A lo que se encara la medicina
DURANTE los años setenta los Estados Unidos, mediante los Institutos Nacionales de Salud, emplearon más de 20.000 millones de dólares en la investigación de enfermedades, una tercera parte de los cuales se dedicaron al cáncer. ¿Cuál fue el resultado? En 1978 la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer hizo el anuncio desagradable de que durante los pasados 25 años los casos de cáncer pulmonar habían aumentado en alrededor de 200 por 100, principalmente debido al fumar cigarrillos, según se creía. He ahí un ejemplo dramático de una de las cosas a que se encara la medicina. Los estilos de vida humanos estaban produciendo problemas mayores que los que la medicina podía tratar.
“No se conoce la causa.” Esa oración, que concluyó muchos de los informes que se presentaron al final de la cruzada de los 20.000 millones de dólares, hizo resaltar otro de los obstáculos a que se encara la medicina. La esclerosis múltiple, la distrofia muscular, la parálisis cerebral, la fibrosis cística, hasta el resfriado común, no revelarían aún sus misterios. En general, la lucha contra algunas enfermedades contagiosas estaba ganando terreno, aunque incluso en esto había problemas a causa del uso excesivo o el mal uso de antibióticos.
Y entonces a los problemas de los médicos se sumaron las víctimas de la profesión. Por ejemplo, ha habido un aumento grande en la cantidad de casos de hepatitis por suero homólogo a causa del “aumento en el uso de transfusiones de sangre en los hospitales y la marea creciente del abuso de las drogas en las calles”, según la revista U.S.News & World Report.
La U.S.News & World Report también declaró: “Las enfermedades venéreas, a las que una vez se pensó que se había conquistado, están haciendo una reaparición espantosa”. Otros informes confirman eso. Los CDC informaron que en 1980 hubo un aumento de 33,4 por 100 en los casos de sífilis en los Estados Unidos. The New York Times informó que la gonorrea era la enfermedad bacteriana más común entre los humanos. “Se calcula que cada año hay unos 100.000.000 de casos por todo el mundo.”
Sin embargo, The Journal of the American Medical Association declara que hay otra enfermedad venérea, causada por lo que se conoce como contagios de rickettsiales del género Clamydia, que es muy difícil de diagnosticar y “alrededor de 50% más común que la gonorrea”. Y la amenaza del herpe genital, que actualmente se considera incurable, está causando conmoción entre las personas de vida alegre. Los estilos de vida que adopta la gente seguramente plantea a los médicos una serie de problemas mientras ellos van en pos de su meta de eliminar de nuestro planeta las enfermedades.
En otras zonas de nuestro planeta
En Europa occidental hay aproximadamente un médico por cada 500 personas. No obstante, hasta donde la situación es muy ideal, los estilos de vida de la gente están frustrando el sueño que los científicos tienen respecto a librar de enfermedades la Tierra. Pero ¿qué hay de los países donde la mayoría de la gente es tan pobre que rara vez consulta con un médico? Bueno, los científicos han tenido éxitos en tales lugares también. Los efectos de la conquista de la viruela se sintieron mayormente en los países más pobres.
Pero las victorias son pocas, y las frustraciones abundan. En el enorme continente de África, donde 80 por 100 de las personas viven en las zonas rurales, y muchas viven bajo la sombra de la inestabilidad política, se da comienzo a demasiados proyectos de salud, pero muy pocos se llevan a cabo alguna vez, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Con aproximadamente un médico por cada 5.000 habitantes, y millones de víctimas de la desnutrición, la pobreza, la ignorancia y las supersticiones, ni siquiera los esfuerzos masivos de socorro internacional detienen al mayor enemigo de África: las enfermedades.
