familia... todo desde su silla de ruedas. Puesto que deseaba participar al mayor grado posible en el ministerio, los ancianos de la congregación la ayudaron con bondad a analizar las oportunidades de que disponía. Por ejemplo, le propusieron que se sentara a la acera de su casa durante veinte o treinta minutos diarios. Muchas personas pasan por allí, ya que hay una parada de autobús cerca. La animaron a que, en su silla de ruedas, les hablara y les ofreciera tratados y revistas. Incluso podría volver a dialogar con aquellos que pasaban a menudo. La hermana siguió las recomendaciones. Reflexionó en las palabras del apóstol Pablo que se encuentran en Romanos 1:14, 15: “Tanto a griegos como a bárbaros, tanto a sabios como a insensatos, soy deudor: de modo que por mi parte tengo vivo interés en declararles las buenas nuevas también a ustedes, allí en Roma”. Se dio cuenta de que ella tenía esa misma deuda para con su prójimo. Ahora, cuando habla de su ministerio, es notorio que realmente encuentra gozo y satisfacción en su servicio sagrado.
Un matrimonio de misioneros del Ecuador deseaba llegar al mayor número de personas posible en el centro de Guayaquil. No obstante, las estrictas medidas de seguridad de un edificio de apartamentos les impedían la entrada al lugar. Aun así, pudieron predicarles a cerca de veinte empleados y guardias, en la mayoría de los casos utilizando el intercomunicador, pero no les fue posible ponerse en contacto con ningún propietario. Por lo tanto, decidieron hablar con el administrador general. Después de que los misioneros le explicaron que el propósito de su visita era fortalecer los valores morales y espirituales de las familias, el señor repuso: “Creo que todos deberían escucharlos”. Entonces le dictó a su secretaria el siguiente mensaje, que fue colocado en el tablero de anuncios: “La señora Gabi März visitará los apartamentos del edificio el domingo por la tarde, pues realiza una labor educativa con el propósito de fomentar los valores morales. Si a alguien le resulta inconveniente recibirla, tenga la bondad de hacérmelo saber. El administrador general”.
Primero, los misioneros visitaron el amplio apartamento del último piso, donde encontraron a un director de escuela, quien comenzó a estudiar la Biblia, al igual que otras tres personas del piso de abajo. Una familia asistió a la Conmemoración y, posteriormente, visitó la sucursal. En total, los misioneros iniciaron dieciséis estudios bíblicos en este territorio de alta seguridad, al que no se había podido acceder antes.
En Perú, Jessica, una precursora regular de 15 años, es la única Testigo en su familia. Puesto que tenía muy gastados los zapatos que utilizaba en la predicación, le pidió a su padre que le comprara otros. La brusca respuesta que obtuvo fue: “¡Que te los dé Jehová!”. La joven salió al ministerio con sus zapatos viejos, pero en el camino de regreso pasó por la casa de un hermano zapatero, quien la invitó a pasar diciendo: “Entra, por favor. Mira lo que hice para ti hoy”. Entonces le entregó un par de zapatos nuevos. Al vérselos puestos, el padre le preguntó, sorprendido, dónde los había conseguido. Jessica le respondió: “Jehová me los dio”.
Continúa creciendo el campo de lengua extranjera de Estados Unidos, el cual cuenta con más de dieciséis mil publicadores que hablan 31 idiomas (sin incluir el inglés ni el español). En el año de servicio 2000 se formaron once nuevas congregaciones de habla extranjera, entre ellas las primeras en camboyano y hmong.
◼ Asia
El continente asiático, el más extenso del planeta, presenta una gran variedad de climas y vegetaciones desde las zonas polares hasta las tropicales. Además, comprende la meseta tibetana, donde se encuentran las mayores alturas de la Tierra. En Asia hay multitudes de personas que no han escuchado aún las buenas nuevas, pero se está trabajando con ahínco para llegar al mayor número posible de ellas. En el informe que se da a continuación se incluyen experiencias de los estados insulares de Japón y Taiwan, ya que ambos guardan una estrecha relación con el continente.
