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  • El daño que la televisión puede causar

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  • El daño que la televisión puede causar
  • ¡Despertad! 1978
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  • Un modo en que hace daño
  • ¿Estimula la violencia la TV?
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¡Despertad! 1978
g78 22/10 págs. 7-11

El daño que la televisión puede causar

HUBO tiempo en que algunos investigadores creyeron que los programas de televisión no tenían una influencia negativa duradera. Unos pocos hasta afirmaban que los programas que daban prominencia a la violencia podían ser útiles debido a que servían de “válvulas de seguridad,” que contribuían a refrenar esas tendencias en la gente.

Pero eso fue antes de que hubiera suficiente tiempo para analizar los efectos de ver programas de TV durante varios años. Ahora, estudios prolongados casi unánimemente concuerdan en que, cuando se le usa indebidamente, la TV puede causar daño, sí, mucho daño.

Ciertamente influye

La afirmación de que un régimen continuo de programas de TV que den prominencia a la violencia, la depravación y la inmoralidad tiene poco o ningún efecto carece de base sólida. Si esto es así, ¿por qué gastan las compañías miles de millones de dólares para anunciar sus productos y servicios en la TV?

Estos anunciadores saben que la TV, como medio de comunicación, tiene un efecto profundo. Sus anuncios acondicionan mentalmente a la gente a fin de que compren sus productos. Seguramente, los líderes comerciales del mundo no son tan tontos que desperdiciarían el dinero anunciando en la TV si esto tuviera poco o ningún efecto.

Lo mismo sucede con el contenido de los programas de TV. Es inevitable que la gente sea influenciada de una manera u otra al pasar grandes cantidades de tiempo viéndolos.

El decir que una dieta continua de malos programas de TV tiene poco efecto en la mente es como decir que una dieta continua de mal alimento tiene poco efecto en la salud del cuerpo. En gran parte, la salud de su cuerpo depende del buen alimento. Si uno come mal alimento por suficiente tiempo su salud se perjudica. Del mismo modo, lo que usted suministra a su mente de alimento, determina en gran manera su salud mental. Demasiado alimento mental malo puede afectar su mente de modo adverso.

Los hechos muestran que lo que una persona ve en la TV sí influye en ella. La revista TV Guide reconoció: “Aunque al principio unos pocos estudios científicos sugirieron que la violencia en la TV en realidad pudiera hacer menos agresivos a los televidentes, al permitirles liberar indirectamente su hostilidad reprimida, las investigaciones posteriores han refutado esta teoría.”

Por lo tanto, hay buenas razones para las muchas críticas que se hacen de la TV. Hay preocupación genuina acerca de la contaminación de la mente, tal como hay interés genuino acerca de la contaminación del aire, el agua y el alimento.

No obstante, a pesar de esta preocupación, el constante régimen de malos programas de TV continúa. Los televidentes más jóvenes quizás no pueden notar la deterioración que ha ocurrido en los programas, pero los televidentes de más edad pueden hacer la comparación. Un ejemplo de esto fue cuando el escritor Michael Dean regresó a Australia después de una larga ausencia. Escribió en The Australian, un semanario de Sydney: “El volver a ver la TV australiana después de trece años es un golpe severo al optimismo nativo de uno. Es como si Hans Andersen hubiera regresado a la laguna de su niñez y hallara que el patito feo se había convertido en un cisne aún más feo.”

Cierto, la TV no inventó la violencia, el crimen, la inmoralidad y la depravación. Pero la evidencia muestra que la TV empeora estas cosas. Esto es particularmente cierto en los países en los que la TV comercial tiene completa libertad, o en los que los censores son muy liberales y permiten que se muestren cosas que hace varias décadas hubieran sido inauditas.

Un modo en que hace daño

La televisión mala perjudica de varias maneras. Una manera es respecto a la salud física misma de la gente.

La Asociación Médica Norteamericana declara que la depravación y la violencia televisadas pueden enfermar físicamente a algunas personas. Muchos de los médicos entrevistados dijeron que los efectos de tales programas de TV se están dejando ver en sus consultorios y hospitales. Semejantemente, más de 22.000 médicos de California —la vasta mayoría de ese estado— han testificado colectivamente en el tribunal apoyando la diagnosis de que la violencia y depravación televisadas son un “peligro a la salud.” Pueden afectar las emociones de mala manera y llevar a problemas físicos literales.

Otro aspecto dañino relacionado con la salud es que el ver televisión no exige nada del cuerpo. Pero los períodos prolongados de inactividad son malos para la salud física. La falta de ejercicio es un asesino. Además, muchas personas comen entre comidas mientras ven TV, lo cual contribuye a problemas de peso excesivo.

