Planetas fascinantes... para nuestro goce
“HOLA. Me alegro de que me haya invitado esta noche. He estado esperando ansiosamente ver algunos de lo planetas con su telescopio.”a
“Y yo me alegro de que pudiera venir. Es una hermosa noche clara.”
“¿Es este su telescopio? Parece tan pequeño. Esperaba ver un tubo largo, colocado sobre un trípode alto.”
“Sí, este es lo que llamamos un telescopio catadióptrico. Aunque este instrumento tiene solo 22,5 centímetros de largo, la trayectoria óptica se pliega y se extiende dentro del tubo de modo que tiene una distancia focal de más de 1,20 metros.”
“De modo que así es como funciona. . . . ¿Ya está suficiente oscuro para empezar?”
Las fases de Venus
“Sí, esta es la mejor hora para ver a Venus, antes que el cielo esté realmente oscuro. ¿Ve usted esa estrella brillante allá en el occidente?”
“¡Oiga! esa realmente es brillante.”
“Sí, después del Sol y la Luna, Venus es el objeto más brillante en el cielo. Se puede ver aun en la luz del día si uno sabe dónde mirar. Bueno, ya lo tengo enfocado. ¿Le gustaría sentarse y mirar?”
“Así que este es Venus. Pues se parece a la Luna cuando no es medialuna completa. ¿Por qué?”
“Venus va alrededor del Sol en una órbita dentro de la órbita de la Tierra. Por eso a menudo está entre nosotros y el Sol. Naturalmente, solo la mitad de Venus está iluminado por el Sol, y ahora mismo podemos ver menos de la mitad de su lado soleado. De modo que lo que vemos es el creciente.”
“Entonces al moverse Venus en su órbita, ¿cambia de aspecto su forma como lo hace la Luna cuando pasa por sus fases?”
“Correcto. En su posición presente, Venus se mueve más cerca de la línea entre la Tierra y el Sol. Si lo contemplamos, digamos, de aquí a un mes, el creciente de luz será más delgado. Pero, al mismo tiempo, está acercándose más a la Tierra, de modo que se verá más grande en el telescopio. Justamente antes que cruce en frente del Sol, puede que parezca dos veces lo que parece ahora, pero solo estará visible el creciente más delgado.”
“Bueno, ciertamente eso es interesante. ¿Cómo es Venus?”
“Venus es aproximadamente del mismo tamaño que la Tierra. Pero nadie jamás ha visto su superficie, porque siempre está cubierta de densas nubes. No obstante, los hombres han enviado a Venus sondas espaciales con instrumentos que enviaron señales al bajar en paracaídas a la superficie. Hace mucho calor allá, más de 482 grados centígrado. De modo que no puede haber ríos ni lagos ni océanos en Venus. Su atmósfera es casi cien veces más densa que la nuestra, y en su mayor parte está compuesta de anhídrido carbónico.”
“No parece ser un clima agradable.”
“No, no creo que le gustaría pasar unas vacaciones allí. Años atrás, algunos científicos pensaron que pudiera haber vida en Venus, pero ahora sabemos que eso es imposible.”
El evasivo Mercurio
“Ya está poniéndose oscuro. ¿Qué vamos a ver ahora? ¿Podemos ver a Mercurio?”
“No esta noche. Mercurio está más cercano al Sol que Venus. De modo que casi nunca está alejado lo suficiente del Sol en el cielo para estar arriba del horizonte después de oscurecer. Solo una o dos veces al año, como promedio, es fácil echarle un vistazo. Pero hay dos ocasiones especiales en que se puede ver claramente a Mercurio. Una de ellas es cuando un eclipse total del Sol oscurece su luz por unos minutos. La otra es cuando Mercurio cruza el disco del Sol. No se espera que eso vuelva a suceder en los Estados Unidos hasta el año 2003. Sin embargo, el tránsito de Mercurio por el disco solar será visible en Europa en 1986 y 1993.”
“Eso sería una larga espera. ¿Hay algo más que podamos ver esta noche?”
Júpiter y sus lunas
“Dirijamos el telescopio a los planetas fuera de la órbita terrestre, primero a Júpiter. Este es el mayor planeta del sistema solar, y aunque dista de nosotros casi 800 millones de kilómetros, es muy prominente en el cielo.”
“¿Qué tamaño tiene Júpiter?”
“Su diámetro es de más o menos 140.000 kilómetros, unas once veces más grande que el de la Tierra, y aproximadamente una décima parte del diámetro del Sol. Ahí está, lo tengo enfocado. Mire y dígame lo que ve.”
