De nuestros lectores
No a las drogas
Quiero darles las gracias y felicitarlos por la serie de artículos acerca de las drogas que publicaron en la sección “Los jóvenes preguntan...” (8 de marzo, 8 de julio, 8 de septiembre, 22 de septiembre y 8 de octubre de 1985). Por tres años yo fumaba marihuana con regularidad y estaba arruinando mi salud. No podía entender a los maestros en la escuela, mi capacidad para memorizar disminuyó y no podía concentrarme en algo por mucho tiempo. Hoy, gracias a la bondad de Jehová he podido librarme de las drogas. Ahora sé qué hacer para no caer víctima de las drogas de nuevo.
G. B. V., México
Les agradezco sus artículos sobre el tema de las drogas. Llevé esta serie de artículos a mi clase de salud en la escuela. Mi maestro me dio una calificación alta debido a que me tomé el tiempo para encontrar información sobre las drogas. Sus artículos son verdaderamente útiles.
H. P., Nueva York, E.U.A.
Confía en tus padres
Les escribo con respecto al artículo “Los jóvenes preguntan... ¿Debo decírselo a mis padres?” (22 de diciembre de 1985). Tengo 12 años de edad y me hallaba envuelto en un gran lío, pero no podía hablar de ello con mis padres. Esto me estaba deprimiendo. Sufría de una mala conciencia y mi estudio personal estaba disminuyendo. Pero entonces los ancianos hablaron con mi padre y todo salió a la luz. Si tan solo hubiera hablado antes con mis padres, yo no hubiera sufrido tanto. Ahora después de cuatro meses estoy progresando de nuevo. El hablar de ello realmente ayuda.
M., Inglaterra
Su artículo me ayudó a comprender que debería contar mis problemas a mis padres. Hallo que es más fácil hablar con mi madre. Mi padre es muy diferente. Por favor, provéanme más consejo sobre este problema que tengo. Es un tema muy difícil.
A. S., Ohio, E.U.A.
Descubrirás que es provechoso confiar en ambos padres. En el libro bíblico de Proverbios 1:8 se declara lo siguiente: “Escucha [...] la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre”. Lee también Proverbios 4:1; 6:20; 23:22 y Efesios 6:1-3. Lee también los artículos que se publicarán más adelante sobre este tema.—La dirección.
¿Es importante la apariencia?
Les agradezco el artículo “Los jóvenes preguntan... ¿Cuánto importa la apariencia?” (8 de enero de 1986). También les estoy agradecido por el artículo “Paz en la familia... ¿cuál es el secreto?”, que se encuentra en el mismo número. Ambos artículos me han ayudado mucho, tanto en la escuela como en el hogar. Nuestra familia ahora es mucho más pacífica; el tener una hermosa apariencia no es lo más importante. Me he dado cuenta de esto.
S. I., Indiana, E.U.A.
Mejorando la vida familiar
Me casé a los 16 años de edad. Mi padre era alcohólico y mi madre tenía que trabajar para satisfacer las necesidades mías y de mis hermanas. Nunca aprendí a desempeñar las labores domésticas. Lo único que yo hacía era gritar y quejarme cuando tenía que lavar los pañales y la demás ropa. De modo que mi esposo se refugió en las cantinas de la localidad y allí gastaba su sueldo en juegos de azar con sus amigos. Para entretenerme yo leía mucho. Y debido a que no tenía dinero para comprar otros libros, leía la Biblia de mi madre. Aprendí que mi proceder era incorrecto y empecé a hacer esfuerzos para ganar de nuevo a mi esposo. Entonces leí sus artículos sobre “La comunicación dentro de la familia... ¿por qué el deterioro?” (8 de enero de 1985). Espero que continúen publicando información tan útil como esa para ayudar a las familias.
L. P., Brasil
Vea también “¡Despertad!” del 8 de enero de 1986, que destacó el tema “Paz en la familia... ¿cuál es el secreto?”.—La dirección.