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Alambres parlantes de las profundidades

Por el corresponsal de “¡Despertad!” en Hawai

HACE más de un siglo un pescador que pescaba a la rastra en las aguas costaneras de Francia arrastró lo que a él le pareció ser una nueva clase de alga marina. Extrañamente, tenía un centro de metal. Al cortar un pedazo para mostrárselo a sus amigos, accidentalmente arruinó un proyecto de 10 años. Muchos financieros, así como también los gobiernos de Inglaterra y Francia, habían invertido más de un millón de dólares en un cable telegráfico submarino que cruzaría de un lado al otro el Canal de la Mancha. El 1 de septiembre de 1850 por fin quedó tendido. ¡Este cable fue la ‘nueva alga marina’ que fue cortada el mismo día siguiente!

Líneas telegráficas cruzan los mares

Para 1850 el telégrafo eléctrico de seis años de edad se había extendido por toda la América del Norte, a Inglaterra y a muchas partes de Europa. Aunque los alambres aéreos tuvieron tremendo éxito en la tierra, siempre se detenían abruptamente a la orilla del océano. Muchas mentes brillantes e imaginativas se ensimismaron en la solución de este problema.

El cable del Estrecho de Dover no se había protegido suficientemente. Solo los extremos en cada playa se habían acorazado en tubos de plomo. Aunque el cable funcionó hasta cierto grado antes de cortarlo el pescador, las señales procedentes de ambos lados del canal estaban confusas. No se reconocía el hecho de que a pesar de estar debidamente aislado, el cable se altera mucho cuando está sumergido. Este problema del retardo de las señales habría de tener perplejos por algún tiempo a muchos ingenieros de cables. Sin embargo, en 1851, se colocó a través del Canal un cable verdaderamente acorazado que tuvo mucho más éxito que su predecesor. En un breve espacio de tiempo se extendió por el lecho del mar Mediterráneo una red de cables submarinos que unía a Europa con África y las islas intermedias. Ya que se lograron éxitos como éstos, los hombres comenzaron a pensar en cruzar el lecho del gran mar Atlántico.

El primer cable telegráfico trasatlántico

Aunque Inglaterra inició la ingeniería con cables submarinos, el comerciante estadounidense Cyrus W. Field persistió haciendo esfuerzos que por fin resultaron en tender el primer cable atlántico que dio buenos resultados. Al fin y al cabo, llegó a ser un esfuerzo unido de los gobiernos de Inglaterra y los Estados Unidos. De ambos lados algunos de los financieros, oceanógrafos, telégrafos y científicos más célebres del mundo colaboraron en esta empresa. Los talentos de estos hombres resultarían indispensables debido a las profundas fosas submarinas que se encontrarían en medio del Atlántico. Aquí la cordillera más grande de la Tierra se extiende por 1.600 kilómetros de longitud y 800 kilómetros de ancho, completamente sumergida.

Si Field y sus asociados hubiesen sabido de antemano de los muchos años de problemas financieros y desastres que les esperaban al colocar el cable, es muy posible que se hubieran retirado durante sus primeros esfuerzos. Los destrozos de cable, el tiempo adverso y los enredos del cable en el aparato de arriarlo de los barcos constantemente impedían el proyecto. A veces cientos de kilómetros de cable roto, cuyo costo ascendía a una fortuna, fueron abandonados en el fondo del mar.

Era preciso resolver el viejo problema del retardo de las señales. Alguien tenía que descubrir cuánto tardaría una señal en llegar a los extremos lejanos del cable y cuánta electricidad se necesitaría para llenar el cable antes que la señal pudiera pasar. Se ha comparado esto a un tubo de agua. Cierta cantidad de agua tiene que fluir por el tubo antes que se pueda ver una cantidad notable al otro extremo. Se puede requerir hasta 20 veces más electricidad para cargar un cable submarino que uno aéreo.

