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  • g74 8/11 págs. 21-23
  • Entre sus más felices recuerdos

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  • Entre sus más felices recuerdos
  • ¡Despertad! 1974
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  • Aparentar y desarrollar talentos
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¡Despertad! 1974
g74 8/11 págs. 21-23

Entre sus más felices recuerdos

LA NIÑEZ es una época feliz para la mayoría de los niños. Es la época de la vida en que por lo general se está libre de responsabilidad y preocupación. Por lo general se está alegre, lleno de energía y curiosidad. Pero ahí terminan las generalizaciones. Porque con cada niño la época en que él es más feliz y la razón para su felicidad varían tanto como sus circunstancias.

Por ejemplo, un joven recuerda concerniente al sexto año de su vida: “Yo era hijo único y uno de mis amigos tenía una hermanita. Después de jugar conmigo él podía ir a su casa y jugar con su hermana. Pero yo no tenía a nadie con quien jugar. Yo quería tanto tener una hermanita. Bueno, cuando mis padres me dijeron que pronto tendríamos un bebé, yo sabía que iba a ser una niña. Y no puedo expresar la felicidad que sentí cuando nació mi hermanita. Era lo que realmente quería y me hizo muy feliz.”

Con otros niños y solos

La mayoría de los niños disfrutan de jugar y estar con otros niños. Una jovencita recuerda: “Mi felicidad como niña giraba en torno de jugar afuera. Nos divertíamos tanto. En el invierno, esperábamos con anhelo la nieve. Sacábamos los trineos para deslizarnos colina abajo; hacíamos hombres de nieve y arrojábamos bolas de nieve. Nuestros padres lo sabían, porque si hacíamos algo malo teníamos que permanecer adentro. En otras estaciones, saltábamos a la soga, jugábamos al boliche, a la pata coja, buscábamos tesoros, y si llovía jugábamos adentro a las casitas y a la escuela con nuestras muñecas. ¡Esos realmente eran tiempos felices!”

Por supuesto, no todos los niños son iguales. Uno puede ser el hijo único de una familia, no estar acostumbrado a tener compañeros de juego, o quizás tener una familia grande y puede que le guste apartarse de los otros y hacer cosas por su cuenta. Quizás se sienta más feliz cuando puede pasar momentos tranquilos en soledad. Así se expresó un niño de nueve años de edad, un hijo único:

“Me gusta leer. Ante todo, porque si no pudiéramos leer, no podríamos leer la Biblia y no sabríamos la voluntad de Dios. Así es que leer es importante. Pero a mí me gusta leer porque es tranquilo. Cuando leo acerca de experiencias de la vida real de otras personas, siento como si estuviera con ellas. Por supuesto, me gusta cuando mamá, papá y yo vamos a la playa o subimos a las montañas. Pero cuando estoy solo, me gusta mucho leer.”

¿Es eso cierto de sus hijos? ¿Han descubierto los placeres de la lectura seria, y del vasto mundo que ésta puede desplegar ante ellos? ¿O se les permite estar sentados por horas mirando la televisión, donde todo ya está pensado para ellos, o peor aun, donde se permite que las tendencias violentas se desarrollen en sus mentes jóvenes y fáciles de impresionar?

Aparentar y desarrollar talentos

Las películas cinematográficas han sido otra fuente de placer para muchos niños. Puesto que les gusta aparentar, las películas han provisto un medio de escape al mundo de la ficción. Como lo expresó una joven, que fue hija única:

“Cuando era joven, acostumbraba ir al cine con frecuencia y aparentaba ser la estrella, haciendo mentalmente todas las cosas que ella había hecho en las películas. Por supuesto, no pasaba mucho tiempo antes de volver a ser yo misma. Pero, mientras tanto, era divertido aparentar ser otra persona.” Desafortunadamente, la actual tendencia del cine provee poco que sea saludable para entretener con ello a las mentes jóvenes o para modelar sus vidas.

Pero, prescindiendo de las tendencias, el ir en pos de talentos naturales puede proporcionar a un niño mucha felicidad. Una niñita de ocho años de edad, que tiene la afición de dibujar, se deleita en dar sus cuadros a otros. Ella exclamó: “Dibujé un retrato de mi mamita y se lo di. Me sentí muy feliz cuando la vi ponerlo en su habitación. Ahora, cada vez que entro en su habitación, veo mi retrato.” Su rostro reflejaba el deleite que sentía.

El estimular a sus hijos a ir en pos de cualesquier talentos que tengan los puede preparar para servir a otros y dar de sí mismos más tarde en la vida.

El tiempo que se pasa con los padres

Aunque a los niños les gusta estar con otros niños, también quieren estar con sus padres. Un padre solo tiene que detenerse y mirar abajo a su hijito para comprender esto. Es saludado con una amplia sonrisa, como si el hijo estuviera diciendo: “Te quiero. Quiero estar contigo. Tú me haces feliz.”

¿Es usted el padre de un jovenzuelo semejante? ¿Se molesta usted a veces cuando su hijo está constantemente bajo sus pies? Es comprensible su molestia en esas ocasiones. Pero estos momentos con sus hijos pasan pronto. Los niños crecen rápidamente y su niñez es solo un recuerdo. Así es que aproveche al máximo el tiempo que tiene con ellos. Puede proporcionar recuerdos felices para usted y ellos en el futuro.

