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¡Despertad! 1999
g99 8/2 págs. 21-23

El año 2000: ¿le afectará el colapso de las computadoras?

SE DICE que cuando la computadora hizo su aparición en el mundo, fue considerada el mayor invento desde que el hombre aprendió a usar la electricidad. Hoy, cuando han pasado varias décadas, muchos se preguntan cómo se las arreglaba la gente sin tales máquinas. La revista que usted tiene en las manos se preparó con la ayuda de computadoras. Estas pueden retener la información almacenada en su memoria y acceder a ella instantáneamente. Las magníficas computadoras, ¡qué maravillosas son! ¿Qué haría el mundo sin ellas?

En las regiones modernizadas del mundo influyen en casi todo aspecto de la vida. Las pensiones de jubilación y de invalidez, las devoluciones de impuestos, los reembolsos que efectúan las compañías de seguros y un sinfín de otros pagos semejantes dependen de ellas. Si usted es un empleado, seguramente el pago de su nómina se tramita por computadora. Y lo mismo sucede con el dinero que se deposita en los bancos y los intereses que estos pagan. Un sinnúmero de aparatos domésticos modernos, como los que generan electricidad o purifican el agua, son controlados por computadora. Médicos, clínicas y hospitales se valen de ellas para diagnosticar problemas de salud y salvar vidas. También se utilizan para examinar el estado del tiempo y para evitar colisiones de aviones en el aire.

¿Cuánta inteligencia poseen?

Las computadoras no son más inteligentes que los seres humanos que las programan. Resuelven problemas únicamente como se les ha dicho que lo hagan. No poseen sentido común. Cuando se equivocan, solo reflejan las imperfecciones de quienes las han programado o configurado. Cuando desempeñan bien su función, es al hombre a quien se atribuye el mérito. Es cierto que pueden realizar las tareas más deprisa que un hombre, pero no son capaces de ofrecer soluciones a los problemas a menos que el hombre les haya facilitado el método para hallarlas.

Por ejemplo, cuando se empezaron a programar computadoras en los años cincuenta y sesenta, no hubo suficiente previsión. Puesto que en aquel entonces la memoria informática era cara, los programadores buscaron formas de ahorrarla a la hora de almacenar datos. Como en informática cada letra o número ocupa espacio, idearon un código abreviado que omitía los dos primeros dígitos del año. Por ejemplo, 1965 se abrevió a “65”, 1985 a “85”, 1999 a “99”, y así por el estilo. Era solo cuestión de añadir “19” al “85” para obtener 1985 al imprimir la fecha. En las últimas décadas se han escrito millones de programas utilizando este método abreviado. Pocos programadores pensaron en las graves consecuencias que esto traería, pues no se imaginaban que sus programas seguirían en uso al cambio de siglo. No obstante, todavía se utiliza un buen número de programas con este método abreviado que almacenarán el año 2000 con los dígitos “00”.

Algunas computadoras interpretarán el “00” como el año 1900. Imagínese la confusión que se producirá en el programa cuando la máquina tramite un préstamo a cinco años efectuado en 1999, y señale que el último pago vence en 1904. En otros casos, los cálculos de fechas harán que el programa se detenga diciendo que hay un error, y, en casos graves, que se colapse por completo.

“Aunque el microprocesador nos ha traído una revolución industrial que compite con la invención de la electricidad —escribió el periódico The Toronto Star—, también nos ha hecho más vulnerables de lo que sus inventores podían imaginarse.” Y añadió: “En todo el mundo hay sistemas informáticos y microprocesadores que no pueden distinguir entre el año 1900 y el 2000. A menos que se identifiquen y se cambien, podría producirse un caos mundial”.

Predicciones de algunos expertos

“Todo el mundo, incluido yo, está vaticinando lo grave que será la situación —dijo el senador estadounidense Robert Bennett, de Utah—. Y nadie lo sabrá hasta el día de Año Nuevo del 2000 o una semana o dos después.” Un ayudante del presidente de Estados Unidos declaró: “De hecho, hay base para decir que [...] habrá consecuencias sumamente graves para la economía y para el pueblo”.

“Estamos preocupados por la posible conmoción de las redes de suministro de energía eléctrica, las telecomunicaciones y los servicios bancarios”, dijo una portavoz de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Según informes procedentes de diversas partes del mundo, algunas computadoras ya han tenido dificultades cuando las fechas introducidas en ellas se extienden hasta el año 2000 o más.