En Bangladesh asistieron 140 personas a la Asamblea de Distrito “La palabra profética de Dios” que se celebró en la capital, Dacca. Los hermanos trabajaron incansablemente para limpiar el auditorio y después decoraron la plataforma con flores. Un empleado del local dijo: “En los catorce años que llevo en este centro, jamás he visto gente tan organizada y pulcra como ustedes. Han dejado las instalaciones inmaculadas”.
En respuesta al amoroso programa de la hermandad mundial para ayudar a construir Salones del Reino, en la India se ha planificado la edificación o reforma de 250 salones. Tales planes han impulsado a los hermanos del país a prestar todo su apoyo. Un hermano mayor donó unos 400 metros cuadrados [4.500 pies cuadrados] de terreno para la construcción de un Salón del Reino. No obstante, los hermanos que inspeccionaron el solar se dieron cuenta de que no era conveniente, pues se inundaba en la época de los monzones. Cuando se lo dijeron, él les mostró toda su propiedad y les dejó escoger el lugar que consideraran más adecuado para un salón. Señaló: “Antes de morir, deseo ver un hermoso Salón del Reino en esta localidad, y estoy dispuesto a dar todo lo que tengo para conseguirlo”.
Kim Hyo-sook, que vive en Seúl (Corea), no sentía mucho gozo ni obtenía muy buenos resultados en su servicio de precursora, de modo que un superintendente de circuito le sugirió que consiguiera un territorio personal. Ella explica: “Seguí su consejo y al poco tiempo ya conocía bien a los amos de casa de mi territorio y tenía una relación amigable con ellos. Además, adapté el horario de mis visitas a la conveniencia de ellos. Como resultado, he pasado de hacer treinta y cinco revisitas mensuales a más de ochenta, y tengo siete estudios bíblicos. Ahora sí que disfruto del ministerio”.
Sam, que vive en Israel, es el único alumno Testigo de su escuela. También fue el único estudiante de su clase que no aceptó una copia por adelantado de un examen escrito que alguien había robado. Después del examen, el director de la escuela se enteró de que toda la clase, excepto Sam, había hecho trampa. El hermano recibió la máxima calificación en la prueba. Por otra parte, el incidente hizo que se diera un buen testimonio a la clase, compuesta de católicos y musulmanes, y a sus maestros.
Una hermana de 83 años de Japón planeaba tomar el tren bala para ir a visitar a su hijo. Mientras juntaba algunas revistas recientes para llevárselas a él, recordó que se le habían acumulado muchos ejemplares de fechas anteriores, así que los metió en su bolso. Había observado que en los trayectos largos los pasajeros se aburrían y pensó que tal vez podría ofrecer algunas revistas en el tren. Durante el viaje, el señor que estaba sentado a su lado le preguntó qué leía con tanto afán. Aceptó con gusto unos ejemplares y empezó a leerlos con interés. Varios pasajeros que habían presenciado la escena pidieron también revistas. Una vez en su destino, la hermana vio que su hijo aún no había llegado, de modo que aprovechó el tiempo para dar testimonio a quienes esperaban el tren. Cuando llegó su hijo, ya había distribuido 40 revistas, y no le quedaba ninguna para él.
Aunque la religión tradicional de Mongolia es el budismo, gran parte de la población es atea. Recientemente se preparó para ese país un tratado de cuatro páginas en mongol titulado ¿Cuánto valora usted la vida?, que habla de los peligros del tabaco, tema de gran interés para el público en general. Los hermanos programaron una campaña especial para los meses de noviembre y diciembre de 1999, en la que participaron los veintidós publicadores del país. Prácticamente nadie rechazó el tratado. En la capital, Ulan Bator, se distribuyeron casi diez mil ejemplares en los primeros diez días. Muchos funcionarios públicos hicieron comentarios positivos de la campaña. La radio y la televisión se refirieron a esta en varias ocasiones, y tres periódicos publicaron artículos al respecto. Como consecuencia, se comenzaron varios estudios bíblicos.
