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g79 22/2 págs. 16-23

Las transfusiones de sangre: por qué muchos les están echando otra mirada

“PROPAGANDO LAS NOTICIAS ACERCA DE LAS TRANSFUSIONES.” Con este título, un artículo en Medical World News del 28 de noviembre de 1977 informó lo siguiente a miles de médicos estadounidenses:

“Este mes, a 370.000 médicos y oficiales de hospital de los EE. UU. se les está entregando un folleto de tamaño de bolsillo de 64 páginas: Los testigos de Jehová y la cuestión de la sangre. Un millón de enfermeras diplomadas recibirán el mismo folleto; también lo recibirán 320.000 abogados y jueces, todos entregados personalmente por Testigos voluntarios.”

Pero la gente profesional de los Estados Unidos solo fue una fracción del número total de personas a quienes se llevó el folleto. El material también se proveyó en el Canadá, Inglaterra, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Japón, Puerto Rico, Suecia y muchos otros países.

Todos nos interesamos en nuestra salud, conciencia y derechos fundamentales. Pero quizás preguntemos: ¿Por qué se emprendió esta tremenda campaña? ¿Era importante? ¿Cómo respondieron los de las profesiones médica y legal? ¿Cuáles fueron los resultados?

Como hizo notar Medical World News, la campaña especial tenía que ver con un nuevo folleto (y un impreso de cuatro páginas que habría de añadirse al registro médico del paciente) que explica por qué millones de cristianos por toda la Tierra rehúsan aceptar transfusiones de sangre. El material también consideró posibles consecuencias morales y éticas que les son vitales a los pacientes y médicos. Y presentó evidencia interesante de que el uso de otras terapias en vez de las transfusiones de sangre tiene una base médica sólida.

¿Cómo respondieron?

En Berlín, Alemania, después de leer la información un especialista en medicina interna dijo: “Hallo estas explicaciones de gran importancia para todo médico. Por primera vez entiendo la actitud de ustedes, la cual ahora puedo estimar y respetar.”

El administrador de una clínica en el norte de Indiana, E.U.A., dijo a la señora de Don Hahn: “La información que contiene es maravillosa.” De hecho, dijo que había pedido que la leyeran sus médicos adjuntos. Unas semanas después, Fletcher Earles necesitaba cirugía y abordó a uno de los otros médicos. ¿La respuesta? “No habrá problema.” El médico dijo que el administrador de la clínica había hecho que todos ellos estudiaran juntos el folleto. Y ¿qué pasó en el caso de esta cirugía sin sangre? Todo resultó bien.

En Curazao, Antillas Holandesas, un cirujano eminente le dijo a T. R. Yeatts: ‘Ya recibí un ejemplar del folleto y lo he leído. Tienen razón; la sangre es peligrosa.’ Dijo que a él, también, lo había operado el Dr. Denton Cooley (de Texas) de modo que leyó con interés los informes recientes de centenares de casos de cirugía a corazón abierto que el Dr. Cooley había realizado sin usar sangre. El médico se sintió movido a ofrecer una generosa contribución a la obra de los Testigos.

Naturalmente, no todos respondieron de la misma manera. Muchos médicos, abogados y jueces simplemente fueron corteses al aceptar el material y prometer leerlo. Un número pequeño reaccionó de una manera muy desfavorable, como por ejemplo los que dijeron que eran miembros firmes de tal y tal iglesia y no leerían cosa alguna de otra religión. O, considere un médico de Seattle, Washington, que dijo airadamente: “¡Gano la vida dando transfusiones de sangre, de modo que ciertamente no voy a leer eso!”

Casos como éstos, sin embargo, fueron la excepción. Muchos inmediatamente se dieron cuenta del valor del material. Al ver el título, un maestro de pediatría en la Universidad de Nuevo México palmoteó y dijo:

“Realmente aprecio esto. Hemos tratado de enseñar a nuestros médicos a asumir una posición más liberal respecto a los testigos de Jehová; pero, francamente, no estábamos seguros de cuál era nuestra propia posición. Hemos necesitado algo como esto.”

