¿Qué pasó con los viajes a la Luna?
EL 20 de julio de 1969, millones de personas por todo el mundo se ‘pegaron’ a sus televisores. Observaban un asombroso logro... el primer hombre que ponía pie en la Luna.
Mientras el astronauta norteamericano caminaba por la superficie de la Luna, habló de un “gigantesco salto para la humanidad.” La imaginación de la gente en todas partes estaba excitada. Algunos consideraron que esto abría el camino al espacio. Se comenzó a hablar de vuelos tripulados a otros planetas, incluso “a las estrellas.”
Pero los seis alunizajes por norteamericanos concluyeron tres años más tarde en 1972; desde entonces no ha habido más. Y en la actualidad no hay más programados. Excepto por un vuelo aunado en órbita alrededor de la Tierra entre los Estados Unidos y Rusia para 1975, los astronautas norteamericanos no tienen programado regresar al espacio hasta que se complete el “trasbordador espacial,” programado para aproximadamente 1980.
Aunque los alunizajes una vez cautivaron la imaginación de la gente, las cosas han cambiado. La mayor parte de la gente ya no se excita hablando de colonias en la Luna, o de hallazgos científicos de vasta importancia que provengan de los viajes a la Luna, o de traer de vuelta más “rocas lunares.” Ciertamente, para muchos el interés en las aventuras lunares está completamente muerto.
¿Qué ha sucedido? ¿Por qué no hay más programas para que los norteamericanos hagan alunizajes? ¿Por qué ha disminuido tanto el interés?
A qué se debe la desilusión
Es verdad, en los viajes que se hicieron a la Luna hubo logros definidos. El solo llegar allí fue una de las más grandes hazañas de la historia humana. Además, se obtuvo más información acerca de la Luna y de otras partes del sistema solar. Y se aprendieron algunas cosas que se han podido aplicar al uso industrial.
Sin embargo muchas personas piensan que los millones de dólares que se requieren para poner a unos pocos hombres en la Luna representan un gasto demasiado grande a cambio de muy poco. Piensan que el conocimiento adicional del sistema solar, o el conocimiento que beneficiaría a la industria, costaría mucho menos con artefactos espaciales no tripulados. Muchos otros hasta piensan que el dinero, la capacidad intelectual y el esfuerzo se podrían usar mucho mejor en otros proyectos científicos o industriales aquí en la Tierra.
Tan solo las misiones lunares Apolo costaron mucho más de 20.000 millones de dólares. Otras aventuras “espaciales” costaron otros miles de millones. Pero con la humanidad plagada por tanta pobreza, hambre, escaseces y otros problemas, se comprende por qué muchas personas están desilusionadas con los enormes gastos de dinero para algo que ellos consideran de tan poco beneficio práctico. ¡La mayoría se sentiría más feliz si su gobierno en vez de gastar ese dinero les reembolsara parte de los impuestos!
El hecho de que hay manifiesta desilusión se reconoce ampliamente. Durante el vuelo del “Skylab III,” el cual a fines de 1973 le dio la órbita a la Tierra por 84 días con tres hombres a bordo, el Times de Nueva York declaró:
“Después de 16 años de vuelo espacial, el hecho de que hombres giren alrededor de la Tierra cada 93 minutos durante semanas y semanas apenas merece ser calificado como noticia. . . .
“Y solo cuatro años y medio después de que Neil A. Armstrong dio ‘un pequeño paso para el hombre, un salto gigantesco para la humanidad,’ pocas son las personas que se quejan de que los hombres ya no van a la Luna.”
El Times habló de la “reacción indiferente a cada nuevo lanzamiento de una astronave.” El redactor Russell Baker dijo:
“A la gente que observa las incesantes cuentas regresivas en cabo Kennedy también le parecen sin propósito.
“Por ejemplo el ir a la Luna. Todos sabemos que los científicos estuvieron excitados por las rocas, el polvo y todo lo demás que vino de vuelta de la Luna, pero no nos mintamos acerca de nuestras propias reacciones no científicas.
