Se adquiere una mejor comprensión
“YO NO diría que se trata de un período agradable en la vida de una mujer —admitió una señora que ya había pasado la menopausia—, pero creo que se puede aprender de él. Yo he aprendido a respetar mis límites. Si el cuerpo me pide un poco más de atención o descanso, le hago caso y le concedo el respeto que se merece.”
Según la revista Canadian Family Physician, un estudio efectuado entre un grupo de mujeres reveló que lo peor de la menopausia era “no saber qué esperar”. No obstante, las que comprendían que se trata de una transición natural se sintieron “menos ansiosas, deprimidas e irritables, y más optimistas respecto a su vida”.
Definición
El Diccionario terminológico de ciencias médicas define así la menopausia: “Cesación natural de las reglas y período de la vida, de 45 a 55 años, en que ocurre”.
En algunas mujeres, el cese de la menstruación se produce bruscamente; un mes les viene el período y ya no lo vuelven a tener nunca más. En otras, las reglas se tornan irregulares, presentándose a intervalos que van de tres semanas a varios meses. Cuando una mujer pasa un año completo sin haber menstruado, puede estar segura de que la menopausia, en el sentido estricto de cesación de las reglas, tuvo lugar en la última menstruación.
Cuándo y por qué se produce
Diferentes factores, como la herencia, el estrés, enfermedades, medicamentos y operaciones quirúrgicas, pueden incidir en el comienzo de la menopausia. En Norteamérica, la edad media en que aparece ronda los 51 años. Suele oscilar entre los 40 y los 55 años, y raramente ocurre antes o después. Las estadísticas indican que en el caso de las mujeres fumadoras la menopausia suele ser temprana, y en el de las que tienen sobrepeso, tardía.
Cuando una niña nace, sus ovarios ya contienen los varios cientos de miles de óvulos de que dispondrá para toda la vida. Durante cada ciclo menstrual maduran de 20 a 1.000 óvulos, uno de los cuales, y de vez en cuando más de uno, se desprende del ovario para su posible fecundación, proceso conocido como ovulación. Los demás óvulos maduros degeneran. En consonancia con el proceso de maduración de los óvulos, los niveles de ciertas hormonas —los estrógenos y la progesterona— aumentan y disminuyen cíclicamente.
A partir de los 40 años, los niveles de estrógenos y de progesterona comienzan a decrecer, ya sea de forma gradual o fluctuante, y no se ovula en todos los ciclos. Los períodos se vuelven irregulares y por lo general más espaciados; las hemorragias resultan más escasas o más abundantes. Finalmente se deja de ovular, y cesan las menstruaciones.
La última regla es la culminación de un proceso de cambios en los niveles hormonales y la función ovárica que puede haber durado hasta diez años. No obstante, los ovarios siguen secretando pequeñas cantidades de estrógenos durante un período de diez a veinte años después de la menopausia. Las glándulas suprarrenales y el tejido adiposo también fabrican estrógenos.
Cambios significativos en la vida
El descenso del nivel de estrógenos repercute en los tejidos sensibles a esta hormona o dependientes de ella. Por ejemplo, se cree que los sofocos se deben al efecto de los cambios hormonales en la región del cerebro que regula la temperatura corporal. Se desconoce el mecanismo exacto, pero parece que se baja el termostato del organismo, de modo que temperaturas anteriormente cómodas se vuelven de pronto demasiado calientes, a lo que el cuerpo reacciona con accesos de calor y con transpiración a fin de enfriarse.
Gail Sheehy observa en su libro La menopausia. El pasaje silencioso: “La mitad de las mujeres que experimentan sofocos comienzan a notarlos cuando todavía menstrúan regularmente y pueden empezar a sentirlos a una edad tan precoz como los cuarenta años. Los estudios demuestran que la mayoría de las mujeres tienen sofocos durante dos años. El 25 por ciento de las mujeres los experimentan a lo largo de cinco años y el 10 por ciento durante el resto de sus vidas”.
