FILIPENSES
Notas de estudio. Capítulo 4
el Señor. En este contexto, el título “Señor” (que en griego aparece sin artículo definido) puede referirse tanto a Jehová Dios como a Jesucristo. Sin embargo, varias traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo y a otros idiomas emplean aquí el nombre de Dios. Esto podría indicar que se refiere a Jehová. Comparar con la nota de estudio de Flp 4:4.
que tengan la misma mente en unión con el Señor. En esta carta, Pablo felicita y anima a los filipenses constantemente. Pero en este pasaje corrige a dos cristianas de la congregación. Parece que hubo algunas diferencias entre ellas. Y debieron ser tan graves que pusieron en peligro la paz y la unidad de la congregación y llegaron a oídos del apóstol, que estaba bajo arresto en la lejana Roma. Pablo no da a entender con este consejo que fueran cristianas inmaduras (ver la nota de estudio de Flp 4:3). Él sabía por experiencia propia que podían surgir diferencias incluso entre hermanos maduros (Hch 15:37-39). Fuera cual fuera el problema, Pablo no tomó partido por ninguna de las dos. Más bien, las animó con bondad a esforzarse por tener una misma mente y mantener la unidad, basándose en el amor que las dos sentían por el Señor. Ver la nota de estudio de Jn 17:21.
un colaborador de verdad. La expresión griega que se emplea aquí significa literalmente ‘un genuino compañero de yugo’. En este versículo, Pablo se dirige a un cristiano de la congregación de Filipos sin dar su nombre. Y le encarga que les ayude a Evodia y a Síntique a resolver sus diferencias teniendo “la misma mente en unión con el Señor” (ver la nota de estudio de Flp 4:2). Es interesante que Pablo, un apóstol nombrado directamente por Jesucristo, se considera un colaborador de sus hermanos cristianos, y no su amo (Hch 9:15; Ro 11:13). En vez de actuar como si fuera el amo de la congregación, Pablo actúa de acuerdo con lo que dijo Cristo: “Ustedes son todos hermanos” (Mt 23:8; 1Pe 5:3). Ver la nota de estudio de 2Co 1:24.
que se han esforzado [...] junto conmigo. O “que han luchado mucho [...] junto conmigo”. Aunque parece que el desacuerdo entre Evodia y Síntique era bien conocido en la congregación de Filipos, Pablo las felicita por haber colaborado antes con él en predicar y enseñar las buenas noticias. Al hablar de cuánto habían ayudado ellas, usa el mismo verbo griego que en Flp 1:27. Ahí también se transmite la idea de luchar juntos, trabajar duro lado a lado y colaborar con entusiasmo.
quienes tienen su nombre escrito en el libro de la vida. Este libro figurado es una cariñosa garantía de que Dios, con su memoria perfecta, recuerda a sus siervos fieles y los recompensará con vida eterna, ya sea en el cielo o en la tierra (Ap 3:5; 20:15). El modo como se usa esta expresión en las Escrituras Hebreas muestra que estos siervos fieles están inscritos en el libro de la vida de forma provisional. Tienen que ser fieles y obedientes si quieren mantener su nombre en él y recibir la recompensa prometida (Éx 32:32, 33; Sl 69:28, nota; Mal 3:16). Pablo acaba de hablar de dos cristianas ungidas de Filipos muy trabajadoras, Evodia y Síntique, que tuvieron algún tipo de desacuerdo. Aun así, las incluye entre los colaboradores suyos que tienen el nombre escrito en este libro figurado. No considera que sus pequeños fallos e imperfecciones les vayan a impedir que reciban la recompensa prometida. Tienen esa recompensa garantizada siempre y cuando aguanten fieles hasta el fin (comparar con 2Ti 2:11, 12). Al ser Filipos una colonia romana, es posible que esta imagen de nombres escritos en un libro les recordara a los cristianos el registro público de la ciudad, donde se inscribían los nombres de todos los ciudadanos.
