Una familia singular que sirve a otros
QUIZÁS el lector recibió esta revista de un testigo de Jehová en su comunidad. ¿Sabe usted dónde la consiguió él, o quiénes la produjeron?
Tanto ¡Despertad! como su compañera La Atalaya se imprimen en la central mundial de los testigos de Jehová en Nueva York, y en otras 16 sucursales impresoras en otros países. El año pasado éstas produjeron más de 471 millones de ejemplares, hasta 10.000.000 de algunos números. La Atalaya se imprime en 79 idiomas; ¡Despertad!, en 31. ¿Sabía usted que, de todas las publicaciones periódicas del mundo occidental, solamente una revista semanal y una mensual tienen una distribución mayor? Y estas dos en su mayor parte imprimen horarios de los programas de televisión o artículos recopilados de otras publicaciones.
Sin duda el lector habrá notado lo baratas que son ¡Despertad! y La Atalaya —tan solo 5 centavos de dólar cada ejemplar— mientras que hoy día otras revistas frecuentemente cuestan 75 centavos de dólar por ejemplar y más. ¿Sabe por qué? Se debe a que ¡Despertad! y La Atalaya son producidas por una familia singular que está interesada, no en la ganancia material, sino en proveer información que cree que es vital para otras personas. Por lo tanto todos los miembros de esta familia, en realidad, ofrecen sus servicios voluntariamente sin sueldo. Cada uno recibe cuarto y comidas y 14 dólares al mes para gastos menores, más una pequeña cantidad para ropa y transporte.
Pero la “familia de Betel” como se le llama, produce otras publicaciones además de ¡Despertad! y La Atalaya. (Betel significa “Casa de Dios.”) El año pasado hicieron más de 51 millones de Biblias y libros encuadernados en sus varias centrales. ¡A veces encuadernan más de 300.000 libros por día!
Quizás le sorprenda saber que algunos de los libros que figuran en las listas de los libros de más venta tienen una distribución menor a la de la producción de un día de la familia de Betel. De hecho, del libro encuadernado La verdad que lleva a vida eterna, publicado en 1968, se han impreso 74 millones de ejemplares en 91 idiomas, aproximadamente tres veces más que el libro de más venta en todo tiempo que le sigue en el mundo occidental, aparte de la Biblia.
La familia de Betel en Nueva York tiene aproximadamente 2.100 miembros, dos veces más de lo que tenía hace apenas seis años. Aproximadamente tres cuartas partes de los miembros de la familia viven y trabajan en las instalaciones en Brooklyn, y el resto opera la fábrica y las granjas fuera de la ciudad, a unos 145 kilómetros de distancia. Las familias de Betel también operan plantas impresoras en otros países.
Para darle una idea de la expansión: En Brooklyn, tan solo en las primeras cinco semanas de este año de producción (que comienza en septiembre) se encuadernaron 5.972.489 Biblias y libros, ¡más de lo que se produjo durante todo el año de 1965! Desde 1968 hasta 1973 la central de Brooklyn aumentó a más del doble la cantidad de sus grandes prensas rotativas de 40 y 50 toneladas. Ahora están funcionando cuarenta de estas prensas, y se ha pedido una prensa de tamaño colosal de 18 metros de largo que puede imprimir 150.000 libros completos de 192 páginas por día. Además, hay en funcionamiento diez prensas impresoras en la fábrica fuera de la ciudad de Nueva York, con cuatro más pedidas.
Lo que ha hecho necesario esta enorme expansión en las instalaciones y la producción son personas como usted que se interesan en la clase de información saludable que se halla en esta revista. Así es que la cantidad de líneas de encuadernación en la fábrica de Brooklyn también se ha duplicado en los años recientes. Ahora hay diez, y hay seis más pedidas. Los miembros de la familia de Betel han hecho cambios de ingeniería especiales en una de las líneas de encuadernación, así es que encuaderna dos libros a la vez. Como resultado, esta línea sola, trabajando turno doble, ¡ha producido más de 50.000 libros por día!
Puede que usted esté familiarizado con los testigos de Jehová de su localidad. Pero, ¿quiénes forman la familia de Betel de Nueva York? ¿Cómo son?