A algunos médicos les agradó tanto Los testigos de Jehová y la cuestión de la sangre que con entusiasmo hablaron del folleto a sus colegas. Se dio el folleto a un médico de Los Ángeles, California, y después de dos semanas los Testigos visitaron a uno de sus asociados. Cuando el segundo médico vio el folleto, comentó: “Me tenían preocupado, pues pensaba que me habían olvidado. ¡He estado esperando mi folleto porque he oído mucho acerca de él! Voy a leerlo inmediatamente y guardarlo en mi biblioteca para uso futuro.”

Buena publicidad y buena acogida

Muchas publicaciones médicas tomaron nota de la campaña educativa. Por ejemplo, Patient Care (15 de dic. de 1977) tenía un artículo sobre los usos de la sangre pero agregó un recuadro especial con el título “Cuando principios religiosos prohíben transfusiones de sangre.” Después de mencionar que los testigos de Jehová rehúsan sangre por motivos religiosos y gustosamente firman un formulario aprobado por los médicos que exonera al personal médico y al hospital de la responsabilidad, la revista instó a sus lectores a obtener un ejemplar del nuevo folleto de los publicadores. En su número para enero de 1978 The Journal of the Medical Society of New Jersey reimprimió palabra por palabra las cuatro páginas de información que cada Testigo firma y pide que su médico agregue a su registro médico.

Cuando un médico de San Antonio, Texas, oyó a Patsy Cross mencionar sangre dijo: “Yo soy el administrador del banco de sangre aquí. ¿Qué se le ofrece?” Ella empezó a explicar que era testigo de Jehová, pero él la interrumpió diciendo felizmente: “¡Me preguntaba cuándo iban a venir! Salió la noticia en Texas Medicine de que iban a venir con algún material. He tenido mucho deseo de recibir esto. Ya he visto y leído parte de este libro y le aseguró que me gustaría tener uno para mí mismo. Me interesa mucho el aspecto histórico. Espero que todo el mundo reciba uno de éstos.”

Literalmente veintenas de médicos, abogados, encargados de bibliotecas de medicina y otros escribieron a la Sociedad Watchtower pidiendo ejemplares. Por ejemplo, un profesor auxiliar de filosofía de Pittsburgo, Pensilvania, escribió lo siguiente:

“Enseño un curso en Ética Médica, y me intereso mucho en presentar a la clase los problemas que los testigos de Jehová tienen al rehusar las transfusiones de sangre. Agradecería recibir un ejemplar de su folleto.”

Otros respondieron por carta después de leer el folleto. El Dr. L. H. Cohn, del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina de Harvard, escribió:

“Estimados señores,

Recientemente recibí materia médica respecto a los testigos de Jehová y su relación con la cuestión de las transfusiones de sangre. Ciertamente agradezco el haber recibido esta información y será útil en los problemas que requieren cirugía a corazón abierto. Hemos hecho varias intervenciones quirúrgicas a corazón abierto sin el uso de sangre para muchos pacientes, no solo para los testigos de Jehová.”

El Dr. Richard Roelofs, graduado en bioética, Hospital y Centro Médico de Montefiore, nos escribió:

“He leído con mucho interés su reciente publicación . . . las cuestiones y argumentos que se consideran en esta publicación no solo son de importancia para los médicos, sino también para los administradores de hospitales y los abogados y filósofos que se dedican al estudio de la ética médica. Yo pudiera usar con buen provecho otros 25 ejemplares.”

Muchos otros hospitales y médicos se comunicaron con las congregaciones locales de los testigos de Jehová y expresaron su agradecimiento, y les aseguraron de su deseo de cooperar. Esto hasta ocurrió en los casos en que los Testigos no pudieron hablar personalmente con los médicos y tuvieron que dejar el material con una recibidora o enfermera.

Algunos médicos contaron el excelente éxito que habían tenido al tratar a los testigos de Jehová. Un tocólogo-ginecólogo de Delaware, E.U.A., contó:

“Trajeron a una Testigo, preñada, a la sala de emergencia del hospital donde yo trabajo. Estaba sangrando profusamente y parecía que se debía a la complicación que se llama placenta previa. Aunque el personal ya había determinado su clasificación para darle una transfusión, yo respeté sus convicciones y le di el tratamiento que se da a los que sufren un choque. Cuando el examen reveló que había necesidad urgente de una operación o sección cesárea, yo la practiqué. Su ‘recuento sanguíneo’ bajó al punto crítico de 3 gramos, y el personal telefoneó a un juez y consiguió una orden judicial para administrar sangre. Pero debido a las convicciones religiosas de la paciente rehusé darle la transfusión, y se me dijo que se me podía arrestar por desacato al tribunal. Con el uso de dextran e inyecciones de hierro ella mejoró; el nivel de su hemoglobina subió. La madre y el niño sano partieron del hospital en buenas condiciones.”