La verdad llega a los lugares más distantes. En Kazajstán hay una colonia penitenciaria que tiene más de mil reclusos. En 1997, dos testigos de Jehová visitaron al director del penal y le pidieron autorización para hablar de las verdades bíblicas con algunos presos que habían escrito a la oficina de los Testigos en el país. Poco después, los hermanos empezaron a estudiar con veinte presidiarios. En 1998, cuatro de ellos fueron nombrados publicadores no bautizados y recibieron permiso para celebrar reuniones de congregación. En vista de los buenos efectos de las enseñanzas de los testigos de Jehová en los presos, la administración autorizó a los publicadores para transmitir discursos por la emisora de radio de la prisión. Ahora todos los reclusos tienen la oportunidad de escuchar tales transmisiones.
La administración de la colonia está cada vez más convencida de que la religión de los testigos de Jehová no es una máscara que uno se pone cuando le conviene. Hubo una experiencia que lo demostró con claridad. Las normas del centro prohíben a los presos tener dinero, pues con este podrían adquirir prácticamente cualquier cosa, drogas incluidas. No obstante, un preso recibía con regularidad dinero escondido en los paquetes que le enviaban. Al ir progresando en sentido espiritual, empezó a remorderle la conciencia, ahora educada por la Biblia. En una ocasión ofreció dinero al anciano que visitó el penal. Aunque lo daba como contribución para la obra del Reino, el anciano no lo aceptó porque sabía que estaba prohibido sacar dinero del centro penitenciario. El hermano se limitó a decir al joven: “Haz con él lo que te dicte la conciencia”. El recluso fue a ver al carcelero jefe, puso el dinero sobre su escritorio y le dijo: “Mi conciencia educada por la Biblia no me permite tener este dinero aquí. Haga con él lo que le plazca”. El guardia se sorprendió tanto que exclamó: “En los veinte años que llevo trabajando en esta colonia jamás he visto a nadie entregar voluntariamente su dinero”.
Una hermana que daba clases en una escuela de Malaysia habló en una ocasión con una colega sobre Jehová y sus promesas. Esta le dijo que estaba muy desanimada porque los dioses a los que adoraba no la habían ayudado a resolver sus problemas. Oraba a Buda, a varias divinidades chinas e incluso a Jesucristo, pero nada parecía dar resultado.
Además, los demonios la hostigaban constantemente. Por la noche apenas la dejaban dormir, y durante el día la molestaban en la escuela, de manera que no podía cumplir bien con su trabajo. Estaba tan desesperada que había consultado con varios médium, pero con ello solo había logrado empeorar la situación.
La hermana le dijo que, según Proverbios 18:10, “el nombre de Jehová es una torre fuerte” y que él protege a los que invocan su nombre con fe. Entonces la animó a orar a Jehová Dios cuando los demonios volvieran a acosarla.
Al día siguiente, la mujer le dijo a la hermana que había pedido ayuda a Jehová y que los demonios la habían dejado en paz. Empezó a estudiar la Biblia y progresó rápidamente. Se deshizo de todos los objetos que poseía relacionados con la adoración falsa, y los demonios ya no volvieron a molestarla. En una asamblea de circuito reciente se bautizó.
Durante casi cinco décadas, los Testigos jóvenes de Taiwan han tenido que pasar largos períodos en la cárcel por mantener neutralidad cristiana. Sin embargo, en los últimos años se han producido cambios notables. Como se estaba llamando a filas a más hombres de los que el ejército podía preparar de forma eficaz, se decidió modificar las leyes relativas al servicio nacional de modo que algunos de los hombres reclutados pudieran realizar una prestación no militar. Las autoridades se basaron en lo que se había hecho en otros países para tomar en consideración a los objetores de conciencia. Los objetores que prefieran efectuar labores no militares supervisadas por el gobierno en vez de ir a prisión deben indicarlo en un formulario. Conforme a las nuevas disposiciones, los que realicen este servicio civil sustitutivo, de treinta y tres meses de duración, tendrán libres los fines de semana y, según parece, casi todas las noches, lo que les permitirá participar en actividades espirituales.
