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¡Despertad! 1989
g89 22/3 págs. 24-26

El coral blando: flores animales del mar

¿QUÉ le acude al pensamiento cuando oye hablar del coral?

Quizás usted piense en la materia básica de la que están formadas muchas islas y playas de arena tropicales. Si vive en el Caribe, es posible que su casa esté hecha de bloques de coral cortados del suelo. O tal vez le venga al pensamiento una preciosa joya hecha de un coral al que se considera una gema. Sin duda, es a este tipo de coral al que alude el escritor del libro bíblico de Proverbios cuando describe lo preciosa que es una buena esposa a los ojos de su marido. (Proverbios 31:10.)

El pólipo, un animal coralífero, empieza su vida como una diminuta masa de células expelida por el coral progenitor y arrastrada por las corrientes oceánicas hasta que llega a un lugar idóneo donde puede anclar de modo permanente. En el caso del coral pétreo, el esqueleto empieza a formarse tan pronto como la larva se fija sobre una base firme y empieza a segregar carbonato cálcico para formar un esqueleto externo duro y rígido. Estos corales crecen a un ritmo de hasta diez centímetros al año.

Pero, ¿ha pensado usted alguna vez en el coral como una flor suave y delicada? Existen diversas variedades de coral blando que debido a sus diferentes formas y colores, han llegado a ser denominadas flores animales. Los corales blandos también comienzan su existencia en la forma de una larva que nada, pero raras veces segregan esqueletos de carbonato cálcico. Por consiguiente, estos corales carnosos y arborescentes pueden crecer más deprisa que los corales con esqueleto rígido, pero son mucho menos permanentes.

Uno de esos corales blandos tiene un cuerpo gomoso y grande, en forma de árbol; recibe el nombre de flor animal, porque parece una hermosa flor, aunque el coral no es un vegetal, sino un animal. El coral arborescente se mantiene erguido únicamente gracias a unas pequeñas espículas calcáreas en forma de aguja y a la presión que ejerce el agua dentro del tejido carnoso de su cuerpo. Dichos corales absorben el agua de mar para dar forma a sus tejidos, de una manera similar a como el aire calentado llena un globo aerostático; la única diferencia es que la presión del agua no es mucha, y, además, el agua no está caliente. Sin embargo, la presión es suficiente para que, combinada con el efecto del agua circundante, el cuerpo y sus ramas se mantengan erguidos. Debido a tener esta estructura, esta variedad de coral raras veces crece a una altura de más de un metro y prefiere las lagunas oceánicas o zonas donde las aguas están calmadas.

Cuando están hinchados en su forma arborescente, son muy hermosos, y evocan un precioso jardín repleto de delicados capullos y flores multicolores. Es digno de contemplar cómo captan sus cuerpos traslúcidos o transparentes la luz ambiental y la coloración del agua, mientras sostienen ramas repletas de pólipos de color blanco, amarillo, dorado, rosado, rojo o púrpura.

Otro tipo de coral blando es el daisy coral (coral-margarita). Se le llama así debido a su semejanza con la flor de la que toma su nombre: la margarita. Existen diversas variedades de este tipo de coral, que se distinguen por la cantidad de “pétalos” (tentáculos) que rodean la boca del pólipo.

Estos delicados corales de color blanco, o tostado y blanco, no tienen un colorido tan vívido como los corales arborescentes, pero resulta muy agradable contemplar en el arrecife su tamaño, sus largos tallos y su forma. Una colonia de estos corales puede llegar a tener una anchura de cuatro a seis metros, y dan al buceador la sensación de estar observando un campo de margaritas que cubre las onduladas laderas de unas colinas. Las corrientes mueven los pólipos como si se tratasen de una brisa que mece las margaritas, haciendo que se balanceen suavemente al ritmo del movimiento del agua.

Uno de los tipos de coral favoritos de los buceadores es el abanico de mar. Un abanico de mar plenamente desarrollado es una colonia de coral impresionantemente hermosa y majestuosa. El abanico está emparentado con los corales blandos, pero debido a su estructura, se le denomina gorgonia. Este tipo de coral tiene pólipos incrustados en una suave capa de tejido que rodea un eje interno de aspecto leñoso. Este eje contiene gorgonina, una proteína parecida a la queratina utilizada en la producción biológica de uñas, cabello y pezuñas.

El tronco de estos abanicos suele ser grueso, fuerte y rígido. A medida que sus ramificaciones se extienden (pueden alcanzar una longitud de un metro o más), van haciéndose más flexibles, y las fuertes corrientes marinas, que les traen los pequeños organismos de los que se alimentan, les dan un grácil movimiento de vaivén.

El colorido de los abanicos de mar va desde el marrón, el dorado y el naranja hasta el púrpura y el rojo brillante. Es particularmente hermoso cuando los pólipos, de apariencia delicada, emergen para alimentarse y cubren completamente las ramificaciones con sus gráciles tentáculos plumosos.

Por consiguiente, cuando pensemos en el coral, tengamos en cuenta que no todo puede ser usado en joyería, ni todo es práctico como material de construcción; pero sí puede decirse que todos los corales son hermosos. Estos animales son otro ejemplo más que nos hace reflexionar en la gran diversidad de vida que se encuentra en la creación y las muchas variedades que existen dentro de cada clase de vida. Cuando lo hacemos, nos quedamos admirados de la habilidad creadora, la imaginación y el ingenio del Creador. (Salmo 104:24.) ¡Quién es capaz de siquiera empezar a comprender la sabiduría y el conocimiento de Jehová! (Romanos 11:33.)

Y cuando pensamos en la vida que se encuentra en los océanos, los cuales abarcan más del setenta por ciento de la superficie de la Tierra, nos maravillamos ante las palabras del salmista registradas en Salmo 104:25: “En cuanto a este mar, tan grande y ancho, allí hay cosas movientes sin número, criaturas vivientes, pequeñas así como grandes”.

[Fotografías en las páginas 24, 25]

Arriba: “Leather daisy”

Abajo: Formaciones arborescentes de coral blando

En la página siguiente:

Arriba: Tronco de coral blando

Abajo: Coral blando y mero pequeño

[Fotografías en la página 26]

Arriba: Abanico de mar escarlata

Abajo: Abanico de mar dorado

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