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  • Lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de mama

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  • Lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de mama
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  • Antecedentes personales y hormonas
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¡Despertad! 1994
g94 8/4 págs. 3-5

Lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de mama

LA CANTIDAD de casos de cáncer de mama está aumentando en todos los continentes. Según ciertos cálculos, para el año 2000 se diagnosticarán en todo el mundo alrededor de un millón de nuevos casos de cáncer mamario al año.

¿Está alguna mujer a salvo de esta enfermedad? ¿Puede hacerse algo para prevenirla? ¿Qué consuelo y apoyo necesitan las que la combaten?

Los rayos ultravioletas del Sol provocan la mayoría de los cánceres de piel. El tabaco es el causante de la mayoría de los cánceres de pulmón. Pero no se ha determinado ningún factor que por sí solo produzca el cáncer de mama.

No obstante, según investigaciones recientes, los factores genéticos, medioambientales y hormonales pudieran tener que ver en el cáncer de mama. Las mujeres en las que se dan algunos de estos factores puede que tengan más posibilidades de enfermar de cáncer.

Antecedentes familiares

Cuando ha habido algún caso de cáncer de mama en la familia, ya sea la madre, una hermana o hasta una tía o abuela materna, hay más posibilidades de desarrollarlo. Si ha habido varios casos, el riesgo aumenta.

La Dra. Patricia Kelly, genetista de Estados Unidos, explicó a ¡Despertad! que aunque los factores hereditarios influyen, solo se les puede atribuir entre un 5 y un 10% de todos los cánceres de mama. “Pensamos —explica— que otro porcentaje de cánceres se debe a factores hereditarios no tan fuertes que actúan en combinación con el ambiente.” Los familiares que tienen los mismos genes suelen vivir también en el mismo entorno.

Factores ambientales

“Está claro que hay factores ambientales genéricos implicados” en el desarrollo de la enfermedad, dijo la erudita Devra Davis en la revista Science. Como el pecho de la mujer es una de las partes del cuerpo con más radiosensibilidad, en el caso de las que han estado expuestas a radiación ionizante el riesgo de sufrir cáncer de mama es mayor. Y lo mismo les sucede a las que han estado en contacto con sustancias químicas tóxicas.

Otro factor ambiental es la dieta. Hay quienes dicen que el cáncer de mama puede deberse a una deficiencia vitamínica y sospechan que obedece a una carencia de vitamina D. Esta vitamina favorece que el organismo absorba el calcio, que a su vez puede contribuir a evitar la multiplicación desenfrenada y anárquica de ciertas células.

Otros estudios vinculan la grasa en la dieta con el cáncer de mama, no como una causa, pero sí como un factor que contribuye a su aparición. La revista FDA Consumer mencionó que el índice más elevado de muertes causadas por cáncer de mama lo tenían países como Estados Unidos, donde se consumen muchas grasas y proteínas animales. Comentó: “Históricamente, las mujeres japonesas han tenido un riesgo bajo de padecer cáncer de mama, pero este ha estado aumentando palpablemente al paso con la ‘occidentalización’ de los hábitos alimentarios; es decir, de una dieta baja en grasas a una rica en ellas”.

Un estudio reciente apuntó que el verdadero riesgo puede radicar en el gran número de calorías que se consumen en una dieta rica en grasas. La revista Science News dijo: “Cada caloría de más aumenta el riesgo de cáncer de mama, y cada caloría de más procedente de las grasas representa alrededor de un 67% más de riesgo que las procedentes de otras fuentes”. Las calorías de más pueden resultar en un exceso de peso, y se cree que las mujeres con mucho sobrepeso tienen un riesgo de padecer cáncer de mama aproximadamente tres veces mayor, especialmente después de la menopausia. La grasa corporal produce estrógenos, una hormona femenina que puede afectar adversamente a los tejidos mamarios, lo cual resulta en cáncer.

Antecedentes personales y hormonas

En la mama de la mujer existe un rico medio hormonal que va produciendo cambios en el pecho a lo largo de toda su vida. El Dr. Paul Crea, cirujano oncólogo, escribe lo siguiente en la publicación Australian Dr Weekly: “En el caso de algunas mujeres, sin embargo, la prolongada estimulación hormonal del tejido mamario [...] desencadenará una serie de cambios citológicos que con el tiempo resultarán en una transformación maligna [cancerosa]”. Por esta razón se cree que las mujeres que han tenido una menarquía temprana —hacia los 12 años de edad— o una menopausia tardía —pasados los 50 años— corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Mucho se ha discutido en cuanto a si los estrógenos adicionales recibidos al someterse a un tratamiento con estas hormonas están vinculados al cáncer de mama. Mientras que algunos estudios indican que el tratamiento con estrógenos no incrementa el riesgo de cáncer de mama, otros estudios muestran que hay un riesgo importante cuando se sigue durante mucho tiempo. A la vista de los estudios examinados, la publicación British Medical Bulletin de 1992 indicó que existe la posibilidad de que, tras un uso prolongado, “el estrógeno no anticonceptivo haga aumentar de un 30 a un 50% el riesgo de padecer cáncer de mama”.

