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¿Qué ocurre en las carreteras?

CON la llegada de las vacaciones de verano la gente en el norte de Alemania se dirige hacia las autopistas y se pone en rumbo a las zonas de recreo en el sur. Esto produjo el 31 de julio de 1971 la peor congestión de tráfico en la historia de Alemania. ¡El tráfico que se dirigía hacia Munich se extendió parachoque contra parachoque por más de 160 kilómetros! Y en tan solo aquel día murieron cincuenta personas y otras 180 recibieron lesiones graves en las supercarreteras de Alemania.

En 1970 más de 19.000 personas murieron y medio millón recibieron lesiones en las carreteras de Alemania. En el Japón el total anual de muertes ocasionadas por el tráfico se está aproximando a 20.000, ¡con un millón de personas lesionadas! En Francia más de 15.000 personas murieron en 1970 en accidentes automovilísticos. Y durante el mismo año 55.200 murieron en los Estados Unidos, con más de cinco millones de lesionados... de los cuales 170.000 quedaron lisiados para toda la vida.

Por lo tanto todos los años más de 100.000 personas mueren y más de seis millones y medio son lesionadas en las carreteras... ¡en solo cuatro países!

Tales cifras son asombrosas, casi demasiado grandes para concebirlas. Esto significa que en estos cuatro países cada cinco minutos alguien muere en un accidente de tráfico, y que más o menos cada cinco segundos alguien es lesionado. Si los muertos fueran acostados a la larga uno detrás del otro, ¡se extenderían por 185 kilómetros! Y los lesionados alcanzarían a más de 11.265 kilómetros... ¡más de la cuarta parte del diámetro de la Tierra!

La matanza en las carreteras con frecuencia sobrepasa con creces a la matanza en los campos de batalla. Durante la II Guerra Mundial los Estados Unidos tuvieron 291.557 bajas de guerra. Pero desde 1965 hasta 1970 cerca de 320.000 norteamericanos murieron en accidentes de tráfico... ¡murieron casi 30.000 más en las carreteras que en la peor guerra de la historia humana! Todos los años mueren más norteamericanos en las carreteras del país que los que han muerto en los campos de batalla durante diez años de guerrear en Vietnam.

El tráfico en las carreteras también pone en peligro la vida de otra manera, al producir inmensas cantidades de contaminadores del aire. Todos los años los automóviles arrojan unos 25 millones de toneladas del invisible monóxido de carbono en el aire de tan solo la superficie de diez ciudades de los Estados Unidos. Esto enferma a la gente y lentamente las mata. El Dr. H. Richard Weinerman, profesor de medicina y salud pública, llamó al automóvil el “Peor enemigo público de la salud” de los Estados Unidos.

Algunas personas hablan más denodadamente en contra del peligro que los automóviles representan para el hombre. “Una vez escribí que la invención del automóvil fue uno de los peores desastres que le han acaecido a la humanidad,” dijo recientemente el economista británico Ezra J. Mishan, pero añadió: “Desde entonces he tenido tiempo para reflexionar sobre esta declaración y revisar mi juicio y he llegado a la conclusión de que el automóvil es el peor desastre que le ha acaecido a la humanidad.”

No obstante, muchos todavía consideran al automóvil como el cenit de los medios de transporte. De hecho, en algunas zonas el estilo de vida y comunidades enteras a tal grado han sido edificados alrededor de él que ni siquiera hay disponible otro medio de transporte adecuado. Así es que el hombre ha desarrollado una situación de la que le es casi imposible escaparse. Aunque la contaminación está arruinando la atmósfera y la salud del hombre, se da prioridad a la comodidad que el automóvil representa como medio de transporte.

De hecho, todos los años se hacen mayores inversiones para viajar en automóvil. En 1940 los Estados Unidos gastaron menos de 1.800 millones de dólares en la construcción de caminos, pero para fines de los años 1960 se estaban gastando unos 11.000 millones de dólares al año. ¿Y qué hay con respecto al futuro?

Los directores generales de carreteras estatales quieren que las inversiones anuales casi se dupliquen. ¡En 1970 propusieron un programa de carreteras de quince años que costará 320.000 millones de dólares! Este programa proveerá 85.295 kilómetros de nuevas carreteras, mejorará los caminos existentes y reemplazará miles de puentes. Además, unos 29.000 millones de dólares de la suma propuesta serán dedicados para completar los 68.397 kilómetros del Sistema Interestatal de Carreteras.

Con el tiempo este sistema de carreteras conectará la mayoría de la ciudades grandes, y hará posible el poder conducir un automóvil velozmente de costa a costa y de frontera a frontera sin ser detenido por un semáforo. Cuando se comenzó en 1956, se le llamó el mayor proyecto de obras públicas en la historia. El costo se calculó en 27.000 millones de dólares y se estableció el año 1971 para su conclusión. Sin embargo, hasta la fecha solo se ha terminado un 75 por ciento del proyecto, y se calcula que cuando se termine habrá costado unos 70.000 millones de dólares.

Es casi increíble el paso con que está avanzando la construcción de caminos. Alemania estableció el modelo para las supercarreteras allá en 1929 al comenzar la construcción de sus autopistas. Para cuando estalló la II Guerra Mundial había completado una red de 2.000 kilómetros de estas supercarreteras. Ahora, tan solo en los Estados Unidos, ¡la extensión de terreno que todos los años se pavimenta es mayor que la de todo el estado de Rhode Island! ¿Pero cuán prudente es esto? ¿Ha considerado seriamente el hombre cómo afectará esto el proceso de la purificación del aire mediante la vegetación?

Aunque no es evidente, se ha logrado algún éxito en hacer más seguro el viajar por las carreteras. En los Estados Unidos el total de los muertos sería tres veces más alto de lo que es ahora si el promedio de muertes por kilómetro recorrido fuera el mismo que en el año 1934. En realidad el número de los muertos en accidentes de tráfico menguó en más de mil en un año reciente... de 56.400 en 1969 a 55.200 en 1970. ¿Por qué?

Es evidente que varios factores han sido responsables. La fabricación de automóviles más seguros es uno de ellos... la columna de volante que cede en un choque, los vidrios de los parabrisas que se desmoronan en vez de astillarse, y las correas de seguridad para los hombros que desde 1968 han sido parte del equipo requerido en los nuevos automóviles. Además, las mejoras en la construcción de carreteras han ayudado, incluso el acanalar secciones de éstas para mantener despiertos a conductores adormecidos. Este progreso es encomiable. ¿Pero es ésta la respuesta?

No, es necesario que acontezcan cambios mucho más profundos en toda la actitud del hombre hacia la vida y su prójimo. Uno puede mejorar su condición y la de los que lo rodean por medio de mostrar profundo interés en otros cuando se encuentre detrás del volante de un auto. Pero en cuanto a la ruina de la Tierra y la matanza de vida humana como consecuencia de lo que ocurre en las carreteras... para corregir eso, en realidad se necesita el nuevo orden de Dios.

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