El papa... ¿por qué tan popular?
“EL PASO del papa Juan Pablo II por tierras españolas ha sido como un huracán de emoción, entusiasmo y fervores populares [...] Por utilizar el lenguaje de los números, [...] la visita de Juan Pablo II ha batido todos los récords del país.”—ABC, diario de Madrid.
Por supuesto, la popularidad del papa se puede explicar en términos sencillos... él es el líder espiritual de más de 600.000.000 de católicos en todo el mundo, de modo que en casi todo país donde haya católicos es seguro que tenga un gran auditorio. Pero esto sería simplificar demasiado el fenómeno. Entonces, ¿cuáles son los factores que explican la popularidad del papa en este momento de la historia?
“No se le escapa una”
Parte de la contestación tal vez pueda hallarse en su temprana experiencia como actor. Lord Longford, en la biografía que se le autorizó escribir acerca del papa Juan Pablo II, dice: “Sin embargo, sus ex compañeros de escuela lo recuerdan mejor como actor. Cierto director que estaba de visita le dijo: ‘Algún día serás un gran actor’”. La biografía continúa diciendo: “No hay duda alguna de que este arte de la palabra viva [...] impregnó e inspiró a Karol Wojtyla [el verdadero nombre del papa] desde su juventud en adelante”.
Pero ¿qué tiene eso que ver con su compenetración con el público? El biógrafo lord Longford añade: “Con el tiempo eso se reflejaría en la sorprendente influencia que el futuro papa ejercería en incontables millones de personas por todo el mundo al usar muchos idiomas diferentes”. El sacerdote católico y escritor Andrew M. Greeley escribió: “Él ha manejado las primeras seis semanas de su trabajo con las destrezas desarrolladas de un actor profesional y un político profesional. Uno no puede menos que maravillarse ante su brillante actuación”.
Este papa ciertamente sabe cómo usar gestos emotivos y dramáticos para ganarse la simpatía de las masas. Por ejemplo, ante una multitud de 200.000 personas en Roma, “cuando un niñito corrió para darle flores, cierto monseñor quisquilloso trató de ahuyentarlo. Pero el papa agarró al pequeño bambino y lo abrazó”. Greeley añade: “Uno puede darse cuenta, según me dijo alguien, que él estudió para ser actor. No se le escapa una”. El sacerdote Greeley agregó: “No hay duda de eso”.
“El mayor espectáculo, la fiesta más grande que se haya celebrado”
La sicología de las masas es otro aspecto del éxito de este papa. Cierto escritor de la revista Newsweek describe al papa como “un dotado actor que puede manejar a una gran multitud tal como un actor cautiva a un auditorio”. Se vio un ejemplo de esta habilidad cuando llegó a México en 1979. Como se señala en el libro The Man Who Leads the Church (El hombre que dirige la Iglesia), lo recibieron en el aeropuerto con “una orquesta completa de mariachis a todo dar... músicos tradicionales de la localidad” que “comenzaron a cantar una de las grandes canciones mejicanas favoritas, Cielito lindo, [...] Era algo común, pero a nadie le importaba. La gira pontifical había de ser el mayor espectáculo, la fiesta más grande que se haya celebrado. El sentido espectacular de Juan Pablo II resultó ser igual que el de sus anfitriones. Caminó por la pasarela y cayó sobre las manos y las rodillas para besar el suelo mejicano. (Éste se había convertido en un gesto tradicional. [...] Pero nunca dejó de ser eficaz.)”
El autor católico Peter Hebblethwaite describe bien el efecto que todo esto tuvo en las multitudes en todo el mundo: “¿Qué mensajes estuvieron recibiendo de este estimulante nuevo papa? [...] En el entusiasmo popular que ha resultado de los viajes de Juan Pablo II la gente sencillamente olvidó o pasó por alto prestar atención a lo que él en realidad decía. [...] La razón por la cual se le permitió hacer casi cualquier cosa fue que la novedad de su pontificado y el carisma de su presencia desviaron la atención de lo que él en realidad dijo”. Sí, a medida que disfrutan del espectáculo, parece que las masas pierden de vista las implicaciones de los discursos francos del papa. Pero para muchos católicos de parecer liberal sus sermones son muy poco agradables, demasiado firmes y conservadores.