Es interesante el hecho de que algunos padres creen que lo que hace feliz a sus hijos es lo que ellos pueden darles. Así es que rodean a sus hijos con juguetes y muchas cosas de las que carecieron en su propia niñez. Sin embargo, por lo general esto no da buenos resultados, porque las cosas materiales de por sí no pueden hacer verdaderamente feliz a nadie, y eso incluye a los niños. Bueno, esto no quiere decir que a los niños no les gusta recibir regalos. Les gusta. Pero cuando son muy jóvenes, frecuentemente les gusta más jugar con la caja en la cual vino el regalo que con el regalo mismo. ¿Por qué?

Es porque les gusta usar su imaginación. Para un niñito una caja de zapatos corriente se puede convertir en un barco, un avión, una cueva o un camión en cuestión de minutos. De hecho, los juguetes que hacen todo mecánicamente no lo dejan hacer más que mirar, y pronto se aburre. Los juguetes tienen su lugar. Pero no pueden compararse con el tiempo y la atención que los padres brindan a sus hijos.

Es un hecho, los hijos ansían amor y afecto, y nada material puede sustituir estas cualidades. Por esta razón los pequeñitos frecuentemente son más felices cuando están haciendo cosas con sus padres. No tiene que ser algo especial. Podría ser una comida campestre, un paseo al parque o al bosque, o hasta una conversación tranquila. La cosa importante es que están juntos.

Ciertamente, un padre sabio comprende que casi nada puede compensar el amor y la devoción que brinda a sus hijos, especialmente en sus años formativos. Algunos hombres bien conocidos han heredado grandes fortunas y sin embargo en realidad nunca conocieron a sus padres que se las dejaron. Sin embargo, el hombre que tiene recuerdos de tiempos buenos con su padre ciertamente se siente rico, prescindiendo de su condición económica. Y el amor y admiración que siente por su padre se refleja en el brillo en sus ojos y el orgullo en su voz cuando habla acerca de su padre. ¿Es así como sus hijos se sentirán acerca de usted?

Unidad familiar

Para los hijos, cualquier lugar puede parecer especial si sus padres están con ellos. Por ejemplo, el viaje al parque zoológico que hizo con su padre y hermano hace un año es lo que un niño de ocho años de edad más recuerda. Sus ojos se iluminaron cuando lo describió: “Vimos leones, tigres, una jirafa y un elefante grande. Pero oh, no me gustó el olor de algunos de ellos (mientras fruncía la naricita). Me gustaría tenerlos a todos para jugar con ellos.” Agregó: “Papito me dijo que en el nuevo orden de Dios los animales no estarán en jaulas. Estarán libres. ¡Me gustará eso!”

Frecuentemente los hijos aprecian un cambio en sus horarios tanto como lo aprecian sus padres. Un niño de diez años y medio de edad considera un viaje que hizo la familia como una ocasión sobresaliente en su joven vida. Él dijo:

“El año pasado fuimos de vacaciones a Virginia y Delaware. Era diferente a la ciudad —muchos árboles y cosas— fue lindo. Nos alojamos en el hotel y comimos en el comedor. Verdaderamente disfruté de eso. Era divertido tener alguien que le sirviera a uno y que le diera lo que uno pidiera. Disfruté de ir a diferentes lugares y ver cosas diferentes y el modo de vivir de otra gente.”

Pero aun si las familias no pueden viajar juntas, pueden disfrutar de momentos felices que se atesoran por mucho tiempo. Una mujer de una isla del Caribe recuerda: “Yo era una de siete hijos y éramos muy felices haciendo cosas juntos. Las horas del almuerzo eran especialmente deleitables. Y después de cenar todos nos reuníamos alrededor de papá y él nos leía un pasaje de la Biblia. En otras ocasiones él tocaba su violín y nosotros cantábamos y bailábamos. Nuestros momentos más felices eran cuando llegaban visitas de otras partes de la isla y se nos permitía permanecer levantados pasado nuestra hora de acostarnos y escuchar la conversación de los adultos.”

La enseñanza de los padres una bendición

Verdaderamente, los padres tienen el papel clave en la enseñanza de sus hijos. Y si ponen ejemplos excelentes, sus hijos hallarán verdadera felicidad en servir a Jehová Dios. Por ejemplo, cuando se le preguntó a una niña de diez años de edad qué es lo que disfruta más, dijo: “Me gusta ir al Salón del Reino más que cualquier otra cosa, porque amo a Jehová y a su pueblo.” ¿No refleja esto la excelente enseñanza que recibe?

A los hijos que reciben un entrenamiento de esa clase frecuentemente los impulsa el profundo interés que sienten por otros. Así es que una niña de once años de edad cuya madre ha sido testigo de Jehová por más de dos años, pero cuyo padre se había opuesto a su estudio de la Biblia, relató la siguiente experiencia:

“Había estado pensando acerca de mi papá por mucho tiempo. Le había pedido que viniera con nosotros a nuestras reuniones para estudiar la Biblia muchas veces pero nunca vino. Le dije que yo no quería un nuevo papá en el nuevo orden de Dios y que si él no estudiaba, él no estaría allí. Así es que el día más feliz de mi vida fue el día en que mi padre vino al Salón del Reino por primera vez.” Ningún regalo que haya recibido esta pequeñita se puede comparar a ese momento feliz.

¡Qué deleite es oír las expresiones de los jovencitos que tienen razones para ser felices y que están agradecidos a sus padres y a su Creador por la vida! ¡Y qué papel vital tienen los padres en contribuir a esa felicidad y en modelar la vida de sus hijos!

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