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  • Las exposiciones internacionales luchan por la supervivencia

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  • Las exposiciones internacionales luchan por la supervivencia
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  • Origen y propósito
  • EXPO 86: la Exposición internacional de 1986
  • “¿Valió la pena?”
  • Costes y deudas
  • Otros factores de la decadencia
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¡Despertad! 1988
g88 8/1 págs. 22-25

Las exposiciones internacionales luchan por la supervivencia

LAS exposiciones internacionales y ferias mundiales por lo general han generado un gran interés público. También han promovido el comercio internacional. Pero actualmente hay quien se pregunta si podrán sobrevivir. ¿Por qué?

La historia de las ferias y las exposiciones y su propósito, junto con algunas observaciones de una exposición reciente, ayudarán a responder esa pregunta.

Origen y propósito

La historia de las ferias se remonta a tiempos precristianos, a fiestas y reuniones religiosas del Oriente Medio. Abrían el camino para que los comerciantes, como los fenicios, distribuyeran sus mercancías por todo el Mediterráneo.

Las ferias comerciales similares a las que conocemos hoy empezaron en Europa durante la Edad Media. Eran centros comerciales para los mercaderes y otras personas. Estas ferias tenían antecedentes religiosos, pues la misma palabra “feria” viene del latín feriae (fiesta), y estaban relacionadas con las fiestas y ferias religiosas medievales. De modo similar, “la palabra alemana para feria, Messe, se deriva del latín missa, que significa ‘misa’” (The Encyclopedia Americana, edición internacional). Con el tiempo, los antecedentes religiosos prácticamente se desvanecieron, y las ferias llegaron a tener un carácter fundamentalmente comercial.

Este carácter se evidenció en la Exposición del Palacio de Cristal de Londres (Inglaterra), de 1851, considerada la primera verdadera exposición internacional y el modelo de las que vendrían después. Su propósito era “presentar al mundo las mercancías y procesos de fabricación británicos con el fin de estimular la demanda”. ¿Tuvo éxito?

The Encyclopedia Americana responde: “No solo conocieron los británicos las excelentes artes y técnicas de otros pueblos, sino que los visitantes [...] llegaron a ser muy conscientes de la superioridad de las mercancías, maquinaria y técnicas de producción británicas. De inmediato, los pedidos de mercancías británicas se incrementaron notablemente”.

A medida que fueron aumentando las exposiciones internacionales, se vio conveniente crear un organismo de dirección de ámbito mundial. (El recuadro de la página 25 da una lista parcial de algunas de las ferias y exposiciones internacionales más conocidas.) Así, en 1928 treinta y cinco naciones firmaron en París (Francia) un acuerdo para una convención diplomática “a fin de regular la frecuencia y método de organizar las ferias mundiales”. En 1931 esta convención estableció el BIE (Bureau International des Expositions) para supervisar estas convocatorias.

EXPO 86: la Exposición internacional de 1986

La exposición internacional más reciente fue la EXPO 86, de Vancouver (Canadá), celebrada del 2 de mayo al 13 de octubre de 1986. Hubo más de 90 pabellones en las 70 hectáreas del recinto de la feria, y participaron 54 naciones. La EXPO 86 estaba centrada en “el transporte y las comunicaciones”, y su tema era: “Mundo en movimiento, mundo en contacto”. El pabellón central, Expo Centre, era una cúpula geodésica de acero inoxidable de diecisiete pisos. Entre otras cosas, albergaba un teatro Omnimax de 500 asientos para proyectar películas en una pantalla de visión periférica de ocho pisos de altura.

La Unión Soviética y Estados Unidos exhibieron sus vehículos y satélites espaciales para mostrar lo que habían conseguido en viajes y comunicaciones. Sin embargo, la obra maestra de la feria era el pabellón de Canadá, ubicado en la plaza de Canadá: una espectacular estructura que costó 144.800.000 dólares y que después sería “un complejo permanente para el gobierno federal”. Construido en un muelle en el puerto de Vancouver, parece la combinación de un transatlántico de lujo y un gigantesco velero de cinco mástiles a punto de ser botado.

Después de que concluyó la Expo 86, la plaza de Canadá se convirtió en el Centro Comercial Mundial. Está bien preparada para ello. Su interior es tan grande como dos campos de fútbol. Puede acomodar un auditorio de hasta 5.000 personas, tiene 23 salas de reuniones e incluso un hotel de 500 habitaciones y un salón de baile.

“¿Valió la pena?”

El uso posterior de los edificios y demás instalaciones de la feria hace pensar a algunas personas que, independientemente de su coste, una exposición internacional siempre vale la pena. Hacen referencia a los empleos creados, el aumento del turismo, los impuestos que genera y los nuevos sistemas de transporte, puentes y autopistas, así como otros beneficios.

Muchos alaban la cantidad de entretenimiento sano para las familias que se ofrece en una exposición. Además de las exhibiciones educativas que había en cada pabellón de la Expo, esta contaba con una avenida central, cuatro anfiteatros y cines, y más de 43.000 representaciones gratuitas, como danzas y conciertos. Su ambiente hizo decir a un escritor: “Te sientes bien con solo andar por aquí”. Uno de los filmes fue “nominado para un premio de la Academia al mejor corto de acción”.

