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  • Considere la evidencia de la vida vegetal
  • ¡Despertad! 1978
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¡Despertad! 1978
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Considere la evidencia de la vida vegetal

LA VIDA vegetal es la “fábrica” más grande de la Tierra, pues, según un cálculo moderado, cada año produce 150 mil millones de toneladas de hidratos de carbono (azúcares). Esto es más de 200 veces la producción mundial de acero y cemento. Las plantas son la fuente de los alimentos para todo animal y criatura humana sobre la haz de la Tierra... una provisión sumamente abundante. Junto con el azúcar que da energía, las plantas también suministran vitaminas, minerales, medicinas así como una magnitud de materias primas para ropa, construcción, fabricación de papel, tintes, pinturas y una hueste casi innumerable de otras cosas de beneficio para el hombre.

Debemos alegrarnos de que la vida vegetal en sus miríadas de variedades haya aparecido en la Tierra antes de la humanidad, porque es esencial para toda la vida animal y humana. La Biblia explica que la vegetación llegó a existir antes de los animales y muestra que el Creador indicó que tenía un diseño al producir la vegetación primero cuando le dijo al primer hombre y a la primera mujer: “Miren que les he dado toda vegetación que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra y todo árbol en el cual hay fruto de árbol que da semilla. Que les sirva a ustedes de alimento. Y a toda bestia salvaje de la tierra y a toda criatura volátil de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra en que hay vida como alma les he dado toda la vegetación verde para alimento.”—Gén. 1:29, 30.

El papel de la fotosíntesis

La vida vegetal incluye el fitoplancton vegetal del mar, esencial para sostener los peces y otras criaturas marinas. La vegetación, desde las hierbas hasta los árboles, es el fundamento de la “cadena alimentaria” en la tierra. Esto se debe a que ningún animal puede elaborar su propio alimento. Pero las plantas hacen este trabajo. Por el proceso complejo de la fotosíntesis, que el hombre todavía no entiende cabalmente ni puede duplicar, las plantas convierten el anhídrido carbónico, agua y energía de la luz solar en hidratos de carbono y oxígeno. Al absorber la energía solar, la planta también utiliza los minerales de la tierra para hacer grasas, proteínas, almidones, vitaminas y otros productos que proveen alimentos para la vida animal. Los animales y los seres humanos respiran el oxígeno que acciona la conversión de los hidratos de carbono para producir agua y energía química, por medio de lo cual asimilan en sus cuerpos los otros productos vegetales.

La propagación de la vida vegetal

Para que las plantas cumplan su propósito indispensable como el fundamento de toda la vida animal, es preciso que el hombre y los animales las coman o coman su fruto. Por consiguiente, es preciso que las plantas tengan un medio de propagación a fin de continuar como fuente de alimento. Tienen que morir, descomponerse, ser renovadas y reproducir su género con regularidad e indefinidamente. ¿Hallamos diseño en este arreglo? Si es así, no se puede atribuir a la simple coincidencia.

Considere los métodos de propagación que la vegetación utiliza. Por lo general, las plantas producen una prolífica cantidad de semillas. Esto es esencial, porque los insectos, las aves, otras criaturas y los seres humanos comen toneladas de semillas como alimento. Bueno, si una planta solo produjera una semilla o unas cuantas, éstas serían comidas y esa especie de planta desaparecería. Además, las semillas caen en toda clase de terreno y algunas nunca germinan. El tiempo desfavorable, los hongos y otros factores pueden impedir que muchas semillas broten. Por esta razón se precisa una producción liberal de semillas. Por lo tanto, no es, como algunos han dicho, que “la naturaleza es muy pródiga.” Más bien, es prolífica, y parece que hay diseño en esta liberalidad. Es necesario que las plantas produzcan centenares, sí, millares, de semillas. Algunos árboles rinden millones de semillas por hectárea. Ciertamente no podemos decir que esta cuantiosa producción de semillas no sirve algún propósito. Y ¿no requiere el propósito diseño?