Un médico y miembro administrativo de la Escuela de Medicina de la Universidad de California apreció el folleto y relató:

“El año pasado uno de los profesores de cirugía más célebres [que tenemos aquí] realizó la extremadamente difícil operación de Whipple para el cáncer de la ampolla de Vater y, debido a la insistencia del paciente, lo hizo sin usar una transfusión de sangre. Me da gusto informar que el paciente se recobró de modo excelente.”

Es una operación “extremadamente difícil” porque requiere extensa cirugía abdominal y la reconstrucción de los órganos internos. No obstante, este médico escribió que el hecho de que se logró con buen éxito corroboró la opinión de “que se puede operar con éxito a los Testigos sin transfusiones ‘por medio de calma, cuidado extremo y una medida de pericia, además de tener buenas comunicaciones con el anestesista.’”

Los profesionales querían ayudar

Muchas personas profesionales apreciaron tanto el esfuerzo de los testigos de Jehová que hasta les ayudaron a llevar a cabo la campaña a grado cabal.

Un hospital de Terranova se comunicó con la oficina que tenemos allí y pidió “300 folletos para distribuirlos a las enfermeras del hospital.” Un médico de la Universidad Memorial allí deseaba otros 65 ejemplares para todos sus estudiantes de medicina. De Auburn, Nueva York, viene un informe acerca de una enfermera estudiante que estaba a punto de terminar su instrucción. Tanto se entusiasmó por la información y tanto deseó compartirla con otras que “se llevó el folleto al colegio e hizo que se lo mimeografiaran enteramente. Para el beneficio de otras enfermeras estudiantes hizo que se colocaran copias en la tablilla de anuncios.”

Cuando se le preguntó a un representante del Hospital University de San Diego, California, cuántos folletos deseaba, la respuesta fue 300 ‘para que los reciban todos los jefes de departamentos y otros que necesitan la información.’ El Testigo que hizo la visita solo llevaba consigo 50, y tuvo que volver más tarde con otros 250. El administrador de un hospital en Ann Arbor, Michigan, pidió 66 ejemplares del folleto y del otro impreso. Entonces envió una nota a todos los otros administradores tocante a la visita que iban a recibir. El Testigo que las hizo informó: “Me recibieron muy cordialmente. Cada uno tomó de 30 a 40 ejemplares. Además me dijeron que darían a conocer este asunto en sus reuniones regulares.”

En un hospital grande de Los Ángeles, California, deseaban 800 folletos para distribuirlos con los cheques de pago. Un administrador del Hospital General Harbor recordó una experiencia que tuvo con una Testigo que tenía una enfermedad terminal. En el caso de cada una de las cuatro operaciones a las que había tenido que someterse, ‘había mantenido con calma su posición acerca de la sangre, explicando sus razones bíblicas.’ Este administrador tanto admiró el valor y la actitud positiva de esta paciente que cuando ella murió asistió a su funeral, y así esta Testigo fue el único paciente a cuyo funeral él había asistido. Pidió 50 ejemplares del folleto para los jefes de departamentos y sus auxiliares.

Las enfermeras también se beneficiaron de esta ayuda. En vez de conceder solo los pocos minutos que se pidieron, un administrador en el estado de Misuri dedicó una hora y media a hacerle preguntas al Testigo que lo visitó. El administrador expresó agradecimiento por “este entendimiento que se necesita,” y se encargó de que toda enfermera recibiera un folleto. Entonces hizo arreglos para que tres Testigos “hablaran por media hora a todas las enfermeras de los tres turnos. El hospital hasta pagó por el tiempo de las enfermeras.”

