El futuro de la energía nuclear
NO HACE mucho había un optimismo radiante, casi irreprimible por la energía nuclear. Se consideraba que el átomo era una fuente de energía ilimitada, barata. Pero el optimismo se ha enfriado algo. Según lo declaró un orador en la cuarta conferencia internacional de átomos para la paz en septiembre de 1971, hay “imprevistos y desagradables efectos secundarios.”
Para ayudar a proteger al público norteamericano de los adversos “efectos secundarios,” el Acta Nacional de Normas Ambientales se declaró ley el 1 de enero de 1970. Esta requiere que una agencia del gobierno prepare y distribuya “una declaración del impacto sobre el ambiente” que suministre los probables efectos perjudiciales que pueda tener un nuevo proyecto propuesto. Sin embargo, se acusó a la Comisión de Energía Atómica (A.E.C.) de no haber cumplido con las precauciones ambientales en los proyectos que supervisa, lo cual es una “burla” al Acta Nacional de Normas Ambientales.
En una decisión de gran peso, un tribunal federal de los Estados Unidos, el 23 de julio de 1971, apoyó la acusación. Por lo tanto se le exigió a la A.E.C. que revisara los permisos y licencias ya otorgados a docenas de centrales nucleares en construcción, entre éstas algunas que recientemente habían comenzado a funcionar. En diciembre de 1971, Wilfred E. Johnson, Comisionado de la Energía Atómica, señaló que el revisar los permisos pendientes quizás requiera hasta un año.
Demoras y sus efectos
Esto ha resultado en considerables demoras en la provisión de electricidad de centrales nucleares. ¡Para abril de 1971 había transcurrido todo un año desde que la A.E.C. concedió un permiso pleno a una central nuclear en los Estados Unidos! A algunas instalaciones hasta se les notificó que interrumpieran la construcción de porciones de sus centrales nucleares hasta que se pudiera hacer una investigación cabal. Estas demoras han aumentado la crisis de energía, porque las nuevas centrales generadoras son muy necesarias.
El 16 de marzo de 1972, el presidente de la A.E.C. pidió que el Congreso modificara temporalmente las leyes a fin de permitir que las centrales nucleares inactivas comenzaran a funcionar. ¿Significa esto que se puede sacrificar la salud y seguridad pública a fin de precipitadamente ir al paso con la demanda de electricidad? ¿Se puede asegurar a los ciudadanos que no serán apresuradamente puestos en servicio reactores nucleares inseguros? Algunas personas temen debido a esto. Sin embargo hay algo más que es aun de mayor preocupación.
Algunas personas preguntan: ¿Qué sucederá si de aquí a unos años se encuentra que las radiaciones que emiten los reactores nucleares ciertamente son perjudiciales para los humanos, así como lo han dicho algunos científicos prominentes? Para entonces es posible que una gran parte de la energía eléctrica sea generada por medio de la fisión nuclear. ¿Qué haría la humanidad? ¿Clausurar las instalaciones nucleares y detener el moderno sistema de vida basado en la energía eléctrica? ¿O aceptarían los humanos la resultante plaga de cáncer inducida por la radiación como pago por la electricidad? Ciertamente que es una perspectiva desagradable que considerar, como comentó un escritor en el Times de Nueva York en enero de 1972:
“Los Estados Unidos, Europa, la Unión Soviética y el Japón han adquirido un hábito. Se han aficionado a usar grandes cantidades de energía, grandes engullidas e inyecciones de combustible fósil. A medida que disminuyen las reservas de combustible fósil, arriesgarán peligrosamente la futura salud de la biosfera (por medio de la energía nuclear) a fin de mantener su hábito.”
Sin embargo, sobre el futuro de la energía nuclear pende una nube de una clase completamente diferente.