“Es un disco grande y brillante, como Luna llena. Y hay varias estrellas brillantes a su lado.”
“Esas son algunas de las lunas de Júpiter. Cuatro de ellas son tan brillantes que se pueden ver con un telescopio pequeño. Júpiter tiene una familia grande de lunas mucho más pequeñas. La decimotercera fue descubierta solo el año pasado. Pero las cuatro que usted ve se han conocido desde que Galileo apuntó por primera vez su telescopio a Júpiter. Son todas de tamaño grande; una de ellas es aun mayor que Mercurio.”
“Noto que están en una línea casi recta. Una está al lado izquierdo y tres a la derecha.”
“Si vuelve a mirar mañana por la noche, las verá todas en posiciones diferentes. Están ubicadas a diferentes distancias de Júpiter, y, por lo tanto, giran alrededor del planeta a diferentes velocidades. Debido a que vemos las órbitas de canto, siempre están en línea bastante recta. En cuanto a Júpiter mismo, permítame cambiar la amplificación de potencia 80 a 160. Usted dijo que se parece a Luna llena, pero ¿nota usted alguna diferencia ahora?”
“Sí, no parece manchado como la Luna. Pero veo algunas líneas finas que lo atraviesan, o mejor dicho, bandas de color más oscuro, en línea con las lunas. ¿A qué se debe eso?”
“Probablemente son bandas de nubes arrastradas alrededor de Júpiter por vientos dominantes, como los vientos alisios que tenemos en la Tierra. La atmósfera de Júpiter es evidentemente muy pesada y densa. Los astrónomos han identificado en ella gases de metano y amoníaco, así como hidrógeno. Las nubes pueden ser cristales de amoníaco sólido. Puesto que la densidad de Júpiter es solo una cuarta parte de la densidad de la Tierra, la mayor parte del planeta debe estar compuesto de gases. . . . ¿Nota usted algo más en su superficie?”
“¿Se refiere a una mancha? ¿Abajo en el hemisferio inferior?”
“Sí. Es la famosa ‘Gran Mancha Roja’ de Júpiter.”
“¿Qué es esa mancha... humo, o qué?”
“Ha habido muchas teorías, incluso una que supone que hay un volcán debajo de las nubes. Pero eso no es probable porque, a veces, la mancha se mueve considerablemente, hacia el este o el oeste. No parece estar anclada a nada sólido debajo de ella. Probablemente la ‘Gran Mancha Roja’ es una tempestad gigante en la atmósfera de Júpiter. Se notó por primera vez hace casi cien años. Cambia mucho de tamaño, forma y color, pero permanece allí. Si la mancha realmente es una tempestad, es inmensa, lo suficientemente grande para abarcar toda la Tierra.”
“Puedo ver por qué halla tan interesante a Júpiter. . . . ¿Qué es esa estrella rojiza allá en el sudeste? ¿Podría ser Marte?”
El clima prohibitivo de Marte
“Tiene razón. Marte es nuestro vecino del espacio mejor conocido. Aunque Venus se acerca más a nosotros, Marte ha sido objeto de más estudio y publicidad. La razón es que cuando Marte se nos acerca más, está completamente iluminado por la luz del Sol y es fácil de observar y estudiar. Sin embargo, debiera advertirle, cuando mire a Marte, puede que se sienta desilusionado, pues no es tan espectacular en un telescopio pequeño como los planetas mayores. No obstante, hay una característica visible ahora que vale la pena ver. Ahí lo tiene, mire.”
“De veras que parece pequeño. Pero su color rojo realmente sobresale. Y tiene una distinta mancha blanca en un lado. ¿Es ese el casquete de hielo?”
“Sí. En su posición actual, el polo sur de Marte está dirigido hacia nosotros, y allí es donde se ve el casquete polar de hielo. Marte, aunque mucho más pequeño que la Tierra —su diámetro es solo de unos 6.500 kilómetros— se parece a ella en muchos aspectos. Entre otras cosas, su eje está inclinado unos 24 grados con respecto al plano de su órbita, casi lo mismo que la Tierra. Por lo tanto, Marte pasa por estaciones al circundar al Sol, lo mismo que la Tierra. Otra similitud es que Marte gira sobre su eje en poco más de veinticuatro horas.”
“¿Es por eso que algunos creen que pudiera haber vida en Marte?”