Alégrense siempre a causa del Señor. Pablo de nuevo anima a los filipenses a alegrarse “a causa del Señor” (ver la nota de estudio de Flp 3:1). Aunque en este contexto el título “Señor” puede referirse tanto a Jehová Dios como a Jesucristo, es posible que Pablo esté aludiendo a consejos parecidos que se encuentran en las Escrituras Hebreas y se refieren a Jehová (Sl 32:11; 97:12).
razonables. El adjetivo griego usado aquí tiene un sentido muy amplio y se aplica a alguien dispuesto a ceder, cortés y tolerante. La persona razonable no insiste en que se cumpla la ley al pie de la letra ni exige sus derechos, sino que está dispuesta a adaptarse a las circunstancias. También se esfuerza por ser considerada y amable. Y “todos”, incluidos los que no forman parte de la congregación, deberían darse cuenta de que los cristianos son razonables. Una Biblia traduce la primera parte de este versículo así: “Tengan la fama de ser razonables”. Todos los cristianos deben esforzarse por ser razonables, pero en especial los superintendentes de la congregación, ya que para ellos es un requisito específico (1Ti 3:3; Tit 3:2; Snt 3:17). Ver la nota de estudio de 2Co 10:1.
El Señor está cerca. En este contexto, el título “Señor” puede referirse tanto a Jehová Dios como a Jesucristo. Pero es posible que Pablo esté usando una expresión parecida a otras que se encuentran en las Escrituras Hebreas y se refieren a Jehová. Por ejemplo, Sl 145:18 dice: “Jehová está cerca de todos los que lo llaman” (ver también Sl 34:18). Dios se acerca a todos los que se acercan a él. Está cerca en el sentido de que escucha las oraciones de sus siervos y los protege (Hch 17:27; Snt 4:8). Saber que está tan cerca podía ayudar a los cristianos a alegrarse y ser razonables, y a no angustiarse, como dice Flp 4:6. Dios también está cerca en el sentido de que pronto reemplazará este viejo mundo por otro nuevo bajo el Reino (1Jn 2:17). Algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo y a otros idiomas emplean el nombre de Dios en este versículo.
No se angustien. La expresión griega que aquí se traduce como “No se angustien” también podría traducirse como “Dejen de angustiarse” o “Dejen de preocuparse”. Ver la nota de estudio de Lu 12:22.
se angustien. El verbo griego para “angustiarse” (merimnáō) puede referirse a la preocupación o la inquietud que divide la atención de una persona, la distrae y le roba la felicidad. Jesús dio consejos parecidos en varias ocasiones (ver las notas de estudio de Mt 6:25; Lu 12:22). El propio Pablo tenía motivos de sobra para angustiarse. Para empezar, escribió esta carta durante su primer cautiverio en Roma (Flp 1:7, 13, 14). Además, podría estar preocupado por la escasez de provisiones (Flp 4:12) o por el bienestar de sus hermanos (2Co 11:28 y la nota de estudio). A los cristianos que están en situaciones parecidas les aconseja: “Háganle saber a Dios sus peticiones” (ver también Sl 55:2, 22; 1Pe 5:7).
en cualquier situación. Los cristianos pueden incluir en sus oraciones cualquier cosa que afecte a su relación con Dios o a su vida como siervos suyos. Siempre que sus oraciones estén de acuerdo con la voluntad de él, pueden hablarle de prácticamente todos los aspectos de la vida. Deben sentirse con la libertad de contarle a Jehová sus preocupaciones, temores, necesidades y sentimientos más íntimos (Mt 6:9-13; Jn 14:13 [ver la nota de estudio], 14; 16:23, 24; 1Pe 5:7; 1Jn 5:14).
mediante oraciones y ruegos y dando gracias. Pablo usa aquí un término para “oraciones” que tiene un sentido amplio y abarca cualquier forma de dirigirse a Dios que se hace de manera reverente. La palabra para “ruegos” es más específica y tiene mucha fuerza. Se refiere a súplicas sinceras y fervorosas que con frecuencia van acompañadas de emociones intensas y hasta lágrimas (Heb 5:7). Una obra de referencia la define como ‘un grito por ayuda pidiendo algo que se necesita’. Pablo también dice “y dando gracias”. Así indica que siempre se debe mostrar gratitud a Dios. Aun en casos de extrema necesidad, hay motivos para ser agradecidos. Pablo lo sabía por experiencia propia (Hch 16:22-25; Ef 5:19, 20). Él también habla de las “peticiones”, que como la misma palabra indica se centran en lo que se pide en la oración. Pablo acaba de explicar que los cristianos pueden incluir en sus peticiones una amplia variedad de cosas que necesitan. Ver la nota de estudio de en cualquier situación en este versículo.