Tomó otra forma la ayuda que se recibió de una oficiala de una asociación de enfermeras en Arizona. Debido a que quedó “muy impresionada” con el material, suministró 555 marbetes con las direcciones de las enfermeras para que se les enviara un ejemplar a todas ellas.

¿Afectó las opiniones profesionales?

La distribución del material sobre la sangre se hizo principalmente con el objeto de impartir información. Sin embargo, muchos profesionales formaron nuevas opiniones.

La Sra. Beverly Perrin dejó un folleto con su pediatra. Pasó un mes y llevó a su hija Joy de cinco años de edad para un examen. El médico dijo: “¿Sabe qué? No pude menos que pensar que el que escribió esa información debiera ser el embajador de los Estados Unidos. Se expresó de un modo tan suave. Es un tema sumamente delicado; no obstante, después de leerlo, uno fácilmente queda convencido.”

La Sra. de Robert Cartwright necesitaba una operación mayor. Fue a un cirujano de Filadelfia, Pensilvania, pero éste dijo enfáticamente que no tocaría a un testigo de Jehová. Sin embargo, convino en tratar de hallar a otro cirujano, y aceptó el folleto Sangre. Después de unas semanas los Cartwrights volvieron a verlo. No había conseguido a otro cirujano, pero dijo que él mismo operaría. ¿Por qué? Explicó que “leyó el folleto y entendió bien el punto que se estaba explicando. Confiaría en su pericia quirúrgica para operar sin sangre.” Se efectuó la cirugía con éxito y Janice Cartwright se recobró rápidamente.

Surgió la cuestión de sangre en Arizona cuando una niña de 1,8 kilos nació prematuramente con una enfermedad del hígado. Sus padres, José y Carmen Sandoval, explicaron sus creencias al médico. El médico dijo que no podía aceptar el punto de vista de los padres y amenazó con recurrir al tribunal y quitarles la custodia de la niña. Pero convino en esperar un poco más y leer el folleto. Quedó muy impresionado y manifestó un cambio de actitud. Con cuidado perito la niñita mejoró y actualmente está rebosando de buena salud. ¿El médico? Informó a los Sandovales que si vuelve a surgir la cuestión de sangre gustosamente se encargaría de atender a la niña.

Una paciente que necesitaba una histerectomía le explicó a un ginecólogo de Pittstown, Nueva Jersey, que no podía aceptar sangre. Respondió infelizmente: “Bueno, ése es otro riesgo más.” Pero convino en operar y leer el folleto. La Testigo relata:

“Cuando el médico entró en la sala de operaciones y vio que tenían listas algunas unidades de sangre, dijo en voz alta: ‘¿Por qué tienen eso aquí? La Sra........... es testigo de Jehová y tiene el derecho de rehusar sangre. Aun el tenerla aquí está en contra de ese derecho. No la pedí y quiero que la saquen de aquí.’”

La paciente se recobró y se fue a casa. Después de dos semanas tuvo que hablar con un especialista acerca de extirpar las amígdalas de su hija. Al oír acerca de la sangre se inquietó y dijo: “¡Yo no voy a operar con las manos atadas!” La madre mencionó al ginecólogo y cómo la había operado sin una transfusión. Eso produjo un cambio de tono. Más tarde el especialista sí le extirpó las amígdalas a la muchacha. Después, cuando la madre visitó al ginecólogo para un examen, él preguntó: “¿Cómo le fue a su hija con su operación?” ¿Cómo supo él acerca de ello? Contestó:

“Cuando usted le dijo por teléfono al médico de su hija que yo había efectuado una histerectomía sin sangre, lo dejó sorprendido y trastornado. Vino a verme y de veras estaba perturbado. Pero yo le expliqué bien las cosas. Le di el folleto de usted y le dije que él no tenía el derecho de obligarla a aceptar sus opiniones morales.”

Sí, el primer médico quedó convencido, y ayudó a convencer a su colega.

Algunos meses antes de la campaña, la Sra. Hilda Meeks le había explicado su posición a su médico en Geneva, Ohio. Puesto que él creía que su conciencia lo obligaría a hacer caso omiso del punto de vista de su paciente, la instó a conseguir otro médico. Cuando ella pudo conseguir un folleto, le llevó un ejemplar. La Sra. Meeks explica:

“A la mañana siguiente la enfermera del médico telefoneó y dijo: ‘El médico quiere que usted pase por aquí y recoja su folleto. Está cabalmente convencido de que puede obrar de acuerdo con lo que usted desea en esta cuestión.’”

