Factores que determinan su salud: lo que puede hacer
A DIFERENCIA del arroz o la harina, la salud no es distribuida por los organismos de socorro ni viene envasada, pues se trata de una condición, no de un artículo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha definido como “un estado de completo bienestar físico, mental y social”. Ahora bien, ¿qué determina el grado de dicho bienestar?
Una casa modesta puede construirse con tablones, clavos y láminas de cinc; sin embargo, los diversos componentes por lo general descansarían sobre cuatro pilares. Del mismo modo, aunque la salud viene determinada por numerosos agentes, todos ellos se sustentan sobre cuatro “pilares”: 1) el comportamiento, 2) el medio ambiente, 3) la asistencia médica y 4) la constitución biológica. Tal como la resistencia de la casa depende de la calidad de los pilares, la salud será tanto mejor cuanto mayor sea la calidad de los factores enumerados. La cuestión es cómo hacerlo si los medios son limitados.
El comportamiento y la salud
De los cuatro factores susodichos, el comportamiento está sujeto a un mayor control individual; conviene modificarlo para bien. Cierto es que la pobreza restringe la cantidad de mejoras en la dieta o los hábitos. Con todo, la diferencia puede ser sustancial si emplea las opciones que tiene a su alcance. Observe el siguiente ejemplo:
Una madre normalmente puede elegir entre amamantar a su bebé o alimentarlo con biberón. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la lactancia natural es “la alternativa ideal desde el punto de vista físico y económico”. En opinión de los expertos, la leche materna constituye “el alimento natural por excelencia”, pues brinda a los recién nacidos “exactamente las concentraciones de proteínas, grasas, lactosa, vitaminas, minerales y oligoelementos que necesitan para su crecimiento armonioso”. Además, el lactante recibe sustancias proteicas inmunizadoras, llamadas anticuerpos, que le proporcionan el mejor comienzo posible en su lucha contra las enfermedades.
La lactancia materna es la mejor elección, sobre todo en los países tropicales donde reinan condiciones insalubres. A diferencia de la leche artificial, la materna no puede diluirse para economizar dinero, no da lugar a errores en la preparación y se sirve siempre de un recipiente limpio. Según el boletín médico Synergy, de la Sociedad Canadiense para la Salud Internacional, “en comparación con el niño criado exclusivamente al pecho, el bebé alimentado con biberón corre un riesgo de muerte por enfermedades diarreicas unas quince veces mayor y por neumonía unas cuatro veces mayor”.
A esto hay que añadir las ventajas económicas. En las naciones en desarrollo, la leche en polvo es costosa. En Brasil, por ejemplo, dar el biberón a un bebé puede representar un quinto de los ingresos mensuales de una familia pobre. El ahorro que conlleva el amamantamiento permite suministrar alimentos más nutritivos a toda la familia, en especial a la madre.
Con todas esas virtudes, cabría esperar que la lactancia materna estuviera en auge. Sin embargo, el personal de salud de Filipinas informa que en su país está “amenazada de extinción” y, según un estudio llevado a cabo en Brasil, “la falta de amamantamiento” es una de las principales causas de mortalidad infantil por infecciones de las vías respiratorias. Pero su hijo no tiene que acabar de ese modo. Existe una alternativa.
A menudo, el empeño de la madre en proteger la salud del niño se ve socavado por los hábitos malsanos de otros miembros de la familia. Tal es el caso de una madre de Nepal que comparte un cuarto húmedo con su esposo y su hija de tres años. Según la revista Panoscope, la estrecha habitación está impregnada de olor a comida y tabaco y la criatura padece infección de las vías respiratorias. “No puedo hacer que mi esposo deje de fumar —suspira la madre—. Ahora compro cigarrillos para él y medicamentos para la niña.”
Lamentablemente, este dilema se va haciendo cada vez más común a medida que aumenta el número de personas del mundo en desarrollo que adoptan el hábito de fumar a costa de sus exiguos recursos. De hecho, por cada fumador que abandona el hábito en Estados Unidos y Europa dos personas comienzan a fumar en América Latina o África. De acuerdo con el libro holandés Roken Welbeschouwd, la publicidad engañosa carga con gran parte de la culpa. Lemas como: “Varsity, para esa agradable sensación de lucidez”, o: “Gold Leaf, un cigarrillo con clase para la gente con clase” persuaden a los pobres de que fumar es sinónimo de progreso y prosperidad, cuando es todo lo contrario: es una manera de “quemar” el dinero y perjudicar la salud.