Sir William Thomson, (más conocido como lord Kelvin) escribió su famosa “Ley de los Cuadrados” como resultado de su investigación de este mismísimo asunto. Simplificada, su ley quiere decir que si se multiplica 10 veces la longitud de un cable sumergido, la velocidad de la señal será reducida 100 veces. La solución que él presentó fue aumentar el tamaño del centro conductor. No obstante, debido a que se pasó por alto este nuevo descubrimiento, el diseño defectuoso del primer cable atlántico contribuyó a su subsiguiente fracaso.

Pero, por fin, el 5 de agosto de 1858 el primer cable submarino trasatlántico unió los continentes entre Irlanda y Terranova. Once días más tarde, un mensaje de saludos de 99 palabras de la reina Victoria de Inglaterra al presidente Buchanan de los Estados Unidos empezó a pasar por las líneas. Fue completado 16 1⁄2 horas más tarde. Lamentablemente, el cable falló menos de un mes después. ¡Al costo actual, cerca de dos millones de dólares de capital privado quedaron hundidos en las profundidades del Atlántico! Lo que se había llamado “el mayor logro del siglo” se había desplomado. Ocho años pasarían antes que los europeos y americanos volvieran a hablar por alambres.

Durante el ínterin, los dos fabricantes de cables de Inglaterra se unieron, resolviendo así muchos de los problemas más tempranos de la construcción de cables. Se diseñó un cable nuevo y mejor protegido. Era dos veces más pesado (6.350 toneladas) y tenía un centro conductor tres veces más grande que el cable anterior. Podía colgar verticalmente en el agua por 16 kilómetros antes de quebrarse. Y para el siguiente esfuerzo solo tuvo que usarse un barco (en vez de los dos que se requerían antes) porque éste era capaz de llevar la tremenda carga. Esta embarcación, el Great Eastern, tenía un sistema de propulsión doble de dos ruedas de paletas de 18 metros, seis mástiles, y una hélice de siete metros. Esto hizo de ella la nave de mayor maniobrabilidad construida hasta la fecha. Por medio de dar marcha atrás a una sola rueda, la nave podía hacer un giro completo sobre su propio eje.

Después de otros dos esfuerzos infructuosos, el 27 de julio de 1866 se completó un cable que verdaderamente tuvo éxito. Este unió a Irlanda con Terranova. Pero una distancia de 1.100 kilómetros del cable nuevo yacía otro enredado con los arpeos que se habían perdido... una víctima del fracaso del verano anterior. Después de 30 esfuerzos, lograron halarlo a la superficie, someterlo a pruebas y empalmarlo con cable nuevo. Esto completó la porción de occidente a oriente. Con la unión de los extremos de los dos cables en Terranova, llegó a existir un circuito submarino de más de 6.400 kilómetros. Se enviaron señales claras a través de esta distancia. ¡Lo único que se necesitaba para cargar este cable era una batería simple hecha de un dedal de plata que contenía unas cuantas gotas de ácido! Desde ese tiempo, la comunicación de dos direcciones entre los dos continentes nunca ha cesado por más de unas cuantas horas a la vez.

Desde 1866 en adelante, los cables se extendieron rápidamente a través de los océanos del mundo. Para el fin del siglo, 15 cables se habían tendido a través del Atlántico. ¡Algunas secciones de estos cables originales todavía están en servicio, después de haber funcionado por más de un siglo!

Blancos en época de guerra

Muchas islas remotas, como las islas de los Cocos en el mar Índico, Ascensión en el Atlántico austral, y Guam y Midway en el Pacífico, han llegado a ser encrucijadas estratégicas de las comunicaciones mundiales debido a estos cables sumergidos. Como resultado, estas islas han sido principales objetivos militares en épocas de guerra. Tanto las estaciones de cables como los cables mismos llegaron a ser blancos primarios. Los únicos dos cables que Alemania poseía en 1939 fueron cortados menos de 24 horas después de haber empezado la II Guerra Mundial. En 1945 un pequeño submarino británico cortó los cables entre Saigón y Singapur y entre Saigón y Hong Kong. Esta batalla del lecho del mar continuó durante todo el tiempo de la guerra.