la paz de Dios. Aquí se refiere a la tranquilidad mental y emocional que viene de tener una estrecha relación con Jehová. El cristiano puede tener esta paz incluso en situaciones difíciles y problemáticas. Esta paz no se consigue simplemente meditando o valiéndose del esfuerzo personal. Es un regalo del propio Jehová, “el Dios de la paz” (Flp 4:9; Nú 6:26; Sl 4:8; 29:11; Ro 15:33; ver la nota de estudio de Gál 5:22). Para disfrutar de “la paz de Dios”, hay que ser sus amigos y hacer lo que él considera correcto (Pr 3:32). Jehová les asegura a sus siervos que conoce sus circunstancias y sus necesidades y que contesta sus oraciones. Saber esto tranquiliza su mente y corazón (Sl 34:18; 94:14; 2Pe 2:9). Ver la nota de estudio de protegerá en este versículo.
que está más allá de lo que ningún ser humano puede entender. Los seres humanos no pueden alcanzar la paz de Dios con sus planes ni con sus razonamientos. De hecho, cuanto más entienden una situación, más perdidos y más angustiados suelen sentirse (Ec 1:18). Sin embargo, la paz de Dios “está más allá” de cualquier cosa que un ser humano puede imaginarse. Puede que un siervo de Jehová no vea la salida a sus problemas. Y, aunque Dios puede hacer cosas inesperadas para liberar a sus siervos de las pruebas (Mr 10:27; 2Pe 2:9), a veces la única solución es aguantar con paciencia (Snt 5:11). En esos casos, Jehová siempre les dará su paz a quienes confían completamente en él (Is 26:3). Los que no conocen a Jehová no pueden entender del todo la tranquilidad y la paz mental que sienten los siervos de Dios cuando se enfrentan a problemas graves, peligros físicos o hasta la muerte.
protegerá. O “guardará”. El verbo griego empleado aquí es un término militar. Podía referirse en sentido literal a lo que hacían un centinela o una guarnición en una ciudad fortificada (2Co 11:32). Tanto en este como en los demás casos de las Escrituras Griegas Cristianas, se usa en sentido metafórico (Gál 3:23; 1Pe 1:5). Filipos era una ciudad militar. Sus habitantes dormían tranquilos porque sabían que había soldados protegiendo las puertas de la ciudad. Del mismo modo, los cristianos también disfrutan de tranquilidad mental y seguridad espiritual porque “la paz de Dios” protege sus mentes y corazones. Saben que Jehová se preocupa por ellos y quiere que les vaya bien (Sl 4:8; 145:18; 1Co 10:13; 1Pe 5:10). Eso los protege para que no los abrumen la ansiedad o el desánimo. Ver la nota de estudio de la paz de Dios en este versículo.
sus corazones. Cuando el término corazón se usa en sentido figurado en la Biblia, en general se refiere a toda la persona interior. Sin embargo, cuando se menciona junto con la palabra mente, puede adquirir un significado más específico y referirse sobre todo a los deseos, motivos y emociones. Ver la nota de estudio de Mt 22:37.
sus mentes. O “sus facultades mentales”, “sus pensamientos”. El término original que Pablo usa aquí se refiere a la capacidad de razonar de los seres humanos. En 2Co 3:14; 4:4; 11:3 se tradujo como “mente” y en 2Co 10:5 como “pensamiento”. Al mencionar juntas las palabras corazón y mente, Pablo destaca que “la paz de Dios” protege toda la persona interior del cristiano.
por medio de Cristo Jesús. Dios les da su paz únicamente a los cristianos que reconocen el papel de Jesús en el propósito divino y demuestran fe en él. Esto se debe a que el sacrificio redentor de Jesús hace posible que reciban el perdón de sus pecados y que tengan una estrecha relación con Jehová. Esta amistad es la base de la verdadera paz mental y emocional (Hch 3:19; Gál 1:3-5; 1Jn 2:12). Algo que también tranquiliza y consuela a los cristianos es recordar que Jesús, como Rey del Reino de Dios, reparará todos los daños que puedan hacerles Satanás y su mundo (Is 65:17; 1Jn 3:8; Ap 21:3, 4). Además, Jesús prometió estar al lado de sus discípulos para apoyarlos activamente incluso durante los últimos días de este sistema. Y esto también contribuye a su paz mental (Mt 28:19, 20; Flp 1:18, 19).
piensen constantemente. El verbo griego que Pablo usa aquí transmite la idea de ‘reflexionar’, ‘meditar’ o ‘concentrar la mente en algo’. La forma verbal en la que aparece describe una acción continua o constante. Por eso otras Biblias traducen este verbo como “mantengan su mente ocupada” o “nunca dejen de pensar”. Pensar en estas cosas positivas y edificantes que Pablo enumera motiva al cristiano a actuar, y esto influye en todo aspecto de su vida (Flp 4:9).