◼ Europa
Aunque desde hace siglos se considera continente, Europa es en realidad la enorme península occidental de Eurasia. El apóstol Pablo llevó las buenas nuevas al sur de esta región del mundo hace casi dos milenios y, como veremos, el dinámico mensaje de la verdad aún florece en ella.
Cierto día, una hermana que estaba sentada en un parque de Zagreb (Croacia) vio a un hombre oculto entre los arbustos, pálido y tembloroso, por lo que pensó que se encontraba enfermo. Se acercó y le dijo: “Señor, si no se siente bien, puedo llevarlo al médico”. El hombre aseguró que no le pasaba nada, pero siguió temblando, de modo que ella le preguntó: “¿Tiene hambre? ¿Quiere que le traiga algo de comer?”. Él repuso: “No, gracias. No se acerque, pues me busca la policía y van a creer que somos compinches”. “¿Qué ha hecho?”, inquirió la hermana. El perseguido le contó que había robado una tienda, y agregó: “Lo tengo todo en el bolsillo. Me da un miedo terrible que me encuentre la policía y me metan en la cárcel”. La hermana se compadeció de él y quiso ayudarlo, así que lo invitó a sentarse junto a ella para hablar del asunto. Le explicó que Jehová Dios le daría la sabiduría precisa para saber qué decir cuando regresara al comercio que había asaltado. Él la escuchaba con mucha atención, pero seguía temblando de miedo. Este fue el consejo que recibió: “Busque al gerente y confiésele que robó el dinero, pero desea devolverlo”. Mientras conversaban, pasó una vecina que la saludó por su nombre, detalle que retuvo el señor.
Días después, la hermana se sorprendió al encontrar publicada en el diario local una carta, dirigida a ella, que decía: “Señora Barica: Le estoy muy agradecido por sus amables consejos. No me cansaré de darle gracias y más gracias, pues me ha salvado de la cárcel. Como no me es posible expresarle mi gratitud en persona, pues ignoro su dirección, le escribo esta carta al periódico para que muchos que se encuentren en una situación parecida a la mía la lean y acudan al Dios verdadero que brinda su ayuda: Jehová. He devuelto el dinero. Aunque el gerente me dijo que solo habían sustraído 1.500 kunas, saqué 1.700 del bolsillo. Él me indicó que podía quedarme con las 200, pues solo faltaban 1.500, pero yo le respondí: ‘No, señor, yo no tenía ni una en el bolsillo, ni siquiera para comprar pan’. La reacción del gerente fue darme algunos artículos. Añadió: ‘Estas 200 son suyas’, y luego me dio 500 más, dos panes, dos cartones de leche, cinco yogures pequeños, medio kilo de salami y alimentos infantiles. Me dijo: ‘Que conste que lo hago porque es un hombre honrado que ha admitido su error’. ¡Cuánto les agradezco a Dios y a usted que no haya terminado en la cárcel! Una vez más, mil gracias”.
El puerto de Copenhague (Dinamarca) es uno de los mayores de Europa. Sin contar los transbordadores, recibe cada año 2.000 barcos. Cuando los hermanos subieron a uno de ellos y les preguntaron a algunos tripulantes si conocían a los testigos de Jehová, estos respondieron que sí y que había uno a bordo. Los publicadores manifestaron su deseo de conocerlo, pero al hablar con él vieron que aún no se había bautizado. Procedía de una islita del Pacífico con solo 2.000 habitantes en la que no había Testigos, y había aprendido la verdad gracias a las publicaciones que había obtenido en varios puertos durante sus viajes por el mundo. Las había leído y al volver a casa también se las había llevado a su esposa. Los dos estaban de acuerdo en que habían encontrado la verdad. Con gran fervor, el marinero daba testimonio de lo que había aprendido al resto de la tripulación. Se suscribió a nuestras revistas, y los hermanos le prometieron encargarse de que la congregación más cercana estuviera pendiente de él y de su esposa.