Unos 100.000.000 de africanos sufren de malaria, y cerca de una cuarta parte del vulgo del continente padece de la enfermedad del sueño. La oncocerciasis o ceguera de los ríos, que la transmite una mosca o jején, es una amenaza para 10.000.000 de personas en cierta región; por lo menos 1.700.000 habitantes padecen de lepra, y muchos sufren de cólera. La poliomielitis, la meningitis cerebrospinal, la tuberculosis, la peste bubónica, el sarampión, la esquistosomiasis y otros males se suman a otras enfermedades para aniquilar a la mitad de los niños menores de cinco años de edad, junto con millones de personas de otras edades.
Las causas iniciales están fuera de control
Sea en un país adelantado o en uno menos desarrollado, la medicina sencillamente se encara a algo que sobrepasa lo que ella puede afrontar. Las causas fundamentales están fuera del laboratorio. Son sociales, políticas, económicas y ambientales. Los médicos tienen pocas píldoras y aún menos instrumentos quirúrgicos para alterar la etiología —las causas iniciales— de muchas enfermedades.
Por ejemplo, R. D. McCracken, antropólogo de la Universidad de California, cree que los carbohidratos que hay en los cereales, las patatas (o papas) y el azúcar refinado desempeñan un papel dominante en males modernos como “la diabetes, las enfermedades cardíacas, la apoplejía, la esquizofrenia, el alcoholismo y hasta posiblemente algunos tipos de cáncer”. El peor alimento, opina él, es el azúcar puro o casi puro. Dice: “Hace doscientos años, el consumo per cápita de azúcar en Inglaterra era de alrededor de 7 1⁄2 lb (3 1⁄2 kilos) anuales. Hoy es de unas 120 lb (54 1⁄2 kilos)”.
Más o menos durante el último siglo las enfermedades degenerativas han causado una aplastante cantidad de víctimas en países prósperos, según enfatizó McCracken en una entrevista realizada durante una reunión de la Asociación Antropológica Estadounidense. Fue interesante el comentario de que en algunos sentidos el hombre de la antigüedad era más saludable que el hombre moderno.
Las enfermedades... minas terrestres
Las epidemias potenciales están ocultas como minas terrestres. Pueden estallar de los modos más inesperados, prescindiendo de si un país es adelantado o no. Por ejemplo, hay enfermedades parasitarias que pueden invadir un país que se caracterice por altos niveles de vida, simplemente porque muchísimas personas, incluso algunos médicos, no creen que tales enfermedades tengan importancia o siquiera existan. El Dr. Myron G. Schultz, de la rama de enfermedades parasitarias de los CDC, hace referencia al paludismo (o malaria) como una enfermedad que se creía que había sido erradicada de los Estados Unidos durante los años cuarenta. Pero siguen surgiendo casos de paludismo. “Nuestra población no está totalmente inmune al paludismo —advierte Schultz—, y tenemos en este país los mosquitos que pudieran propagar la enfermedad.”
Además, la transportación contribuye a que los países adelantados sean vulnerables a brotes epidémicos procedentes de cualquier rincón del globo terráqueo. “Hoy día un señor que viva en Gran Bretaña pudiera contagiarse de [...] paludismo maligno en el África occidental y regresar a su casa el mismo día”, dijo a un simposio de la Sociedad Real de Medicina el profesor Brian Maegraith, de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, Inglaterra.
“Nos estamos matando a nosotros mismos”
Pero cuando se consideran y se examinan todos los detalles, concluimos que la mayoría de las enfermedades que afligen a la humanidad se las ha provocado ella misma. “Nos estamos matando a nosotros mismos”, declaró el Dr. Kenneth Cooper, especialista en el corazón y en ejercicios. “¡No tenemos que morir tan pronto! Las cinco causas principales de muerte son evitables hasta cierto grado.”