justas. Ver glosario, justicia.
castas. O “puras”. El término griego usado aquí significa ‘puro’ o ‘santo’. Y no solo se aplica a la conducta —sexual o de otro tipo—, sino también a los pensamientos y los motivos (Sl 24:3, 4; Ef 5:3; 1Ti 4:12; 5:2; Snt 3:17; 1Pe 3:2).
al Señor. En este contexto, el título “Señor” (que en griego aparece sin artículo definido) puede referirse tanto a Jehová Dios como a Jesucristo. Varias traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo y al español emplean aquí el nombre de Dios. Esto podría indicar que, en este versículo, el título “Señor” se refiere a Jehová. Ver la nota de estudio de Flp 4:4.
estar contento. O “arreglármelas”. Los términos griegos que se traducen como “estar contento”, “ser autosuficiente” o “autosuficiencia” (Flp 4:11; 2Co 9:8, nota; 1Ti 6:6; nota) transmiten la idea de estar contento y satisfecho con lo que uno tiene o de tener lo suficiente y no depender de otros. Pablo aprendió por experiencia propia a adaptarse a cualquier situación con la que se encontraba durante sus viajes. Estaba feliz y contento con cualquier tarea que Jehová le diera (Flp 4:12, 13). Pablo imitó el ejemplo de Jesús, quien no se preocupó por acumular riquezas materiales ni por establecerse permanentemente en un lugar (Mt 8:20). Al igual que Jesús, él se concentró en hacer la voluntad divina y confió en que Jehová le daría las cosas básicas (Heb 13:5).
Macedonia. Ver glosario.
en dar y recibir. La expresión griega empleada aquí era habitual en el mundo de los negocios y transmitía la idea de ‘gastos e ingresos’. No hay duda de que Pablo se refería aquí al apoyo económico que había recibido de los cristianos de Filipos. Ellos le habían hecho regalos materiales para agradecerle la instrucción y ayuda espiritual que él les había dado (comparar con 1Co 9:11). Desde el mismo principio, cuando Lidia les mostró una hospitalidad sobresaliente a Pablo y sus compañeros, los filipenses se ganaron la reputación de generosos (Hch 16:14, 15). La congregación le envió fondos a Pablo al menos en cuatro ocasiones para ayudarlo en su ministerio. La más reciente fue cuando él estaba bajo arresto en Roma y ellos le hicieron llegar fondos con Epafrodito. Esa fue una de las razones por las que Pablo les escribió esta carta (2Co 11:9; Flp 4:14, 16, 18). En otras cartas, Pablo felicitó a varias congregaciones cristianas por su generosidad, y esto animó a los discípulos a cultivar un espíritu generoso (Ro 15:26; 2Co 8:1-6).
Dios. Algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo y a otros idiomas emplean aquí el nombre de Dios.
Amén. Ver la nota de estudio de Ro 1:25.
la casa de César. Para ese entonces (c. 61 e. c.), este “César”, o emperador romano, era Nerón (ver glosario, César). La expresión “la casa de César” no se refiere necesariamente a la familia inmediata del emperador. Puede que incluyera a un gran número de sirvientes, quizás miles. Entre ellos había esclavos, libertos e incluso empleados de las diversas áreas del gobierno en Roma o en las provincias, junto con sus esposas e hijos. El escritor judío Filón de Alejandría usó la misma expresión griega al hablar de este amplio grupo de personas (Contra Flaco, 35). Pablo no aclara cuál era su relación con los cristianos de la casa de César durante su arresto en Roma, ni dice si él tuvo algo que ver en su conversión. Tampoco se sabe qué relación había entre los cristianos de Filipos y los de la casa de César. Es posible que algunos filipenses fueran parientes o amigos de cristianos que trabajaban para el emperador. Y puede que algunos de estos últimos estuvieran entre los fieles a los que Pablo les mandó saludos al final de su carta a los romanos (Ro 16:3-16).
con el espíritu que ustedes demuestran. Ver la nota de estudio de Gál 6:18.
demuestran. Algunos manuscritos antiguos añaden “Amén” al final del capítulo. Pero hay otros manuscritos confiables que respaldan no añadir esta palabra, y muchos expertos consideran que esta opción corresponde al texto original.