“Sentados ante el tubo [de la televisión] observando el viaje, la mayor parte de nosotros probablemente sintió un desagradable impulso de pensar: ‘¿Y qué?’
“Aquí había un grupo de individuos que habían ido a la Luna y que no tuvieron nada que hacer cuando llegaron allí excepto dar un paseo de veintitrés kilómetros. Eso se hubiera podido hacer en Wyoming, más barato, y con un paisaje parecido.
“Fue maravilloso, pero en realidad no abrió ningún horizonte para la mayoría de nosotros, y ciertamente fue difícil ver cómo iba a mejorar la suerte del hombre.”
Además, se ha hecho más evidente que dado que se requiere un esfuerzo tan tremendo para tan solo sacar a unos pocos hombres de la Tierra, el viaje espacial no será algo para la gente común en el transcurso de su vida. No habrá boletos baratos para la Luna o ningún otro lugar lejos de la Tierra. ¡De hecho, difícilmente hay algún boleto barato para viajar aun en la Tierra en estos días!
También ha habido desencantos con respecto a los resultados de los alunizajes. Por ejemplo, los científicos esperaban que los más de 400 kilos de roca lunar traídos de los seis alunizajes serían valiosos para determinar el origen de la Luna. Pero el Times de Nueva York informa:
“Por años previos al primer alunizaje, los científicos discutieron los méritos de varias teorías [del origen de la Luna] con gran intensidad, pero la batalla terminó en un punto muerto. . . .
“Cada uno esperaba que los alunizajes dirimirían prestamente el debate: Parecía obvio que tan pronto como averiguáramos de qué estaba hecha la Luna, podríamos decir de dónde vino. . . .
“Estas esperanzas no se realizaron. Los análisis de las rocas lunares han mostrado que la composición química es diferente, probando que la Luna no salió de la Tierra. Pero no sugirió ninguna otra alternativa.
“El origen de la Luna sigue siendo un misterio tal como lo fue antes del Apolo.”
Otro desencanto para los científicos es que la Luna resultó estar sin ninguna forma de vida. No dio ningún indicio de que la vida haya existido antes allí. Esto ha truncado las esperanzas de algunos científicos de que la Luna ayudaría a reforzar sus favoritas teorías evolucionistas acerca del origen de la vida.
Indeseable
Otra razón por la que mucha gente ha perdido interés es que ahora se da cuenta de que el vuelo espacial es lo bastante incómodo como para ser una carga sobre los que lo emprenden. No es algo por lo cual la gente querría cambiar las comodidades del hogar. No solo es peligroso debido a la posibilidad de accidente, rayos cósmicos y lesiones por meteoritos, sino que el confinamiento, las presiones sobre el cuerpo, la mente y las emociones humanas se consideran indeseables para la mayoría.
Por ejemplo, está el desafío que presenta para el cuerpo y la mente la prolongada falta de peso debido a la falta de la gravedad lejos de la Tierra. Esto ha causado indeseables cambios en el sistema cardiovascular de los astronautas, en sus músculos, líquidos corporales y funciones físicas. Ha causado un agotamiento del calcio óseo.
Otro resultado indeseable se comenzó a observar en 1964 después que dos astronautas norteamericanos hicieron un vuelo de cuatro días alrededor de la Tierra. Los médicos que los examinaron a su regreso descubrieron que habían perdido sangre mientras estaban en órbita. Los experimentos en el próximo vuelo confirmaron la pérdida de sangre. En el vuelo de ocho días de la Géminis 5 los dos astronautas perdieron 8 por ciento de sus glóbulos rojos... aproximadamente un cuarto litro de sangre. ¡Un posterior vuelo de catorce días por otros dos astronautas ocasionó una pérdida de sangre de casi medio litro!