Los miembros de la familia
En su mayor parte, es una familia de jóvenes. La gran mayoría tiene de dieciocho a venticuatro años de edad, y físicamente son fuertes, así es que pueden encargarse del trabajo pesado. Pero también hay mujeres, aproximadamente 300. Principalmente participan en trabajo de oficina y el cuidado de la casa. A cada nuevo miembro de la familia se le provee un curso de escuela nocturna de seis meses, el cual incluye un repaso de las doctrinas bíblicas, entrenamiento en oratoria pública, y la lectura de toda la Biblia.
Aunque la mayor parte de la familia está integrada de jóvenes, algunos han servido en Betel por más de 50 años, y hay veintenas de otros que lo han hecho por veinte, treinta, o cuarenta años. Sin embargo todos, desde los más jóvenes hasta los más viejos, están dedicados a servir el reino de Dios. De hecho, la mayoría ha servido como predicadores del Reino de tiempo cabal antes de venir a Betel.
Puesto que la mayoría se hacen miembros de la familia de Betel en cuanto terminan la educación en la escuela secundaria, tienen poca experiencia en el mundo seglar. Pero de ninguna manera es esto verdad de todos.
Diversos antecedentes profesionales
Por ejemplo, un miembro de la familia, hizo su bachillerato en ciencias en ingeniería aeronáutica en la Universidad de Saint Louis. Más tarde, durante la primera mitad de la década de 1950, estuvo empleado con la Chance Vought Aircraft (que más tarde llegó a formar parte de Ling Temco Vought) como ingeniero en el campo de la propulsión. Por años trabajó en el perfeccionamiento de un vehículo militar a propulsión sin piloto, el cual más tarde fue superado por los proyectiles balísticos más adelantados de la actualidad. Cuando llegó a comprender el propósito seguro de Dios de eliminar las causas de guerra, alegremente asumió la obra de predicación de tiempo cabal y en 1961 llegó a ser miembro de la familia de Betel.—Isa. 2:4.
Un trabajador en la oficina de la fábrica de Brooklyn tuvo un antecedente profesional diferente. Él recibió su título de licenciado en la administración de negocios en la Universidad Estatal de Michigan, y en 1961 llegó a ser contador público recibido. Después de trabajar cinco años para una empresa nacional de contadores, un socio y él establecieron su propia oficina. El negocio creció y, con el tiempo, llegaron a tener cuatro oficinas y cincuenta empleados.
Sin embargo, mientras tanto él y su esposa comenzaron a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. Pronto llegaron a comprender que en esta mismísima generación, según la Biblia, Dios destruirá este corrupto sistema de cosas y establecerá su justo nuevo orden. (Mat. 24:3-14; 2 Tim. 3:1-5; 2 Ped. 3:13) Así es que abandonó su negocio, y él y su esposa se dedicaron a la obra de predicación de tiempo cabal. En 1971 se unieron a la familia de Betel.
Un hombre de 32 años de edad con un entrenamiento diferente estudió por cuatro años química y matemáticas en la Universidad de Texas. En 1968 la Standard Oil de California lo empleó como técnico geofísico. Por un año y medio sirvió con la compañía en Alaska. Allí trabajó en proyectos para localizar lugares donde perforar en busca de petróleo en la Ladera Norte. En 1969 abandonó su trabajo para poder participar en la obra de predicación de tiempo cabal, y más tarde vino a Betel.
Los miembros del sexo femenino de la familia también han tenido antecedentes profesionales. Por ejemplo, una obtuvo su título de doctora en química y física en la Universidad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Al mudarse a la ciudad de Nueva York, la contrataron para dirigir un laboratorio de bioquímica, puesto que mantuvo por cinco años.
Mientras estaba empleada en ese laboratorio, la visitó un testigo de Jehová que le habló concerniente a los propósitos de Dios para la humanidad. Le deleitó aprender cómo Dios mismo pronto eliminará, bajo su gobierno del Reino, el sufrimiento humano. (Rev. 21:3, 4) Más tarde ella se casó con un miembro de la familia de Betel, y ahora se complacen en servir juntos en Betel.
Otro miembro de la familia se graduó en la Universidad de Harvard a fines de los años 1940. Se elevó en el mundo comercial hasta llegar a ser gerente de promoción de tirada para un diario de Nueva York, donde estaba a cargo de un departamento de 30 personas. Deseando ser más útil en adelantar la predicación del Reino, abandonó su posición y vino a Betel.