Las noticias que hay sobre la relación existente entre los anticonceptivos orales y el cáncer de mama indican que su uso conlleva poco peligro. Sin embargo, hay un subgrupo de mujeres con un riesgo más alto. En el caso de las jóvenes, las que nunca han tenido hijos y las que han tomado píldoras anticonceptivas por mucho tiempo, el riesgo de tener cáncer de mama puede ser hasta un 20% mayor.

No obstante, tres de cada cuatro mujeres con cáncer de mama no pueden señalar a nada específico que haya contribuido a su enfermedad. La pregunta que se plantea como consecuencia es: ¿debería alguna mujer considerar que está a salvo del cáncer de mama? FDA Consumer dice: “Desde una óptica clínica, a toda mujer se la debería tratar como si tuviera un riesgo considerable de desarrollar cáncer de mama”.

De modo que las mujeres, en especial las de más edad, son vulnerables a esta enfermedad. La Dra. Kelly comenta que aunque existen diversas causas del cáncer de mama, ‘creo que algunos de los casos solo se deben al envejecimiento, cuando se produce una división anormal de las células’.

Por qué es vulnerable

El examen de la estructura de la mama femenina aclara por qué es tan vulnerable al cáncer. En su interior hay una serie de conductos, canales minúsculos, por los que pasa la leche desde los lóbulos mamarios hasta el pezón. Los conductos están recubiertos de células que se dividen y cambian continuamente en respuesta al ciclo mensual de la mujer, preparándola para el embarazo y la lactancia de sus hijos. Es en estos conductos donde se desarrollan la mayoría de los cánceres de mama.

En el libro Alternatives: New Developments in the War on Breast Cancer (Alternativas: nuevos adelantos en la lucha contra el cáncer de mama), la investigadora Rose Kushner explica: “Cualquier proceso habitual que esté siendo alterado constantemente por una interrupción u otra —aunque sea algo totalmente natural [...]— está sujeto a un mayor riesgo de errores”. Y luego añade: “La trabajada célula mamaria está siempre bañada en alguna hormona que le ordena: ‘Deja de hacer aquello. Empieza a hacer esto’. No es de extrañar que muchísimas células hijas se vuelvan locas”.

El cáncer de mama empieza cuando una célula anormal se divide, pierde el control de su mecanismo de multiplicación y empieza a proliferar. Tales células no dejan de reproducirse, y con el tiempo invaden los tejidos sanos circundantes, por lo que un órgano sano se convierte en enfermo.

Metástasis

Si el cáncer está localizado en la mama, la malignidad se puede eliminar. Cuando el cáncer de mama se ha extendido a zonas distantes del organismo, se llama cáncer de mama metastásico. Esta es la causa de muerte más probable en el caso de las mujeres que padecen cáncer de mama. A medida que las células cancerosas se multiplican en la mama y el tumor aumenta de tamaño, pueden ir saliendo subrepticiamente de la ubicación del tumor primario y penetrar las paredes de los vasos sanguíneos y los ganglios linfáticos.

Al llegar a este punto, las células tumorales pueden desplazarse a partes distantes del cuerpo. Si evaden las defensas inmunológicas del organismo, que incluyen las células asesinas naturales que circulan por la sangre y por los humores linfáticos, estas células malignas pueden colonizar órganos vitales, como el hígado, los pulmones y el cerebro. Allí, tras volver cancerosos a dichos órganos, siguen multiplicándose y extendiéndose. Una vez iniciada la metástasis, la vida de la mujer peligra.

Por consiguiente, una de las claves de la supervivencia radica en detectar el cáncer de mama en sus inicios, antes de que haya tenido oportunidad de extenderse. ¿Qué pueden hacer las mujeres para aumentar las posibilidades de detectarlo en su fase inicial? ¿Hay algo que pueda hacerse para ayudar a prevenir el cáncer de mama?

[Comentario en la página 4]

Tres de cada cuatro mujeres con cáncer de mama no pueden señalar a nada específico que haya contribuido a su enfermedad

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