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  • Los industriosos japoneses
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¡Despertad! 1982
g82 8/6 págs. 12-15

Los industriosos japoneses

Por el corresponsal de “¡Despertad!” en el Japón

POR todo el mundo, la gente sabe que los japoneses son muy trabajadores. En muchos casos, esto es lo único que la gente sabe en cuanto a ellos. Por lo general, los japoneses no han revelado al mundo cómo son ellos en realidad.

No obstante, no hay nada de misterioso tocante a los japoneses ni tocante a su laboriosidad. El Japón no estaría en la posición que ocupa hoy si no fuera por la diligencia de su pueblo. ¿Quisiera usted conocerlos mejor?

Altas normas docentes

En el Japón algo que afecta sobremanera al futuro de una persona es la escuela de la cual se gradúa. Ciertas compañías escogen obreros de solo una o dos universidades, y, naturalmente, la mayor parte de los padres quieren ver que sus hijos se matriculen en una buena universidad. Por supuesto, las universidades solo tienen cabida para una cantidad limitada de estudiantes, y se selecciona a éstos mediante exámenes de ingreso difíciles. Las normas escolares rigurosas comienzan desde la escuela primaria. El estudiante que no sea muy aplicado en la escuela primaria halla que es imposible ponerse al día más adelante. Por lo tanto, los estudiantes están bajo presión desde temprana edad.

A medida que el joven estudiante asciende la escala académica, la presión aumenta y el tiempo libre disminuye. Con el tiempo, quizás tenga que estudiar hasta las 11 o las 12 de la noche, y antes de los exámenes tal vez ni se tome la molestia de acostarse. Después de horas de clase muchos niños toman lecciones privadas de matemáticas, inglés o de cualquier otra asignatura en la que sus padres crean que necesitan ayuda.

Prestan atención a los detalles

Durante sus años escolares, el estudiante desarrolla un sentido de prioridades en cuanto a sus deseos personales y la realidad de la vida. Se da cuenta de que no se puede lograr nada sin trabajo duro. Este es el japonés industrioso en formación.

También aprende a prestar atención a los detalles. Esta cualidad se desarrolla especialmente cuando está aprendiendo a escribir. En el primer año escolar aprende 76 de los caracteres chinos que se usan en la escritura japonesa. Estos son muy detallados. Cada signo está compuesto de cierto número de trazos y hay que escribirlos en cierto orden. ¡El dejar de escribir un trazo significa dejar de recibir buena nota!

Tal vez a usted le parezca que el aprender 76 caracteres en el primer año no sea tan difícil. Pero, además, el estudiante tiene que aprender los otros dos sistemas de escritura japonesa —el hiragana y el katakana— en su primer año. Cada uno de estos sistemas tiene 50 caracteres. Cada año aumenta la cantidad de caracteres nuevos que se le enseña al estudiante hasta que ha aprendido unos 2.000 caracteres que necesita saber para poder leer el periódico.

Ejercicio matutino

Por todo el mundo, la gente salta, brinca o corre al trote. En el Japón hacen calistenia. Hace 50 años se comenzó a emitir diariamente por las emisoras de radio japonesas una serie de ejercicios. El programa continuó durante los años bélicos y todavía es muy popular. En cualquier lugar del Japón se puede encender la radio a las 6:17 de la mañana y se oirá el familiar acompañamiento de piano para los diez minutos de ejercicio.

Muchas compañías han grabado la música de la radio y la tocan por los altavoces de la oficina o fábrica antes o después de sonar la campana para comenzar a trabajar. Así, todos, desde el presidente hacia abajo, pueden mejorar la circulación de la sangre antes de ponerse a efectuar el trabajo del día.

Se anima a los estudiantes a levantarse temprano y hacer ejercicios aun durante las vacaciones de verano. Se selecciona un aparcamiento u otro solar conveniente donde los estudiantes —y cualesquier vecinos interesados en participar— pueden reunirse a las 6:17, poner la radio y hacer ejercicios juntos. El comenzar el día a esta hora temprana ayuda a los estudiantes a cumplir con el montón de deberes que se les asigna para las vacaciones.