Una semana después de haber dado 100 folletos a los estudiantes e instructores de medicina en Göteborg, Suecia, se invitó a dos Testigos a una consideración del asunto. Algunos estudiantes se dieron a mucha crítica, especialmente respecto al derecho de los padres de decidir por los menores de edad. Entonces un instructor de cirugía se puso de pie y dijo que se había exagerado mucho el asunto, que un grupo de cirujanos y médicos principales habían convenido en que las transfusiones sanguíneas raramente eran necesarias, aun en casos en que se había dado sangre a la fuerza. Añadió: “El tiempo apoya a los testigos de Jehová.”

Más interés en lo espiritual

Varios médicos y abogados manifestaron más interés en asuntos espirituales después de leer el material basado en la Biblia.

Desde que se distribuyó el folleto Sangre en Italia, un testigo de Jehová ha estado considerando con regularidad la Biblia con un neocirujano que comentó: “Después de trabajar duro todo el día tratando con cuerpos físicos, siento la necesidad de interesarme en cosas espirituales.” Desde Avellino, Italia, un Testigo escribió: “He empezado un estudio de la Biblia con un médico [que leyó el folleto]. Es una persona muy dedicada a Dios, y dijo: ‘Quisiera ser un hombre como usted, completamente dedicado a Dios y a Su obra.’”

Lorraine Sánchez presentó el folleto a un abogado de Las Vegas, Nevada. Dado que ya había leído un ejemplar, dijo:

“Después que uno estudia para ser abogado y pasa sus exámenes, realmente no sabe todo lo que se puede saber acerca de derecho. Así mismo opino que los médicos no saben todo lo que se puede saber acerca de la sangre. La sangre de cada uno es singular. Ahora estoy empezando a aprender lo que Dios opina respecto a la sangre.”

Los comentarios que hizo enseguida en cuanto a la situación del mundo abrieron el camino para una consideración de lo que la Biblia dice acerca de que estamos viviendo en los “últimos días.” La Testigo le dejó el libro La verdad que lleva a vida eterna. Cuando ella volvió, en respuesta a su invitación, el abogado dijo:

“Leí ese librito y no tengo nada que objetar. Hallé algunas cosas que difieren mucho de las creencias religiosas con las cuales me crié. Le dije a mi esposa que quisiera ser testigo de Jehová. He dedicado casi mi vida entera a estudiar todos esos libros [señalando a su biblioteca de libros de derecho], y he decidido que no es demasiado tarde. Voy a estudiar la Biblia.”

La visitante explicó el servicio que los testigos de Jehová brindan para estudiar la Biblia. El abogado respondió que su esposa también estaba interesada e invitó a la Testigo a visitarlo en su casa y a estudiar con los dos.

Abogados y jueces

Muchos otros en la profesión legal respondieron favorablemente a la campaña y a la información contenida en el folleto Sangre.

Gregory King es un administrador que tiene que ver con el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York. Dado que es Testigo, dio el folleto a uno de los jueces del Tribunal, quien entonces hizo muchas preguntas acerca de la sangre. Por fin el juez expresó asombro y dijo que no sabía que los Testigos aceptarían de buena gana sustancias no sanguíneas en vez de sangre, y que equivocadamente había pensado que estaban peleando por algún “derecho de morir.” El juez comentó que por lo general se presenta un solo lado en los tribunales. Puesto que le pareció que a los otros jueces les gustaría oír el lado de los Testigos, dio permiso para que se usara el sistema de correos interno para que la información llegara a todos los jueces.

Algo parecido pasó en Pasadena, California. Después de oír el contenido del folleto, un juez dijo: “Siempre he deseado saber por qué los testigos de Jehová no aceptan transfusiones. Parece que ahora lo sabré.” Aunque el Testigo solo había pedido unos cuantos minutos de su tiempo, el juez consideró el asunto por más de una hora e hizo posible que el folleto llegara a todos los otros jueces bajo su superintendencia.

