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  • ¿Qué pueden hacer los padres?

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  • ¿Qué pueden hacer los padres?
  • ¡Despertad! 1984
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¡Despertad! 1984
g84 22/4 págs. 6-10

¿Qué pueden hacer los padres?

“ACABABA de ver en la televisión un documental sobre niños secuestrados —dijo un hombre de Florida, E.U.A., ya jubilado—, cuando empecé a preguntarme si los niños realmente sabían qué hacer en caso de que un desconocido tratara de engañarlos para llevárselos. Así que hice esta pregunta a varios niños de ocho años de edad que conocía: ¿Qué harías si un desconocido fuera amable contigo, te diera dulces y entonces, después de un rato, te pidiera que lo acompañaras... a la vez que dijera que quisiera mostrarte algo? —Él siguió diciendo—: ¿Sabe usted lo que dijeron? Cada uno de ellos contestó: ‘Yo no sé’.”

“Pero ésos eran ‘muchachos del campo’ —dijo él—, y puesto que tenía que viajar aquel fin de semana a una ciudad vecina y me reuniría con una gran cantidad de familias, decidí averiguar lo que dirían niños más entendidos en asuntos de la calle.” Quedó asombrado con sus respuestas. Todos los niños de seis años de edad o menos respondieron con un resonante: “¡Sí, señor!”, a su pregunta: “¿Te irías con él?”. Los que tenían siete años de edad o más generalmente dijeron que no irían. Pero el señor hizo notar: “Ellos realmente no tenían una idea clara de por qué no irían o qué deberían hacer”.

Los niños no son los únicos que no están informados. Muchos padres tampoco saben qué hacer... ni para proteger a su hijo ni para buscarlo si desapareciera.

Aparte del niño que se pierde una que otra vez, algunos niños desaparecen por dos razones fundamentales: O se van voluntariamente, como en el caso de los que huyen de la casa, o alguien los secuestra. Debido a la falta de madurez para juzgar y a la falta de experiencia de los niños, a los padres les toca tomar las precauciones necesarias para garantizar la seguridad de su hijo.

Los peligros son reales

Los padres tienen que darse cuenta de que los peligros son reales. Allá fuera hay personas interesadas en su hijo o hija, pero no tienen en mente los mejores intereses del niño. “El motivo que tienen normalmente es la gratificación sexual —dice Alice Byrne, detective privada establecida en Nueva York que ha localizado tan lejos como en Kenia a niños desaparecidos—. Rara vez es para amar y criar al niño.”

El sargento Lloyd Martin, de la Unidad de Niños Explotados por lo Sexual, adscrita al Departamento de Policía de Los Ángeles, está de acuerdo con ella. “No conozco a ningún alma que aloje a niños fugitivos y los saque de la calle sin obtener algo a cambio —dice él—, y generalmente es participar en relaciones sexuales.” A menudo consiguen lo que quieren del niño, sin protestas, porque dan al niño lo que éste cree que le hace falta... amor, atención, cariño, dinero y bienes materiales. O tal vez convenzan al niño de que sus padres ya no lo quieren, o abusen de él tan cruelmente que con el tiempo el niño se sienta despreciable y acepte su nuevo papel en la vidaa.

Mientras que a menudo la prensa enfoca la atención en esos “enfermos” y desconocidos pervertidos que se aprovechan de jovencitos, los padres también necesitan ejercer cautela respecto a personas que el niño ya conoce. “Sabemos que la amenaza a los niños no proviene del desconocido —dice Charles Sutherland, de Search—. Proviene de las mismísimas personas que el niño ha llegado a conocer y en quienes ha llegado a confiar... y eso es así de manera abrumadora.” El peligro para el niño pudiera provenir de un pariente, un amigo o un vecino... o hasta de un maestro u otra persona que ocupe una posición de autoridad. Annette, cuyo hijo Taj desapareció en 1981, aconseja: “Conozca a las amistades de su hijo. El que hace molestas insinuaciones sexuales a niños o el secuestrador es a menudo alguien que usted conoce, alguien que está en una situación socialmente aprobada con su hijo”.