Piense en esto: cada cigarrillo le resta diez minutos a la esperanza de vida del fumador e incrementa las posibilidades de que sufra un ataque cardíaco y una apoplejía, así como cáncer de pulmón, garganta y boca, y otras afecciones. La revista Crónica ONU afirma: “El consumo de tabaco es la mayor causa prevenible de muerte prematura e incapacidad en el mundo”. Observe que dice “causa prevenible”. Apagar el último cigarrillo está en su mano.
Por supuesto, existen muchas otras formas en que el comportamiento elegido repercute en la salud. El recuadro de la página 11 relaciona varios artículos que pueden consultarse en la biblioteca de cualquier Salón del Reino de los Testigos de Jehová. No cabe duda de que informarse implica trabajo; mas como dijo un funcionario de la OMS: “No se puede lograr la salud sin que participe la gente con conocimiento de causa, es decir, debidamente informada e instruida acerca de la situación sanitaria”. Por lo tanto, dé este primer paso gratuito en favor de su salud. Infórmese.
La salud y el ambiente del hogar
El ambiente que más influye en la salud es el del hogar y sus alrededores, asegura el libro The Poor Die Young (Los pobres mueren jóvenes). Un elemento del entorno que puede constituir un riesgo sanitario es el agua. La carencia de un adecuado abastecimiento de agua potable acarrea infecciones, enfermedades de la piel, diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea, etc.
Si para lavarse las manos usted no tiene más que abrir una llave, le será difícil imaginar el tiempo que pierden en el acarreo diario quienes no disponen de agua corriente en sus hogares. Frecuentemente, más de quinientas personas obtienen agua del mismo grifo, lo cual requiere esperar, y, puesto que los pobres tienen que trabajar largas jornadas, la espera “les roba el tiempo que podrían dedicar a aumentar sus ingresos” (Environmental Problems in Third World Cities [Problemas ambientales de las ciudades del Tercer Mundo]). No extraña que para ahorrar tiempo, una familia de seis personas lleve a casa menos de los treinta baldes de agua que satisfarían sus necesidades cotidianas y no tengan suficiente para lavar los comestibles, los utensilios de cocina y la ropa, y atender a la higiene personal. Las condiciones resultantes atraen a piojos y moscas, que perjudican la salud.
Considere el siguiente caso: si debido a la distancia tuviera que ir en bicicleta al trabajo, ¿diría que dedicarse todas las semanas a engrasar la cadena, ajustar los frenos o cambiar algún radio es perder el tiempo? No, pues aun si se ahorrara unas cuantas horas, más tarde podría perder todo un día cuando se averiara por falta de mantenimiento. Del mismo modo, si por ahorrar tiempo y ganar más dinero a la semana no lleva suficiente agua a casa para proteger la salud, después perderá muchos días y mucho dinero cuando enferme.
La familia entera puede colaborar en el acarreo de agua. Aunque la costumbre local dicte que es tarea de la madre y de los hijos, el padre amoroso empleará sus músculos para ayudar.
Una vez dentro de la casa, surge un segundo problema: cómo mantenerla limpia. Los expertos ofrecen las siguientes recomendaciones: guarde aparte y bien cubierta el agua para el consumo humano. Déjela reposar un rato para permitir que se depositen los sedimentos. Sáquela del recipiente con una vasija limpia de mango largo para evitar tocarla con los dedos. Lave regularmente los recipientes con lejía y enjuáguelos con agua limpia. ¿Y qué tal si aprovecha el agua de lluvia? Sin duda es un ahorro (siempre y cuando llueva), y es fiable si no arrastra impurezas al tanque de almacenamiento y si a este se lo protege de insectos, roedores y otros animales.
En caso de no estar seguro de la potabilidad del agua, la OMS aconseja añadirle una sustancia liberadora de cloro, como el hipoclorito sódico o el cálcico. Este método, además de barato, es muy efectivo. En Perú, por ejemplo, le cuesta menos de dos dólares anuales a la familia tipo.
