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Buscando encarecidamente a Dios al tiempo de las asambleas

HACE poco comenzaron las Asambleas de Distrito “Nombre Divino” de los Testigos de Jehová en muchas ciudades del hemisferio septentrional. ¿Estará usted en una de las que se celebrarán en otros lugares? Si usted ha asistido a asambleas de esta índole en el pasado, ya sabe qué abundante banquete espiritual suministran. Si no lo ha hecho, se hará un buen servicio a sí mismo al asistir e investigar. El empeoramiento de las condiciones mundiales y el aumento del ateísmo suministran fuerte razón para que no nos perdamos de tan excelente oportunidad de ser fortalecidos y vigorizados espiritualmente.

En realidad, el asistir a una asamblea de esta índole es una expresión de fe. Demuestra que no solo creemos que Dios es, que está vivo, sino también “que viene a ser remunerador de los que le buscan encarecidamente,” el creer lo cual, según dijo el apóstol Pablo, es esencial para la fe verdadera. (Heb. 11:6) Para algunos, quizás, el asistir a una de estas asambleas sea relativamente fácil. Quizás haya una en su propia ciudad. Pero para muchos el asistir requiere planes, viaje, gastos, esfuerzo. Sin embargo, por creer sinceramente que Jehová Dios de veras es “remunerador de los que le buscan encarecidamente,” estarán allí.

Algunos ejemplos alentadores de este ‘buscar encarecidamente’ a Dios se presentaron con relación a una serie de asambleas que se celebraron recientemente en la República de las Filipinas. Las experiencias de los que asistieron ilustran lo que la fe impulsa a las personas a hacer para obtener elevación espiritual. Será bueno pensar en algunas de éstas al considerar la posibilidad de asistir a las asambleas “Nombre Divino.”

La fe encuentra un camino

Considere el asunto del viaje. En la parte norte de la isla montañosa de Luzón, un grupo de Testigos que vive al pie del monte Tirad anduvo todo un día solo para llegar a un camino público donde pudieran tomar el autobús para otro viaje de un día hasta la ciudad de Baguio, el lugar de la asamblea. En la isla de Luzón, los Testigos de la congregación Clavería-Cadcadir pasaron trece horas salvando un trecho de ochenta kilómetros, vadeando cuatro ríos sin puentes. Y ésta solo fue la primera etapa de su viaje a la asamblea en la ciudad de Ilagán. ¿Requerirá todo ese esfuerzo de parte de usted el asistir a una de las asambleas “Nombre Divino” todavía por celebrarse? Si lo requiriera, ¿lo movería su fe a hacer el mismo esfuerzo?

Puesto que estas asambleas “Nombre Divino” durarán cinco días, hay que dar consideración a arreglar sus asuntos para tener el tiempo que se necesita. El tiempo de las vacaciones quizás resuelva este problema. Pero, ¿qué hay si no está disponible? Un mecánico de una isla de la República de las Filipinas se enfrentó a esa situación. Pidió licencia de su patrono, pero se le rechazó la solicitud. ¿Qué hizo? El asistir a la asamblea significaba tanto para él que renunció a su trabajo para poder estar presente. No solo fue remunerado espiritualmente por lo que oyó, sino que, aun antes de salir de casa para la asamblea, recibió una llamada de otra compañía que solicitaba que trabajara para ellos. Realmente, sin problemas que vencer, nuestra fe no tendría mucha oportunidad de expresarse, ¿verdad? Y si no hiciéramos ningún esfuerzo por vencer los problemas, entonces, de hecho, no estaríamos suministrando a Jehová Dios la ocasión de mostrar lo que puede hacer a favor nuestro.

Quizás usted sea un padre o una madre con niñitos. ¿Hace surgir esto algunas dudas en su mente en cuanto a ir a una asamblea en otra ciudad? En la República de las Filipinas una Testigo quería asistir a la asamblea en Surigao, en la punta norteña de Mindanao, a aproximadamente 120 kilómetros de su casa. Su problema consistía en que esperaba dar a luz, y se calculaba que la llegada del bebé acontecería durante la semana de la asamblea. Pero simplemente se preparó bien, llevando ropa de bebé y otras cosas necesarias consigo, e hizo el viaje por caminos escabrosos para asistir. Después de disfrutar cabalmente de la asamblea, llegó a casa el lunes por la mañana, y aquella misma mañana llegó su hijo también. Quizás la situación de usted no sea tan extremada como ésta... pero ilustra lo que se puede hacer.