La advertencia que usted da a su hijo respecto a que se cuide de los desconocidos quizás no sea adecuada por otra razón: Tal vez el concepto que usted tenga de lo que es un desconocido y el de su hijo sean diferentes. Su hijo pudiera tener amigos que usted no conoce y a quienes usted pudiera considerar desconocidos. “Quien salude a su hijo cuando éste se dirige a la escuela, o le dé unos dulces, puede convertirse rápidamente en su amigo y compañero —dice la detective Alice Byrne—. Especialmente en las ciudades grandes encontramos ese peligro potencial. —Y aconseja—: Interésese en las amistades de sus hijos... especialmente si entre ellas hay algún adulto.”

El ambiente hogareño y la instrucción

Obviamente, un factor crucial para proteger a un niño es la calidad de la vida hogareña. “El factor que se repite de modo más consecuente como causa fundamental del comportamiento de un niño fugitivo es relaciones deficientes entre padres e hijos”, dice un estudio que apareció en la publicación Family Relations. Un ambiente hogareño que sea amoroso y feliz, donde exista buena comunicación entre los miembros de la familia y donde se haga sentir seguro al niño, evitará con gran probabilidad que el niño huya de la casa —o se ausente— cuando ocurran ciertas situaciones de tipo emocional. Los padres a quienes importa el bienestar de sus hijos también pesarán sus decisiones a la luz de lo que sea más provechoso para sus hijos.

Aunque es necesario instruir al niño con respecto a las personas que pudieran secuestrarlo o hacerle daño, la manera como se dé la instrucción es también importante. El padre o la madre ciertamente no quiere que el niño se vuelva neurótico ni paranoico... que tema a toda persona que vea o con quien se encuentre. Por otro lado, el padre o la madre no permitirá que el temor de trastornar al niño o la improbabilidad de que ocurra ese tipo de incidente le impida dar la instrucción necesaria.

El hecho es que los incidentes de secuestro de niños sí ocurren, en pueblecitos como también en ciudades grandes. Nadie puede predecir dónde ni cuándo. Por eso el padre (o la madre) prudente toma las precauciones razonables y da la instrucción necesaria para evitar que el niño sea secuestrado. “Nadie está diciendo que su hijo va a ser secuestrado —dice Richard Ruffino, sargento de la policía y experto en el campo de personas desaparecidas—. Considere las cosas que hace y la información que da a su hijo como planes de acción preventiva. Es como una póliza de seguros. ¿Compra usted una póliza de seguros porque va a tener un accidente, o la compra porque pudiera tener un accidente?”

Entre las precauciones que las autoridades dicen que los padres deben tomar están las siguientes: Cuando esté en público, nunca pierda de vista a su hijito. Nunca deje solo a un pequeñuelo. No confíe a cualquiera el cuidado de su hijo. No envíe por la noche a un niñito solo a hacer un mandado o comprarle un artículo que usted necesite. No deje a sus hijos en las áreas de juegos de las tiendas o centros comerciales mientras usted va de compras, o solo en el automóvil especialmente con la llave en el encendido o con el motor encendido, mientras usted se encarga de hacer alguna diligencia.

Algunas autoridades abogan por el uso de una palabra en clave entre los miembros de la familia... una palabra especial que escojan de antemano y solo sepan los miembros de la familia. Con frecuencia las personas que tratan de secuestrar a un niño dicen al niño que vienen de parte de los padres de éste, o que han venido a buscar al niño porque la madre está enferma. El niño pudiera preguntarle entonces la palabra en clave de la familia, y si la persona no la dice, negarse a acompañar a esa persona. Sea como fuere, el niño debe saber que, aunque debe ser cortés y respetuoso con los adultos, tiene el perfecto derecho de decir: “No, gracias”, y no hacer nada que lo haga sentir atemorizado o incómodo, o que esté contra las instrucciones que haya recibido de sus padres.