Este mismo fenómeno se ha observado en las misiones más recientes del Skylab, los tres vuelos por equipos de astronautas en un ‘laboratorio espacial’ que giraba alrededor de la Tierra. La tripulación del primer vuelo sufrió una pérdida de 15 por ciento de los glóbulos rojos; los del segundo experimentaron una pérdida del 12 por ciento. La primera tripulación perdió aproximadamente el 10 por ciento de su plasma sanguíneo; la segunda tripulación el 13 por ciento. La tercera tripulación también perdió sangre.
Al comentar acerca de esto, el Journal and Constitution de Atlanta dijo: “Prescindiendo de la razón de todo esto, la pérdida de glóbulos rojos y de plasma sanguíneo y líquidos celulares del cuerpo es un serio misterio médico espacial. Quizás sería exagerar las cosas el decir que el futuro de los vuelos espaciales tripulados depende de su solución, pero la verdad no está muy lejos de eso.” Y debido a esto uno de los astronautas implicados dijo: “Basándome en lo que sabemos ahora, no estoy dispuesto a ir a Marte mañana.”
No solo hubo la pérdida de sangre, sino que requirió semanas para que algunos de los astronautas que regresaron recuperaran la sangre que habían perdido en el vuelo. En un caso requirió cuatro semanas el que el cuerpo de un astronauta comenzara a fabricar nuevos glóbulos rojos.
De los muchos otros problemas que hacen poco atrayente el vuelo espacial para la mayor parte de la gente está lo que señala el U.S. News & World Report:
“Uno de los más desconcertantes problemas de la tripulación [del Skylab III] fue causado por una combinación de burbujas de aire en el agua potable, la falta de peso y la alimentación espacial.
“Cuando se le preguntó cuál fue el problema de higiene más difícil al que se enfrentaron, el astronauta Pogue explicó: ‘Tenemos que despedir demasiado gas. No quiero pasar esto por alto como algo sin importancia porque yo creo que tener que despedir gas unas 500 veces al día no es algo muy placentero. . . . El único rasgo redentor es que todos estamos despidiendo la misma cantidad.’”
Los vuelos más largos, tales como los que a veces se mencionan en relación a Marte, que podrían requerir dos años, presentan problemas mucho más graves. Es por eso que el Saturday Review/World dice: “Aunque el astronauta quizás lo pase bien en Marte, es mejor que se cuide cuando regrese a la [gravedad de la] Tierra, advierten los médicos de la NASA. Se arriesga a romperse los huesos vaciados de calcio hasta con una caída pequeña si trata de usar sus músculos vaciados de fósforo y nitrógeno demasiado pronto después de aterrizar.”
Más práctico
Por éstas, y muchas otras razones, últimamente se ha hecho disponible una apreciación más práctica de los vuelos tripulados a la Luna, o en realidad, a cualquier otro lugar en el espacio. Se entiende mejor que el “progreso” del hombre en el espacio es muy limitado. Muchos científicos consideran que aun el viaje a la Luna solo fue un ‘salto de pulga’ y no un viaje al espacio sideral.
También se aprecia mejor ahora que el hablar de enviar un hombre “a las estrellas” es un absurdo en este tiempo. La estrella más cercana a nuestro sistema solar está tan lejos que no se podrá alcanzar en el transcurso de una vida de viaje. Aun si se pudiera, una estrella es un sol, una bola ardiente de gas flameante que consumiría a cualquier astronave.
Seguramente si los gobiernos hubieran considerado que los viajes tripulados a la Luna y más allá serían provechosos, estarían apresurándose en ir allá y explotar sus beneficios. Pero ese no es el caso. El entusiasmo por esas aventuras ha decrecido fuera de toda duda. Así es que aunque los viajes a la Luna resultaron ser momentáneamente emocionantes, la dura realidad de lo que está implicado y el poco beneficio práctico que se ha derivado por el costo ha enfriado el interés tanto del ciudadano medio como de su gobierno.