La disminución de estrógenos en esta etapa de la vida de la mujer también causa adelgazamiento y resecación de los tejidos vaginales. Otros síntomas que se presentan son, según Gail Sheehy, “sudores nocturnos, insomnios, incontinencia, hinchazones repentinas del vientre, palpitaciones, llantos sin motivo, arranques de mal humor, migrañas, escozores [y] fallos de la memoria”.
Períodos depresivos
¿Genera depresión la merma de estrógenos? Esta cuestión ha sido ampliamente debatida. Por lo visto, la ocasiona en algunas mujeres, como las que ya sufrían cambios de humor antes de cada menstruación y las que no descansan bien debido a las sudoraciones nocturnas. Las mujeres de este grupo parecen ser muy sensibles a los efectos emocionales de las fluctuaciones hormonales. Según Gail Sheehy, por regla general “estas mujeres experimentan un gran alivio al llegar al período posmenopáusico”, en el que se estabilizan los niveles hormonales.
Cuando la menopausia se produce súbitamente a consecuencia de radiaciones, quimioterapia o extirpación quirúrgica de los ovarios, los síntomas suelen ser más agudos. Estos procedimientos médicos pueden provocar una caída brusca del nivel de estrógenos y así desencadenar los síntomas menopáusicos. En estos casos, dependiendo de la salud de la mujer, pudiera prescribirse un tratamiento con estrógenos.
El tipo de síntomas manifestados y su intensidad varían considerablemente de mujer a mujer, aun cuando sean parientes, pues los niveles hormonales y el ritmo de disminución de estos son distintos en todas ellas, como también lo son sus emociones, presiones, capacidad de resolver dificultades y expectativas al acercarse a la menopausia.
La menopausia coincide muchas veces con otras circunstancias estresantes para la mujer, entre ellas cuidar de padres mayores, incorporarse al mercado laboral, ver a los hijos crecer y marcharse de casa, y otros ajustes propios de la mediana edad. Todas estas tensiones pueden causar síntomas físicos y emocionales, tales como pérdida de la memoria, dificultad de concentración, ansiedad, irritabilidad y depresión, que podrían atribuirse por error a la menopausia.
Una etapa biológica más
La menopausia no significa el fin de la vida productiva femenina, sino de la reproductiva. Tras el último período, a la mujer normalmente se le estabiliza el carácter, pues deja de reflejar las oscilaciones de los ciclos hormonales mensuales.
Aunque hasta ahora nos hemos centrado en el cese de la menstruación, porque es un cambio obvio, se trata solo de una manifestación del proceso de transición que tiene lugar en la mujer al finalizar su época reproductiva. La pubertad, el embarazo y el parto son también momentos de transición que van acompañados de cambios hormonales, físicos y emocionales. Así que la menopausia es la última fase en que la mujer sufre cambios de origen hormonal, pero no la única.
La menopausia es, efectivamente, una etapa más de la vida. Una anterior jefa de redacción de la revista Journal of the American Medical Women’s Association escribió: “Algún día la gente dejará de ver la menopausia como una crisis, o incluso como ‘el cambio’, y la verá más acertadamente como ‘un cambio más’”.
El libro Tus mejores años con Jane Fonda hace un comentario alentador, a saber, que el fin de la fertilidad de una mujer “es tan natural e inevitable como su preestablecido inicio. En realidad, la llegada de la menopausia es un signo de salud física, un signo de que funciona el reloj interno de [su] cuerpo”.
Ahora bien, ¿qué puede hacerse para que la transición sea lo más fácil posible? ¿Y cómo pueden el esposo y los demás familiares ayudar en esta fase de la vida? El siguiente artículo examina dichas cuestiones.
[Fotografía en la página 6]
La menopausia coincide muchas veces con otras circunstancias estresantes, como cuidar de padres mayores