La prensa rusa alaba a los testigos de Jehová
EL 21 de junio de 1997 se dedicó la sucursal de Rusia de los testigos de Jehová. El complejo consta de siete edificios de viviendas, un amplio Salón del Reino, un comedor y un edificio grande que contiene las oficinas y el almacén. Las instalaciones están ubicadas a unos 40 kilómetros al noroeste de San Petersburgo, en el pueblo de Solnechnoye.
Los periodistas invitados al programa dieron amplia publicidad a la dedicación. Uno de ellos escribió en Literaturnaya gazeta, revista moscovita con una tirada de más de un cuarto de millón de ejemplares: “Lo primero que le viene a uno a la mente al ver las instalaciones es: ‘¡Así se hacen las cosas!’” (véanse las fotografías de las páginas 16, 17).
El periodista en cuestión, Sergey Sergiyenko, explicó: “Todo el trabajo lo efectuaron los fieles con sus propias manos: la construcción en sí la realizaron principalmente los finlandeses, suecos, daneses, noruegos y alemanes. Calles adoquinadas limpias, céspedes cuidados, edificios con tejados pintorescos, ventanas enormes y puertas de cristal: esto es el centro administrativo de la organización religiosa regional rusa de los testigos de Jehová”.
Se invitó a la dedicación a varios periodistas de Moscú, que se halla a más de 650 kilómetros al sudeste de la sucursal, y se les facilitó el transporte hasta el lugar. Un guía les mostró las instalaciones, y a continuación se celebró una sesión de preguntas y respuestas, durante la cual se sirvieron refrescos. El señor Sergiyenko escribió las siguientes observaciones personales:
“Los Testigos son, como reza el dicho, modestos y sencillos [...]. Expresando de otro modo un famoso dicho ruso, ‘Los Testigos viven en [su hogar] como si estuvieran en el seno de Jehová’. [...] Aunque son siempre amables con todo el mundo, como es natural se preocupan especialmente por sus propios hermanos.”
El diario Moskovskaya Pravda, que tiene una tirada de casi cuatrocientos mil ejemplares, publicó un artículo de S. Dmitriyev titulado “Uno puede construir su propio mundo tan solo con sus propias manos”. El periodista explicaba:
“Cuando [en 1991] se reconoció oficialmente en Rusia a la organización religiosa de los Testigos, estos se plantearon construir sus propias oficinas centrales. Estaban buscando un lugar en los alrededores de Moscú, cuando recibieron la noticia inesperada de que cerca de San Petersburgo había unos terrenos de un antiguo campo juvenil en venta. Compraron el solar e iniciaron las obras. [...]
”Desde el 1 de enero de 1996, un año y medio atrás, el centro, que se halla en el pueblo de Solnechnoye, es una sucursal oficial de la organización religiosa. A mediados de junio, un grupo de periodistas moscovitas pasamos unos días en San Petersburgo para tratar de responder a la pregunta: ¿Quiénes son estos testigos de Jehová?”
¿Cuál fue la respuesta del señor Dmitriyev? “Personas como las demás.” No obstante, la conclusión de su artículo indicaba en qué son diferentes: “Viven en paz consigo mismos y en un ambiente pacífico. ¿Un sueño? Sí. Y sin embargo, una realidad”.
Otro periodista moscovita, Maksim Yerofeyev, escribió las siguientes observaciones para el periódico Sobesednik, cuya tirada supera los trescientos mil ejemplares: “En esta pequeña comunidad, todas las relaciones se basan en el siguiente principio: A nadie se le obliga a trabajar, pero todo el mundo trabaja”.
Después de describir la habitación de Vasily Kalin, el coordinador del Comité de Sucursal, el señor Yerofeyev señaló: “Los periodistas, desconfiados como somos, quisimos visitar otros apartamentos escogidos por nosotros mismos. El tamaño y el mobiliario de los cuartos de los demás residentes era fundamentalmente igual al del apartamento modesto de Vasily Kalin”.
Otra reportera, Anastasiya Nemets, escribió un artículo titulado “Vivir en paz con uno mismo” en el vespertino Vechernyaya Moskva. El subtítulo decía: “Eso es lo que están aprendiendo a hacer en una comunidad excepcional de las afueras de San Petersburgo”.
Nemets describió así la ubicación y la apariencia de la sucursal: “Está rodeada de bosques y prados, no muy lejos del golfo de Finlandia. Comprende casitas pulcras construidas al estilo europeo, calles adoquinadas bien barridas y macizos de coloridas flores.
”Hay empresas que construyen tales miniciudades para los ‘nuevos rusos’. Pero en esta comunidad reside gente de medios muy modestos [...]. Viven bien y, lo que es más importante, viven como amigos. Aquí solo hay unas trescientas cincuenta personas, procedentes de todos los rincones del planeta; se oye hablar en varios idiomas: desde español y portugués hasta finlandés y sueco.
”En esencia, se trata de un microcosmo cerrado: La comunidad dispone de talleres propios donde se realiza cualquier trabajo que necesite la gran familia plurilingüe; tienen incluso su propia clínica.”
La dedicación fue un acontecimiento verdaderamente gozoso para los 1.492 invitados procedentes de 42 países que estaban presentes en Solnechnoye. Muchos de ellos eran hermanos mayores que habían estado activos durante las décadas que duró la proscripción de la obra. ¿Puede imaginarse el gran asombro y la alegría de estos veteranos cuando visitaron las hermosas instalaciones ubicadas en este terreno de 6,9 hectáreas semejante a un jardín? Se comprende que les pareciera un sueño.
[Ilustraciones de la página 18]
Periodistas visitando las instalaciones de la sucursal
Sesión de preguntas y respuestas