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  • Las perspectivas futuras para el protestantismo... y para usted

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  • Las perspectivas futuras para el protestantismo... y para usted
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¡Despertad! 1987
g87 8/9 págs. 8-11

Las perspectivas futuras para el protestantismo... y para usted

“LLEVO estudiando la teología luterana siete semestres, y, por lo tanto, soy un futuro ministro de la Iglesia”; así daba comienzo una carta dirigida en noviembre de 1986 al editor de un periódico alemán. La carta proseguía: “Quisiera puntualizar que nuestra preparación consiste básicamente en despedazar la Biblia... solo se salvan las cubiertas. [...] Según van destruyendo la fe de los estudiantes o su fundamento, las Escrituras, la mayoría de sus profesores les van enseñando el ‘nuevo evangelio’ socialista, dándole así a la Iglesia una esencia totalmente nueva. Dios ha muerto, ¡viva el socialismo! Jesús se ha podrido en su tumba, ¡debemos salvarnos a nosotros mismos! Este es el mensaje que muchos ministros presentan desde sus púlpitos domingo tras domingo. Necesitamos urgentemente nuevos medios para que se nos enseñe la Biblia, pero actualmente, la Iglesia los está suprimiendo”.

En vista del tratamiento tan injusto que la Palabra de Dios recibe, ¿hay alguna esperanza de que la Iglesia y sus feligreses puedan recuperarse aún de su confusión espiritual? Como atinadamente comentó allá en el siglo dieciocho un traductor de la Biblia, “el estado de salud de la Iglesia se determina por la manera en que esta trata las Escrituras”.

¿Puede ayudar en algo un nuevo reformador?

Según el profesor de Teología Georg Huntemann, “hoy día se honra y se cita a Dietrich Bonhoeffer más que a ningún otro teólogo de nuestro siglo”. Bonhoeffer, un destacado miembro de la “iglesia confesional”, fue encarcelado por los nazis en 1943 y ejecutado en 1945 por su supuesta implicación en un complot para asesinar a Hitler. Huntemann opina que Bonhoeffer podría ser el nuevo reformador que la Iglesia necesita. Lea los siguientes extractos de algunos de sus sermones. Pregúntese: ¿Qué podría significar para la iglesia luterana el que se pusiesen por obra sus palabras? O ¿qué podría significar para mi Iglesia?

“En materia de religión, solo una cosa es de vital importancia: que sea la verdad.” Esto concuerda con lo que Jesús dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.a (Juan 4:24; véanse también Juan 8:32; 14:6; 16:13.)

¿Está usted seguro de que todo cuanto se enseña en su Iglesia es realmente la verdad? ¿Se enseña acaso que el hombre tiene un alma inmortal, que no puede morir? ¿O concuerda su enseñanza con la Biblia, que dice: “El alma que pecare, esa morirá”? (Ezequiel 18:4, 20.) ¿Enseña su Iglesia que Dios es un dios innominado o que su nombre es Jesús? ¿O concuerda, en cambio, con lo que la Biblia dice: “Conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra”? (Salmo 83:18.) ¿Enseña su Iglesia que todas las personas buenas serán llevadas al cielo cuando la Tierra sea destruida por fuego? ¿O concuerda con lo que la Biblia dice: “Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella”? (Salmo 37:29; véase también Salmo 104:5.)

“[La Iglesia] debe luchar por la pureza de la enseñanza.” Esto concuerda con lo que Jesús dijo: “Guardaos de la levadura [...], la doctrina de los fariseos y de los saduceos”. (Mateo 16:6, 12; véase también 1 Corintios 5:8.)

¿Acoge su Iglesia “un amplio espectro de interpretaciones particulares”? ¿O procede según el consejo divino: “Hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”? (Romanos 16:17; véanse también 2 Timoteo 2:16-18; 2 Juan 9, 10.)

“En el día de juicio, ciertamente Dios no nos preguntará: ¿Han celebrado ustedes grandes fiestas conmemorando la Reforma? Más bien, dirá: ¿Han escuchado ustedes mi Palabra y la han guardado?” Esto concuerda con lo que Jesús dijo: “Mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen”. (Lucas 8:21; véanse también Mateo 7:21; Juan 15:14.)

¿Da su Iglesia más importancia a ritos, ceremonias y edificios que a conseguir un conocimiento exacto de la Palabra de Dios? ¿Considera suficiente que se asista ocasionalmente a la iglesia en días festivos, en contraposición al consejo “no dejando de congregarnos [...] tanto más, cuanto veis que aquel día [de juicio] se acerca”? (Hebreos 10:25.)

¿Lo anima su Iglesia a leer diariamente la Palabra de Dios, y se ofrece para ayudarlo a entenderla, incentivándolo a poner por obra lo que esta dice?

“La religión es trabajo, tal vez el más difícil y seguramente el más sagrado que humano alguno pueda hacer.” Esto concuerda con lo que Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”. (Juan 4:34.)

¿Le ha dicho su Iglesia que el trabajo de Dios para los cristianos de hoy consiste en que sea “predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones”? (Mateo 24:14; véase también Mateo 28:19.) ¿Le insta a compartir este glorioso mensaje del Reino con “todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”? (1 Pedro 3:15.)

Por lo menos en estas declaraciones que hemos reseñado, Bonhoeffer le dio a su Iglesia buen consejo. “Pero, ¿por qué sus palabras, su reformadora admonición a la Iglesia, han sido totalmente desoídas?” pregunta Huntemann. Sin embargo, una pregunta todavía más importante es: ¿Por qué han sido desoídas en una medida aún mayor las autoritativas palabras de Jesucristo?