Después de dejar el folleto con un abogado en un suburbio acaudalado de Washington, D.C., Gladys Clemmons recibió una carta que decía:

“Leí con verdadero interés el folleto que usted me dejó que explica por qué los testigos de Jehová se oponen a recibir transfusiones sanguíneas. Fue un artículo muy interesante y creo que la explicación fue convincente.”

Así mismo un abogado de la procuraduría de los EE. UU. escribió:

‘He leído con gran entusiasmo el folleto que usted me dio el viernes 7 de octubre de 1977. Las cuestiones médicas y legales que se plantearon y se contestaron en él me han convencido de que a los testigos de Jehová se les debe conceder toda oportunidad de tomar la decisión final en cuanto a si un miembro debe o no debe recibir transfusiones de sangre. Creo que éste es un privilegio fundamental garantizado por la Constitución.’

En Orlando, Florida, un juez de la división de los tribunales de menores comentó: “Soy un firme apoyador de la libertad de cultos. Creo que este folleto me ayudará mucho a entender el punto de vista de ustedes sobre las transfusiones sanguíneas.” Otro juez de Orlando dijo: “Me regocijo de que hayan venido a darme este folleto porque muchas veces me he preguntado por qué no aceptan sangre los testigos de Jehová. De hecho, le pedí a mi ministro que me lo mostrara en la Biblia, pero dijo que no sabía dónde hallarlo.”

Un juez de California le dijo a Ralph Hainsworth:

‘Nunca entendí por qué los testigos de Jehová rehúsan sangre. Después de leer el folleto y comprobar todos los textos en la Biblia me di cuenta de que es por una razón religiosa pura y sencilla.’ ¿Emitiría él una orden para obligar el uso de sangre? ‘Absolutamente no; la cuestión no tiene cabida en el tribunal. Es una cuestión de religión y los tribunales no deben entremeterse.’ ¿Qué hay en el caso de un menor? ‘Sería difícil, pero, de nuevo, después de leer el folleto, los padres son responsables de sus hijos, física y espiritualmente. He colocado el folleto en mis archivos. El hecho de que la cuestión de la sangre es principalmente asunto religioso y no médico es lo que más me impresionó.’

Excelente ayuda para la instrucción

En muchos lugares se usará el material sobre la sangre para instruir a los estudiantes de medicina y derecho.

Camillo Iacoboni dejó dos folletos con el médico que está encargado del servicio de enfermeras en la Universidad estatal Towson de Maryland. Al regresar la semana siguiente se le dijo al señor Iacoboni que el personal del departamento había examinado el material y deseaba otros 175 ejemplares, uno para cada estudiante y miembro del cuerpo docente. El médico dijo: “En el caso de cada estudiante se usarán los folletos como material suplementario en un curso que tiene que ver con creencias religiosas que afectan el tratamiento.”

¿Qué hay en cuanto a los médicos y abogados? En la universidad de Lubbock, Texas, el médico que tiene a su cargo los estudios del Colegio de Medicina quería un folleto a fin de examinarlo. Cuando el Sr. L. St. Clair regresó, el médico había considerado el folleto con el decano y habían llegado a la conclusión de que cada año los estudiantes de medicina deberían estudiar el folleto. Solicitaron 185 ejemplares para empezar y alistaron a un ministro Testigo de la localidad como consultor que pudiera explicar la posición bíblica a los futuros médicos. El Sr. St. Clair también se comunicó con el decano de la escuela de derecho quien decidió: “Si nos suministra estos folletos, lo incluiremos en nuestros estudios. Necesitamos 465 folletos.”

El ministro que coordinó la campaña con el folleto en San Antonio, Texas, expresó esta conclusión: “En los 60 años que me he asociado con los testigos de Jehová, esta campaña constituyó la más excelente exhibición de celo y cooperación al llevar a cabo un proyecto mayor.”

¿Qué se puede decir de los muchos profesionales que recibieron el material útil sobre la sangre? Un médico de Nueva York escribió:

“Nosotros los que estamos en la medicina reconocemos el trabajo importante que los testigos de Jehová están efectuando al diseminar sus conceptos. Han influido profundamente en el modo de pensar médico.”

Verdaderamente, esta campaña educativa de alcance mundial ha sido muy recompensadora de muchas maneras.

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