Enemigos del cable

El inventor del cable, el hombre, también ha resultado ser el enemigo más común del cable, no solo en tiempo de guerra, sino con más frecuencia en tiempo de paz, por medio del arrastre de las jábegas y el uso de las anclas de las naves. También figuran en la lista de enemigos la corrosión, los peces de dientes agudos, taladros y los fenómenos naturales.

En 1888 ocurrió en Australia un terremoto submarino que rompió simultáneamente tres cables que llegaban a ese continente. Aludes submarinos provocados por terremotos, viajan inicialmente a 80 kilómetros por hora y fácilmente rompen los cables. Un alud que ocurrió en 1929 rompió casi todos los cables entre Europa y América. Los rompió uno tras otro en rápida sucesión. Se requirieron seis meses para reparar los daños, y las compañías de cables sufrieron una pérdida de 1,5 millones de dólares.

Hay varias naciones que son dueñas de cables y barcos de cables y los mantienen. Los enemigos de los cables exigen que estos barcos hagan servicio regular en todos los océanos del mundo. El trabajo de recobrar y reparar un cable dañado ya no es tan difícil como lo era en un tiempo. Ahora se emplean medidas eléctricas para determinar el lugar de la rotura, el barco procede a ese punto y baja una boya marcadora, y se empieza el arrastre.

El teléfono se hace submarino

Después que nació el teléfono en 1875, se iniciaron esfuerzos por lograr con este nuevo instrumento lo que se había hecho con el telégrafo. Casi inmediatamente los problemas que habían plagado los cables telegráficos submarinos empezaron a presentárseles de nuevo a los ingenieros telefónicos, pero en una forma mucho más severa. De nuevo, la dificultad principal era el viejo problema del retraso de las señales y la distorsión. Debido a la gran complejidad del habla humana, se requerirían muchos años de estudio intenso e intrincada ingeniería antes que se pudieran lograr las normas actuales del habla de buena calidad por medio de alambres sumergidos.

Entretanto, en 1896, se inventó la radio. Poco después vino la radio de onda corta. Este método de comunicación de larga distancia totalmente inesperada y nueva le presentó al cable submarino lo que ha llegado a llamarse “su desafío mayor.” Por medio de la radio de onda corta, la voz humana cruzó el Atlántico 40 años antes que pudiera tenderse el primer cable telefónico trasatlántico con éxito. Desde 1927 hasta 1956, éste era el único medio de enviar la voz humana a través de los océanos. Pero su éxito estaba limitado, pues dependía casi enteramente del buen tiempo. A veces los mensajes tardaban días para llegar a su destino. Pero la comunicación por radio avanzó mucho, y, a su vez, mucho de este conocimiento técnico contribuyó al éxito del cable telefónico submarino.

Cables telefónicos transatlánticos

El primer sistema de cable telefónico trasatlántico unió a Terranova con Inglaterra por vía de Escocia y se tendió en tres instalaciones. Se radiografió cada empalme para estar seguros de que no había el menor defecto. Surgieron algunos problemas, principalmente debido al huracán Ione; pero éstos fueron vencidos rápidamente. Cuando se completó el sistema de dos cables en 1956 fue un éxito tremendo. Cincuenta y un repetidores, distando aproximadamente 65 kilómetros el uno del otro, amplifican las corrientes de voces humanas que van hacia el oriente. A una distancia de aproximadamente 40 kilómetros estaba tendido el otro cable con el mismo número de repetidores enviando las corrientes hacia el occidente. La colocación de este cable proporcionó tremendo impulso a la actividad de colocar cables a través de los mares.

Más tarde, debido a una invención electrónica muy ingeniosa (TASI) y los transistores de estado sólido, fue posible aumentar al doble el número de canales en los cables. Este dispositivo de veloz acción se vale de los silencios en una conversación ordinaria e introduce otras conversaciones. El cable de 1956 tenía 36 circuitos. ¡Pero piense en la tremenda posibilidad que ofrecen cables como el que se acaba de completar en 1976 que une a los Estados Unidos y Francia y que porta 4.000 canales! ¡Y con la ayuda del aparato electrónico TASI se puede aumentar esto al doble!