El teólogo Ulrich Betz dice que la sociedad alemana occidental piensa y actúa de una manera “poscristiana, por no decir neopagana”. La iglesia luterana debe admitir que es responsable del comportamiento de, por lo menos, unos veinticinco millones de miembros de la sociedad alemana que se declaran luteranos. Cuando un árbol produce fruto podrido, se sospecha del árbol; de la misma manera ocurre con una religión que produce seudocristianos. Jesús dijo: “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos”. (Mateo 7:16-18.)

Hágase esta sincera evaluación. ¿Qué clase de frutos produce su Iglesia? ¿Contribuye a mejorar la personalidad de sus miembros? ¿Promueve la paz y la unidad en la familia, en la comunidad y a nivel internacional? ¿Es un baluarte contra la droga, la inmoralidad y el delito? ¿Podría usted, sin vacilación alguna, afirmar que el mundo sería un lugar mejor en el cual vivir si todas las personas pertenecieran a su Iglesia?

Note en la página siguiente por qué algunos luteranos de Alemania, después de una evaluación sincera como esta, buscaron orientación espiritual fuera de su Iglesia.

Si su Iglesia no hace lo que debe, ¿lo hará usted?

Si una vez hecha una investigación sincera, usted queda muy poco complacido con lo que ha visto, no se limite únicamente a lamentarse. Después de comentar acerca de la declaración de Karl Barth respecto a que son los feligreses los que constituyen lo que es una religión, un periodista concluyó lógicamente: “Los miembros de una religión [...] son responsables por lo que esa religión dice y hace”. De modo que pregúntese: ¿Estoy dispuesto a compartir la responsabilidad por todo cuanto mi Iglesia dice y hace, y enorgullecerme de tener como hermanos espirituales a todos sus miembros?

Al considerar estas preguntas, no pase por alto la importancia de lo que se dice en Revelación 18:4, 8. Allí se menciona que el imperio mundial de religión falsa desagrada a Dios, y dice: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas [...] [porque] en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga”.

Puede que usted crea sinceramente que su Iglesia no es parte de la religión falsa acerca de la cual Dios dice que pronto será destruida. Pero su vida depende de que esté completamente seguro. ¿Lo está?

La religión falsa no tiene futuro; tampoco quienes la apoyan. La verdadera religión permanecerá para siempre junto con los que la practican. Haga su elección según este criterio.

[Nota a pie de página]

a Todas las citas se toman de la Versión Valera.

[Fotografía en la página 9]

En sus grandes asambleas, los testigos de Jehová reciben instrucción práctica sobre cómo aplicar los principios bíblicos en su vida diaria por medio de, por ejemplo, dramas bíblicos como el que se muestra aquí. Este toque inequívoco de trompeta anuncia una verdad que no está falseada por regateos políticos o diferencias doctrinales, fortalece su esperanza para el futuro y motiva la conducta y la actividad cristianas. ¡Asista a una de nuestras asambleas y véalo usted mismo!

[Fotografía en la página 10]

Las asambleas de distrito motivan a los testigos de Jehová a participar en la obra de predicar el Reino de Dios

[Recuadro en la página 11]

Ex luteranos explican por qué ahora son testigos de Jehová

“Lo primero que me impresionó de los testigos de Jehová fue la limpieza y honradez que observé en una de sus asambleas. Animo a otros a asistir y a experimentar por sí mismos el amor genuino que se observa entre los Testigos.” (W. R., ex sacristán.)

“Yo asistía a la iglesia cada domingo. Sin embargo, el sermón, que tenía una duración máxima de veinte minutos, rara vez contestaba mis preguntas acerca del propósito de la vida o sobre la vida después de la muerte. Los testigos de Jehová contestaron mis preguntas con la Biblia misma, y yo pude hablar con ellos cara a cara. Nuestro servicio a Dios no debe limitarse únicamente a responder a la llamada de las campanas cada domingo por la mañana, a cantar cánticos y a escuchar un sermón. Ninguna persona que sinceramente busque la verdad puede estar satisfecha solo con eso. Querrá hacer algo.” (E. B., ex catequista de una escuela dominical.)

“Mi labor como anciano de la Iglesia nunca tenía que ver con asuntos bíblicos, sino únicamente con cuestiones puramente administrativas. Lo que más me ayudó fue aprender el nombre de Dios, Jehová, un nombre que nunca había escuchado en la iglesia. Me impresionó la multitud de verdades que la Biblia contiene.” (E. M., ex anciano de la Iglesia.)

“La primera vez que los testigos de Jehová me hablaron, la diferencia [entre ellos y nosotros] fue ostensible. El que ellos quisieran hablarme de la Biblia era algo totalmente nuevo y extraño para mí. Mi primera pregunta fue si les pagaban por su trabajo. Me dijeron que no. Mi segunda pregunta, si habían participado en la guerra. Me explicaron que muchos testigos de Jehová habían estado en campos de concentración. ¡Por fin había hallado a personas dispuestas, si fuese necesario, a morir por su fe!” (H. M., ex sacristán.)

“Cuando le pedí a mi pastor que me explicara por qué cada pastor tenía su propia interpretación, me dijo: ‘Cada pastor tiene el derecho de interpretar a Dios de tal modo que pueda valerse mejor de Él en la congregación’. Más tarde, comencé a asistir alternativamente a dos congregaciones diferentes de los testigos de Jehová. Me sorprendió la total armonía que había entre ambas. Las conferencias contenían información sumamente valiosa, y siempre estaban apoyadas por citas bíblicas que uno podía comprobar inmediatamente en la Biblia. ¡Qué contraste con los muchos sermones que yo había oído!” (U. P., ex trabajadora social de la Iglesia y ex enfermera parroquial.)

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