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¡Despertad! 1988
g88 22/7 pág. 28

De nuestros lectores

Drogadicción

Soy un ávido lector de su revista informativa. No obstante, en el número del 22 de noviembre de 1987 había un artículo sobre una persona que dejó una vida de drogadicción y desde entonces, como terminan los cuentos de hadas, ha llevado siempre una vida piadosa y feliz (“Busqué una vida más fácil mediante las drogas”). Tengo entendido que las personas que están enviciadas con las drogas o el alcohol 1) experimentan síntomas de abstinencia, 2) necesitan una larga recuperación con un tratamiento apropiado; [su caso] también se considera una enfermedad familiar, pues toda la familia lo sufre. En el artículo que he mencionado no se trató ninguna de estas cuestiones.

T. F., Estados Unidos

Es lógico que la experiencia de una sola persona no abarque todas las facetas del problema de las drogas. Las cuestiones mencionadas por nuestro lector han sido tratadas en artículos anteriores, como: “Los jóvenes preguntan... ¿Cómo puedo recuperarme del abuso de las drogas?” (8 de julio de 1986) y “Los jóvenes preguntan... ¿Cómo puedo librarme de las drogas?” (22 de septiembre de 1985).—La dirección.

Muerte infantil

Me gustaría expresar nuestro [Fundación Nacional del SIDS (síndrome de muerte infantil repentina)] aprecio por la información tan excelente, exacta y amplia sobre el ‘síndrome de muerte infantil repentina’ que publicaron en su revista ¡Despertad! del 22 de enero de 1988. La tirada de su revista es asombrosa y ciertamente es una valiosa ayuda en nuestro objetivo de informar al público. [...] ¿Podrían enviarme ejemplares del número del 22 de enero en danés, holandés, francés, alemán, italiano, sueco, noruego y ruso?

C. S., directora regional del oeste de Estados Unidos

El 18 de enero de 1988, mi marido y yo tuvimos que hacer frente a la muerte de nuestra preciosa hija de tres meses y medio a causa del síndrome de muerte infantil repentina. ¡No podíamos creer que nos hubiese sucedido aquello precisamente en las fechas en que ¡Despertad! (22 de enero de 1988) publicaba un artículo sobre este asunto! Aunque para nosotros ha sido una tragedia terrible, nos ha unido más a todos, y muchos de nuestros amigos nos dijeron que volvieron a leer aquel artículo sobre el SIDS para saber qué hacer por nosotros y qué decirnos. Nos prepararon comidas; nos ayudaron a limpiar la casa, a arreglar el jardín y a podar los árboles; recibimos generosas contribuciones para ayudarnos a cubrir los gastos, etc. Por favor, continúen publicando esos artículos tan oportunos.

L. G., Estados Unidos

En la revista ¡Despertad! del 22 de enero, página 4, párrafo 2, se dice que [en una causa judicial ante el rey Salomón] el bebé que murió solo tenía tres días. Me parece que esa conclusión no es correcta. Creo entender que la Biblia (1 Reyes 3:18, 19) dice que los bebés nacieron con tres días de diferencia, y que “más tarde”, sin especificarse cuándo, uno de ellos murió.

M. B., Estados Unidos

Tiene razón. La conclusión de que el niño tenía tres días la sacó el patólogo citado por “¡Despertad!”, e inadvertidamente la incluimos en el artículo.—La dirección.

Tengo doce años, y quiero darles muchas gracias por el artículo “Los jóvenes preguntan... ¿Cómo puedo enfrentarme a mi dolor?”, que apareció en el número de ¡Despertad! del 8 de diciembre de 1987. Hacía tan solo seis semanas que acababa de perder a mi hermanito, que nació muerto. Aunque no llegué a conocerlo, su muerte me causó el mismo dolor que si hubiese perdido a mi hermana de ocho años. El artículo me ayudó a entender que es normal llorar, y no un síntoma de fe débil.

P. K., República Federal de Alemania

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