Cooper, que ideó ciertos ejercicios aeróbicos para mejorar el funcionamiento del corazón y los pulmones, dice que ‘se puede reducir la cantidad de víctimas de la principal causa de muerte, las enfermedades cardíacas, si se mantiene un peso apropiado, se lleva una dieta apropiada, se hacen ejercicios apropiados y se evita el tabaco’. La causa de muerte que ocupa el segundo lugar, el cáncer pulmonar, está relacionada con el antecedente de fumar cigarrillos en el 88 por 100 de las muertes que causa. La cantidad de muertes en accidentes de tráfico, la tercera entre las causas principales de muerte, pudiera disminuir de manera drástica —según el Consejo de Seguridad Nacional— si todo el mundo se abrochara el cinturón de seguridad. La cuarta entre las causas principales de muerte, la cirrosis, es una enfermedad del hígado ocasionada a menudo por el consumo de bebidas alcohólicas. Y la quinta, los ataques apopléticos, está relacionada con la obesidad o el sobrepeso. El Dr. Cooper dice: “Cincuenta millones de estadounidenses tienen mil millones de libras [2,2 libras=1 kilo] de sobrepeso. La obesidad está relacionada con la hipertensión, que a su vez causa ataques apopléticos”.
El abuso en el consumo de bebidas alcohólicas es parte del problema de por lo menos 25 de cada 100 pacientes hospitalizados con el estómago enfermo, los intestinos sangrando o el hígado cirrótico. Los conductores borrachos son culpables de más de la mitad de las 50.000 muertes que ocurren en accidentes de tráfico cada año en los Estados Unidos. La heroína reclama la vida de centenares de miles de víctimas y es una de las causas principales de muerte entre los jóvenes de la ciudad de Nueva York. Más de un millón de estadounidenses son adictos a los somníferos, generalmente barbitúricos. La gente se traga cerca de ocho mil millones de anfetaminas cada año. Cincuenta millones de estadounidenses gastan 8.000 millones de dólares al año en tabaco, el uso del cual contribuye a que muchos de ellos mueran de enfermedades cardíacas y cáncer pulmonar. La principal causa de muerte entre los humanos procede del abuso de sí mismos.
Por consiguiente, aunque los costos médicos no plantearan ningún problema, los médicos estuvieran fácilmente accesibles a todo el mundo, la superpoblación, la contaminación ambiental y las demás causas externas de enfermedad fueran eliminadas, todavía quedaría lo que cierto médico llamó: “los modos innumerables como insistimos en ponernos enfermos, [...] o hasta matarnos”.
¿Cuánto pudiera alargarse la duración de la vida?
Pero suponga que la gente pusiera fin a todas las maneras como se hace daño a sí misma. Sí, ¿qué hay si se eliminaran todas las actuales causas principales que llevan a la muerte? ¿Cuánto viviríamos si nos esforzáramos? ¿Llegaría a ser realidad, entonces, el sueño de los científicos en el campo de la medicina?
No, dice James Giesel, zoólogo. La duración de la vida humana pudiera alargarse unos cuantos años, pero otros males simplemente se convertirían en causas de muerte de mayor magnitud, opina él. La resistencia de las personas de edad avanzada seguiría debilitándose. “Morirían de cosas como pulmonía y gripe”, dice él. ¿Por qué? En primer lugar, no se entiende el proceso mismo de envejecer. Giesel llega a esta conclusión: “Hay poca probabilidad de que aumentemos grandemente la esperanza de vida o retardemos el proceso de envejecer en el futuro cercano”.
La salud de la gente requiere un estilo de vida en que se pongan los valores espirituales por encima de todo lo demás. Ese hecho se reconoció hace casi 2.000 años, cuando el apóstol Pablo instó a los cristianos que vivían en el degenerante imperio romano: “La devoción piadosa es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir”. (1 Timoteo 4:8.)
Y en lo que tiene que ver con la conquista de la vejez y la muerte, eso no puede acontecer sino hasta que ‘la tienda de Dios esté con la humanidad’. Solo Jehová Dios puede ‘limpiar toda lágrima de los ojos’ humanos, como se prometió en aquellas palabras impresionantes: “La muerte no será más”. (Revelación 21:3, 4.)