El éxito en proteger a un niño depende en gran parte de que haya comunicación franca. El padre (o la madre) amoroso y comunicativo estará pendiente de las “señales” de que el niño tiene dificultades: cambios abruptos en el humor y la disposición de ánimo, aislamiento creciente, comunicación menguante y reserva, sueño sobresaltado y pérdida del apetito. Recuerde, la comunicación es como una calle de doble dirección. Padres, escuchen lo que sus hijos les dicen y pésenlo cuidadosamente. “Taj mencionó una vez que él se iría de la casa —dice Annette—, pero no lo tomé en serio. Nunca antes lo había oído decir eso, y supuse que simplemente lo dijo por decir.”

Cuando desaparece un niño

¿Qué pueden hacer los padres cuando su hijo ha desaparecido? En primer lugar, traten de no aterrorizarse. Hagan una búsqueda breve y razonable para establecer que el niño realmente ha desaparecido. Búsquenlo en la casa y en la escuela; pregunten sobre su paradero a las amistades allegadas del niño y a los vecinos. Entonces informen la situación inmediatamente a la agencia encargada de la ejecución de la ley en la localidad y den toda la información que puedan. En algunos lugares la policía tiene divisiones especiales que se encargan de los casos de personas desaparecidas o fugitivas, y a éstas también debe informarse el asunto.

También pudiera ser beneficioso informar lo ocurrido a las amistades de su hijo y los parientes. Su hijo pudiera ponerse en comunicación con ellos, o puede que ellos ya sepan algo que sea útil. El poder hallar a un niño desaparecido depende a menudo de la publicidad que se dé al asunto... cuántas personas lo sepan y anden ojo alerta por si ven al niño. En algunos países hay agencias especiales que cuentan con líneas telefónicas de emergencia para casos de personas desaparecidas. Se puede obtener la ayuda de ellas también, y bien pudiera valer la pena pagar la pequeña cantidad de dinero que algunas de ellas piden por registrar e incluir a alguien en sus circulares de personas desaparecidas. Actualmente, en los Estados Unidos, el caso puede introducirse en el ordenador del NCIC (siglas en inglés para el Centro Nacional de Información Criminal), a cargo del FBI y a la disposición de toda la nación.

La información al día y precisa será muy útil para localizar a un niño desaparecido y distinguirlo de cualquier otro que se le parezca. A menudo se entorpece la búsqueda debido a que no hay disponible una fotografía, o no se puede hacer una identificación positiva de un cadáver por la insuficiencia de datos. El recuadro adjunto da una serie de sugerencias comunes que han ofrecido las autoridades y que serán útiles en la búsqueda de alguien y facilitarán su identificación.

También es importante la manera como traten los padres al niño que regresa o a quien se halla. Una reacción común es la de regañar o castigar al niño con severidad. Aunque en efecto pudiera ser necesaria alguna instrucción y disciplina, los padres hacen bien en vigilar cómo se administra la misma. Según se informó en la publicación italiana Oggi, “los jóvenes huyen de la casa [...] porque a menudo nadie en la familia sabe escuchar ni comprender”. Cuando las tensiones y los malentendidos persisten o hasta aumentan, según ciertos estudios, esas circunstancias negativas en el hogar sólo aumentan las probabilidades de que el niño huya de nuevo. En este caso pudiera necesitarse ayuda profesional.

Una prueba penosa para los padres

El enfrentarse a la tragedia de un hijo desaparecido es una prueba penosa para cualquier padre o madre a quien le importa el bienestar del hijo. Además de la angustia mental y de espíritu, con frecuencia el padre o la madre tiene que desplegar aguante mientras escucha los comentarios irreflexivos y poco amables que hacen otras personas, tales como: “Ya debe estar muerto”, o: “Tienes otros hijos. Tranquilízate”. En muchas ocasiones se reciben llamadas telefónicas amenazantes y extravagantes que molestan o llevan a los padres a emprender una búsqueda que resulta inútil. Y puesto que hay padres que a menudo secuestran a sus propios hijos, hasta usted mismo pudiera ser sospechoso y ser sometido a un interrogatorio.