También es preciso que las semillas que se producen tengan un fuerte poder germinativo, porque algunas quizás tengan que sobrevivir meses de invierno, sequías o largos períodos de condiciones desfavorables. El poder germinativo de casi todas las semillas es sobresaliente, una viabilidad de hasta 90 por ciento. Una semilla puede estar completamente seca, y su vida quedar suspendida. Pero en su condición inerte puede resistir extremos de temperatura, en muchos casos muy por debajo de la congelación, o casi tan alto como el punto en que hierve el agua (aunque no en el agua). Aun después de un lapso de años, las semillas cobran vida cuando se les coloca en agua o en tierra húmeda. La semilla de un loto índico brotó y floreció después de haber pasado 2.000 años en el estado latente, y se han enviado esquejes y semillas de esta planta a instituciones botánicas por todas partes del mundo.

Ciertamente no podemos decir que las plantas se percatan de la necesidad de continuar su especie. ¡Qué monstruosa coincidencia —si es una coincidencia— el que todas las plantas posean esta provisión! ¿Pudieran ‘fuerzas ciegas’ que funcionan al azar dar esta dirección uniforme para el bien de toda la vida en la Tierra?

Cuando investigamos la germinación o reproducción de las plantas, hallamos otras complejidades, sin las cuales la semilla jamás pudiera crecer. Entre éstas está el hecho de que las semillas están provistas de su propio abastecimiento inicial de alimento. Cada semilla contiene hidratos de carbono y otras sustancias que permiten que la semilla germinante sobreviva por suficiente tiempo como para desarrollar raíces y hojas para que pueda lograr la madurez de modo normal.

Considere también la gran variedad de formas de propagación que permite que cada especie vegetal se mantenga viva en su ambiente particular, según su propia naturaleza particular. Ciertas plantas pueden dividirse o seccionarse, y así se pueden formar dos o más sistemas de raíces, cada uno de los cuales puede crecer y llegar a ser una planta sana. Otras medran de un mero esqueje, un fragmento de la planta que se introduce en la tierra. El extremo expuesto del esqueje puede crecer sus propias raíces. Las hojas de algunas plantas desarrollan raíces en los lugares donde se corta la hoja. Otras, como las patatas, se propagan por medio de tubérculos; algunas plantas crecen de bulbos.

Hay hermosura e ingenio “científico” en la distribución o diseminación de las semillas. Por lo general, los árboles y otra vegetación son inmóviles, pero es preciso que sus semillas se esparzan si han de cubrir una zona considerable. Los medios que se emplean para esto son variados y muy eficaces. La semilla del arce tiene alas por medio de las cuales el viento puede llevarla largas distancias. Así mismo el diente de león, por medio de su propio apéndice parecido a paracaídas, virtualmente flota en el viento. La balsamina, o miramelindos, esparce sus finas semillas por medio de una expulsión explosiva. Hay algunas semillas que son transportadas en la piel de los animales a otras zonas donde crecen. En el caso de otras plantas, los animales comen las bayas y frutas. Sin embargo, las semillas de éstas no son digeridas, sino que son dispersadas en la materia que los animales despiden del cuerpo.

Es muy ingenioso el método que el coco usa para dispersar sus semillas, pues se vale del mar para transportar su especie a playas más remotas, aun a otras islas y continentes. Uno pudiera creer que el cocotero crece en la playa o cerca de ella porque necesita el agua del mar, pero éste no es el caso. Realmente necesita agua dulce. Por eso sus raíces son relativamente cortas, solo de la longitud necesaria para que alcancen agua dulce que, por ser más ligera que el agua del mar, yace encima del agua del mar en las regiones costaneras. Sin embargo, para dispersar su semilla la región de la playa es óptima, porque los cocos pueden flotar por grandes distancias. ¿Por qué clase de coincidencia dispuso este arreglo singular la palma de coco? ¿Es razonable creer que hubo cierto conocimiento que dirigió esta combinación insólita de circunstancias?