Como lo hacen con regularidad, en la serie de asambleas “Nombre Divino” venideras los testigos de Jehová tratarán de facilitar los asuntos para los que asistan buscando alojamientos a un costo que esté dentro del alcance de la mayoría. También harán arreglos para suministrar alimento en el lugar de la asamblea a un costo razonable. Sin embargo, el ausentarse cinco días de casa ciertamente representa cierto gasto. Pero considere esto:

Unos cuantos meses antes de la asamblea en la ciudad de Legazpi, en la isla de Luzón, dos tifones abatieron la región de Bicol y arruinaron gran parte de la cosecha de arroz. Aunque esto asestó un golpe a la economía de los Testigos en aquella zona, no les impidió asistir al banquete espiritual de la asamblea. Una familia en la isla de Polillo perdió su hogar y granja en uno de los tifones justamente treinta y cinco días antes de la asamblea. Pero rebuscaron cocos entre los que fueron derribados por la tempestad, los vendieron y llegaron a la asamblea. La fe ciertamente encuentra un camino, ¿verdad?

Pero supongamos que los fondos suyos para asistir a una asamblea solo bastaran para sufragar el viaje de ida. Eso le sucedió a un Testigo filipino; sin embargo, resolvió el problema. ¿Cómo? Saliendo temprano para la asamblea y trabajando por un tiempo como conductor de triciclo de pasajeros en la ciudad de asamblea, ganando así suficiente para sufragar sus gastos mientras estuvo allí y también su viaje de regreso. Y estuvo entre los individuos felices que se bautizaron durante esa asamblea.

Estos ejemplos excelentes son representativos de centenares, sí, de miles de experiencias que tienen los testigos de Jehová alrededor del mundo sencillamente porque aman la verdad y están dispuestos a ‘emprender el viaje con fe’ al buscar encarecidamente a Jehová Dios y confiar en que él puede remunerar sus esfuerzos sinceros. Es verdad que las experiencias de nuestros hermanos y hermanas filipinos reflejan circunstancias características del país de ellos y quizás sean bastante diferentes de las que usted tenga. Pero Jehová es Dios de toda la Tierra y su anuencia a ayudar y lo que él puede hacer en ese sentido no está limitado por la geografía o ningún otro factor. Usted puede estar seguro de que cualesquier esfuerzos que haga por vencer obstáculos y disfrutar de las buenas cosas espirituales en las asambleas que todavía se han de celebrar pondrán de manifiesto la misma clase de ayuda de parte de Aquel cuyo “Nombre Divino” es honrado en estos acontecimientos.

En la asamblea

En la asamblea misma, verá que muchas personas ofrecen voluntariamente su ayuda para atender los servicios necesarios: instalación de equipo, el preparar y servir la comida, limpiar el lugar de la asamblea, servir como acomodadores y las muchas otras cosas que se necesitan para una asamblea ordenada, limpia y agradable. En la República de las Filipinas, el administrador principal de la Administración de Beneficencia Social vive cerca de un estadio donde se celebró una de las asambleas recientes. Viendo a las muchedumbres que se congregaban en la asamblea, algunos llevando escobas, recogedores de basura y cáscaras de coco (que se usan para pulir pisos), se dijo a sí mismo: “Estas deben ser personas limpias y asiduas.” Se sintió movido a ofrecer alojamiento para varios delegados en su casa y asistió al programa de la asamblea durante cuatro días.

En la ocasión de la asamblea usted, también, quizás pueda prestar ayuda para el trabajo que habrá de hacerse. Si puede, descubrirá que es una experiencia remuneradora.

Todo el viaje, el gasto y el trabajo tienen un solo propósito principal: estar presente para el programa de la asamblea y recibir beneficio pleno de éste. Entre las 67.580 personas que asistieron a las diez asambleas filipinas, la atención cuidadosa y la quietud respetuosa, aun entre los niños, fueron notables. Su ‘buscar encarecidamente’ el favor de Dios no terminó cuando llegaron a la ciudad de asamblea, sino que hizo que estuvieran presentes durante todo el programa, fijando su atención solícita en todo lo que se decía. Procedemos bien al seguir su ejemplo.

El programa de las asambleas “Nombre Divino” venideras será fortalecedor de la fe, vital. Como cristianos necesitamos esta información a fin de prepararnos para lo que nos espera en los años finales de este viejo sistema que se está deteriorando rápidamente. Que su fe en la bondad de Dios lo mueva a usted a estar allí cuando comience el programa el miércoles o jueves a la 1:40 de la tarde y continúe asistiendo cada día hasta el cierre del programa el domingo a las 5:15 de la tarde. Honre el “Nombre Divino” de su Creador por su presencia en una de estas reuniones cristianas y que Jehová remunere ricamente sus esfuerzos encarecidos.

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