Hablar eleva la tensión sanguínea
“EL SIMPLE acto de hablar, no necesariamente encolerizado o atemorizado, sino sencillamente hablar, parecía provocar una reacción que subía inmediatamente la tensión sanguínea”, informa la revista “Aviation Safety”. Esta revista también señala que los que padecen hipertensión o están en tratamiento para controlarla son especialmente sensibles. De hecho, en todas las personas “la subida de la tensión sanguínea varía entre el 10 y el 50%”. Y lo que resultó más sorprendente fue que “se dio la misma proporción de aumento de la tensión sanguínea en el caso de personas sordas que hablaban por señas”.
Según el informe, esto significa que incluso una charla intrascendente mientras el médico le toma la tensión ocasiona una lectura más elevada. Es cierto que el propósito de esa clase de conversaciones es crear una atmósfera “amigable y relajante”, pero, ‘en realidad, hace subir el indicador de la tensión’. Por otro lado, “los estudios muestran que el escuchar ayuda a reducir la tensión sanguínea”. Evidentemente, el consejo divino que se encuentra en Proverbios 21:23 no solo mejora las relaciones sociales, sino que también produce beneficios físicos.