La salud y la asistencia sanitaria
Generalmente, los pobres solo conocen dos formas de asistencia sanitaria: 1) disponible pero no asequible y 2) asequible pero no disponible. Donna Maria, una de las seiscientas cincuenta mil personas que habitan en los barrios marginales de São Paulo, explica en qué consiste la primera: “Para nosotros, la atención médica adecuada es como un artículo que se exhibe en el escaparate de un lujoso centro comercial: aunque podemos verlo, está fuera de nuestro alcance”. (Revista Vandaar) En efecto, esta mujer vive en una ciudad donde se practican operaciones de bypass, trasplantes, tomografías axiales computarizadas y otras técnicas médicas avanzadas. Lo malo es que nada de esto es accesible para ella.
Si la asistencia inasequible es como un artículo de lujo, la asequible se asemeja a un artículo que se vende a bajo precio por el que se pelean centenares de compradores. Una crónica reciente de un país sudamericano señaló: ‘Los pacientes hacen fila dos días para una consulta. No hay camas vacantes. Los hospitales públicos carecen de fondos, medicinas y alimentos. La atención médica está enferma’.
Con ánimo de sanear el servicio asistencial de las masas, la OMS ha ido reorientando su función de controladora de las enfermedades a la de promotora de la salud, al instruir a las comunidades en materia de prevención y control. Según Crónica ONU, las campañas que fomentan la atención primaria de la salud, como la promoción de una nutrición adecuada, un abastecimiento adecuado de agua potable y saneamiento básico, han resultado en “un mejoramiento considerable en las condiciones sanitarias mundiales”. ¿Le han beneficiado estas iniciativas? Quizás una de ellas sí. ¿Cuál? El Programa Ampliado de Inmunización (PAI).
“El vacunador ha tomado el lugar del cartero como el visitante más conocido de casas y poblados”, declara un informe sobre el PAI. Durante el pasado decenio, las agujas de vacunación se dejaron sentir desde el Amazonas hasta el Himalaya, y, según datos de la OMS, para 1990 el 80% de la población infantil del mundo se hallaba protegida contra seis enfermedades mortales.a El PAI salva la vida a más de tres millones de menores cada año y contribuye a que otros cuatrocientos cincuenta mil que podrían haber quedado impedidos puedan caminar, correr y jugar normalmente. Muchos padres deciden vacunar a sus hijos para evitarles dolencias.
Si no le es posible prevenir una enfermedad, quizás pueda controlarla. “Se ha estimado que bastante más de la mitad de la atención sanitaria consiste en autoasistencia o en cuidados prestados por la familia”, manifiesta la revista Salud Mundial. Un medio de autoasistencia consiste en una sencilla y nada costosa mezcla de sal, azúcar y agua potable, llamada sales de rehidratación oral (SRO).
Muchos profesionales de la salud consideran la terapia de rehidratación oral, que incluye la administración de SRO, como el tratamiento más efectivo contra la deshidratación diarreica. Si se empleara a nivel mundial para controlar los 1.500 millones de casos anuales de afecciones diarreicas en las naciones en desarrollo, la bolsita de SRO, que solo cuesta diez centavos de dólar, salvaría a buena parte de los 3.200.000 niños que fallecen cada año.
Sin embargo, en varios países la administración de medicamentos antidiarreicos “supera abrumadoramente a la utilización de SRO”, manifiesta el boletín de la OMS Essential Drugs Monitor. En algunos países en desarrollo el tratamiento con fármacos es tres veces más frecuente que con SRO. “La administración innecesaria de medicamentos es extremadamente costosa”, añade el boletín. Las familias pobres a veces se ven forzadas a vender parte de su alimento para adquirirlos. Además, el boletín advierte que son ineficaces, y algunos hasta nocivos. “Los médicos no deben prescribirlos, [...] ni las familias comprarlos.”
En vez del uso de fármacos, la OMS recomienda los siguientes pasos para el tratamiento de la diarrea: 1) prevenga la deshidratación del niño dándole más líquidos, como agua de arroz o té, 2) si se deshidratara, entonces llévelo a un agente de salud y adminístrele SRO, 3) aliméntelo normalmente en el período diarreico y en el período subsiguiente y 4) si sufre deshidratación severa, es preciso rehidratarlo por vía intravenosa.b
En caso de que no disponga de SRO, esta receta le será útil: disuelva una cucharadita rasa de sal de cocina y ocho cucharaditas rasas de azúcar en un litro de agua limpia. Dé al niño una taza después de cada deposición, o la mitad si es muy pequeño todavía. Véase el recuadro de la página 10 si desea más instrucciones y consejos para el cuidado de la salud.