Los médicos están descubriendo que un gran número de pacientes con coágulos de sangre tienen una larga historia de demasiada TV. Tal inactividad prolongada no provee suficiente contracción de los músculos de las extremidades inferiores. Las venas profundas de las piernas y los pies, si no se activan por medio de contracciones musculares que se producen al andar y ejercitarse, quizás desarrollen coágulos que pueden matar a una persona.

La falta de suficiente sueño es otro efecto dañino de ver demasiada TV. La TV tiene cierto tipo de ‘poder hipnótico,’ en el sentido de que un programa a menudo lleva al siguiente. Como resultado, muchas personas se quedan viendo televisión hasta muy de noche cuando deberían estar acostados y durmiendo. Puesto que todavía tienen que levantarse a la misma hora para ir a trabajar al día siguiente, eso significa una pérdida de sueño. El no dormir lo suficiente es un peligro a la salud.

Además, algunos programas estimulan la mente a tal grado que cuando uno se acuesta, a menudo no puede dormirse por largo tiempo. Cuando se le invitó a hacer una gira de los Estados Unidos, un grupo de obreros de la Unión Soviética, donde la televisión está controlada por el Estado, declaró: “La televisión fue otra desilusión. Vimos televisión la primera noche que estuvimos allí y apenas pudimos dormir después de eso por la matanza que vimos.”

¿Estimula la violencia la TV?

Un grave efecto de los malos programas de TV tiene que ver con la violencia. TV Guide declara: “Recientemente un profesor de sicología resumió la evidencia diciendo: ‘Hay poca duda de que, al exhibir formas de agresión o modos de comportamiento criminal y violento, los medios publicitarios de la televisión están “enseñando” y la gente está “aprendiendo.”’”

En un experimento típico, un grupo de adultos vio programas de TV que tienen como meta el animar buenas relaciones entre la gente. Otro grupo vio programas con la cantidad usual de violencia y depravación. Al final del período de prueba, los investigadores dijeron que los resultados habían sido “sorprendentes.” Los que constantemente vieron programas malos se hicieron cada vez más hostiles y agresivos. Se hicieron más malhumorados con sus familias, menos tolerantes con los hijos, y por lo general participaron en comportamiento más dañino.

En el Canadá, un estudio efectuado por el gobierno afirmó que 20 por ciento o más de los actos de agresión y violencia en la sociedad canadiense podía atribuirse a los efectos de corto plazo de tales representaciones de TV. Se atribuyó otro 10 por ciento a los efectos de largo plazo. El informe declaró: “El ver la violencia aumenta los actos de agresión y puede provocar ataques violentos.” Advirtió: “Aun si los ataques agresivos solo son provocados en una pequeña proporción de televidentes, cuando un número tan elevado como 40 millones de personas observa una escena brutal la gente resultará herida.”

Este estudio también rechazó la idea de que la persona puede ‘desahogarse’ por medio de ver programas violentos. En vez de eso, declaró que “el observar la violencia tiende a aumentar la subsiguiente agresividad.”

Además, en algunas personas la violencia televisada ocasiona un estado mental que les hace difícil separar el mito de la realidad. Sí, cuando un paciente en un hospital de siquiatría golpeó a un empleado en la cabeza con un taco de billar, quedó desconcertado debido a que el empleado no se levantó. El paciente no podía entender por qué el empleado estaba inconsciente, porque en la TV a menudo la gente se levanta inmediatamente después de ser golpeada en la cabeza.

Los convictos han admitido que sacaron las ideas para crímenes al ver programas de TV en la cárcel. En un estudio un sorprendente 90 por ciento dijo que realmente habían aprendido maneras de mejorar sus técnicas criminales. Cuatro de cada 10 dijeron que ya habían intentado crímenes específicos que primeramente habían visto en la televisión. Uno declaró: “La TV me ha enseñado cómo robar automóviles, cómo entrar en establecimientos, cómo arreglármelas para robar a la gente, hasta cómo derribar y robar a un borracho. . . . Todo el mundo está aprendiendo de lo que se ve en la TV.”

La tolerancia de la violencia

Los científicos que estudian el comportamiento han notado otro aspecto sombrío de la violencia en la TV. Ahora creen que una dieta constante de violencia televisada, no solo hace más agresiva a mucha gente, sino que también la hace más insensible a la violencia que se comete contra otros.