Los publicadores de Bremerhaven (Alemania) acuden periódicamente al puerto para ofrecer publicaciones a los empleados de los barcos o a quienes cargan y descargan mercancías en sus camiones. Un hermano ha conocido a camioneros de 48 países. “Para atenderlos como es debido —explica—, llevamos en el automóvil publicaciones en treinta y nueve idiomas.” Varios camioneros rusos han asistido a las reuniones mientras visitaban el puerto. Un domingo por la tarde, Fred y Christian vieron que en el dique seco estaba uno de los buques de pasajeros más grandes del mundo. Entre sus 950 tripulantes se encontraban representadas 50 naciones. Al subir los hermanos a bordo, se les acercó un marinero de una isla del Pacífico que les preguntó: “¿Tienen ese libro amarillo con ilustraciones a todo color?”. Se refería a Mi libro de historias bíblicas. Cuando los hermanos le indicaron que no, se hizo evidente su desilusión. Así que, después de distribuir las publicaciones que traían, Fred viajó por carretera al Betel de Selters —diez horas ida y vuelta— para recoger más. Al día siguiente repartieron entre la tripulación 900 revistas, 300 folletos y 850 libros. Fred también volvió a ver al marinero amigable y le dio el libro amarillo que deseaba. “Al enterarse de que había recorrido más de 1.000 kilómetros para conseguírselo —explica Fred—, se le aguaron los ojos.”
A principios de 1998, una pequeña emisora de radio de Luxemburgo realizó una encuesta telefónica entre sus oyentes para conocer sus metas y expectativas en la vida. Se eligieron al azar varios números, pero en un caso se marcó mal el prefijo regional, de modo que se llamó a una mujer que vivía a 400 kilómetros [250 millas] de allí, cerca de Nuremberg (Alemania). El presentador quedó impresionado por su cultura general y su optimismo, y le preguntó cómo había adquirido una actitud tan positiva. Ella, consciente de que era una oportunidad inesperada de sembrar la semilla del Reino, dijo que era testigo de Jehová. La conversación suscitó la curiosidad del entrevistador, por lo que la hermana concordó en llamarle más tarde. Así lo hizo en repetidas ocasiones durante los dos meses siguientes. Le explicó más detalles sobre Dios, la vida y los testigos de Jehová, y logró contestarle muchas de sus preguntas. El interés del presentador se avivó y quiso profundizar, de modo que telefoneó a una congregación de Luxemburgo y pidió un estudio bíblico e información sobre las reuniones. Cuando acudió al Salón del Reino, quedó impresionado con el trato cordial que se le dispensó, lo que supuso un buen comienzo para el estudio bíblico.
A los trece meses de la llamada inicial a la hermana de Alemania, ya estaba bautizado, y en octubre de 1999 emprendió el precursorado regular. Sin duda fue oportuno que la hermana dijese que era Testigo y aprovechase la oportunidad para sembrar las semillas del Reino.
En Portugal, el interés de Antonio por el mensaje de la Biblia se fue avivando gracias a las conversaciones que mantenía con su hermano carnal, testigo de Jehová, cuando este lo visitaba. Antonio estaba deseoso de conocer mejor las Escrituras. Pidió ayuda en una fervorosa oración, y poco después llamaron a la puerta de su hogar dos Testigos, con quienes comenzó a estudiar la Biblia. Al aumentar su conocimiento, fue haciendo cambios en su vida para obrar en conformidad con la voluntad divina. En primer lugar, la conciencia lo llevó a abandonar la caza, deporte por el que sentía auténtica pasión. Más tarde comprendió la necesidad de mantener neutralidad cristiana y dimitió del cargo de alcalde, que había ostentado durante quince años. Aunque lo presionaron para replantearse la decisión, el consejo de Santiago 4:4 fortaleció su determinación. Progresó con rapidez, y él y su esposa profundizaron su relación con Jehová y comenzaron a asistir a las reuniones de la congregación. Poco después empezaron a participar en el ministerio del campo y se bautizaron.