“Los expertos predicen más problemas en el sector de la salud —informó el U.S.News & World Report—, pues afectará a las facturas que se pasen a los pacientes y a los registros de los seguros de hospitales u organizaciones para el mantenimiento de la salud (HMO). Ciertos tipos de aparatos biomédicos, entre ellos los que controlan el estado del paciente, también corren el peligro de fallar. Dado que muchas empresas eléctricas no han empezado a corregir con prontitud el problema, existe el peligro de que se produzcan cortes localizados del suministro eléctrico.” Un periódico canadiense se hace eco de ese mismo temor: “Debido a que nuestros hospitales y técnicas médicas dependen enteramente del omnipresente microprocesador, un fallo en el sistema podría matar a algunos pacientes”. El administrador de cierto hospital se lamentó diciendo: “En vista del ramo en el que estamos, los efectos de un fallo en el sistema son más graves. En otros ramos la situación tal vez no sea de vida o muerte”.

Los informáticos más pesimistas predicen cracs del mercado de valores, la quiebra de pequeñas empresas y la retirada masiva de haberes de las instituciones bancarias por parte de los asustados clientes. En Estados Unidos, el vicesecretario de Defensa llamó al error informático mundial el equivalente electrónico del fenómeno climático de El Niño, y comentó: “Me atrevo a decir que no vamos a librarnos de sorpresas desagradables”.

“Si no se ajustan las computadoras antes del 1 de enero del año 2000, las empresas rusas afrontarán una catástrofe”, dijo el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. La agencia de prensa Reuters informa: “Las compañías alemanas van sonámbulas hacia la catástrofe informática del próximo milenio, y las secuelas sembrarán el caos por toda Europa”. Un director de investigaciones dijo que “la misma crítica podría aplicarse a Austria, Suiza, España, Francia e Italia”.

El periódico Bangkok Post dirige también la atención al problema informático de Tailandia: “Según el Servicio de Información de las Naciones Unidas, las oficinas de estadísticas nacionales de esta región se encaran a un doble desafío relacionado con el milenio: atajar el problema del año 2000 (Y2K) [año dos kilos] en sus sistemas informáticos, y prepararse para una nueva serie de censos de población”. Australia, China, Hong Kong, Inglaterra, Irlanda, Japón y Nueva Zelanda se encaran a las mismas dificultades. De hecho, es un problema mundial que clama por solución.

El escalofriante coste

Algunos expertos han calculado que arreglar los problemas informáticos costará una suma astronómica. La Oficina de Administración y Presupuesto de Estados Unidos, por ejemplo, estima que depurar tan solo las computadoras del gobierno federal costará 4.700 millones de dólares. Un grupo de expertos dice que una cifra más realista sería la de 30.000 millones. ¿Y cuánto costará depurar todas las computadoras del mundo? La friolera de “600.000 millones para depurarlas y un billón para los inevitables pleitos cuando algunos de los arreglos fallen”, informó el periódico New York Post. Otro grupo de expertos ha calculado que los “gastos en concepto de reparaciones, litigios y negocios fracasados podría ascender a cuatro billones”. El citado rotativo añadió: “El problema del año 2000 está resultando ser el más caro de la historia”. Según otro informe, “probablemente sea el proyecto más grande, más caro y más arriesgado que el hombre haya afrontado jamás”.

Hay muchas opiniones

¿Qué efecto tendrá en usted toda esta situación? Dependiendo del lugar donde viva y de las medidas que tomen las instituciones con las que usted trate, puede que no le afecte en absoluto, que le resulte un tanto molesta o que le presente muchas dificultades, especialmente durante las primeras semanas a partir del 1 de enero del 2000. Si le preocupa lo que pueda suceder porque, por ejemplo, utiliza algún aparato especial por cuestiones de salud, póngase en contacto con la empresa o institución que ofrece dicho servicio y pregunte el efecto que puede tener el problema del año 2000 en dicho aparato o servicio.

Se ha hablado mucho en los últimos años sobre el problema del 2000. Hay quienes lo consideran sumamente grave, otros replican que el pronóstico es exagerado. Unos afirman que los servicios bancarios fallarán, mientras que algunos entendidos en banca alegan que para el año 2000 casi todas sus complicaciones estarán arregladas. “Nadie cree que el sistema telefónico vaya encaminado a la catástrofe”, dijo el director de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos. Aunque reconoció que habrá problemas telefónicos con el cambio de siglo, aclaró que serían molestos, pero no desastrosos. Muchas organizaciones ya están realizando pruebas de simulación en laboratorios con el fin de evitar muchos contratiempos. Sin embargo, el mundo tendrá que esperar para ver el verdadero alcance del problema del año 2000.

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