Métodos de fecundación

Además, en la fecundación de las plantas florecientes, ¿qué ‘fuerzas ciegas’ harían que algunas plantas fueran sexualmente separadas, de modo que la planta femenina tuviese que ser fecundada por polen de la planta masculina? Y ¿cómo haría arreglos la casualidad ciega para que hubiese un portador del polen, especialmente cuando a veces este portador es más complejo que la planta misma?

Aunque en algunos casos el viento transporta el polen, muchas plantas tienen que conseguir la cooperación de los insectos. Esto requiere que las plantas tengan alimento que a los insectos les gusta, y que también tengan una manera de atraerlos al alimento. Con este fin, las plantas usan una fragancia que le es grata al insecto. También, en algunos casos, parece que los colores brillantes sirven de atracción. Entonces, es preciso que en la flor masculina el estambre que contiene el polen esté cerca del alimento, para que el insecto roce contra él y recoja parte del polen en los pelos de su cuerpo. En la flor femenina el pistilo tiene que estar en la posición debida para recibir el polen cuando el insecto la visite. Piense en la complejidad envuelta en esto. Todo tiene que ser precisamente correcto: la estructura de las flores, su fragancia y la debida producción del néctar. Aun así, todo esto sería en vano sin la cooperación cabal de los instintos y hábitos del insecto, junto con la necesidad y gusto que éste tiene de cierto alimento que solo las flores de su selección pueden suministrarle.

Aunque la fecundación en esta forma depende de tantos factores, la proliferación abundante de estas flores testifica en cuanto a la eficacia del método. Y este procedimiento se ha repetido uniformemente miles de millones de veces a través de miles de años. ¿Pudiera la coincidencia originar todos estos requisitos y entonces repetirlos exactamente, sin que ocurrieran cambios perjudiciales en el patrón en el transcurso de los siglos?

La magnitud de la ‘fábrica más grande de la Tierra’

En el alimento que produce, la vida vegetal le suministra a la Tierra su almacén más copioso de energía, la cual ella obtiene del Sol, la fuente de casi toda la energía utilizada en la Tierra. Pero considere la tremenda extensión de este almacenamiento de energía, como se hace notar en Photosynthesis and Related Products, por Eugene I. Rabinowitch (Tomo I, Interscience Publishers Incorporated):

“La reducción del anhídrido carbónico realizada por las plantas es el mayor procedimiento químico individual de la Tierra. Para aclarar más lo que quiere decir un rendimiento de 10⁠11 toneladas anuales, podemos compararlo con la producción total de las industrias químicas, metalúrgicas y mineras de la Tierra, que es del orden de 10⁠9 toneladas anuales. El 90 por ciento de esta producción es carbón y petróleo, es decir, productos resultantes de la fotosíntesis en edades más tempranas. Es igualmente impresionante comparar la energía almacenada anualmente por las plantas con la energía que se puede conseguir de otras fuentes. La energía convertida por la fotosíntesis es aproximadamente cien veces mayor que el calor de la combustión de todo el carbón sacado de la Tierra en el mismo período, y diez mil veces mayor que la energía de las caídas de agua que se utiliza en todo el mundo.”

El considerar beneficios de la vida vegetal hace surgir pensamientos serios

En resumen: Podemos sentirnos muy felices de que los sucesos hayan acontecido tal como han sucedido. Y queda con la mente lógica y despierta determinar si todo ello es producto de la coincidencia o de la creación por una inteligencia superior. El hecho de que la vida vegetal se haya introducido antes de la vida animal ciertamente es vital. ¿Se hizo esto deliberada o accidentalmente? Se pudiera argüir que la vida vegetal vendría antes de la vida animal porque la vida animal no pudiera haber existido sin ella. Pero una observación más estrecha revela que las plantas son extremadamente complejas, no sencillas, y que están muy, muy lejos de ser una molécula “primitiva.” Además, las plantas difieren muchísimo de los animales y no hay modo de explicar cómo pudieran haber evolucionado de modo alguno y llegado a ser el animal más primitivo.