Se está agotando el combustible
El reactor nuclear del día actual es muy ineficaz en el uso del uranio. Solo utiliza alrededor del 1 por ciento del contenido de su energía para producir energía. Como resultado, el U-235, el isótopo de uranio que se usa en el combustible nuclear, se está agotando rápidamente. Declaró el Science Digest de febrero de 1972: “Las centrales nucleares ordinarias están consumiendo el uranio disponible tan rápidamente que para 1980 probablemente tocaremos fondo.”
Robert Nininger, de la Comisión de Energía Atómica recientemente expresó esta sombría perspectiva: “Lentamente las cosas podrían llegar a un laborioso paro a menos que podamos obtener uranio del extranjero. Matemáticamente, podríamos llegar más o menos hasta 1982.” Otros cálculos indican que las existencias podrían durar un poco más.
¿Qué significa esto? Ciertamente todas estas centrales nucleares no están siendo planeadas y construidas a sabiendas de que todo el sistema de generar energía por medio de la fisión nuclear pronto podría llegar a un laborioso paro. ¿Cómo se supone que se solucionará este problema? ¿Resultará esto en disminución o en aumento de las posibilidades de riesgo para el hombre?
Un reactor de diferente clase
Se considera que el reactor productor-veloz será la solución de la escasez de uranio. Peter Mummery, jefe de un centro de desarrollo de reactores en Escocia del norte, dijo acerca de los reactores productores: “Estamos invirtiendo todo nuestro capital en ellos.” Los Estados Unidos han adoptado una posición similar.
En su mensaje del 4 de junio de 1971 al Congreso sobre la crisis de energía, el presidente Nixon aseguró: “Actualmente nuestra mejor esperanza de hacer frente a la aumentante demanda nacional de energía que sea económica y limpia yace en el reactor productor-veloz.” El presidente pidió al Congreso que comprometa 2.000.000.000 de dólares de los fondos federales durante los próximos diez años para desarrollar un modelo comercial. Pero, ¿cómo se proponen resolver el problema de combustible con el reactor productor?
Por medio de producir más combustible del que se usa. El reactor productor de hecho puede hacer esto, de ahí el nombre productor. Al principio esto quizás parezca imposible, pero se puede entender cómo se logra esto cuando uno comprende que durante el proceso de fisión se forman nuevos elementos.
En la operación del reactor convencional, los átomos U-235 se dividen y forman elementos radiactivos más pequeños, y también liberan neutrones. Pero los átomos U-238, en vez de dividirse, capturan un neutrón y se transforman en plutonio fisionable, un elemento que ordinariamente no se encuentra en la Tierra. En un reactor convencional una relativamente pequeña cantidad de átomos U-238 capturan neutrones, y por eso solo se produce un poco de plutonio. ¡Pero en el reactor productor más U-238 se convierte en plutonio que la cantidad de combustible fisionable que se consume! ¿Cómo es posible esto?
Se debe a la velocidad a que viajan los neutrones. En el reactor productor, en vez de usar un material de cierta clase para retardar los neutrones, se les deja viajar velozmente. (Por eso se le llama productor-veloz.) Así es que cuando los neutrones chocan y dividen el U-235 o el plutonio, desalojan de los átomos en fisión más neutrones que los que son desalojados en un reactor convencional. Esto hace que haya más neutrones disponibles para ser capturados por el abundante U-238, y por lo tanto hay un aumento neto en la producción de plutonio, que es el combustible que se usa en los reactores productores.
Debido a producir así el combustible, el presidente de la A.E.C., James R. Schlesinger, dijo: “El productor podrá suministrar energía eléctrica por decenas de miles de años.” Pero ahora surge la pregunta: ¿Podrán desarrollarse reactores productores comerciales antes que se agoten las reservas de uranio?