Pero, “¿verdaderamente valió la pena?”, preguntó un periódico. El último día de la Expo 86, hablando de los cientos de millones de dólares de deudas a las que había que hacer frente, un periódico canadiense dijo: “Mañana empieza la resaca”.

Costes y deudas

“La feria terminó con un déficit de 349.000.000 de dólares”, informó el periódico The Toronto Star. En el recuadro al que se hizo referencia se anotan también las pérdidas de algunas de las pasadas exposiciones. De modo que la Expo 86 no fue una excepción. Es cierto que recibió más de 22.000.000 de visitantes, cantidad superior a la esperada. Tuvo una excelente publicidad gratuita por todo el mundo: diez mil periodistas de sesenta países estaban acreditados para escribir acerca del acontecimiento. Fueron ocho años de preparación, y tuvo una “brillante campaña mundial de mercadotecnia” para promoverla. Pero, aun así, se perdió dinero.

Sin embargo, ¿no supuso un empuje para la economía? “La preocupante economía de la provincia recibió un pequeño estímulo como el que busca el drogadicto: rápido, eufórico. Pero la inversión internacional prometida no parece haberse materializado”, dice un informe. El desempleo en la zona volvió al nivel que tenía antes de la Expo.

Los costes para los contribuyentes no han terminado. Aunque una hermosa estructura como la plaza de Canadá podrá usarse en el futuro, tendrá que ser renovada. Se calcula que solo vaciarla costará unos 10.000.000 de dólares. El coste de la renovación se ha elevado ya a unos 18.000.000 de dólares. Pero hay otros factores que son indicativos de la decadencia de las exposiciones.

Otros factores de la decadencia

Un escritor hizo la siguiente observación: “Hemos llegado a sospechar de la tecnología; al menos, ya no nos asombra”. Ya no suscita admiración incondicional.

David Suzuki, científico canadiense, dijo acerca de la Expo 86: “En medio de la esperanzadora promesa de inteligencia artificial, viaje espacial y fusión nuclear, no dio ninguna indicación de las primordiales consecuencias militares de este trabajo, los enormes beneficios que la industria privada cosechará ni las consecuencias ambientales, sociales o personales de los cambios venideros”.

Entre otras razones dadas para explicar esta disminución del interés se encuentran: “Las ferias mundiales ya no son puntos de referencia para la industria mundial”. “Hay menos capacidad de asombro en el mundo actual [...]. La gente [...] puede ver todas las maravillas del mundo en su propio televisor.” “La proliferación de exposiciones en las dos últimas décadas evidentemente contribuye a la falta de interés de la gente.”

¿Qué futuro les espera a las exposiciones?

‘Demasiadas ferias especializadas y, al menos en Estados Unidos, demasiados fracasos, están llevando a una revaluación del concepto de la feria mundial’, opina el comisionado general de la EXPO 86. Además, eso fue antes de que empezara dicha exposición.

La disminución de la asistencia a muchas de las exposiciones recientes ha suscitado preocupación entre los organizadores y promotores. Ahora los australianos están preparando la EXPO 88 en Brisbane, que deberá inaugurarse el 30 de abril. El tema será “El ocio en la edad de la tecnología”. ¿Se repetirá el éxito de la EXPO 86? El tiempo lo dirá. Es obvio que algo se tendrá que hacer para atraer a muchos visitantes e impedir las grandes pérdidas económicas de las exposiciones internacionales si se espera que estas sobrevivan.

[Fotografías en la página 23]

Arriba: Unisphere, Feria mundial de Nueva York, 1964-65

Izquierda: Atomium, Feria mundial de Bruselas, 1958

Abajo: Expo Centre, Exposición de Vancouver, 1986

[Fotografía en la página 24]

Escenas de la EXPO 86, Vancouver

[Reconocimiento en la página 22]

Foto del fondo: Librería del congreso

[Recuadro/Fotografía en la página 25]

Algunas de las ferias y exposiciones internacionales más conocidas

◼ La Feria mundial de Chicago de 1893 tuvo una asistencia de 27.500.000 personas; en ella se exhibió la primera noria del mundo.

◼ La Feria mundial de Nueva York de 1939-40, con su futurista Trylon y Perisphere para recalcar su tema, “El mundo del mañana”, tuvo una asistencia de casi 45.000.000 de personas.

◼ Otra feria mundial en Nueva York (1964-65) puso de relieve el tema “Paz a través del entendimiento” con su Unisphere, un globo de acero inoxidable de 53 metros de altura. Los gastos de la feria excedieron a los ingresos en más de 20.000.000 de dólares.

◼ La Expo 67 (400 hectáreas), en Montreal (Canadá), fue considerada un gran éxito, con una asistencia de más de 50.000.000 de personas y más de 60 naciones participantes. Pero “dejó un déficit de 300.000.000 de dólares”.

◼ Osaka (Japón) albergó la Expo 70 (330 hectáreas), que atrajo a 64.218.770 personas. Fue sobresaliente por su récord de 77 naciones participantes.

◼ Knoxville, Tennessee (Estados Unidos), 1982; la visitaron 11.100.000 personas.

◼ Nueva Orleans (Estados Unidos) 1984; asistieron 7.300.000 personas, pero cerró con un déficit aproximado de 100.000.000 de dólares.

◼ Tsukuba (Japón) (102 hectáreas) 1985; fueron a visitarla 20.300.000 personas.

[Reconocimiento]

Foto del fondo: Librería del congreso

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