De España nos llega la experiencia de un hermano que, a consecuencia de su fe, sufrió hace años el hostigamiento de un compañero de trabajo que por meses se burló de su religión y la criticó. Llegó un momento en que la situación le resultó insoportable, así que le pidió a Jehová que le ayudara a aguantarla con entereza cristiana, sin devolver mal por mal. Tuvo la grata sorpresa de ver cambiar de actitud a su compañero, quien llegó a presentarle sus disculpas y a decirle que no volvería a hablar mal de Dios delante de él, aunque poco después salió de aquella empresa.
Tardaron en volver a verse veinticuatro años. En esta ocasión se encontraron en el Salón del Reino, donde el hermano tenía la asignación de pronunciar un discurso. El ex colega le dijo que había estudiado la Biblia y se había bautizado como testigo de Jehová. También le contó que, aunque habían pasado muchos años, nunca había olvidado a “aquel Testigo que con tanta paciencia soportó las burlas que hacía de él y su Dios”.
◼ Islas de la Tierra
Las islas de la Tierra difieren ampliamente en tamaño unas de otras, aunque se distinguen de las masas continentales, mucho más grandes. Si bien hemos incluido en el informe a la isla continente de Australia, es Groenlandia la más extensa, con 2.200.000 kilómetros cuadrados [840.000 millas cuadradas]. Por otra parte, las más pequeñas apenas cubren la superficie de una manzana de casas. Entre ambos extremos se encuentran miles de islas. Veamos algunas experiencias de estos territorios.
En Australia, una hermana encontró en el ministerio de casa en casa a una señora que, aparentemente, no tenía mucho interés en la Palabra de Dios. Aunque el ama de casa aceptó el tratado, la Testigo pensó que no se iba a conseguir mucho en la revisita. No obstante, perseveró en su empeño de encontrarla en su hogar, aunque al principio no lo logró. Finalmente pudo conversar con ella, quien le contó que después de su primera visita se había comprado una Biblia muy cara. Comenzó un estudio bíblico, y en la actualidad está efectuando grandes cambios en su vida a fin de armonizarla con los principios cristianos y asiste a todas las reuniones.
Un hermano de la República Dominicana iba predicando de casa en casa y encontró a una señora sexagenaria. Al terminar la conversación, le tendió la mano para despedirse, pero cuando el ama de casa no le correspondió, el hermano se dio cuenta de que era ciega, y le prometió volver.
En la siguiente visita, la señora contó que le había comentado a su hija lo sorprendida que estaba de que alguien se interesara por ella, a pesar de ser invidente. También le dijo al hermano que no le habían dado ninguna esperanza de recobrar la vista. El Testigo le habló del Dios de la esperanza y le leyó algunos relatos bíblicos que narran cómo Jesús sanó a los ciegos, algo que le causó una honda impresión (Mat. 9:27-30).
El hermano se dirigió entonces a la Fundación para los Ciegos y preguntó si se podía hacer algo por la señora. Se acordó una consulta, en la que ella se enteró de la posibilidad de que una operación le devolviera la vista, lo cual efectivamente sucedió. Mientras tanto, siguió aprendiendo acerca de la Biblia. Después de la intervención, leyó Mi libro de historias bíblicas en unas cuantas semanas. Luego estudió el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros? y el libro El conocimiento que lleva a vida eterna. Ya asistía a las reuniones con regularidad antes de la operación, y ahora que ha recobrado la vista, no se pierde ninguna. Comenzó a hablar a otras personas de lo que estaba aprendiendo y de la ayuda que le habían brindado para que volviera a ver, y se bautizó en la asamblea de distrito de 1999.