La columnista Harriet Van Horne escribió para el Post de Nueva York: “Algo espantoso le ha sucedido a la gente decente, ordinaria. Algo vergonzoso, alarmante.” Comentó que cuando muchas personas observan un acto de violencia en contra de otro individuo, “observan y no hacen nada absolutamente,” como si lo estuvieran viendo en la TV. No levantan ni un dedo, ni siquiera para llamar la policía.

Cierto, siempre ha habido personas que no han querido inmiscuirse en los asuntos. Pero, ¿está la TV empeorando este problema? La columnista Van Horne llega a la siguiente conclusión: “La violencia, el dolor y la muerte no nos escandalizan como antes lo hacían. . . . ¿Han marchitado los 20 años de mutilación criminal en la TV al buen samaritano que tenemos dentro? Renuentemente, hay que decir sí.”

Perjudica las relaciones de familia

Aun otro efecto malo es que el ver en la TV demasiados programas malos puede perjudicar las relaciones de la familia. De hecho, el ver demasiado de cualquier clase de programas puede hacerlo.

Cierto, una familia quizás observe el programa junta, pero esto no los estrecha mental, emocional ni espiritualmente. Muchos miembros de la familia admiten que se sienten más separados cuando pasan demasiado tiempo viendo TV. En muchas familias ya hay una brecha de comunicación, y la televisión puede empeorarla. De hecho, algunos hasta dicen que en muchos hogares la TV es la causa principal de esta brecha.

El ver TV no solo acapara el tiempo que podría pasarse en la comunicación normal de la familia, sino que hace más difícil el que algunas personas se relacionen con otras. Como se hizo notar en el libro The Plug-in Drug, una mujer declaró: “Después de unas cuantas horas de ver televisión me es difícil movilizarme y tratar con personas reales. Sencillamente es difícil hacer la transición de ver televisión a la relación verdadera. Me imagino que esto se debe a que no me era preciso hacer esfuerzo alguno mientras estaba viendo, y el tratar con la gente verdadera siempre requiere un poco de esfuerzo. Imagine, pues, lo mucho más difícil que esto pudiera ser para un niño pequeño, en particular uno que ve mucha televisión todos los días.”

Son demasiados los programas de TV que degradan la vida familiar. En el diario El Nacional de Caracas, Venezuela, José Ricardo Eliashev habla acerca de dos estaciones de TV de propiedad privada cuyos programas están llenos de hijos ilegítimos, padres no identificados y hermanos desconocidos. Hace notar que en esos programas, los niños no son criaturas que merecen el amor y la ternura incondicional. Más bien, los adultos los usan y manipulan... los secuestran, abandonan, renuncian a ellos, o de otras maneras los hacen sus víctimas. Él llega a la siguiente conclusión: La estructura familiar, por lo menos en términos cristianos, es destruida.

Y ésa es una de las cosas que en particular perturba a las personas que temen a Dios. También se sienten perturbadas debido a que muchos programas de TV socavan las altas normas de moralidad. Los programas toleran la fornicación, el adulterio, la homosexualidad. Y a menudo se promueve el punto de vista ateo.

Comentando sobre esto, el editorial de un número reciente de U.S. News & World Report declaró:

“Los funcionarios de la televisión pueden excusar hasta los programas más triviales diciendo que el público se los comería vivos a menos que le dieran lo que éste parece desear. Pero merecen cargar con la culpa. Por lo menos podrían tener el valor y la imaginación de considerar lo que se le va a mostrar al público, en vez de tratar de superarse unos a otros en bobadas y mal gusto. . . .

“El Congreso no se quedaría quieto ni por un minuto si una industria prominente se metiera en los bolsillos mil millones de dólares de ganancias antes de pagar impuestos —como hizo la emisión comercial el año pasado— mientras derramara las aguas de albañal en nuestros ríos y lagos. Sin embargo, ni el Congreso ni la Comisión Federal de Comunicaciones alzan la ceja mientras las estaciones de TV comerciales encauzan sus porquerías de ‘entretenimiento’ crudo a los hogares norteamericanos y contaminan nuestras mentes.”

Pero la contaminación mental continúa. Y en ninguna parte son más desafortunados los resultados, hasta devastadores, que en conexión con las mentes que menos pueden enfrentarse con ella. Estas son las mentes de los niños.

[Comentario de la página 10]

En muchas familias ya hay una brecha de comunicación, y la televisión puede empeorarla.

[Comentario de la página 11]

Muchos programas de TV al tolerar la fornicación, adulterio y homosexualidad socavan las altas normas de moralidad.

[Ilustración de la página 9]

El ver demasiada TV le roba a uno la actividad que necesita para mantenerse en buena salud... es peligroso tanto mental como físicamente

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