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  • ¿Puedo vencer el estrés?

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  • ¿Puedo vencer el estrés?
  • ¡Despertad! 1987
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¡Despertad! 1987
g87 8/4 págs. 25-27

Los jóvenes preguntan...

¿Puedo vencer el estrés?

¿LE HAS dado alguna vez una patada a una silla con la que has tropezado? ¿O has llegado a estar tan harto de tus deberes escolares que has tirado todos tus libros al suelo? Entonces has visto cómo el estrés puede desencadenar acciones irreflexivas, las cuales más tarde lamentas. ¿Hay maneras mejores de vencer el estrés que dar patadas y arrojar cosas? Sí, pero primero necesitas informarte acerca del estrés.

Según dicen los autores de Teenage Stress: “Definiéndolo en líneas generales, el estrés es lo que le pasa al cuerpo cuando se le somete a algo... tensión nerviosa, enfermedad, frío, calor, daño, etc.”. En el término “algo” ellos también incluyen cosas buenas. “Algunos de tus momentos más felices pueden ser también los de mayor estrés”, afirman.

¿Cómo te afecta el estrés? Tú sabes lo que te sucede cuando estás nervioso y asustado: el corazón te late violentamente, te transpiran las palmas de las manos, las manos te tiemblan, tu rostro se enrojece, se te hace un nudo en el estómago y se te seca la boca. En tu cuerpo acontecen muchas cosas que provocan esos efectos.

Las glándulas comienzan a descargar fuertes hormonas, como la cortisona y la adrenalina, en tu corriente sanguínea. El hígado le envía más azúcar a la sangre. Todo ello estimula las contracciones cardíacas, constriñe los vasos sanguíneos, aumenta la presión sanguínea y hace que los músculos se pongan tensos.

Los adolescentes son propensos al estrés

Los adolescentes están expuestos por naturaleza a mucho estrés. La pubertad hace que tu cuerpo experimente muchos cambios. Además, vivimos en un mundo que cambia constantemente. (Compárese con 1 Corintios 7:31.) No obstante, puede que los adultos le resten importancia diciendo: ‘Tú eres joven, no tienes preocupaciones, deberías ser feliz’. Pero quizá ellos hayan olvidado lo que es ser joven. Tú tienes preocupaciones: acerca de tu aspecto, el sexo, la salud, los padres, los amigos, los profesores, las notas del colegio, el dinero, la situación mundial, la muerte. ¡Sí, la juventud es probablemente la época de mayor estrés de la vida! Pero no te asustes. Se puede hacer mucho.

En primer lugar, un poco de estrés te conviene. ¿Por qué? Considera el caso de tener que realizar un examen. “Según los expertos, un poco de estrés te tonifica y te ayuda a tener la mente despejada”, escribe Judith Kelman en la revista Seventeen, para jóvenes. El concertista de piano André-Michel Schub, ganador del prestigioso certamen Van Cliburn, dijo una vez: “Todo músico siente cierto nerviosismo antes de actuar [...]. Es una manera de tener más energía e intensidad, de concentrarse de modo que uno puede transmitir mejor algo”. Así pues el estrés no debería evitarse a toda costa.

Los jóvenes soportan mejor el estrés

Además, los jóvenes generalmente están dotados de una buena dosis de energía y una actitud optimista para contrarrestar las presiones. La Biblia dice: “La hermosura de los jóvenes es su poder”. (Proverbios 20:29.) “Los jóvenes [...] son capaces [...] de recuperarse de los efectos dañinos del excesivo estrés más rápidamente que las personas mayores”, dicen los autores de Teenage Stress. Vincenza, joven de veintitrés años que vive en Nueva York, es un ejemplo de esto. Ella relata:

“Siendo todavía adolescente, mi madre murió de cáncer. Dieciocho meses después, mi padre murió repentinamente de un ataque cardíaco. Me quedé sola con mis dos hermanos más jóvenes. Entonces conocí a un muchacho y empezamos a salir juntos. Pero después de dos meses rompimos. A veces me preguntaba si debería quitarme la vida, o si iba a volverme loca o a acabar en un manicomio.” ¿Pudo soportar Vincenza esta situación de tanto estrés? Ella dice: “Ahora, cuando pienso en ello, apenas puedo creer que pudiese soportarlo. ¡Pero lo hice! Y aprendí mucho”.

Además, Vincenza aprendió de una tía suya, testigo de Jehová, la esperanza que da la Biblia de que los muertos serán resucitados en un paraíso futuro aquí en la Tierra. (Juan 5:28, 29.) “Aunque para ese tiempo era católica, puse toda mi confianza en esta esperanza bíblica recién hallada. Me ayudó muchísimo”, dice ella. (Compárese con 2 Corintios 1:9.)

No puedes vencerlo completamente

No obstante, uno nunca puede en realidad librarse totalmente del estrés. “Siempre tenemos estrés”, escribe el autor de Childstress! “Cuando ya no tengamos más, estaremos muertos.” En los antiguos tiempos bíblicos, las personas también se veían sometidas a estrés. Leemos acerca de Ana, quien a lo largo de los años lloró con frecuencia y rehusó comer porque deseaba desesperadamente tener un hijo pero era estéril. (1 Samuel 1:7.) Por otra parte, el joven Jeremías vaciló cuando Dios quiso que él predicase a las naciones. (Jeremías 1:6.) Job, después de perder sus propiedades, su familia y su salud, deseó no haber nacido nunca. (Job 3:10.) En una ocasión Jesús experimentó tal agonía que su sudor llegó a ser como gotas de sangre. (Lucas 22:44.)

Así es que nadie puede escapar del estrés. ¿Qué harás entonces? Aprende a controlarlo. Es necesario que lo hagas ya que el estrés excesivo puede hacer que enfermes físicamente y causarte depresión emocional. Puede crear confusión mental e incitarte a decir y hacer cosas que más tarde lamentarás. Puede causar desgaste mental y físico. Por lo tanto, a continuación se mencionan algunas cosas que pueden ayudarte a controlar el estrés:

1. Disminuye las cosas irritantes. Un grifo que gotea, una puerta que chirría, una mesa que cojea, pueden ser causas de irritación. Las pequeñas circunstancias irritantes pueden sumarse a tu carga total de estrés. Haz algo en cuanto a ello. Haz que las cosas estén bien ajustadas, engrasadas, y reparadas. Procura tener a mano las cosas que normalmente se necesitan. Organízate. Los expertos dicen que dedicamos del 20 al 30% de nuestro tiempo solo buscando cosas. Dispón las cosas de otro modo, ordena y decora. Crea un ambiente confortable. No obstante, no te hagas un perfeccionista. El perfeccionismo mismo es una fuente de estrés para cualquiera.

2. Organiza y limita tus actividades. Hay un refrán que dice: Quien mucho abarca poco aprieta. Anota lo que tienes que hacer cada día, y haz una cosa a la vez. Confecciona un horario con tus padres acerca de cuándo y cómo debes encargarte de las tareas del hogar. Entonces desempéñalas de buena gana y alegremente. No te envuelvas en actividades imprudentes que generan estrés, que pueden conducirte a situaciones que te causen angustia y temor. Pueden ser muy apasionantes de momento pero muy perjudiciales a la larga.

3. Minimiza el temor al fracaso. Los exámenes escolares pueden someter a estrés a cualquiera. No obstante, puedes minimizar el temor al fracaso si te preparas bien, tienes todas las cosas en orden el día antes, te acuestas temprano y duermes bien. No tomes estimulantes. Pueden ponerte nervioso más bien que ayudarte. Relájate, pero haz todo lo que puedas. Recuerda que un solo examen raras veces significa el éxito o la ruina de una persona para toda la vida. Si no apruebas, habrá otras oportunidades. No te rindas. En Proverbios 24:16 la Biblia nos anima a que tengamos una actitud positiva: “Puede que el justo caiga hasta siete veces, y ciertamente se levantará”.

4. Habla con alguien. Las calderas de vapor necesitan válvulas de escape. Los humanos aún las necesitamos más. Cuando notes que se hallan reprimidas dentro de ti inquietudes y preocupaciones, deberías hablar con alguien: un amigo, uno de tus padres, un hermano o una hermana. A veces necesitas hablar con alguien que pueda ayudarte a aplicar los justos principios de Dios, tal como un anciano de la congregación cristiana. Siéntete libre de hacer eso. (Proverbios 12:15.)

5. Recurre a la oración. Piensa en los cuatro personajes bíblicos que se han mencionado anteriormente: Ana, Jeremías, Job y Jesús. ¿Qué fue lo que más les ayudó a ellos a controlar el estrés intenso? Todos ellos le hablaron a Jehová Dios acerca de sus problemas. Ana lo hizo, y Jehová la bendijo con un hijo. (1 Samuel 1:11, 20.) Jeremías lo hizo, y Dios le convirtió en un profeta a las naciones fuerte e intrépido. (Jeremías 1:6-10.) Job lo hizo y Jehová le compensó en abundancia por sus pérdidas. (Job 42:10-17.) Jesús lo hizo, y Jehová le fortaleció de manera que pudo proseguir su derrotero de sacrificio. (Lucas 22:44-46.)

¿Qué le sucedió a Vincenza después de haber perdido a su madre, a su padre y al muchacho con el que salía? Ella dice: “Tenía que encontrar a alguien a quien no pudiese perder. Tenía que amar a alguien de quien supiese que no iba a abandonarme nunca. Entonces pensé: ‘¡Dios, por supuesto! Con él siempre podré contar. Tiene que llegar a ser mi Padre. Él es el Creador del universo’. Por lo tanto le dije en oración: ‘Si tú, Jehová, eres el Dios verdadero, el Creador del universo, yo quiero servirte. Por favor, ven y dímelo’. Poco después, una testigo de Jehová vino a mi puerta y me dijo: ‘Estoy aquí porque alguien te quiere’”. Vincenza aceptó un estudio bíblico. Aprendió a hacer lo que se dice en 1 Pedro 5:7: ‘Echen sobre Dios toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes’. Actualmente ella está enseñando a otros a hacer eso.

De modo que repetimos: No puedes eliminar el estrés. Pero puedes aprender a reducirlo o a controlarlo y a arrojar tu inquietud sobre Dios. Así nunca dejarás que el estrés te venza. (Salmo 55:22.)

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