Al dar testimonio en la isla de Reunión, una hermana le presentó las revistas a una señora, quien respondió: “No se moleste; no sé leer”. Cuando la Testigo se ofreció para enseñarle, aceptó encantada. La publicadora regresó con los folletos Aplícate a la lectura y a la escritura y ¡Disfrute para siempre de la vida en la Tierra! Las lecciones de lectura duraban media hora, y el estudio bíblico, otros treinta minutos. La señora progresó rápidamente, no solo en la lectura, sino también en su comprensión de la verdad.
A pesar de que sus hijos intentaron desanimarla para que dejara de estudiar, la mujer les dijo que continuaría haciéndolo. Enseguida pasó al libro Conocimiento y comenzó a asistir asiduamente a las reuniones. Se bautizó hace poco, y ahora que está alfabetizada, lee la Biblia y las publicaciones bíblicas.
Una hermana inició un estudio en el hogar de Hina, una joven de la Isla del Norte de Nueva Zelanda. Tras dos visitas en que examinaron el folleto Exige, Hina dijo que quería ser testigo de Jehová y que iba a dejar a su novio, uno de los cabecillas de una pandilla del lugar. Con valentía, la muchacha se encaró a su novio y le contó sus planes. Para su sorpresa, la respuesta fue: “Está bien, hazlo”.
Pero luego él cambió de idea y decidió vengarse, no solo de Hina sino también de los testigos de Jehová. Planeó acribillar a balazos el Salón del Reino. Sin embargo, un ex pandillero le aconsejó que, antes de tomar una medida tan radical, primero fuera a alguna reunión para averiguar cómo eran los Testigos. Al novio le pareció bien, de modo que esa noche asistió a la Escuela del Ministerio Teocrático. Quedó tan impresionado que reunió a la banda y les dijo que ahora deseaba ser testigo de Jehová. Posteriormente, en una reunión más formal en el cementerio, enterró la insignia que lo identificaba como integrante de la pandilla. Esta acción representaba su deseo de dar muerte a su vida anterior, marcada por el uso de drogas y el comercio ilegal de alcohol. La pareja contrajo matrimonio, y ahora asisten con regularidad a las reuniones. Hina se bautizó hace poco, y su esposo está decidido a satisfacer los requisitos para dar ese mismo paso.
La sucursal de Trinidad emprendió una campaña especial con los números de ¡Despertad! del 8 y del 22 de febrero de 2000, cuyos artículos de portada trataban de las familias sin padre y del suicidio, respectivamente. Entre los principales destinatarios de la campaña estuvieron las organizaciones de asistencia social, los grupos policiales de servicio comunitario, los centros de enseñanza, los miembros del Parlamento, los ministros del gobierno y las organizaciones no gubernamentales, así como todos aquellos que tuvieran un interés especial en los temas planteados.
Los datos preliminares indican que se distribuyeron 14.941 revistas, 1.374 libros y 90 folletos. Se hicieron 860 revisitas y se iniciaron 29 estudios bíblicos, la mayoría con personas a las que probablemente no se hubiera encontrado con los métodos tradicionales de dar testimonio. Varios ministros del gobierno y ministerios enviaron cartas de agradecimiento por la labor de los testigos de Jehová. Sirva de ejemplo la enviada por el Ministerio de Justicia y Asuntos Legales, que decía: “Gracias por los números de [...] ¡Despertad! que nos obsequiaron [...]. Fueron sumamente instructivos. Por consiguiente, les estaríamos muy agradecidos si tuvieran a bien enviarnos seis ejemplares más a fin de distribuirlos en distintos departamentos del ministerio. Agradeceríamos, además, que nos proporcionaran cualquier información que pudiera sernos útil para promover nuestra política en cuanto a la vida familiar”. Firmaba la carta el ministro de Justicia en persona.