BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g95 8/4 págs. 3-5
  • La salud mundial: se abre cada vez más la brecha

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • La salud mundial: se abre cada vez más la brecha
  • ¡Despertad! 1995
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • Cifras alarmantes
  • La salud y la pobreza están vinculadas
  • Pestes del siglo XX
    ¡Despertad! 1997
  • La salud mundial ha mejorado, pero no para todos
    ¡Despertad! 1999
  • Alianza mortal
    ¡Despertad! 1998
  • Un mundo libre de enfermedades
    ¡Despertad! 2004
Ver más
¡Despertad! 1995
g95 8/4 págs. 3-5

La salud mundial: se abre cada vez más la brecha

POR EL CORRESPONSAL DE ¡DESPERTAD! EN BRASIL

CUANDO Ali Maow Maalin enfermó de viruela en Somalia, en 1977, fue a parar al hospital y se convirtió en noticia de primera plana. Una vez curado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en 1980 que la viruela, culpable de millones de defunciones a lo largo de los siglos, había sido erradicada de la faz de la Tierra. Ali fue la última víctima registrada.

En 1992 la OMS reseñó asimismo otras conquistas en el ámbito de la sanidad: en los años ochenta, un mayor número de personas del mundo en desarrollo tuvieron acceso a agua potable y sistemas de saneamiento. Además, en los países menos desarrollados aumentó el porcentaje de la población con acceso a servicios sanitarios de la comunidad. Por tal razón, la tasa de mortalidad infantil descendió en varias regiones durante la última década.

Cifras alarmantes

No obstante, los triunfos se ven contrapesados por las pérdidas y ensombrecidos por las amenazas inminentes a la salud. Considere algunas cifras alarmantes.

VIH/SIDA: En el mundo hay más de diecisiete millones de portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el agente causante del sida. Aproximadamente tres millones de personas se contagiaron en un año reciente, lo que equivale a unas ocho mil al día. Los niños infectados rebasan el millón. Pronto, la mortalidad de menores a causa del sida superará todo el progreso alcanzado en los últimos decenios en favor de la supervivencia infantil. En Asia, entre otras zonas, la epidemia ya está adentrándose en su primera etapa explosiva. Según el libro Aids and Development (Sida y desarrollo), más del 80% de los enfermos del VIH corresponden a los países en desarrollo.

Tuberculosis: Tras dos décadas de estar relegada a un segundo plano, la tuberculosis ha recrudecido su ataque y se ha convertido en la enfermedad infecciosa más letal de todo el mundo, con una cuota anual de tres millones de muertes. El 98% de los fallecidos pertenecen a los países en desarrollo. Para empeorar aún más la situación, el bacilo que la produce ha formado una alianza mortal con el virus del sida, con consecuencias catastróficas. Para el año 2000 se sitúa en un millón el número de personas seropositivas que morirán de tuberculosis.

Cáncer: El número de casos de cáncer en el mundo en desarrollo supera al de los países desarrollados.

Enfermedades coronarias: En palabras del Dr. Ivan Gyarfas, de la OMS, “estamos al borde de una catástrofe coronaria de alcance planetario”. Las enfermedades cardiovasculares ya no son un flagelo exclusivo de las naciones industrializadas. Por ejemplo, se estima que en América Latina se producirán dos o tres veces más muertes por afecciones cardíacas que por enfermedades infecciosas. Dentro de poco, las cardiopatías coronarias y los accidentes cerebrovasculares serán las principales causas de mortalidad en el mundo en desarrollo.

Enfermedades tropicales: Advierte la OMS: “Las enfermedades tropicales parecen haberse intensificado, al propagarse el cólera a las Américas [...], al afectar las epidemias de fiebre amarilla y de dengue a un número cada vez mayor de personas y al deteriorarse la situación del paludismo”. La revista Time declara: “En las naciones más pobres del mundo, la lucha contra las enfermedades infecciosas es un fracaso total”. Tan solo el paludismo siega dos millones de vidas anualmente, y eso que se creía erradicado desde hace cuarenta años.

Enfermedades diarreicas: En los países en vías de desarrollo, la cantidad de muertes infantiles debidas a las infecciones o a la desnutrición es aterradora: casi cuarenta mil al día. La deshidratación diarreica por sí sola se cobra la vida de un niño cada ocho segundos.

La salud y la pobreza están vinculadas

¿Qué se desprende de este cuadro de la salud? “Los países en desarrollo se ven afectados de dos maneras —dice un especialista en el tema de la salud—. No solo tienen que luchar contra las enfermedades crónicas modernas, sino también contra las enfermedades tropicales que aún prevalecen.” ¿Cuál ha sido el resultado? La aparición de “una falla geográfica” inquietante, según el libro A mitad de camino hacia la salud para todos en el año 2000. La asistencia sanitaria de unos cuarenta países africanos y asiáticos “no avanza al mismo ritmo que el resto del mundo”. La brecha en el campo de la salud es enorme, y sigue abriéndose cada vez más.

Existen numerosos factores que contribuyen a esta creciente brecha. Sin embargo, de acuerdo con la revista Salud Mundial, una de las causas más importantes de la mala salud ‘es la pobreza’. (Compárese con Proverbios 10:15.) Los pobres suelen verse condenados a vivir hacinados en comunidades inadecuadas, sin saneamiento ni agua potable, factores estos que no solo impiden la buena salud, sino que son verdaderas fuentes de enfermedades. Si a ello añadimos la desnutrición, que merma las defensas inmunitarias del organismo, es fácil comprender que la pobreza es para la salud lo que las termitas para la madera.

Cuando las enfermedades mortales contaminan los hogares, causan invalidez y asesinan a los niños, los más afectados son los indigentes. He aquí algunos ejemplos: en las zonas pobres de Sudáfrica, la incidencia de la tuberculosis es cien veces mayor que en las áreas de altos ingresos. Los barrios empobrecidos de Brasil registran seis veces más muertes por neumonía y gripe que los sectores residenciales. Y el número de bebés fallecidos en las familias desposeídas de la India es diez veces mayor que en las familias más ricas. Estos datos ponen de manifiesto un hecho doloroso: ‘La pobreza es perjudicial para la salud’.

No sorprende, pues, que los más de mil millones de habitantes de los barrios marginales del planeta se sientan desesperanzados. Las causas subyacentes a la pobreza escapan a su control, y las horribles secuelas de esta dominan su vida. Si usted se halla entre los afectados por la indigencia, probablemente sienta también que vive confinado en el lado mísero de la brecha sanitaria. Sin embargo, prescindiendo de su posición económica, hay ciertos pasos que puede dar para proteger su salud y la de sus hijos. ¿Cuáles son esos pasos? El siguiente artículo ofrece varias sugerencias.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir