El punto de vista bíblico
¿Son inofensivas las supersticiones?
CUANDO un grupo de estudiantes de psicología colocaron en una calle muy transitada de Londres una escalera de mano apoyada contra una pared, los transeúntes se enfrentaron al dilema de quedarse en la acera y pasar por debajo de la escalera o bajarse de la acera y esquivar el tráfico. Siete de cada diez peatones optaron por no pasar por debajo de la escalera.
De hecho, muchas personas, si se las presiona, admiten que albergan una o dos supersticiones favoritas. ¿Qué hay de usted? ¿Se siente a veces impulsado a tocar madera, cruzar los dedos o arrojar un poco de sal por encima de su hombro izquierdo? Si así es, ¿se ha parado alguna vez a pensar por qué?
Algunos no consideran que las supersticiones tengan tanta importancia. Según explica el autor Robertson Davies: “La parasicología, los ovnis, las curaciones milagrosas, la meditación trascendental, [...] son cosas que la gente condena, pero la superstición es algo que meramente lamenta”.
Otros opinan que las supersticiones no tienen ninguna importancia. Un libro sobre supersticiones comenta: “Mirémoslas con tolerancia y como algo divertido”. Muchas personas hacen esto. Razonan: “Aunque no me hagan ningún bien, por lo menos tampoco me hacen ningún daño”. Pero, ¿son realmente inofensivas?
¿Inofensivas o perjudiciales?
“El comportamiento humano siempre tiene su razón de ser”, dice el doctor Alan Dundes, profesor universitario de folclor. “Las personas no practicarían sus costumbres a menos que tuvieran cierto significado para la psique.” Los investigadores opinan que estas creencias supersticiosas son en realidad “una ventana hacia la psique”. De modo que, ¿por qué no abrimos esa “ventana” y miramos cuáles son las razones que hay detrás?
El psicólogo Edward Hornick dice que “las supersticiones son uno de los apoyos de la vida”. Pero, ¿no concuerda usted en que el valor de un apoyo o soporte depende del fundamento sobre el cual descansa? Por ejemplo, la silla que descansa sobre el suelo firme de su cocina constituye un buen puntal, y además inofensivo. Pero, ¿se sentaría usted en esa silla si estuviera colocada sobre arenas movedizas? Por supuesto que no.
Este mismo factor determinante aplica a las supersticiones, esas creencias a las que se ha llamado “los apoyos de la vida”. ¿Sobre qué se fundan? ¿Se basan en enseñanzas bíblicas sólidas o, quizás en las ideas religiosas falsas comparables a arenas movedizas?
“Esta es una idea absurda”, pudiera pensar usted. “No veo la relación entre evitar pasar por debajo de una escalera, tocar madera o costumbres semejantes, y las creencias religiosas.” Pero, sí la hay. Tomemos como ejemplo la superstición de la escalera.
A veces es prudente no pasar por debajo de una escalera para evitar que nos caiga alguna herramienta encima, pero, ¿no es cierto que aunque una escalera no represente ningún peligro, algunas personas siguen evitando pasar por debajo de ella para evitar la “mala suerte”? ¿En qué se basa esa costumbre? Pues bien, una escalera apoyada en una pared forma un triángulo. “Y un triángulo —explica la Encyclopædia of Superstitions— siempre ha sido un símbolo de la Trinidad.” Por consiguiente, el andar por debajo de una escalera equivaldría a contravenir la Trinidad, una intrusión en terreno santo, y eso, según comenta la misma obra de consulta, “le haría el juego al Maligno”. No obstante, ¿es la Trinidad una enseñanza bíblica sólida?
Por el contrario, la enseñanza de la Trinidad se originó en las antiguas religiones paganas. Pero la Palabra de Dios refuta esa idea. Dice que Jehová es superior a Cristo. (Juan 14:28; 1 Corintios 11:3.) De modo que la superstición de la escalera se basa en una idea religiosa falsa. Lo mismo sucede con la superstición de echar sal por encima del hombro izquierdo.
Por sus propiedades conservantes la sal llegó a simbolizar la vida y la buena fortuna. Si usted derrama un poco —dice la superstición— tiene que aplacar al Diablo y a los demonios. Y como se dice que ellos siempre están a nuestra izquierda o siniestra, se debe echar un poco de sal por encima del hombro izquierdo. ¿Acaso el aplacar no implica hacer concesiones? Sí, y eso va claramente en contra de las advertencias bíblicas: “Opónganse al Diablo”, “ni dejen lugar para el Diablo” y ‘estén firmes contra el Diablo’. (Santiago 4:7; Efesios 4:27; 6:11.) De modo que esta superstición también se basa en creencias contrarias a la Biblia.
¿Cómo perjudican?
“Puede que eso sea cierto, pero cuando evito pasar por debajo de una escalera o cuando echo la sal ni siquiera pienso en la Trinidad o el Diablo, y ni mucho menos les doy honra”, quizás objete usted. “Simplemente se trata de una costumbre. ¿Qué daño puede hacerme?”. El siguiente: Si usted sabe que ciertas supersticiones se basan en mentiras y sigue practicando esas costumbres, entonces es como la persona que sabe que su silla descansa sobre arenas movedizas pero dice: “No voy a pensar en las arenas movedizas, así no sufriré daño”, y se sienta de todos modos. (Revelación 22:15.) Esa persona está en peligro, y usted también puede estarlo. ¿Por qué?
Es posible que usted empiece a confiar cada vez más en las supersticiones, y antes de darse cuenta quizás estén controlando su vida. Además, puesto que las supersticiones se basan en mentiras, podría convertirse en esclavo del “padre de la mentira”: Satanás. (Juan 8:44.) Eso a su vez puede llevarle a ser esclavo de otra práctica basada en mentiras: el espiritismo.
Es cierto que a primera vista las supersticiones pueden parecer bastante inofensivas, pero déles otra mirada y se dará cuenta de lo que realmente son: a lo menos, inútiles, y a lo más, perjudiciales.
[Recuadro en la página 15]
“Recuerde también que las supersticiones sirven de excusa a la persona inmatura para culpar de su mala fortuna a alguna fuerza ajena.” (Superstitious? Heres’s Why!)