[Ilustración en la página 5]
Durante los pasados 25 años los casos de cáncer pulmonar han aumentado en 200 por 100, principalmente debido al cigarrillo
[Ilustraciones en la página 7]
Demasiado azúcar refinado puede ser perjudicial a su salud
La cantidad de muertes en accidentes de tráfico pudiera disminuir de manera drástica si todo el mundo se abrochara el cinturón de seguridad
[Ilustración en la página 8]
La cuarta entre las causas principales de muerte es una enfermedad del hígado, ocasionada a menudo por el consumo de bebidas alcohólicas
[Mapa en la página 6]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
En África hay un médico por cada 5.000 personas; en los Estados Unidos, uno por cada 500
[Recuadro en la página 9]
El herpe genital: ¿Qué puede hacerse al respecto, o qué no puede hacerse?
¿QUÉ ES EL HERPE? El herpe (o herpes) no lo causa una bacteria, sino un virus. El herpe simple del tipo 1 generalmente causa unas vesículas (herpe labial) alrededor de la boca. El herpe simple del tipo 2 generalmente infecta los órganos sexuales y las zonas que los rodean. En casos raros el tipo 1 se halla en las zonas genitales; y el tipo 2, en la boca.
¿CÓMO SE IDENTIFICA? Solo un médico, mediante pruebas de laboratorio, puede asegurar si una persona tiene herpe genital o no. A veces otras enfermedades se pueden confundir con el herpe.
¿CÓMO SE PROPAGA? Los médicos creen que una persona no puede contraer la enfermedad por medio de inodoros o bañeras. Se contrae mediante el contacto mismo con las partes infectadas. Las vesículas (herpe labial) pueden propagarse por medio del tacto o los besos cuando los agentes infecciosos están activos. El herpe genital puede propagarse mediante cualquier tipo de contacto con las zonas genitales.
¿CUÁNDO ES CONTAGIOSO? En cualquier momento, en el caso de uno u otro tipo, hasta que las vesículas hayan cicatrizado por completo.
¿QUÉ PELIGROS PLANTEA? Entre los riesgos están: 1) El herpe puede propagarse a un nuevo lugar mediante el tacto. Así que debe evitarse el tocar una zona infectada y luego otra parte vulnerable del cuerpo, como los ojos, la membrana de las fosas nasales o los órganos sexuales. Si la infección se propaga a los ojos, ello pudiera llevar a una grave infección ocular (herpe queratitis). 2) Las mujeres embarazadas que han contraído el herpe genital tienen más probabilidades de abortar la criatura que las que no lo han contraído. 3) Tales madres tienen de cinco a ocho veces más probabilidades de desarrollar cáncer en el cuello del útero que las que no se han contagiado. 4) Los niños recién nacidos cuyas madres están contagiadas de modo activo con el herpe genital corren el riesgo de contraer la enfermedad; y más de la mitad de los infantes contagiados mueren o sufren graves lesiones.
¿QUÉ TRATAMIENTO HAY? Aparte de tratar de aliviar la molestia que se siente y evitar que la infección se propague, los médicos ofrecen poca ayuda en verdad, y ninguna cura para el herpe genital. Los especialistas recomiendan bañarse con agua y jabón u otros agentes sedantes, como la solución de Burow o la sal de Epsom.
ADVERTENCIA: “¡No se haga daño a sí mismo por medio de tratamientos que no surten efecto!”, advierte un folleto publicado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Éste alista entre los tratamientos inútiles (y algunos de los cuales pudieran ser perjudiciales): vacunas para otras enfermedades, estimulantes para la inmunización, agentes antivíricos, éter, vitaminas y minerales. Con relación a un sinnúmero de “curas a las que se ha dado publicidad”, William Whittington, de la rama de Enfermedades Venéreas de los CDC, declaró: “Ninguna de ellas surte efecto”.