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  • La muerte violenta de jóvenes, una tragedia

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  • La muerte violenta de jóvenes, una tragedia
  • ¡Despertad! 1998
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¡Despertad! 1998
g98 8/9 pág. 3

La muerte violenta de jóvenes, una tragedia

“Tengo la sensación de que nuestra generación se está extinguiendo.”—Johanna P., universitaria de 18 años (Connecticut, E.U.A.).

EN UNA granja de las afueras de Hobart, capital del estado insular australiano de Tasmania, la policía se encontró con una escena espeluznante. En el interior de la casa yacían muertas cuatro muchachas de edades comprendidas entre los 10 y los 18 años. Las había matado su propio padre, que se hallaba tendido cerca de ellas con una herida mortal de fusil en la cabeza. Antes de matarse, se había amputado la mano derecha con un hacha. Este asesinato-suicidio sacudió a todos los habitantes de Tasmania, y les dejó una pregunta desconcertante en la mente: ¿Por qué? ¿Por qué tenían que morir aquellas cuatro jóvenes inocentes?

Los belgas todavía no se han recuperado del impacto que les produjo la noticia de que un violador en libertad condicional había abusado sexualmente de seis niñas y había asesinado a cuatro de ellas. Y la misma pregunta: ¿Por qué? En la Argentina, un buen número de madres creen que 30.000 ciudadanos, muchos de ellos sus propios hijos, desaparecieron en lo que ahora se conoce como la guerra sucia.a A algunos de estos desafortunados los torturaron, los drogaron y los lanzaron al mar desde aviones, un gran número de ellos aún vivos. ¿Por qué tuvieron que morir? Sus madres siguen esperando la respuesta.

En 1955, el Congreso Mundial de Madres denunció la futilidad de la guerra y declaró que el congreso constituía “por encima de todo, un gran grito, un grito de advertencia de todas las mujeres que luchan para proteger a sus hijos, grandes y pequeños, de los males ocasionados por la guerra y sus preparativos”. Irónicamente, desde que se celebró dicho congreso, la cifra de jóvenes muertos en conflictos sangrientos ha aumentado incesantemente en todo el mundo, lo que representa una gran pérdida para el patrimonio genético de la humanidad.

Una larga historia de víctimas jóvenes

Las páginas de la historia están teñidas de la sangre de jóvenes. Incluso en este siglo XX supuestamente tan adelantado, los conflictos raciales y tribales han convertido a los jóvenes en el blanco principal de las matanzas. Parece que ellos tienen que pagar con su vida los errores y ambiciones de sus mayores.

En un país africano se ha lavado el cerebro a una banda de soldados adolescentes religiosos autodenominados el Ejército de Resistencia del Señor de modo que crean que son inmunes a las balas, según la revista The New Republic. Se comprende que el artículo se titulara “Vidas adolescentes desperdiciadas”. Las familias que han perdido a sus hijos —que obviamente no eran inmunes a las balas— se preguntan con razón: ¿Por qué tuvieron que morir nuestros jóvenes? ¿Qué sentido tuvo su muerte?

A todo este sufrimiento y dolor hay que añadir el de los casos de suicidio juvenil.

[Nota]

a La “guerra sucia”, en la cual se mató a miles de personas sospechosas de subversión, tuvo lugar durante el mandato de una junta militar (1976-1983). Según otros cálculos, la cifra de víctimas fue de 10.000 a 15.000.

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