Probable horario de producción
Ya se han construido varias versiones de ensayo. Además, los soviéticos y los británicos han hecho significantes progresos en construir reactores productores de tamaño comercial. Pero no fue hasta enero de 1972 que los Estados Unidos anunciaron planes para construir su primer gran reactor productor-veloz. La construcción quizás empiece durante 1973, y se podrá esperar que esté completada, declaró A. Eugene Schubert, vicepresidente de la Compañía General Electric, para “alrededor de 1980.” Por lo tanto él dijo:
“Es obvio que las empresas de servicio público no comprarán ninguna de estas nuevas centrales hasta que hayan sido puestas a prueba, así es que probablemente no será hasta 1982 que se recibirán algunos pedidos sustanciales y, por lo tanto, no será antes de 1990 que grandes cantidades de electricidad provendrán de los productores.”
Algunos piensan que quizás sea una competencia muy igualada el poner a los reactores en funcionamiento antes que se agoten las reservas de uranio. A menos que los reactores productores estén disponibles para fines de los años 1980, declaró un redactor, la primera generación de estaciones de energía nuclear quizás sea la última. Así es que hay urgencia en apresurarse con el programa de los productores. Pero también hay oposición vigorosa contra esto. ¿Por qué?
Cuestión de salud y seguridad
Es a causa de las posibilidades de peligro asociadas con el reactor productor. Los críticos dicen que no hay garantía de que funcione con seguridad. Por ejemplo, hay peligro con el refrigerante. Debido a las muy elevadas temperaturas a las que funciona el reactor productor, se usa sodio líquido en vez de agua para enfriar el reactor y transferir su calor a fin de producir vapor para generar electricidad. Pero puesto que el sodio líquido es muy corrosivo y hace explosión al ponerse en contacto con el agua o el aire, es comprensible que haya preocupación por la seguridad.
Pero el manipular tremendas cantidades de sodio circulante es solo uno de los problemas de ingeniería. Hace apenas unos pocos años se descubrió que los metales se hinchan cuando son expuestos a prolongadas dosis de grandes cantidades de neutrones. Puesto que el centro del reactor tiene que ser construido con la precisión de un reloj suizo, esto presenta un problema colosal.
Cuando uno considera el combustible que se usa, se puede apreciar la seriedad de cualquier falla en el funcionamiento... el combustible de plutonio es una de las sustancias más peligrosas en existencia. ¡Y pensar que cada reactor contendrá miles de kilos de él! El Dr. Edward Teller declaró en Nuclear News, del 21 de agosto de 1967:
“Para que pueda funcionar económicamente en una unidad que pueda producir una cantidad lo suficientemente grande de energía, probablemente se necesite mucho más de una tonelada de plutonio. No me gusta el riesgo implicado. Yo sugerí que los reactores nucleares son una bendición porque son limpios. Son limpios mientras funcionen como fueron planeados, pero si hay grandes fallas en su funcionamiento, lo cual en principio puede suceder, pueden arrojar suficientes productos de fisión como para matar a una enorme cantidad de personas.”
Para cumplir con los requisitos de la reciente legislación, se ha distribuido una declaración en cuanto a los riesgos en potencia del programa del reactor productor. Pero científicos prominentes hallan faltas en la declaración. El Times de Nueva York, del 26 de abril de 1972, bajo el titular “Los científicos se oponen al reactor productor,” informó:
“Treinta y un científicos y otros profesionales instaron hoy al Congreso a que niegue a la Administración de Nixon su pedido de fondos para comenzar a edificar un modelo de demostración de 500 millones de dólares de un reactor productor para generar electricidad.
“‘Existen demasiadas dudas bien fundadas acerca de la seguridad y del impacto en el ambiente de ese proyecto para comprometernos ahora al desarrollo comercial de esta tecnología,’ dijeron los científicos en una declaración.”
Sin embargo, es tan grande el compromiso con la energía nuclear que se consideran muy escasas las posibilidades de que haya un cambio de política. Hay que reconocer el hecho de que los reactores nucleares presentan riesgos —extremadamente peligrosos— creen algunas personas bien informadas. Sin embargo, los dirigentes gubernamentales e industriales están dispuestos a correr esos riesgos.
¿Qué encierra el futuro para la energía nuclear? Está lejos de ser completamente radiante y optimista.