Conciencia de grupo

La educación obligatoria comienza a la edad de seis años, pero muchos padres hacen que sus hijos asistan al jardín de infancia dos años antes de que cumplan esa edad. Así, los niños se envuelven rápidamente en actividades que requieren participación en grupo. Los niños de escuela primaria se reúnen a una hora fija y en un lugar señalado y caminan a la escuela en pequeños grupos detrás de aquel a quien se escogió como líder. El arreglo de la escuela de proveer comidas al mediodía también contribuye a la orientación de grupo.

El modelo de aprendizaje y el estilo de hacer las cosas varía poco de un extremo del país a otro. Esto es provechoso, ya que muchas familias se mudan de un lugar a otro a medida que las compañías transfieren a sus obreros de una sucursal a otra. Los niños aprenden que tienen que saber adaptarse, y procuran ajustarse al nuevo grupo rápidamente.

El énfasis que se da al grupo en comparación con el que se da al individualismo no significa que se prohíbe tener aspiraciones personales. Más bien, se fomenta el tener aspiraciones. Pero las aspiraciones se realizan empleando métodos tradicionales que el grupo aprueba.

El japonés, una vez que empieza a trabajar para una compañía, espera permanecer allí toda la vida. Se da por sentada su lealtad. La supervivencia de la compañía significa su propia supervivencia. Por lo tanto, se espera que él ponga los intereses de la compañía antes que cualquier otra cosa, incluso su familia. El renunciar a un empleo para hallar otro mejor es algo poco común en el Japón. A la persona que renuncia a un empleo se le considera inestable. Si el empleado no está dispuesto a compartir la suerte de la compañía, no se le desea.

No obstante, una vez que sea empleado de la compañía, si es leal, se cuida de él. Se hace todo lo posible por mantenerlo en nómina, aun en períodos difíciles de depresión. Cuando las técnicas empleadas por un obrero se hacen anticuadas debido a los adelantos tecnológicos, la compañía le enseña al obrero nuevas técnicas. Las compañías tienen excursiones con regularidad y conceden primas generosas. Puede que las compañías provean vivienda a los casados y dormitorios a los solteros. Muchas compañías tienen posadas y otras instalaciones en famosos centros de aguas termales.

Puede que la compañía dé clases de inglés y de otras asignaturas para el desarrollo cultural, pague por diversas clases de entretenimiento y provea otros beneficios complementarios. A medida que el empleado envejece, su posición mejora y su salario aumenta. Se siente seguro como miembro de un grupo de trabajo permanente. Sabe que la compañía cuidará de él.

Días laborables y días libres

Principalmente porque se preocupan por el concepto que se tenga de ellas en el extranjero, muchas grandes empresas han adoptado la semana laborable de cinco días. Otras dan dos sábados libres al mes. Algunas empresas pequeñas trabajan siete días a la semana, pero, hablando en términos generales, el domingo se considera como día libre.

En realidad, si los obreros sacaran partido de todo el tiempo libre que les corresponde legalmente, incluso las vacaciones anuales y los días de fiesta nacionales, pudieran tomar entre 80 y 130 días libres al año. Pero el tiempo libre que toma la mayor parte de ellos ni siquiera se aproxima a esa cantidad de días.

Los obreros japoneses hablan de “horas extraordinarias de servicio.” En muchos casos trabajan hasta tarde por la noche o el sábado y domingo, sin paga extraordinaria. Cuando están ocupados, siguen trabajando hasta que llegan a cierta etapa del trabajo en que, a conciencia, pueden dejar de trabajar e irse a casa. Muchas familias nunca saben a qué hora llegará papá a casa, y están bastante acostumbradas a que trabaje los domingos.

De hecho, debido a la falta de espacio, puede que al obrero se le haga difícil descansar en casa. Por la mañana se dobla la ropa de cama y se guarda, y el dormitorio queda transformado en una sala. En estas circunstancias no es fácil quedarse acostado a fin de descansar. Los niños suelen levantarse temprano y hay que usar la habitación para las actividades del día. Tal vez el hombre tenga que escoger entre estorbar en la casa y salir a gastar dinero en diversiones. A menudo, ¡presenta menor problema el simplemente ir a trabajar como de costumbre!