Expresando un punto de vista manifestado por otros miembros de la familia con títulos universitarios, él dijo: “En lo que respecta a conocimiento general, oratoria y habilidad para razonar, los que aprovechan las provisiones educativas aquí en Betel no están ni una pizca detrás de la persona que dedica cuatro años a una universidad.”
Medicina, educación y arte
También entre los miembros de la familia de Betel hay cuatro enfermeras diplomadas, una enfermera licenciada práctica, una técnica en laboratorio, varias enfermeras auxiliares, y un experimentado cirujano con catorce años de estudios y entrenamiento en colegios de preparatoria para la medicina y colegios médicos.
Una de las enfermeras diplomadas también recibió entrenamiento de partera en Glasgow, Escocia, estudió higiene pública en la Universidad de Londres y recibió entrenamiento en enfermedades tropicales. Más tarde trabajó en la colonia de leprosos en el condado de Surrey, Inglaterra. Otra obtuvo su bachillerato en ciencias en el Teachers College, de la Universidad de Columbia, y recibió cartas de invitación para unirse al cuerpo de profesores en la Universidad de Toronto, Universidad de Pittsburgh y otras universidades.
Varios miembros de la familia, tanto hombres como mujeres, tuvieron puestos de enseñanza. Uno recibió su título de licenciado en la Universidad de Tulsa, y por cinco años enseñó en las escuelas secundarias, antes de venir a Betel en 1961. Un miembro del sexo femenino de la familia estudió desde 1966 para ser doctora, recibiendo su título de licenciada en química. Abandonó la idea de seguir en pos de una carrera médica, y por seis años enseñó en las escuelas secundarias de la ciudad de Nueva York.
Otros miembros de la familia fueron en pos de carreras artísticas. Una se graduó en la Escuela de Arte de Nueva Inglaterra en Boston y recibió un título de bachiller en artes por medio de asistir a los cursos nocturnos en la Universidad de St. Anselm. Después de trabajar como artista en el cuerpo de redacción del Union Leader, de Manchester, New Hampshire, estableció con buen éxito su propia agencia de publicidad.
Después de salir de los guardacostas en 1959, un joven aspirante a artista ingresó en el Colegio de Arte y Artesanía de California en Oakland. Con el tiempo obtuvo un puesto como director de arte en una empresa de publicidad en San Francisco. Ahora trabaja como plomero en Betel.
Anteriores empleados en el servicio civil
Otros miembros de la familia realizaron trabajos en el servicio civil. Uno de estos jóvenes sirvió en la fuerza policial de Alhambra, California. Ahora trabaja en la fábrica en el departamento de encuadernación. Otro pasó más de 20 años como bombero en el condado de Los Ángeles, varios de esos años sirvió como capitán de bomberos. Pero desde 1969 ha estado en Betel.
Con la intención de prepararse para servir a otros, uno que ahora es miembro de la familia obtuvo un título en psicología en la Universidad Estatal de San Diego. Entonces sirvió ocho años con la Autoridad de la Juventud en California, la agencia correccional de lo criminal para ese estado. Mientras estaba con la Autoridad se cambió a la Escuela para Varones de Paso Robles, un instituto correccional, donde dirigió un programa para tratar a los aficionados a las drogas. Desde 1970 a 1972 ayudó a supervisar el personal en la oficina principal para poner a los jóvenes en libertad bajo palabra en San Diego. ¿Con qué resultado?
Se sentía acongojado por la total incapacidad del sistema para hacer frente al problema del crimen. Por lo tanto, cuánto gozo le dio el aprender el remedio de Dios, y que ya pronto Jehová Dios eliminará este sistema inicuo e implantará su gobierno prometido hace mucho tiempo. (Dan. 2:44; Mat. 6:9, 10) Casi inmediatamente comenzó la obra de predicación de tiempo cabal, y en 1973 vino a Betel.
