La recuperación es posible
“Debemos tomar una decisión: O dejamos de beber y nos recuperamos, o continuamos bebiendo y nos morimos.” (Un alcohólico deshabituado.)
IMAGÍNESE que una noche despierta y descubre que su casa está en llamas. En seguida llega ayuda y al final se logra extinguir el fuego. ¿Entraría usted en su casa de nuevo como si nada hubiese sucedido? Obviamente, no. El incendio ha causado muchos destrozos, y habrá que reconstruir la casa antes de poder reanudar las actividades cotidianas.
Cuando el alcohólico empieza a recuperarse, se encuentra en una situación parecida. El alcohol ha destrozado su vida, quizás durante muchos años. Ahora es abstemio, se ha extinguido el “fuego”. No obstante, para seguir siendo abstemio, es esencial que reconstruya sus actitudes, estilo de vida y conducta. A continuación se presenta una serie de consejos que pueden ayudar al alcohólico a mantener su sobriedad.
1. Conozca al enemigo
La Biblia dice que los deseos de la carne “llevan a cabo un conflicto en contra del alma”. (1 Pedro 2:11.) La palabra griega que se vierte “llevan a cabo un conflicto” significa literalmente “prestan servicio militar” y transmite la idea de guerra destructiva. (Compárese con Romanos 7:23-25.)
Tal como un buen soldado dedica tiempo a estudiar las tácticas del enemigo, el alcohólico debe informarse respecto al alcoholismo y cómo este destruye no solo al alcohólico, sino también a los que le rodean.a (Hebreos 5:14.)
2. Cambie su hábito de beber y su modo de pensar
“Sobriedad significa deshacerse del biberón y del bebé”, según cierto médico. En otras palabras, el alcohólico debe cambiar no solo su hábito de beber, sino también su comportamiento infantil.
La Biblia ofrece esta sabia amonestación: “Transfórmense rehaciendo su mente”. (Romanos 12:2.) “Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas.” (Colosenses 3:9.) Si las acciones cambian pero la personalidad sigue siendo la misma, el alcohólico simplemente pasará a depender de otra sustancia perjudicial, o puede que vuelva a habituarse al alcohol.
3. Busque un confidente comprensivo
Un proverbio bíblico dice: “El que se aísla buscará su propio anhelo egoísta; contra toda sabiduría práctica estallará”. (Proverbios 18:1.) Aun estando sobrio, el alcohólico tiende a razonar erróneamente. Por eso necesita un confidente comprensivo y firme. Si este es un alcohólico deshabituado que ha superado las dificultades de mantenerse sobrio, todavía puede ser de mayor ayuda. (Compárese con Proverbios 27:17.) El que desempeñe esa labor debe respetar las convicciones religiosas del alcohólico, ser abnegado y estar en situación de prestar ayuda de continuo. (Proverbios 17:17.)
4. Sea paciente
La recuperación es un proceso gradual. El alcohólico necesita tiempo para reconstruir su vida. Puede haber presión económica, tensiones en el trabajo, caos en casa. El que una persona se libere del alcohol no significa que se ha liberado de sus problemas. Al principio, el alcohólico deshabituado quizás sienta ansiedad por tener que encararse a la vida sin un ‘solucionador químico de problemas’. Cuando las ansiedades parezcan insuperables, debe recordar las consoladoras palabras del salmista: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo”. (Salmo 55:22.)
5. Búsquese compañías sanas
El alcohólico debería preguntarse sinceramente: “¿Me ayudan las compañías que tengo a mantenerme sobrio, o hablan de continuo de los ‘viejos tiempos’, dándome a entender que me estoy perdiendo algo?”. Proverbios 18:24 dice: “Existen compañeros dispuestos a hacerse pedazos, pero existe un amigo más apegado que un hermano”. Se necesita discernimiento para ver quiénes son los verdaderos amigos y qué compañías podrían resultar perjudiciales.
6. Evite la confianza excesiva
“¡Me encuentro magníficamente, ni siquiera siento ya el deseo de beber!” El alcohólico que se expresa así sobrestima su progreso y subestima su alcoholismo. La alegría de la recuperación inicial, esa sensación de estar en las nubes, es temporal. “Esfuércese por ver las cosas de forma equilibrada —recomienda el libro Willpower’s Not Enough (La fuerza de voluntad no basta)—. Si no lo hace, corre el peligro de caer otra vez, y caerse de una nube no es una caída cualquiera.” (Compárese con Proverbios 16:18.)
7. No se habitúe a otras cosas
Muchos alcohólicos, cuando dejan de beber, sufren trastornos del apetito, se envician con el trabajo, se vuelven jugadores compulsivos o caen en otras adicciones. “¿Qué hay de malo? Por lo menos no bebo”, quizás razone el alcohólico deshabituado. Es cierto que algunos métodos físicos de desfogarse pueden ser sanos, pero cuando una sustancia o actividad se utiliza para anestesiar sus sentimientos, lo único que se consigue es un falso sentido de seguridad de carácter temporal.
8. Adáptese a los nuevos papeles de la familia
También hay muchos alcohólicos que sabotean su recuperación cuando las cosas empiezan a ir bien. ¿Por qué? Porque la sobriedad es una experiencia nueva para ellos. El alcohólico puede sentirse atraído hacia el estilo de vida al que está acostumbrado. Además, cuando el alcohólico se vuelve sobrio, el ambiente familiar cambia por completo, por lo que cada miembro de la familia debe asumir un papel distinto al asumido hasta entonces. “Se tiene que descartar el guión que ha representado la familia y crear uno nuevo en su lugar”, dice el folleto Recovery for the Whole Family (Recuperación para toda la familia). Con razón se ha dicho que la recuperación de un alcohólico es asunto de toda la familia. (Compárese con 1 Corintios 12:26.)
9. Esté en guardia contra una posible recaída
El exceso de confianza, las compañías poco recomendables, la habituación a otras cosas y el aislamiento progresivo pueden conducir a una recaída. Hable francamente con un confidente sobre cualquiera de estas tendencias.
Un alcohólico deshabituado dice: “A la larga, todos los alcohólicos dejan de beber. Pero algunos tenemos la suerte de dejar de beber mientras aún estamos vivos”.
[Nota a pie de página]
a Existen muchos centros, hospitales y programas de deshabituación que suministran tal información. ¡Despertad! no favorece ningún tratamiento en particular. No obstante, los que desean vivir en conformidad con los principios bíblicos se guardarán de participar en actividades que violen dichos principios. Si usted es testigo de Jehová, encontrará pautas útiles en La Atalaya del 15 de agosto de 1983, páginas 8-11.
[Recuadro en la página 7]
Cuando sea absolutamente necesario medicarse
Los medicamentos que contienen alcohol pueden reavivar el anhelo por la bebida y empujar a la persona a reincidir.
El doctor James W. Smith escribe: “No son pocos los casos de pacientes que después de años de sobriedad reinciden en el alcoholismo tras haberse automedicado con un jarabe para la tos que contenía alcohol”. El alcohólico es vulnerable a todos los sedantes. Si es absolutamente necesario que tome algún sedante, el alcohólico debería...
1. ...consultar a un farmacéutico para determinar los posibles peligros.
2. ...notificárselo a un confidente y, de ser posible, llamarle antes de tomar una dosis.
3. ...guardar un registro de toda dosis que tome.
4. ...descontinuar la medicación lo antes posible.
5. ...deshacerse de los medicamentos una vez terminado el tratamiento.