Lutero... ¿nueva fuerza a favor de la unidad?
Normalmente uno esperaría que el 1.950 aniversario de un acontecimiento de gran importancia llamara más la atención que el 500 aniversario de otro suceso de menor importancia. Pero durante 1983, el 1.950 aniversario de la muerte de Jesucristo, Fundador del cristianismo, pasó casi inadvertido en la cristiandad. Sin embargo, no fue así en el caso del 500 aniversario del nacimiento de uno de sus proclamados seguidores, Martín Lutero. Por todo el mundo, especialmente en los países donde viven los 70.000.000 de luteranos, este aniversario dominó los titulares. Durante el Año de Lutero hubo muchas celebraciones, conferencias y exposiciones, y en una de éstas se exhibieron más de 600 pinturas, esculturas, dibujos gráficos y documentos.
NO HAY duda de que Lutero ejerció gran influencia en la cultura alemana, aunque probablemente sea menos conocida —al menos fuera de Alemania— que la influencia que ejerció en la historia religiosa. A excepción de la influencia que ha ejercido Jesucristo, la que Lutero ha ejercido es probablemente mucho mayor que la que haya ejercido cualquier otro hombre sobre el mundo de habla alemana. Por ejemplo, la revista Neue Berliner Illustrierte, de Berlín Oriental, afirma que “la traducción que Lutero hizo de la Biblia revolucionó la vida intelectual de Europa, moldeó a generaciones y determinó sus deliberaciones y decisiones”.
De la gran cantidad de dialectos que existían en su día, Lutero prácticamente creó el idioma alemán común que generalmente se habla ahora. También contribuyó mucho a la fundación de lo que luego llegaron a ser las escuelas primarias públicas. Hizo una gran contribución a la causa de formar el estado alemán unido que luego llegó a existir. Pero sus actividades religiosas básicamente eclipsaron dichas contribuciones culturales, lo cual resultó en una división religiosa que continúa existiendo hoy día.
De nuevo una fuerza a favor de la unidad
Sin embargo, los esfuerzos que se han hecho recientemente por destacar las contribuciones culturales de Lutero lo han convertido otra vez en un símbolo a favor de la unidad. Las celebraciones del Año de Lutero se llevaron a cabo tanto en la República Federal de Alemania como en la República Democrática Alemanaa. El libro en rústica Martin Luther und seine Zeit (Martín Lutero y su tiempo), publicado en la República Democrática Alemana, habla de él como “una de las grandes personalidades de reputación mundial” que dejó una impresión duradera en Alemania y Europa. Dice: “Debido al significado sobresaliente para la historia alemana y mundial, y debido a que la mayoría de los lugares donde Martín Lutero trabajó están ubicados en el territorio de la República Democrática Alemana, ésta tiene la obligación especial de cultivar la herencia de Lutero y de honrar a Martín Lutero en la ocasión de su 500 cumpleaños”.
Aunque la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana no están unidas en sentido político, las celebraciones del Año de Lutero sirvieron para recordarles su herencia común y lo que Lutero había contribuido a ella. Esto no pasó inadvertido por el presidente de la República Federal de Alemania, Karl Carstens. Al hablar durante la inauguración de la exhibición que se mencionó anteriormente, la cual se llevó a cabo en Nuremberg, dijo que Lutero había cesado de ser un “símbolo de división”. De hecho, “Lutero se ha convertido en símbolo de unidad para toda Alemania”, dijo él. “Todos somos herederos de Lutero.”
Pero si se estaban valiendo de Lutero como símbolo de unidad política, ¿qué hay en cuanto a la desunión religiosa a la cual él había contribuido? ¿Sencillamente fue pasada por alto? Es patente que no, según indican los siguientes informes de prensa.
“El aniversario no ha abierto una nueva brecha entre los luteranos y los católicos. Al contrario: los acontecimientos culturales, las discusiones y la literatura, por lo que podemos determinar, han resultado en fruto ecuménico.”—Nürnberger Nachrichten.
“De hecho, como el reformador que fracturó el cristianismo, Lutero ha resultado ser últimamente una clave para reunificarlo.”—Time.
Para entender este acontecimiento inesperado, tenemos que repasar brevemente cómo hizo surgir Lutero la desunión en primer lugar.