Entre los cientos de jóvenes de buen talle, trabajadores duros en la familia de Betel él halló pruebas vivientes del maravilloso efecto de la Palabra de Dios sobre la vida de las personas. Pues se enteró de que unos pocos, antes de venir a Betel, habían sido aficionados a las drogas. Pero al aprender la verdad de los propósitos de Dios esas personas recibieron una motivación para ‘deshacerse del hábito,’ una motivación que él comprendió que las agencias mundanas no habían podido proveer.
Otro miembro de la familia había pasado casi nueve años trabajando en un gran instituto correccional, el Colegio de Enseñanza para Varones del estado de Illinois. Como empleado principal, tenía la superintendencia de todos los pedidos, las compras y cuentas de la institución, y dirigía un personal de aproximadamente una docena de personas. Él también, está convencido de que sus servicios en Betel son de un beneficio infinitamente mayor y más duradero para la humanidad.
Los miembros de la familia que, antes de llegar a ser testigos de Jehová, habían servido en el ejército sienten aun más profundamente esto. Entre ellos hay veteranos de la II Guerra Mundial, incluso uno que voló treinta y cinco misiones de bombardeo sobre el territorio europeo ocupado por el Eje, un instructor de vuelo de la Fuerza Aérea, un oficial naval, y otro marino cuyo escuadrón fue el primero en desembarcar en Iwo Jima y que fue altamente condecorado durante los cuatro años de servicio de guerra, para nombrar solo a unos pocos. Además, un miembro del sexo femenino de la familia sirvió en la Fuerza Aérea durante la guerra de Corea.
Innumerables otras habilidades
Si a usted le gusta un poco de salsa inglesa con la carne, es posible que la botella que usa haya venido en una envoltura de papel que fue aplicada y sellada en una máquina diseñada por una persona que ahora es miembro de la familia de Betel. Si compra discos fonográficos, quizás hayan sido empaquetados y se les haya puesto las direcciones para el correo automáticamente en una máquina que él diseñó. Antes de venir a Betel este hombre fue un diseñador de maquinaria empaquetadora y equipo automático especial. Ahora trabaja en la fábrica de Brooklyn ayudando a diseñar maquinaria que se usa para encuadernar libros.
Antes de venir a Betel otros miembros de la familia trabajaron como electricistas, mecánicos, carpinteros, pintores, albañiles, granjeros, constructores de edificios, maquinistas y diseñadores arquitectónicos, y estas personas, también, han usado sus habilidades para adelantar la obra en la central mundial de los testigos de Jehová. Hasta un anterior actor profesional shakesperiano ha usado sus talentos para representar personajes en los dramas bíblicos. Estos dramas son grabados en cinta por miembros de la familia de Betel para usarlos en representaciones en las grandes asambleas de distrito de los Testigos.
Todas estas personas que ahora son miembros de la familia de Betel se sintieron impulsadas por la urgente necesidad que la gente tiene de oír las buenas nuevas del reino de Dios, de modo que vinieron a Betel para participar en adelantar la obra de predicación desde aquí.
Sí, lo que hace especialmente singular a la familia de Betel es el deseo individual de ellos de ayudar a otros a aprender los propósitos de Dios. De hecho, el cristianismo verdadero es seguir este derrotero de servir a otros, en imitación del ejemplo de Jesucristo. Por sobre toda otra cosa, el deseo de los cristianos dedicados es agradar a Jehová Dios copiando el ejemplo de su Hijo.—1 Ped. 2:21.
Así es que, con este espíritu cristiano, cientos de hombres y mujeres jóvenes que nunca antes habían puesto su mano sobre una máquina impresora, una linotipia, un molino de tinta, un equipo de encuadernar o componer, se aplican diligentemente a las asignaciones que se les dan en Betel. En un tiempo asombrosamente corto llegan a ser expertos operadores de prensa, cajistas, tipógrafos, fabricantes de tinta y encuadernadores, o dominan cualquier trabajo que sea necesario desempeñar para publicar el mensaje del Reino.
La familia de Betel lo invita cordialmente a visitar su hogar y sus imprentas para que vea por usted mismo cómo funcionan. Se conducen visitas gratis en las fábricas de Nueva York y en las granjas todos los días de lunes a viernes, y durante la mañana del sábado.
[Ilustración de la página 15]
Miembros de la familia de Betel imprimiendo libros en prensas de 40 toneladas. El año pasado produjeron más de 50 millones de Biblias y libros