‘Compañero de estadistas y políticos’
Otra razón de la popularidad del papa es que vivimos en una generación que está acondicionada para ofrecer y aceptar adoración idolátrica. En todo el mundo la gente tiene sus estrellas de televisión y de cine, ídolos deportivos y salvadores políticos. De modo que ¿por qué no tener ídolos religiosos también? Si los protestantes tienen a su Billy Graham y al “Reverendo” Moon, ¿por qué no pueden tener los católicos a su Juan Pablo II? En caso de que alguien crea que ésta es una exageración, note lo que el escritor católico Hebblethwaite declara en su libro The Year of the Three Popes (El año de los tres papas): “Cuando un hombre se convierte en papa, comienza un proceso irresistible de crear una mitología en torno a él. Su vida anterior se presenta de tal modo que muestre que desde hacía mucho tiempo estaba destinado a ocupar el oficio que finalmente ha llegado a ocupar [el papado]. De la noche a la mañana se convierte en un personaje mundial, compañero de diálogo de estadistas y políticos y de líderes eclesiásticos de toda clase”. (Las cursivas son nuestras.)
Por lo tanto, en el ambiente moderno, el papa recibe mucha publicidad por su constante contacto y comunicación con “estadistas y políticos”. Se convierte en otro personaje de televisión de fama mundial. Puesto que también es cabeza de un estado temporal, la Ciudad del Vaticano, jefes de estado y gobernantes políticos lo reciben con todos los honores... ¡hasta los comunistas! Sí, “pero a pesar de su minúsculo tamaño, la Ciudad del Vaticano, según se ha dicho, ejerce mayor influencia que Italia misma”, dice la Encyclopaedia Britannica.
Pero hay otros factores que también han ejercido gran influencia en la proyección publicitaria del papa actual. El redactor católico Rowanne Pascoe suministra una clave, al decir: “A pesar de que no tiene fuerzas armadas, o tal vez debido a esto, el papa es alguien a quien se le puede llamar caudillo mundial. En una Era de pigmeos en sentido político, él ha asumido el acaudillamiento moral del mundo”. ¡Esto sugiere que la condición moral de los personajes políticos del mundo es tan baja que hace parecer al papa como un gigante!
El papa, la política y Polonia
Otro elemento que ha contribuido a que este papa se gane el cariño de las masas es su evidente uso del nacionalismo y su participación en asuntos políticos y sociales. Ha cruzado la espada con varios gobiernos y líderes políticos. Aquí parece haber una contradicción entre sus órdenes de que el clero no participe en la política y sus propios discursos que lo han implicado en cuestiones políticas.
Por ejemplo, lord Longford señaló que durante la visita del papa a las Filipinas “él advirtió a la facción antigubernamental de la Iglesia de ese país que no se entrometiera en la política, y les recordó el papel que debían desempeñar en la sociedad: ‘Ustedes son sacerdotes y son religiosos. Ustedes no son líderes sociales ni políticos ni funcionarios de un poder temporal’”. No obstante, en el discurso que él pronunció ante la Conferencia de Obispos Brasileños, según se le cita, él dijo que ‘aunque la Iglesia podía estar vinculada a una reforma social revolucionaria, no se podía permitir que continuara la violencia política’. Durante los 13 días que estuvo en Brasil, dijo Longford, el papa “instó a los pobres a hacer todo cuanto pudieran para asegurarse de que obtuvieran del gobierno los derechos que éste les debía. Su visita fue, de acuerdo con The Universe, ‘una acusación de la negligencia criminal del gobierno brasileño’”.
El poder político del papa se puede ver en la visita que hizo recientemente a Polonia, la cual, de acuerdo con informes de prensa, se planeó meticulosamente con el propósito de resolver los graves problemas políticos y económicos de Polonia. William Safire, del periódico The New York Times, escribió: “La Iglesia y el estado han llegado a algún acuerdo secreto, y se pronunció la bendición política que tan ávidamente procuraba el líder polaco escogido por Moscú. [...] Para sobrevivir, la iglesia a veces tiene que hacer tratos con gobiernos totalitarios”.
Hay prueba adicional de que la visita del papa a Polonia tenía motivos políticos también. El presidente Reagan entrevistó al cardenal Krol de Filadelfia, quien había acompañado al papa en su visita a Polonia. ¿Por qué? Porque “el Sr. Reagan quería saber las impresiones del cardenal tocante a la situación de Polonia después de la visita papal, con sus profundas ramificaciones políticas”. (Las cursivas son nuestras.) ¿Quién puede afirmar que los viajes del papa no tienen matices políticos, los cuales también contribuyen a la popularidad de éste entre las multitudes, aunque no siempre suceda así en el caso de los gobernantes?
Una cosa es entender las razones de su popularidad actual, pero una pregunta mucho más importante es: ¿Por qué han sido necesarios ahora los viajes del papa alrededor del mundo? ¿Qué mensaje ha presentado él? ¿Cuán profundos han sido los efectos de dicho mensaje? Los siguientes artículos considerarán estas cuestiones.
[Ilustración en la página 5]
‘El papa se ha convertido en compañero de diálogo de estadistas y políticos’