“Tal vez, pero en otros aspectos Marte es muy diferente de la Tierra. Tiene una atmósfera con una densidad de menos del uno por ciento de la de nuestro planeta, y en su mayor parte es anhídrido carbónico. Hay poca agua en Marte, si acaso la hay, de modo que el casquete de hielo que se ve no es hielo común, sino anhídrido carbónico sólido, lo que nosotros llamamos hielo seco. Ahora es verano en el hemisferio sur de Marte, y el casquete de hielo está disminuyendo. Con veinticuatro horas de luz solar al día, en unas cuantas semanas habrá desaparecido por completo.”
“Realmente tiene que hacer frío allí para formar hielo seco. ¿Pero no es más cálido en las zonas templadas de Marte?”
“Sí, la temperatura más alta informada por la sonda espacial en el ecuador de Marte era de unos 15 ó 16 grados centígrado, pero durante la noche baja a unos 73 grados bajo cero, aun en medio del verano.”
“¡Qué clima más prohibitivo! Los planetas son verdaderamente fascinantes. ¿Qué vamos a ver ahora?”
Eros, una isla pequeña en el espacio
“Hay tantas cosas fascinantes en nuestro sistema solar. ¿Ve esas dos estrellas brillantes, una más alta que la otra? Son los Gemelos, Cástor y Pólux. Diagonalmente abajo, hacia la derecha de la estrella inferior, hay otra estrella, no tan brillante. Los astrónomos la llaman Kappa Geminorum. Anoche la vi con el telescopio con otras dos estrellas más débiles, una hacia la izquierda y la otra debajo de ella, formando un triángulo rectángulo con Kappa en el ángulo recto. Mírela ahora y dígame lo que ve.”
“Veo la estrella brillante y las otras dos donde usted dice, pero hay una cuarta estrella, en la línea entre las dos débiles.”
“Correcto. Esa no estaba allí anoche, de modo que tiene que ser un planeta. Recuerde que una diferencia fundamental entre las estrellas y los planetas es que las estrellas permanecen en una posición fija en el cielo, año tras año, pero los planetas se mueven.”
“¿Qué planeta es?”
“Es uno de los planetas menores, o asteroides, llamado Eros. Es realmente excepcional en que se acerca mucho a la Tierra, y se mueve rápidamente en el cielo. Como usted dice, ahora mismo aparece en línea recta entre las dos estrellas. Pero se está moviendo tan rápidamente que dentro de una hora estará completamente fuera de línea con ellas.”
“No muestra tener disco, como los otros planetas. Si no estuviera moviéndose, no sería posible diferenciarlo de una estrella.”
“Es muy pequeño, y ni siquiera es redondo. Se cree que Eros tiene 35 kilómetros de largo por 16 de ancho. Por eso, a medida que gira sobre su eje, cada cinco horas, experimenta con regularidad un ciclo brillante y uno oscuro cada dos horas y media. Eros es realmente solo una isla en el espacio, aproximadamente del tamaño de una isla del Caribe.”
“¿Se acerca muy a menudo Eros?”
“No, es realmente raro poder ver un planeta tan pequeño. Si Eros estuviera limitado a la región exterior entre Marte y Júpiter, donde están casi todos los asteroides, jamás lo veríamos. Pero está en una órbita que lo trae al perihelio, es decir, al punto más cercano al Sol, muy cerca de la órbita de la Tierra. Este mes, por casualidad, estamos aquí para recibirlo, a solo 22.500.000 kilómetros de distancia. Pero pasarán ochenta y un años antes que vuelva a acercarse tanto.”
“Se puede ver que un astrónomo tiene que ser muy paciente. ¡Pero, cómo ha volado el tiempo esta noche! ¿Tenemos tiempo de contemplar algo más?”
Los maravillosos anillos de Saturno
“Hay otro planeta que he dejado para lo último. Permítame mostrarle lo que yo considero la vista más hermosa de los cielos. Es Saturno. Lo enfocaré con potencia 80. Allí está, con sus anillos desplegados para que usted lo admire.”
“¡Oh! ¡Qué vista maravillosa! Es verdaderamente impresionante. Pero solo veo un anillo. ¿No dijo usted anillos?”
“Sí. Voy a aumentar la amplificación al doble. Ahora vuelva a mirar, y fíjese si puede ver un anillo interior y otro exterior, con un estrecho espacio negro entre ellos.”
“Sí, ahora veo los dos anillos. El interior es el más brillante. Tienen que ser de un tamaño tremendo.”
