El punto de vista bíblico
¿Debería bautizarse de nuevo?
LUCILA estaba preocupada. Aunque de formación católica, había comenzado poco antes un estudio concienzudo de la Biblia con la ayuda de una amiga que no era católica. Había visto que la explicación que da la Biblia del bautismo difería del ritual que se le había administrado en su infancia. “¿Significa esto que debo bautizarme de nuevo? —preguntó con sinceridad—. Temo que pudiera ofender a Dios si lo hiciera.”
Centenares de millones de católicos y protestantes recibieron un bautismo por aspersión o por infusión cuando eran niños. Por otra parte, a millones de adultos se les ha administrado el bautismo por medio de una sumersión total en el agua. De ahí que surjan los siguientes interrogantes: ¿Qué es exactamente el bautismo cristiano? ¿En qué circunstancias necesitaría alguien un segundo bautismo?
El libro Pocket Catholic Dictionary (Diccionario católico de bolsillo) define el bautismo como “el sacramento por el cual, mediante el agua y la palabra de Dios, se limpia a una persona de todo pecado y vuelve a nacer santificada en Cristo para vida eterna”. Con relación a bautizarse de nuevo, esta misma obra afirma que “el bautismo imprime una señal indeleble en el alma, lo que significa que no se puede repetir por no existir necesidad para ello”. ¿Concuerda la Biblia con tal afirmación?
Hagan discípulos, bautizándolos
En Mateo 28:19, 20, encontramos el mandato que Cristo resucitado dio a sus discípulos respecto al bautismo antes de ascender al cielo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las personas bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado”. (Biblia de Jerusalén.) Queda claro que el bautismo es un requisito para los discípulos cristianos —aquellos a quienes se les ha enseñado a observar los mandamientos de Jesús— y no para los infantes.a Esto armoniza con el hecho de que todos los bautismos de que hablan las Escrituras fueron de discípulos a quienes, según todos los indicios, se sumergió por completo en agua. Así ocurrió en el caso del mismo Jesucristo cuando fue bautizado por Juan el Bautista. El relato bíblico dice que después de su bautismo, Jesús “salió del agua” del río Jordán. (Mateo 3:16, Levoratti-Trusso.) La Biblia también indica que Juan seleccionaba cuidadosamente los lugares donde dispensaba el bautismo a fin de disponer de suficiente agua. (Juan 3:23.)
Más adelante, al describir el bautismo del eunuco etíope, la Biblia dice que “descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó”, tras lo cual “salieron del agua”. (Hechos 8:38, 39, LT.) Estos bautismos por inmersión se atienen al sentido primario de la palabra griega ba·ptí·zo, “bautizar”, que se deriva de bá·pto, “sumergir en o debajo de”, palabra de la cual proviene la voz española “bautismo”.
Relato bíblico de personas que se volvieron a bautizar
En vista de lo anterior, ¿deberían bautizarse de nuevo los incontables millones de personas que se bautizaron en su tierna infancia o que no lo hicieron por inmersión? Un incidente que se relata en Hechos 19:1-7 nos ayuda a responder a esa pregunta. El apóstol Pablo probablemente visitó la próspera ciudad de Éfeso en Asia Menor durante el invierno de 52 a 53 E.C. Allí encontró a unos discípulos que necesitaban volver a bautizarse. Cuando supo que habían recibido el bautismo de Juan, Pablo los bautizó de nuevo “en el nombre del Señor Jesús”. No pensó que por ello ofendería a Dios. Es obvio que Dios aprobó su razonamiento pues, en lugar de ofenderse por el segundo bautismo, lo validó con la dádiva del espíritu santo.
Si esos doce hombres hubieran rechazado la enseñanza de Pablo acerca de la naturaleza del bautismo y de la importancia del Mesías, Jesucristo, Pablo sin duda no los habría bautizado. Primero debían ser aptos para el bautismo. Solo entonces podrían volver a bautizarse con la aprobación de Dios.
Requisitos para el bautismo
¿Qué condiciones tenemos que reunir para el bautismo? Recuerde el caso de la muchedumbre que se bautizó en el Pentecostés del año 33 E.C. ¿Qué requisitos llenaban ellos? Ante todo, por ser judíos y prosélitos judíos, tenían un buen conocimiento de Jehová Dios, sus tratos con su pueblo y las profecías bíblicas acerca del Mesías prometido. Además, adquirieron un conocimiento más exacto gracias al testimonio inspirado que el apóstol Pedro dio en ese día. ¿Cuál fue el resultado?
“Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ‘¿Qué hemos de hacer, hermanos?’. Pedro les contestó: ‘Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.’” (Hechos 2:37, 38, BJ.) Observe que el testimonio de Pedro no fue superficial. “Con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba.” Les convenció su razonamiento, aceptaron lo que dijo y se bautizaron. “Ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.” (Hechos 2:40, 41, LT.)
Los mismos factores se requieren hoy día para que un bautismo sea bíblicamente válido: 1) conocimiento exacto, 2) arrepentimiento sincero y 3) conversión, es decir, volverse a Dios dejando a un lado “esta generación perversa”. Por otra parte, el bautismo que las Escrituras aprueban debe realizarse “en el nombre de Jesucristo”, lo que significa que la persona ha aceptado su sacrificio redentor y se ha sometido a él como rey nombrado de Dios. (Hechos 2:40, BJ; Romanos 5:12-19; 7:14-25.)
Las personas sinceras que satisfacen estos requisitos bíblicos no deben temer que por bautizarse de nuevo desagraden a Dios. Al contrario, a Dios le regocija que reciban el bautismo correcto.
[Nota a pie de página]
a Para más información, véase el artículo “¿Es necesario bautizar a los niños?”, en el número del 8 de octubre de 1986 de ¡Despertad!