Un hecho que arguye en contra de que la casualidad ciega pudiera asegurar la continuación de la vida en la Tierra estriba en la habilidad que la vegetación tiene de absorber el anhídrido carbónico de la atmósfera. Es cosa segura que la casualidad o ‘fuerzas ciegas’ no podrían ver con anticipación los cambios drásticos que pudieran ocurrir en el ambiente ni prepararse para ellos. Pero sí podría hacerlo un Creador interesado en que la vida continuara en la Tierra. Y esta preparación anticipada evidentemente es lo que se hizo al principio al traer a la existencia la vida vegetal. ¿Cómo es esto? Note el siguiente ejemplo:

Desde que empezó la “revolución industrial” del mundo ha habido considerable temor de que la producción del anhídrido carbónico ocasionada por la combustión de materias fósiles perjudicara la vida en la Tierra, tal vez hasta la hiciera imposible. Pero los estudios recientes presentan un cuadro mucho más brillante. Science News del 19 de abril de 1975 dice lo siguiente respecto a los hallazgos del geólogo Fred T. MacKenzie:

“A medida que los combustibles fósiles se queman, despiden anhídrido carbónico. Al saber la cantidad de combustible que se quema por todo el mundo, se puede calcular cuánto anhídrido carbónico se espera que se haya despedido, y cuánto debe hallarse suspendido en la atmósfera. No obstante, hay un problema interesante en estos cálculos. Una comparación de los verdaderos niveles de CO2 y los que se esperaban ha revelado que la mayor parte de él ‘falta.’

“ . . . El CO2 que falta está siendo incorporado en las plantas. Él dice que posiblemente la biomasa [cantidad de materia viviente en determinada área] de vegetación haya aumentado en 10 por ciento desde los últimos años del siglo pasado cuando las emisiones de CO2 aumentaron junto con el aumento en el uso de los combustibles fósiles.

“MacKenzie dice que la incorporación en las plantas del CO2 con las materias nutritivas disponibles quizás represente un mecanismo de realimentación global que contribuye a evitar desequilibrios en la atmósfera.”

A esto se pudiera agregar que el océano es un tremendo depósito de anhídrido carbónico. Absorbe o libera anhídrido carbónico según se le necesite. Así, junto con la adaptabilidad del proceso de la fotosíntesis, la vida animal puede sobrevivir.

¿Quién puede afirmar dogmáticamente que no hay Creador que en el mismísimo tiempo de establecer la Tierra y la vida en ella haya provisto estos “márgenes de seguridad” para hacer frente a las situaciones que surgirían?

Además, es muy lógico, y ciertamente esencial, que haya una provisión para utilizar la energía del Sol. La vegetación lo hace para nuestro bien. ¡Qué despliegue de cooperación, el que el Sol, a 150 millones de kilómetros de la Tierra, provea justamente la correcta radiación y en la cantidad correcta! De nuevo, es bueno que la vegetación no compita con los animales y los seres humanos por el alimento, sino, más bien, que lo provea. Y la vida vegetal no depende del hombre. Principalmente, ella promueve su propio crecimiento independientemente de la vida animal. Aun en el caso de plantas cultivadas el hombre solo puede hacer poco para ayudar... el crecimiento mismo es automático y el hombre ni siquiera lo entiende cabalmente. ¿Es concebible que la casualidad o las fuerzas ciegas pudieran arreglar y producir semejante complejidad y eficacia, mientras que el hombre inteligente, que puede ver, examinar y estudiarlo todo, todavía no sepa exactamente cómo funciona?

[Ilustración de la página 6]

Las plantas tienen muchas maneras de dispersar sus semillas... el diente de león despacha “paracaídas” y el viento las transporta

[Ilustración de la página 8]

(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)

fotosíntesis simplificada

sol

descomposición de las moléculas del agua

oxígeno a la atmósfera

hidrógeno y compuestos ricos en energía

anhídrido carbónico de la atmósfera

hidrógeno y carbono forman glucosa

glucosa rica en energía la molécula alimentaria básica

[Ilustración de la página 9]

¿Qué “fuerza ciega” pudiera hacer que algunas plantas necesitaran la ayuda de insectos para la fecundación, y luego proveer los insectos portadores del polen necesario?

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