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  • Un robot explora Marte
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¡Despertad! 1998
g98 22/6 págs. 26-27

Un robot explora Marte

MI FAMILIA y yo observábamos emocionados cómo despegaba de la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral (Florida) el cohete que albergaba la nave espacial Mars Pathfinder. Nos preguntábamos: “¿Logrará posarse sin contratiempos en Marte? ¿Qué descubrimientos se realizarán?”.

La inquietud por el éxito de la sonda espacial obedecía en parte al fracaso de las dos misiones predecesoras, con las sondas Mars Observer y Mars 96, y a que iba a intentarse un difícil descenso.

La nave se precipitó por la atmósfera marciana a casi 27.000 kilómetros por hora. Luego se abrió un paracaídas para desacelerarla, y cuando llegó a unos 100 metros de altitud se encendieron cohetes para frenarla aún más. Entretanto, se habían inflado con gas unos grandes colchones neumáticos protectores. El 4 de julio de 1997, a una velocidad de 65 kilómetros por hora, la sonda hizo impacto en la superficie del planeta rojo.

El primer bote la elevó unos 15 metros. Tras rebotar unas quince veces como un enorme balón playero, quedó inmóvil. Entonces se desinflaron los colchones y se recogieron. La sonda estaba preparada para enderezarse por sí sola, pero no fue necesario, pues había quedado de pie. Finalmente, abrió sus “pétalos” como si fuera una flor, y quedaron al descubierto instrumentos científicos, radioantenas, paneles solares y un vehículo todoterreno llamado Sojourner.

La investigación en Marte

La cámara de la Pathfinder no tardó en captar imágenes de los contornos. Se hallaba en una amplia llanura denominada Chryse Planitia (planicie de Oro), situada cerca del Ares Vallis (valle de Marte). El paisaje que transmitió —rocoso, ondulado y enmarcado por colinas lejanas— era ideal para que el Sojourner realizara la exploración. Este hábil robot, de solo 65 centímetros de largo, iba a obtener información visual con su cámara y medir con un espectrómetro las cantidades de elementos químicos presentes en las piedras y el terreno.

Los científicos e ingenieros de la misión iniciaron la exploración con el Sojourner. Dado que las señales de radio tardan muchos minutos en llegar de la Tierra a Marte, los técnicos no podían controlar directamente el robot. Por lo tanto, este dependía a buen grado de su propia capacidad para eludir los peligros del terreno marciano. Para ello, determinaba mediante rayos láser el tamaño y la situación de las rocas del camino. Luego, su computadora decidía si debía pasar sobre las piedras, si eran pequeñas, o desviarse si eran muy grandes.

Aventuras y descubrimientos

Los reportajes de las revistas y periódicos brindaron a millones de personas las imágenes de la superficie del planeta rojo enviadas por la Pathfinder. Al recibirse nuevas escenas de Marte, la gente se divirtió con las gracias del todoterreno al moverse, vio con curiosidad los panoramas cromáticos de pedregales y colinas, y quedó atónita con las nubes y los ocasos del cielo marciano. Durante el primer mes de la misión se registraron en Internet más de quinientos millones de accesos a la página de la Pathfinder, motivados por el interés en sus actividades.

La sonda ha aportado un alud de datos que ha colmado con creces las expectativas de los científicos participantes. Y esto pese a funcionar a temperaturas que oscilaron entre el punto de congelación (0 °C) y los gélidos -80 °C. ¿Qué reveló la misión?

Las cámaras y el instrumental descubrieron piedras, terrenos y polvo atmosférico que diferían entre sí en composición química, coloración y textura, lo que indica que en Marte ha habido complejos procesos geológicos. Las pequeñas dunas del paisaje circundante testimonian la acumulación de arena suelta depositada por los vientos del noreste. Antes del alba, el cielo contenía nubes formadas por partículas de hielo. Cuando se disipaban las nubes y llegaba la aurora, el cielo adquiría un tono rojizo a consecuencia del polvillo de la atmósfera. A veces pasaron sobre la sonda tolvaneras, es decir, remolinos de polvo formados por el viento.

Lo que nos ha brindado la Mars Pathfinder es, literalmente, algo fuera de este mundo. Estados Unidos y Japón planean enviar más misiones a Marte el próximo decenio. Entretanto, la nave Mars Global Surveyor ha llegado al planeta rojo para realizar otras prospecciones científicas. Sin duda, Marte se nos irá haciendo familiar al ir visitándolo a través de los ojos de la sonda robótica.—Colaboración.

[Ilustraciones de la página 26]

Despegue

Descenso

En Marte

[Reconocimiento]

Todas las ilustraciones: NASA/JPL

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