¿Qué papel desempeña el factor número cuatro, nuestra constitución biológica? ¿Cómo puede modificarse? El siguiente artículo examina esta cuestión.
[Notas a pie de página]
a Difteria, poliomielitis, sarampión, tétanos, tos ferina y tuberculosis. La OMS recomienda incluir en los programas de inmunización la vacuna contra la hepatitis B, que siega muchas más vidas que el sida.
b Pellizque la piel del abdomen del niño. Si el pliegue tarda más de dos segundos en desvanecerse, es señal de deshidratación severa.
[Fotografía en la página 7]
Abastecerse de agua supone espera y trabajo
[Reconocimiento]
Mark Peters/Sipa Press
[Fotografía en la página 9]
Disponer de suficiente agua potable es esencial para la salud
[Reconocimiento]
Mark Peters/Sipa Press
[Recuadro en las páginas 8, 9]
ATENCIÓN PRIMARIA DE LA SALUD, ¿EN QUÉ CONSISTE?
Para hallar la respuesta a esta pregunta, ¡Despertad! entrevistó al Dr. Michael O’Carroll, representante de la OMS en Sudamérica. A continuación reproducimos algunos extractos de la conversación:
HEMOS heredado un sistema sanitario que se basa en un enfoque médico de la salud. Si nos sentimos mal, acudimos al médico. No importa que sea por haber bebido dos botellas de whisky o porque nunca hagamos ejercicio. Vamos al médico y le decimos: “Doctor, cúreme”. Entonces él nos prescribe algo para tomar, o nos inyecta en el brazo, o nos extirpa o implanta algo. Notarán que estoy hablando en términos generales para transmitir la idea del enfoque que aún subsiste. Hemos catalogado erróneamente las disfunciones sociales como problemas médicos. El suicidio, la desnutrición y la drogadicción se han convertido en problemas médicos sin serlo. Y ni siquiera constituyen una cuestión de salud. Se trata, más bien, de una problemática social con repercusiones médicas.
’Solo durante los últimos veinte años la gente empezó a decir: “Un momento. Estamos haciendo mal las cosas. Necesitamos reconsiderar el concepto de salud”. Fue así como se formularon algunos de los principios subyacentes al enfoque de la atención primaria de la salud, tales como:
’Es más humanitario, y a la larga más rentable, prevenir que curar. Incompatible con este principio sería, por ejemplo, construir una clínica para cirugía a corazón abierto y desatender las causas. No quiere decir que no han de tratarse las enfermedades, ¡claro que no! Si un hoyo en la calle fuera la causa de accidentes a diario, por supuesto que atenderíamos a los que se fracturaran las piernas al caer en él, pero sería más humano y económico rellenarlo.
’Otro principio consiste en emplear eficazmente los recursos sanitarios. Atenta contra esta norma enviar al paciente a un consultorio si puede tratarse en el hogar, o remitirlo a un hospital ultramoderno por un asunto que puede atender un consultorio. Tampoco concilia con esta orientación enviar a un médico que ha recibido formación universitaria por diez años a vacunar en zonas rurales, cuando puede hacerlo alguien que haya estudiado un semestre. El médico tiene que estar disponible cuando se precisen sus servicios especializados. En esencia, la atención primaria a la salud preconiza: educar a la gente, prevenir las enfermedades y asegurar la utilización óptima de los recursos en pro de la salud.’
[Recuadro en la página 10]
UN NUEVO TIPO DE SRO PARA EL TRATAMIENTO DEL CÓLERA
La OMS recomienda administrar a los enfermos del cólera SRO (sales de rehidratación oral) a base de arroz en lugar de las habituales a base de glucosa. Según los estudios, con este tratamiento las deposiciones disminuyen en un 33% y los episodios de diarrea duran menos. En la elaboración se sustituyen los 20 gramos de azúcar por 50 a 80 gramos de polvo de arroz cocido disuelto en un litro de agua. (Essential Drugs Monitor.)
[Recuadro en la página 11]
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