Quizás lo peor de todo es no saber realmente nada del paradero del niño. “Las familias cuyos hijos han estado desaparecidos por largos períodos preferirían seguramente las malas noticias definitivas a la inquietud de una desaparición inexplicada —declara The Washington Post—, si no hay otra opción.” Annette dice: “Es sumamente horroroso que una persona desaparezca, porque una no sabe nada de lo que le ha pasado”.

No obstante, hay muchas personas compasivas que sí se interesan, y que ayudarán y acudirán a darle ánimo. También se necesita firme fortaleza interna, y Dios ha prometido dársela a los que confían en él (Salmo 9:9, 10). En el caso de Annette, que es testigo de Jehová, estos factores —su confianza en Dios y el apoyo amoroso de la congregación— son lo que la ayudan a aguantar su triste experiencia. “Ésta me ha enseñado a confiar más en Jehová —dijo ella—, y Jehová me ha dado la fortaleza para hacer frente a la situación.” La detective Alice Byrne añade: “La fe firme de Annette fue lo que la ayudó a superar la situación”. Ambas tienen la esperanza de que pronto Taj deje de ser un “niño desaparecido”.

[Nota a pie de página]

a Para más información, sírvase ver el número del 8 de noviembre de 1982 de ¡Despertad!

[Comentario en la página 7]

Allá fuera hay personas interesadas en su hijo o hija, pero no tienen en mente los mejores intereses del niño

[Recuadro en la página 8]

Instruya a sus hijitos a:

● Siempre tomar la misma —y más segura— ruta para ir a la escuela y volver de ella cada día

● Usar el sistema del “amiguito” —estar siempre en compañía de un amigo cuando jueguen, vayan a la tienda o al cine— y no ir solos

● No permitir que desconocidos los toquen; no aceptar dinero ni dulces de desconocidos

● Nunca acompañar a alguien que no conozcan ni aceptar que los lleve en automóvil

● Gritar por ayuda si un desconocido trata de llevárselos a la fuerza

● Informar a los padres o a los maestros cualquier incidente poco usual o que los haya asustado

● Usar el teléfono si necesitan ayuda (¿Saben ellos su propio número telefónico, su nombre completo y dónde viven?)

[Recuadro en la página 9]

ESTÉ PREPARADO

Aunque pudiera ser poco probable que su hijo sea secuestrado, las autoridades sugieren que se tomen estas medidas preventivas:

● Por lo menos una vez al año, saque a cada uno de sus hijos una fotografía clara, definida y en la que hayan posado de frente.

● Anote al dorso de cada fotografía la siguiente información al día de cada uno de sus hijos:

Edad

Estatura y peso

Color de los ojos y del cabello

Talla de ropa y número del calzado

Cualquier lunar, cicatriz u otra señal que le distinga

Fecha en que se tomó la fotografía

● Sepa dónde se pueden localizar las radiografías médicas y dentales y el historial médico de cada uno de sus hijos. Consígalo todo antes de que lo destruyan o usted se mude a un lugar distante.

● Mantenga un registro al día de cualquier medicamento que el niño necesite y cuáles son los efectos si no lo toma.

● Tome las huellas digitales a su hijo para poder hacer una identificación positiva en caso de que sea víctima de un hecho delictivo o se oculte su identidad. El tomar las huellas digitales a cada miembro de la familia al mismo tiempo puede calmar los temores de un niño y es útil tener tal identificación. Con un poco de práctica, los padres pueden hacerlo por sí mismos, usando una almohadilla corriente de tinta negra.

[Recuadro en la página 10]

150.000 niños secuestrados anualmente

Ciento cincuenta mil niños son secuestrados cada año (dos terceras partes de ellos, por uno de sus padres, que se han separado) en los Estados Unidos, según el presidente de la subcomisión de justicia juvenil, adscrita a la Comisión Judicial del Senado. La subcomisión está considerando la idea de legislar para que el gobierno federal provea ayuda financiera y otros tipos de asistencia para localizar a niños que han desaparecido. Aunque un grupo que cuenta con fondos privados ha localizado a 800 niños en menos de tres años, el alcance del problema está superando los esfuerzos de las organizaciones privadas. De aquí la petición de ayuda gubernamental.

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