“Lo son, por cierto... más grandes que todo lo demás en la familia solar de planetas. Aunque Saturno mismo es un poco más pequeño que Júpiter, sus anillos llegan a un diámetro de 274.000 kilómetros. Y con un telescopio más grande, se puede ver un tercer anillo, mucho más débil, dentro de los que vemos aquí.”
“¡Qué magnífico espectáculo!”
“Los anillos de Saturno son únicos en todo el universo visible. Como el planeta gira alrededor del Sol cada treinta años, el ángulo al cual vemos los anillos pasa por fases. Durante quince años, los vemos desde el sur, como ahora, y entonces, durante un período igual, desde el norte. Y dos veces en cada revolución, los contemplamos justamente de canto. Cuando sucede eso, nadie sospecharía que existen. Los anillos son excesivamente delgados, de no más de 16 kilómetros de espesor. Y son perfectamente circulares y absolutamente planos y uniformes, como se ven aun con los telescopios más grandes.”
“¿De qué están compuestos los anillos?”
“No puede ser de nada sólido, porque si lo fuera, el borde exterior estaría moviéndose más rápidamente que el interior. Pero, el hecho es que las partes interiores de los anillos se mueven con mayor rapidez. Eso es exactamente lo que se esperaría de satélites que estuvieran a esas distancias de Saturno. Por lo tanto, los anillos de Saturno deben consistir en miles de millones o billones de pequeñas partículas, cada cual mirando en su propia órbita alrededor de Saturno. A juzgar por la masa y el poder de reflexión de los anillos, las partículas deben ser pequeñitas, tal vez tan finas como el polvo.”
“Pero ¿cómo llegaron a estar allí tantos miles de millones de partículas en una formación tan asombrosa? ¿Cómo permanecen en órbitas estables, sin sufrir colisiones que desorganizarían los anillos?”
“Nadie tiene la menor idea. Me parece que este es otro ejemplo de lo que vemos tan a menudo en la creación vegetal y animal de la Tierra. Es como si el Creador, Jehová, se deleitara en demostrar no solo su tremendo poder e inteligencia, sino también su infinitamente diversificada imaginación al diseñar tanto la creación animada como la inanimada en tan estupenda variedad. Piense en la consideración amorosa de Dios al poner al hombre en la Tierra, un planeta con una atmósfera tan clara, y al concederle la inteligencia y curiosidad para inventar telescopios y dirigirlos hacia el cielo.”
“¿Quiere usted decir que los anillos de Saturno y todas estas otras cosas maravillosas que he estado contemplando esta noche fueron puestas allí solo para que el hombre las estudiara y gozara de ellas?”
“Solo Dios sabe por qué hizo todas estas cosas. Pero desde el punto de vista del hombre, ¿podría haber habido mejor razón? Lo que usted ha visto del universo físico ¿no lo ha dejado lleno de reverente admiración por su grandioso Creador? ¿No nos hace sentir profundo aprecio por el amor que nos manifiesta al suministrarnos esas cosas para nuestro goce, junto con otras bendiciones de la vida?”
“Sí, como no. Pero lo que he aprendido esta noche me deja con otras preguntas. ¿No es verdad que las muchas generaciones de astrónomos apenas han empezado a enterarse de todo lo que hay para aprender acerca del universo? Y puesto que muchos de los fenómenos que usted ha mencionado suceden tan raramente, quizás solo una o dos veces en el curso de nuestra vida, ¿no le parece que estamos recibiendo menos de lo debido, por decirlo así, porque no podemos vivir suficiente tiempo para ver todas las maravillas de la creación?”
“Esa es solo otra razón por la cual no tiene sentido el que Dios hiciera al hombre para vivir solamente unas cuantas veintenas de años. Pues, mil vidas no bastarían para contemplar con gozo todas las cosas de los maravillosos cielos de la obra de Jehová, mucho menos para aprender acerca de ellas. Por eso, ¡qué razonable es el punto de vista de la Biblia de que Dios puso al hombre en la Tierra para vivir para siempre!”—Rev. 21:4.
“Realmente me ha dado mucho en que pensar. Gracias por una noche inolvidable.”
[Nota]
a En este artículo, las descripciones que se hacen de los planetas están basadas en observaciones que realmente se realizaron con un telescopio pequeño durante los pasados pocos años. Por supuesto, hay que reconocer que todos estos planetas raramente estarían visibles al mismo tiempo.