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  • ¿Se mantiene despierto el clero ortodoxo?
  • ¡Despertad! 1996
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¡Despertad! 1996
g96 8/9 págs. 19-21

¿Se mantiene despierto el clero ortodoxo?

POR EL CORRESPONSAL DE ¡DESPERTAD! EN GRECIA

“CUANDO Jesús entró en el templo [...] y vio la ‘feria’ que había allí, gritó airado: ‘¡Dejen de hacer de la casa de mi Padre una casa de mercancías!’. Si se presentara en estos momentos en la isla de Patmos [...] hablaría con más furia, pero creo que nadie le prestaría atención.” Con estas palabras se lamentó un periodista que realizó un reportaje sobre lo que se había catalogado de “asamblea pancristiana de importancia trascendental” y “uno de los acontecimientos más importantes del cristianismo moderno”.

El patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, a quien se considera cabeza simbólica de la Iglesia Ortodoxa mundial, proclamó 1995 el “año del Apocalipsis”.a Las celebraciones alcanzaron su apogeo del 23 al 27 de septiembre de 1995, cuando la alta clerecía de la mayor parte de los patriarcados ortodoxos se dio cita en la isla de Patmos. También hubo representantes de la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana y varias confesiones protestantes. Asistieron las más altas autoridades políticas y militares junto con funcionarios, políticos y grandes comerciantes del extranjero, además de otros invitados de todo el mundo.

Quienes estudian Revelación recuerdan las advertencias que Jesucristo da en este libro: “¡Mira! Vengo como ladrón. Feliz es el que se mantiene despierto”. (Revelación 16:15.) En vista de la gran publicidad que se dio a las celebraciones relacionadas con Apocalipsis, es inevitable la pregunta: ¿Se mantiene despierta la cristiandad? ¿Está alerta, aguardando con anhelo la venida de Jesucristo como Rey entronizado? ¿Giraron estas celebraciones en torno del tema de la Biblia, que llega al pináculo en Revelación: la santificación del nombre de Jehová y la vindicación de su soberanía mediante el Reino de Cristo? Analicemos algunos hechos.

¿Forma parte del mundo?

A muchos observadores no les agradó el inestable maridaje de religiosos, políticos y comerciantes que se traslució en las celebraciones. Algunos tuvieron la impresión de que todos trataban de sacar partido de la situación: clérigos que procuraban ganar influencia apareciendo junto a políticos eminentes, y políticos que, a su vez, buscaban mejorar su imagen manipulando los sentimientos religiosos del pueblo. El portavoz del Santo Sínodo de la Iglesia Griega hasta se atrevió a decir: “Apocalipsis también ha tenido una implicación política [...]. Es un drama que se realiza en el escenario terrenal”. (Cursivas nuestras.)

¡Qué bien encaja esto con lo que dice Revelación 17:1, 2 sobre la “gran ramera” simbólica, el imperio mundial de la religión falsa, de la cual la cristiandad es parte sobresaliente! Se dice que esta comete “fornicación” espiritual con “los reyes de la tierra”. En vez de mantenerse limpia y alerta en sentido espiritual, la Iglesia Ortodoxa, como el resto de la cristiandad, ha engatusado a los gobernantes políticos, con quienes lleva una amistad impura, y ha fomentado la persecución religiosa, sobre todo de los testigos de Jehová.

Dividida

Cabe mencionar que dos patriarcas ortodoxos no asistieron a las celebraciones. ¿Por qué? A manera de protesta, el patriarca Alexios II de Moscú se negó a asistir porque el patriarcado de Constantinopla había aceptado la solicitud de las archidiócesis de Estonia y Ucrania de ser transferidas de la jurisdicción de Moscú a la de Constantinopla. Según informes, “es la crisis más grave que se ha presentado en las relaciones del [patriarcado de Constantinopla] con la mucho más poderosa Iglesia Ortodoxa Rusa”, y amenaza con traer “consecuencias impredecibles a la unidad y la autoridad ortodoxas”.

El patriarca de Jerusalén también boicoteó el sínodo. ¿Por qué razón? Al parecer porque continuaba resentido por la penitencia que le había impuesto tres años antes el patriarcado de Constantinopla debido a sus intentos de conseguir el control de la Iglesia Ortodoxa Australiana.

Originalmente se había pensado invitar al papa Juan Pablo II, pero la oposición de elementos conservadores dentro de la Iglesia Ortodoxa hizo que se cambiaran los planes a última hora. En mayo de 1995, un clérigo ortodoxo prominente de Atenas llamó al Papa “criminal de guerra”. Por lo tanto, se anunció que ante tales circunstancias “el Papa [...] no podría participar en las celebraciones de Patmos”.

Como nota irónica de la deplorable situación que enmarcó las celebraciones, a solo 1.500 kilómetros al noroeste de Patmos, “cristianos” ortodoxos y católicos se mataban unos a otros en Bosnia y Herzegovina.