Lutero... fuerza a favor de la desunión
Martín Lutero era monje agustino y sacerdote católico. Aun de joven había comenzado a poner en tela de juicio diversas enseñanzas católicas. También halló faltas con lo que él consideraba que eran males y desvirtuaciones eclesiásticos. Por ejemplo, particularmente el que el arzobispo de Mainz emprendiera la escandalosa venta de indulgencias encendió la ira de Lutero. Si la Iglesia Católica hubiera dado atención a aquellas críticas inmediatamente y tal vez hubiera hecho ciertas reformas, quizás nunca hubiera tenido lugar la Reforma.
Pero los acontecimientos hicieron que Lutero adoptara una posición de oposición más firme aún. El 31 de octubre de 1517 (según la tradición) clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg una lista de 95 tesis que exponía enseñanzas incorrectas de la iglesia. Entonces, en 1520, publicó los tratados titulados “Manifiesto a la nobleza cristiana de Alemania”, “La cautividad de Babilonia” y “De la libertad del cristiano”. En cada uno de ellos expresó una crítica cada vez más fuerte que en el anterior. Una bula papal amenazó a Lutero con la excomunión. El 10 de diciembre de 1520, a manera de desafío, quemó aquella bula papal. En 1521, rehusó retractarse ante la Dieta de Worms, por lo cual fue declarado un proscrito del Santo Imperio Romano, lo cual lo obligó a ocultarse. Mientras lo protegían ciertos amigos, halló el tiempo para terminar su traducción del “Nuevo Testamento”. Aquello fue en el otoño de 1522. Para el año 1534 había completado de traducir el “Antiguo Testamento”, y ahora, por primera vez, toda la Biblia estaba disponible en el idioma alemán. La jerarquía católica, con su historial de oposición a que se tradujera la Biblia a los idiomas comunes, no recibió aquello con gusto. Para entonces la división entre los católicos y los luteranos llegó a ser cabal.
Antes de que alguien como Lutero pudiera ser visto como una fuerza a favor de la unidad, tendría que haber un gran cambio en lo que respecta a ciertas actitudes. Este cambio se ha efectuado ya.
Un cambio de corazón
De acuerdo con el periódico Rheinische Post, “el punto de vista católico respecto a Lutero ha [...] cambiado sorprendentemente. Para los católicos romanos, este reformador ha sido elevado de hereje maldito a padre con relación a la creencia”. A esto el cardenal Höffner, de Colonia, durante un discurso en una ceremonia de aniversario luterana, celebrada en Worms, añadió que los puntos de vista protestantes y católicos respecto a Lutero ya no se podían usar para causar división entre ellos.
Tan temprano como en 1967, el teólogo protestante Walther von Loewenich dijo lo siguiente: “Entre los teólogos católicos alemanes va creciendo tal cariño para con Lutero que haría que un luterano se sintiera avergonzado”. Y ahora, en una carta al cardenal Jan Willebrands, de los Países Bajos, hasta el papa católico ha agregado su voz, hablando de la “profunda religiosidad” de Lutero. Este comentario, y otros comentarios conciliadores acerca de Lutero registrados en la carta papal, resultaron en que los periódicos de Roma la aclamaran como un “punto de viraje histórico en las relaciones entre católicos y protestantes”.
El domingo 11 de diciembre de 1983 hubo otro suceso sin precedente. Nunca antes en la historia había pronunciado un papa un sermón a una congregación luterana en la iglesia luterana de Roma. “Anhelamos la unidad, y estamos esforzándonos a favor de la unidad”, dijo él a su auditorio, hablando en alemán. “En el año en que se conmemora el 500 aniversario del nacimiento de Martín Lutero, creemos que podremos ver a lo lejos el amanecer del advenimiento de la reunificación.”
¿Se logrará la unidad religiosa?
“Sea que la visita del papa a la [iglesia luterana] de Roma se considere un momento histórico en el movimiento ecuménico, o que este gesto histórico resulte ser nada más que eso —un gesto—, ¿quién de nosotros puede juzgarlo ahora?” Ésta fue la pregunta que planteó el Süddeutsche Zeitung, de Munich.
Prescindiendo de que esto resulte ser un acontecimiento histórico en el camino de la reunificación o no, otra pregunta importante es: ¿a qué se debe esta súbita e inesperada buena disposición para con la reunificación?