Además, en el verano puede que la casita sea extremadamente calurosa en comparación con la oficina, que usualmente tiene aire acondicionado. Y también en el invierno, la oficina con calefacción pudiera ser más cómoda.

Higiene personal

El famoso baño japonés —un asunto diario o casi diario— es casi tan importante para el obrero como el comer y el dormir. Si usted quiere probar cómo es, necesitará una bañera de agua bastante caliente en la que pueda sumergirse hasta la barbilla. El baño al estilo occidental no es igual, ya que se precisa que usted pueda lavarse fuera de la bañera.

Primero, enjuáguese el cuerpo, luego métase en la bañera y permanezca en el agua por unos 10 minutos. A continuación, salga de la bañera, enjabónese bien y dése un buen masaje con la toallita de baño. Enjuáguese hasta que se quite todo el jabón y vuelva a meterse en la bañera. A medida que pasan los minutos, sentirá que los músculos se le relajan y empezará a preguntarse por qué no lo habría hecho antes.

Cuando se acueste se sentirá cómodo y calientito y dormirá profundamente. Al día siguiente, al levantarse se sentirá como una nueva persona... de hecho, como un japonés. Una vez que se acostumbre a este tipo de baño, entenderá por qué lo consideran tan importante los industriosos japoneses.

La higiene pudiera considerarse un efecto secundario del bañarse. El cuerpo bien lavado contribuye a crear un ambiente agradable, una sensación de bienestar, y muestra consideración por otros.

Industriosos en todas las cosas

El japonés trabaja duro, no solo en su empleo, sino hasta en sus horas de esparcimiento. Por ejemplo, supóngase que él desee aprender a esquiar. Primero compra todo el equipo: esquís, botas de esquiar, ropa impermeable, guantes, sombrero, gafas especiales... todo. Entonces, cada vez que su tiempo y recursos se lo permiten, hace viajes cortos a algún centro famoso para esquiar.

Para aprovechar al máximo el fin de semana, puede que viaje el viernes por la noche, pase todo el sábado y el domingo esquiando de continuo y luego haga el viaje de regreso de noche para estar en el trabajo a tiempo el lunes por la mañana. El lunes estará cansado, tieso y adolorido... pero satisfecho.

A veces se ve desplegada la misma diligencia en actividades religiosas. Por ejemplo, los testigos de Jehová son muy conocidos por su evangelización enérgica, pero este celo es excepcional en el Japón. El puñado de Testigos que había en el Japón hace 30 años ha crecido hasta convertirse en un ejército de 64.000 publicadores hoy día. Una tercera parte de éstos dedican de 60 a 150 horas cada mes a enseñar la Biblia a las personas interesadas en las verdades bíblicas y a participar en la actividad misional de casa en casa.

Debido a que estudian la Biblia y se enteran acerca del punto de vista de Dios respecto a la familia, muchos varones Testigos ahora ponen la familia por encima de las demandas de la compañía que los emplea. Algunos han rehusado ofertas de ascenso o hasta han renunciado a trabajos bien pagados a fin de pasar más tiempo con su familia y poder participar en actividades cristianas.

Muchos hijos de los Testigos se han dado cuenta de que hacen mejor trabajo en la escuela a causa de estudiar la Biblia junto con sus padres. En vez de solo aprender de memoria mucha información para los exámenes, han aprendido a organizar su conocimiento y a razonar sobre lo que aprenden. Por lo tanto, también muchos jóvenes muestran gran celo por las actividades religiosas.

No, no hay nada de misterioso en cuanto a la laboriosidad japonesa. Los japoneses nacen en un sistema que los mantiene trabajando duro desde el mismo comienzo. No hay descanso en la escuela, no hay mucho descanso durante las vacaciones, hacen las cosas con verdaderas ganas, estiran esos músculos adormecidos al comienzo del día, están alerta a los detalles, son gente limpia, son leales a la compañía que cuida de ellos y, al final del día, ¡toman ese deleitable baño caliente!

¿Le atrae el estilo de vida de ellos? Bueno, puede que algunas cosas le atraigan y otras no. No obstante, sin duda usted convendrá en que se puede aprender mucho de los industriosos japoneses.

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