Es patente que los cristianos nominales aletargados han permitido que el sectarismo los divida. Deplorando esta falta de unidad, Iakovos, arzobispo ortodoxo de América del Norte y del Sur, declaró en una entrevista: “Nuestro esfuerzo por unir las iglesias con el fin de que sirvan a la humanidad y no a los poderosos de este mundo ha fracasado. [...] La gente está harta de [...] las bendiciones patriarcales”.

“Una ‘revelación’ de lujos”

La celebración, a la que se llamó “un alarde de riquezas”, no escapó a la crítica rigurosa. Un periódico dijo: “Los cuatro días de celebraciones en Patmos se convirtieron gradualmente en una ‘revelación’ de lujos. [...] La pompa bizantina trascendió los límites de la ceremonia eclesiástica, y amenazó con convertir el acontecimiento ecuménico en una fiesta onerosa”. A muchos les preocupaba el costo de las celebraciones, sobre todo en momentos en que la supervivencia de mucha gente de los Balcanes y Europa oriental estaba en la balanza. Algunos calcularon que este “festejo sin precedentes” había costado unos 17.000.000 de dólares. Al puerto de Patmos arribaron cruceros de lujo para alojar a algunos de los acaudalados invitados a las celebraciones. Los lugareños vieron decepcionados cómo se le daba a la isla un maquillaje de último momento con el fin de impresionar a los invitados de la alta jerarquía, y eso que allí no tienen siquiera hospital ni una escuela presentable.

¡Qué bien describen las palabras de Revelación 18:2, 3, 7 esta situación! Allí dice: “Los comerciantes viajeros de la tierra se enriquecieron debido al poder del lujo desvergonzado de [Babilonia la Grande]. Al grado que ella se glorificó a sí misma y vivió en lujo desvergonzado, a ese grado denle tormento y lamento”. Mientras las personas comunes sufrían, la Iglesia Ortodoxa se ocupaba en fiestas opulentas, pero espiritualmente vanas, en vez de permanecer despierta a fin de brindar consuelo y ayuda espiritual.

Se alientan falsas esperanzas

En el marco de las celebraciones, se pronunciaron varios simposios y discursos. Se plantearon soluciones a los graves problemas de la humanidad y se tomó la resolución de pedir a los científicos que actúen sin dilación para resolver las dificultades del hombre. No se mencionó el Reino de Dios ni una sola vez. En contraste, el libro de Revelación, así como el resto de la Biblia, recalca que el Reino de Dios, administrado por Jesucristo, es la única solución a todos los problemas de la humanidad. (Revelación 11:15-18; 12:10; 21:1-5.)

No sorprende que la cristiandad no tome en serio la esperanza bíblica del Reino. Reflejando la actitud que prevalece en ella, un monje del monasterio de Patmos admitió con franqueza: “No consideramos fidedigno el libro de Apocalipsis. Es el tipo de escritura que no se lee en las iglesias”. Del mismo modo, un teólogo declaró: “Es peligroso relacionar el Apocalipsis con la historia de este mundo, es decir, creer que explica en detalle lo que va a suceder. [...] Tal interpretación es ingenua y peligrosa”. ¡Qué inconsciencia espiritual!

No se mantienen despiertos

Está claro, pues, que la cristiandad no se mantiene despierta. En vez de dirigir la atención de la gente a la Palabra de Dios y a sus promesas, esta celebración fue una “feria” religiosa hueca y superflua. La condición de las iglesias que se denominan cristianas se asemeja a la de la congregación de Laodicea, a la que Jesús habló en estos términos: “Dices: ‘Soy rico y he adquirido riquezas y no necesito absolutamente nada’, pero no sabes que eres desdichado y lastimoso y pobre y ciego y desnudo”. (Revelación 3:17.)

Es interesante que un defensor a ultranza de la Iglesia Ortodoxa haya escrito a un periódico para quejarse de que “los únicos que resultaron beneficiados de esta” celebración hayan sido los testigos de Jehová. ¿Qué lo llevó a tal conclusión? Explicó que la revelación que se dio a Juan “tiene una base escatológica que coincide con la postura doctrinal de los testigos de Jehová”. En efecto, los Testigos se esfuerzan diligentemente por ‘mantenerse despiertos’ permaneciendo alerta al desenvolvimiento del propósito de Dios. También ansían ayudar a las personas de corazón sincero a ‘mantenerse alerta para que logren estar en pie delante del Hijo del hombre’, Jesucristo. (Mateo 24:42; Lucas 21:36.)

[Nota]

a Según la cronología de la cristiandad, en ese año se cumplía el aniversario 1.900 de la escritura del libro de Revelación o Apocalipsis (griego: a·po·ká·ly·psis) en Patmos. Datos confiables indican que dicho libro se escribió en el año 96 E.C.

[Comentario de la página 20]

“Un alarde de riquezas” y un “festejo sin precedentes”

[Comentario de la página 21]

“La gente está harta de [...] las bendiciones patriarcales”

[Reconocimiento de la página 19]

Foto: Garo Nalbandian

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