Vía sonora del Pacífico

Ya en 1903 se había tendido un cable telegráfico entre los Estados Unidos y Hawai. Lograron halar sus extremos en la playa Waikiki con la ayuda de un cabrestante. La primera compañía de teléfono en Hawai se estableció solo siete años después de la invención del teléfono. Pero no fue sino hasta 1931 que Hawai fue unida al teléfono de larga distancia por medio de la radio de onda corta. En 1957, cuando se completó el cable de 3.800 kilómetros desde California hasta Hawai, llegó a existir lo que ha venido a llamarse la Vía sonora del Pacífico. Este proyecto de 36 millones de dólares aumentó los 14 circuitos de radio-teléfono que existían en ese tiempo. Solo se requirieron ocho segundos para realizar una llamada telefónica de tres direcciones entre Hawai, Alaska y Londres, y se oyó con magnífica claridad. El cable también llevaba 36 circuitos. Es de interés que en esa ocasión un oficial declaró: “Será rara la ocasión en que esa cantidad de personas quieran telefonear al continente a la misma vez. De modo que siempre habrá algunos circuitos que no estarán en uso.” ¡Qué equivocado estaba!

Pasaron siete años y llegó a existir la Vía sonora al Oriente de 8.500 kilómetros a un costo de 80 millones de dólares. Los Estados Unidos estaban unidos por primera vez directamente al Oriente por vía de Hawai. Para este tiempo ya se podía usar un cable sencillo capaz de llevar habla en ambas direcciones. Tiene 128 circuitos y, auxiliado por TASI, puede llevar 256 conversaciones simultáneas. Para este proyecto casi increíble se consiguió la ayuda de peritos en física, ingeniería, química, oceanografía, pesca, buceo sin escafandra y volcanismo. Sí, el Pacífico presenta amenazas que no se habían encontrado en el Atlántico... volcanes, arrecifes de coral, oleadas y las fosas más profundas del mundo. La fosa de las Marianas, la hoya más profunda del mundo de que se tiene conocimiento, desciende más de 11 kilómetros entre Guam y Midway y no era posible evitarla al tender el cable. El cable empieza en San Luis Obispo, California, y se une con el Japón por vía de Hawai, Midway, Wake y Guam. Actualmente es posible hacer una llamada marcando el número directamente de Honolulú a la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos y a muchos países europeos. Y, marcando un número de teléfono de 14 dígitos es posible obtener una conexión instantánea y clara de Nueva York a cualquier teléfono privado en el Japón.

Modernización y utilidad práctica

Toda una serie de invenciones científicas ha revolucionado la colocación de cables. Se han construido barcos especiales con este propósito. No solo se han logrado progresos en el cable, sino en el equipo trasmisor y receptor. Se han hecho grandes mejoras en los repetidores. En vez de usar tubos de radio triodos, se emplean transistores. Un cable sencillo ya puede reemplazar los dos que se necesitaban anteriormente. Hoy, se pueden usar para transmitir no solo mensajes telefónicos y telegráficos, sino cuadros de televisión y una vasta cantidad de información electrónica.

Los satélites de comunicación, en vez de señalar el fin de los cables submarinos como se había temido, les han servido de estímulo. Debido a que los cables han aumentado en cantidad y eficiencia, virtualmente ha habido una explosión de comunicaciones.

Ha habido una tremenda reducción en el costo. En 1957 la llamada nocturna de precio más bajo que podía efectuarse de Hawai a California costaba $5,25 (E.U.A.) por tres minutos. Esto ha bajado a 80 centavos. En vez de tardar 16 1⁄2 horas para lograr la conexión, los mensajes toman menos de la décima parte de un segundo para viajar la misma distancia. Por lo tanto si usted tiene personas amadas apartadas de usted por menos de un segundo, ¿por qué no se vale de estos alambres parlantes de las profundidades?

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