De nuestros lectores
Educación Me gradué recientemente de una universidad nigeriana, y no obtuve las calificaciones más altas por un margen de un 2%, lo que me deprimió un poco. Así que cuando publicaron el artículo “Mantenga la educación en su debida perspectiva” (22 de agosto de 1994), en el que mostraban que no debe estudiarse con el objetivo de destacar académicamente, empecé a apreciar las cosas en su verdadero valor. Aunque los profesores me han animado a seguir algún curso de postgrado, estoy considerándolo seriamente a la luz de lo que he aprendido.
G. J., Nigeria
Tengo 14 años y me están presionando continuamente para que curse estudios superiores. Con la ayuda de su artículo, ya he decidido lo que voy a hacer. Quiero ser precursora [evangelizadora de tiempo completo], y si me hace falta más preparación para conseguir trabajo, me gustaría estudiar fotografía en una escuela de formación profesional.
H. O., Estados Unidos
Opté por no seguir estudiando después de la enseñanza obligatoria. Prefiero dedicar el tiempo a hablar a otros del Creador. La gente suele sorprenderse de mis conocimientos en diferentes campos. Me preguntan: “¿Eres universitaria?”. Yo les respondo que todo lo que sé lo he aprendido de la Biblia y de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower.
M. L., Estados Unidos
El artículo mostraba que deben analizarse los pros y los contras de la educación suplementaria. Yo veía que necesitaba continuar mis estudios, pero no quería descuidar las actividades espirituales. Le mencioné mi horario de reuniones cristianas al secretario del centro educativo, y él me programó las clases de modo que pudiera asistir a todas las reuniones.
M. F. S., Brasil
¿Un vaso más débil? Gracias por el instructivo artículo “El punto de vista bíblico: ¿Es un insulto para la mujer llamarla el ‘vaso más débil’?” (8 de octubre de 1994). Todo hombre debería leerlo, pues está muy bien redactado.
G. B., Estados Unidos
Nunca había entendido a qué se refiere exactamente la Biblia cuando dice en 1 Pedro 3:7 que las mujeres somos ‘vasos más débiles’. Siempre pensé que éramos criaturas inferiores, y crecí viendo que los hombres nos trataban con muy poco respeto. Pero ese artículo corrigió mi punto de vista.
T. C., Estados Unidos
Sexo contrario Muchas gracias por los artículos “¿Por qué me resulta tan difícil dejar de pensar en el sexo contrario?” y “Cómo puedo dejar de pensar en el sexo contrario”, de la serie “Los jóvenes preguntan...” (22 de julio y 8 de agosto de 1994). Fue un alivio saber que no estoy loca, pues tengo 12 años y ya me gusta mucho un chico que conozco. El segundo artículo me ayudó a no pensar tanto en él. Hablé del asunto con una hermana de mi congregación que es mayor que yo, y me ayudó mucho.
P. Z., Estados Unidos
El párrafo que hablaba de la masturbación me aplicaba de lleno. Me parecía que masturbándome lograría calmar mi pasión sexual, pero la realidad es que la avivaba. Le pido a Jehová que me perdone por haberme entregado a esta repugnante práctica.
P. M., Estados Unidos
El artículo llegó cuando más lo necesitaba. El principal tema de conversación en mi escuela es el sexo. Hay una estudiante que asiste a la misma congregación que yo, y me parece muy inteligente, capaz y bonita. El artículo me ayudó a no estar constantemente pensando en ella y mirándola.
M.F., Alemania