Sin duda hay varios factores implicados en el asunto... por ejemplo, el decaimiento general del interés religioso y la pérdida de la autoridad e influencia religiosas. Tanto el catolicismo como el protestantismo se encaran a una crisis. Los sentimientos antieclesiásticos y antirreligiosos están aumentando. La religión organizada parece estar desintegrándose. La secularización está en camino. La reunión se considera como un medio de detener la corriente.
De acuerdo con ciertos informes de prensa, George Lindbeck, presidente asociado de una comisión internacional luterana católica, cree que, a no ser por Lutero y su Reforma, “la religión habría sido mucho menos importante durante los siguientes 400 a 500 años. Y puesto que la religión medieval se estaba desintegrando, la secularización habría continuado su marcha sin impedimento”. Ésta es una suposición interesante, pues significa que el mismo Lutero que en aquel entonces sirvió para perpetuar la religión organizada por medio de ser una fuerza para la desunión, está sirviendo hoy como una fuerza a favor de la unidad.
Este parecer es de interés particular para los cristianos que están familiarizados con las profecías bíblicas que predicen la destrucción de la religión falsa organizada bajo el símbolo de Babilonia la Grande. (Véanse los capítulos 17 y 18 de Revelación.) Se predijo que esta destrucción ocurriría en un tiempo de la historia humana que no podía comenzar antes de 1914, mucho menos en los días de Lutero. De modo que la Reforma de Lutero contribuyó a que la religión organizada continuara “llevando las riendas” hasta que llegara el tiempo que Dios había predeterminado para tomar medidas en contra de ella.
La verdadera unidad cristiana
La unidad cristiana es deseable, y la Biblia nos insta a que la mantengamos. “Ahora les exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Corintios 1:10.)
Pero la unidad es genuina solo si se basa en el fundamento sólido de la verdad, no sobre arreglos oportunistas. La verdadera unidad cristiana requiere que se obedezca el siguiente consejo bíblico que Pablo dio a los cristianos filipenses: “Unidamente háganse imitadores de mí, hermanos, y fijen los ojos en los que están andando de la manera que vaya de acuerdo con el ejemplo que ustedes tienen en nosotros”. (Filipenses 3:17.)
¿Está hoy día la Iglesia Católica “andando de la manera que vaya de acuerdo con el ejemplo” que hallamos en el caso de Pablo y de otros cristianos primitivos? ¿Está la iglesia imitándolos en lo que tiene que ver con doctrina, conducta y el determinar cuáles son las cosas más importantes de la vida? ¿Y qué hay de la Iglesia Luterana? Está claro que todo católico y todo luterano tiene para consigo mismo la obligación moral de ver hasta qué grado está amoldándose su iglesia a las normas que aquellos cristianos primitivos practicaban.
No hay duda de que la unidad mundial se realizará. La profecía bíblica la promete, en sentido gubernamental y en sentido religioso. La unidad gubernamental se logrará por medio de sustituir el sistema político actual con el gobierno celestial de Dios, por el cual Cristo enseñó a sus seguidores a orar: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:10). Este gobierno “nunca será reducido a ruinas”, promete Daniel 2:44. Más bien, bajo la gobernación de Cristo, “triturará y pondrá fin a todos [los demás] reinos [o gobiernos], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. Bajo este Reino toda la humanidad, mediante Cristo, llegará a estar unida en la adoración del único Dios verdadero.
Por lo tanto, la base para la unidad gubernamental y religiosa se estableció al tiempo de la muerte de Jesús, cuyo 1.950 aniversario se celebró el martes 29 de marzo de 1983. Por otro lado, la celebración del 500 aniversario del nacimiento de Martín Lutero, aunque es de interés pasajero, no ofrece ninguna promesa duradera de unidad mundial, sea desde el punto de vista gubernamental o religioso.
Aprenda más acerca de la verdadera fuerza actual a favor de la unidad... el Reino de Dios. Los editores de esta revista gustosamente le suplirán información adicional a petición, o usted puede hablar con algún testigo de Jehová.
[Nota a pie de página]
a Éstos son los nombres oficiales y correctos de lo que muchas personas llaman Alemania Occidental y Alemania Oriental respectivamente.
[Ilustración/Mapa en la página 14]
El Año de Lutero ayudó a convertir a Lutero en símbolo para la unidad política de toda Alemania
[Mapa]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA