Lo maravilloso del cambio en las mareas
¡UN DÍA en la playa! El pequeñuelo ya no puede esperar. Sale corriendo, se adelanta al resto de la familia, y pasa por entre las palmeras rumbo a la playa. Pero se detiene súbitamente. El júbilo de su rostro se convierte en desaliento.
“¡Papá —grita—, el mar ha desaparecido! ¿Dónde está toda el agua?”
“No te preocupes, hijo —contesta el padre—. Es la marea, que ha bajado. La verás volver a subir después del mediodía.”
A alguna distancia en la playa, un grupo de jóvenes dados al deporte subacuático con tubo de respiración se alegran de que la marea haya bajado. Pues en la ausencia de las olas grandes de la marea alta la arena se asienta, de modo que el agua queda cristalina y tibia, y no presenta peligros. Al nadar lentamente alrededor del arrecife, por las poco profundas aguas color azul celeste, los jóvenes contemplan con asombro todo un nuevo mundo de corales, conchas, verdor y miríadas de peces de brillante colorido.
Después de un par de horas se presenta la marea alta. El muchachito, que ahora se encuentra encima de un acantilado alto que se adentra en el mar, mira fijamente abajo, mientras las majestuosas olas golpean las rocas y lanzan a gran altura en el aire bruma y espuma. Se oye el romper de las olas... ahí va otra, levantándose y agitando el agua, convirtiéndola en espuma blanca.
Fascinado por la fuerza colosal de este impresionante espectáculo, el jovencito ya no puede contener su curiosidad.
“Papá, ¿de dónde viene toda el agua? ¿Por qué se va, y después vuelve?”
¿Puede usted explicar cómo se realiza esa gigantesca tarea? ¿Qué hace que esos miles de millones de toneladas de agua lleguen a estar a unos centímetros de un previsible “nivel del agua”?
Una hazaña increíble
Por miles de años, el alternativo ascenso y descenso diario del nivel del mar había sido un misterio para el hombre. Había quienes creían que aquello era la Tierra respirando. Se requirió una mente como la de Isaac Newton para dar con la respuesta. En su tesis sobre la gravitación, él presentó una explicación del movimiento de las mareas.
Básicamente, las mareas son el resultado de la atracción que el Sol y la Luna ejercen sobre el mar, debido a la gravitación. Pero, puesto que la Luna está mucho más cerca de la Tierra que el Sol, la atracción de la Luna es más de dos veces mayor que la del Sol. La Luna atrae el agua que está directamente debajo de ella y forma una cresta o un abombamiento de marea. En medio de un gran océano, tal abombamiento quizás alcance solo 30,5 centímetros (1 pie) de altura. Pero cuando el abombamiento de agua es empujado contra una amplia masa de tierra, como sucede en la bahía de Fundy, Nueva Escocia, la marea ascendente es verdaderamente espectacular. Debido a la singular combinación de una ensenada ancha y la convergencia de playas en ese lugar, la diferencia entre el punto más alto de la marea alta (pleamar) y el punto más bajo de la marea baja (bajamar) puede llegar a 15 metros (50 pies). Así, pues, cuando usted ve la Luna directamente arriba, puede esperar que haya marea alta.
A medida que la Luna se mueve, atrae consigo el agua. La marea empieza a descender, o menguar, hasta que la Luna se ha movido, con respecto al punto donde usted está, una distancia que equivale a una cuarta parte del contorno de la Tierra. Para entonces la marea ha descendido hasta su punto más bajo, o bajamar. Puesto que, desde el punto de vista del que observa la Luna desde la Tierra, se requieren 24 horas y 50 minutos para que la Luna se haya transportado alrededor de la Tierra, la bajamar generalmente sobreviene unas seis horas después de la pleamar.
Ahora bien, usted tal vez se esté preguntando por qué hay bajamar cuando la Luna se halla a una cuarta parte de la distancia alrededor de la Tierra desde donde usted está, más bien que cuando la Luna está por completo al otro lado de la Tierra. De nuevo acudimos a la ley de la gravedad para hallar la respuesta. Dicho con sencillez, mientras más cerca de una fuente de gravedad esté un objeto, con mayor fuerza es atraído. Cuando la Luna está creando una marea alta (pleamar) en un lado de la Tierra, el agua del otro lado está más retirada de ésta por una distancia de 12.800 kilómetros (8.000 mi), de modo que está expuesta a una atracción mucho más débil. De hecho, se la deja atrás, y forma un abombamiento casi idéntico al que se forma en el lado que se halla directamente debajo de la Luna.
Por eso, cuando la Luna se halla a la mitad de la vuelta a la Tierra desde donde usted está, o 12 horas y 25 minutos después de la primera marea alta, usted ve una segunda marea alta. A ésta le sigue otra marea baja (bajamar) unas seis horas después, cuando la Luna se halla a tres cuartas partes de la distancia alrededor de la Tierra desde donde usted está. Por eso, en la mayor parte de los lugares hay dos mareas altas y dos mareas bajas diariamente, y cada día éstas tienen lugar aproximadamente 50 minutos más tarde que las mareas del día anterior.
Pero recuerde que el Sol también ejerce influencia en las mareas. Dependiendo de las posiciones relativas del Sol y la Luna, la atracción del Sol puede sumarse a la de la Luna o restarse de ésta. Cada dos semanas, cuando hay luna nueva y luna llena, el Sol y la Luna ejercen su atracción a lo largo del mismo eje, y sus fuerzas se combinan. En tales días las mareas altas y las bajas alcanzan sus puntos extremos, y a éstas se las conoce como mareas vivas. Durante el cuarto creciente y el cuarto menguante de la Luna, cuando los dos astros ejercen su atracción en ángulos rectos el uno con relación al otro, tienen lugar las mareas muertas, que ni ascienden mucho ni descienden mucho.
Un sinfín de variedad
Aunque el Sol y la Luna ejercen la fuerza que causa las mareas, el resultado final depende de la configuración de la playa, el fondo del mar y muchos otros factores. Por eso, las mareas son estrictamente fenómenos de ciertas localidades, y hay un sinfín de variedad entre ellas.
Si el fondo del mar es muy llano y plano en la parte costanera, la marea baja puede retroceder muchos centenares de metros, de modo que grandes extensiones quedan descubiertas. Por ejemplo, la famosa fortaleza Mont-Saint-Michel, de Normandía, queda elevada sobre suelo seco durante la marea baja, y la gente puede caminar hasta ella por la arena. Pero cuando la marea sube, esa fortaleza medieval queda completamente rodeada de agua, con la excepción de un camino elevado que se construyó para enlazarla con el continente. Por eso, la próxima vez que usted camine larga distancia para explorar un arrecife que haya quedado al descubierto, asegúrese de saber cuándo volverá a subir la marea. Una veloz marea ascendente puede dejarlo desamparado y con el agua al cuello, a gran distancia de la orilla.
En los estuarios del Amazonas, del Severn, en Inglaterra, y de varios otros ríos, el rápido flujo saliente del río frena la alta marea entrante. El nivel del agua asciende y asciende en la desembocadura hasta que el río ya no puede refrenar la marea. Entonces, en forma de una enorme ola que avanza con la compacidad de un muro —un macareo— el agua sube rápidamente río arriba. En el río Chientang, de China, ¡un impetuoso muro de agua como ése puede alcanzar la altura de 7,6 metros (25 pies)!
En ciertas islas del Pacífico hay solo una marea alta y una marea baja cada día, en vez de las usuales dos de cada una. Y algunos lugares del golfo de México tienen dos mareas altas y dos bajas durante parte del mes, y luego, durante el resto del mes, solo una de cada una. Esto se debe a que la Luna no siempre gira alrededor de la Tierra directamente sobre el ecuador. El centro de su atracción se mueve al norte y al sur en un patrón que cambia constantemente. Además, grandes cuerpos de agua en movimiento tienen un momento o ímpetu propio. Todo esto altera su reacción a la influencia del Sol y la Luna.
Aunque las mareas de diversos lugares difieren grandemente, los niveles exactos que alcanzan en cierto lugar pueden predecirse con gran exactitud con más de un año de anterioridad. Dichas predicciones se publican en ‘libros de mareas’, que también nos dicen cuándo estarán más cerca de la Tierra el Sol y la Luna, para causar las mareas más altas y más bajas del año.
Los remolcadores de salvamento, por ejemplo, se benefician en gran manera de las diferentes mareas. Pues cuando un barco encalla, muchas veces es necesario esperar hasta que la próxima marea viva, al hacerlo flotar, lo desprenda de su encalladura. Pero ¡ay del barco que encalle durante la alta marea viva! Tal vez sea necesario dejarlo donde está... abandonado. Recuerde: nunca amarre su barco con una soga corta durante una alta marea viva. De lo contrario, cuando la marea baje, puede que su barco todavía esté allí, amarrado firmemente, pero colgando en el vacío sobre el mar.
Durante las bajas mareas vivas los pescadores reparan sus artificios de pesca, que en otras ocasiones están medio sumergidos, o clavan estacas para un nuevo malecón, o completan la construcción de gradas u otras obras de construcción cerca del agua. Las mareas altas nos proporcionan madera flotante, que se puede usar para hacer lámparas de mesa y otros artículos ornamentales. Permiten que los barcos entren en los muelles y salgan de ellos sin peligro. Además, ahora el hombre hasta está aprendiendo a aprovechar el inmenso poder de las mareas altas para generar electricidad.
Testimonio silencioso
¿Se ha sentado usted alguna vez en la playa una noche de luna, encantado por el suave susurro de las olas mientras se deslizan de arriba abajo sobre la arena? Dé una caminata por la orilla del mar... preferiblemente al romper el día. Sienta la arena fina y limpia que le pasa por entre los dedos de los pies. Mire usted adonde mire alrededor, solo ve sus propias pisadas. En una noche la marea se ha llevado toda la evidencia de ayer. Es como si nunca antes hubiera habido alguien allí. ¿No experimenta usted un profundo sentimiento de paz y contentamiento?
Tan solo piense en esto... toda esta belleza y armonía nos la proporcionan silenciosamente día tras día el Sol y la Luna, desde allá afuera en el espacio. Pero ¿se debe únicamente al Sol y la Luna? ¿No se debe, más bien, a Aquel que estableció las leyes que gobiernan el movimiento de esos cuerpos celestes? Lo maravilloso de las mareas en cambio continuo da testimonio silencioso del amor y las atenciones de nuestro Creador, “porque sus cualidades invisibles se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por medio de las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad”. (Romanos 1:20.)
[Diagramas en la página 21]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
Mareas vivas
Sol
Luna nueva
Atracción de la Luna
Atracción del Sol
Alta
Baja
Tierra
Baja
Alta
Atracción de la Luna
Luna llena
Cada mes, durante las fases de luna nueva y luna llena, la Tierra, la Luna y el Sol están alineados, y el Sol y la Luna combinan sus fuerzas para producir mareas extraordinariamente altas y bajas, conocidas como mareas vivas
Mareas muertas
Sol
Atracción del Sol
Cuarto creciente
Atracción de la Luna
Tierra
Atracción de la Luna
Cuarto menguante
Durante las fases de cuarto creciente y cuarto menguante de la Luna, cuando la Luna y el Sol ejercen su atracción en ángulos rectos la una con relación al otro, la variación en las mareas no es tan grande, y se producen las mareas muertas