‘Esta ¡Despertad! se escribió especialmente para nosotros’
EL NÚMERO del 22 de septiembre de 1998 de la revista ¡Despertad! presentó el tema de portada “La enfermedad de Alzheimer: cómo sobrellevarla”. Varios lectores manifestaron su profundo aprecio por las sugerencias útiles que contenía la serie de artículos. A continuación presentamos algunos de sus comentarios.
“Desde que a mi esposo le diagnosticaron Alzheimer, más de dos años atrás, he leído mucho sobre el tema. ¡Despertad! contenía la mejor reseña, pues resumió de forma concisa todo cuanto había leído. Distribuimos ejemplares de la revista entre los médicos y otras personas del hospital donde mi esposo está internado.”—M. L., Estados Unidos.
“Mi madre falleció hace dos años, a la edad de ochenta y tres. Había sido una fiel Testigo desde 1937. Ver que su memoria y su organismo se deterioraban fue una experiencia dolorosa. Gracias por la información tan útil y consoladora. Estos artículos serán de mucho valor para ayudar a los enfermos y a quienes los cuiden a enfrentar esta situación trágica y atemorizadora.”—D. C., Estados Unidos.
“Parece ser que el médico y otros especialistas han llegado a la conclusión de que mi madre y su hermana padecen la enfermedad de Alzheimer, así que le envié la revista a mi tío. Él me respondió: ‘Con la computadora, hallé una enorme cantidad de información sobre el Alzheimer, tanta que no tengo tiempo de examinarla toda. Leí los artículos de ¡Despertad! que me enviaste sobre el tema, y sinceramente puedo decir que contienen justo la cantidad necesaria de información, redactada además de forma entendible. ¿Me permitirías pasarla a otros miembros de la familia después que la vuelva a leer?’.”—B. E., Canadá.
“Soy estudiante de cuarto año de enfermería, y deseo felicitarlos por la serie de artículos sobre el Alzheimer. Presentó múltiples sugerencias de actualidad que coinciden con lo que se nos enseña en nuestras clases de gerontología y Alzheimer. Pienso utilizar los temas cuando atienda a mis pacientes y para ayudar a los cuidadores.”—G. L., Estados Unidos.
“Mamá murió el 18 de agosto de 1998, y esa misma semana recibí esta revista. El Alzheimer es una enfermedad sumamente dolorosa, especialmente en la etapa final, no solo para quienes la padecen, sino también para sus seres amados. Los artículos prueban sin lugar a dudas que Jehová está al tanto de la situación por la que atravesamos. Agradecemos mucho Su cuidado amoroso.”—M. S., Estados Unidos.
“Quiero darles las gracias de corazón por los artículos. Estoy estudiando para asistir a quienes sufren esta enfermedad. La información me es realmente útil.”—T. N., Italia.
“Mi abuela, que tiene demencia, vive conmigo desde hace un año. Últimamente ha empeorado y me trata con hostilidad y mucha rudeza. Yo sentía que le había fallado a mi familia y a Jehová. Después de leer sus artículos, pude identificar mis errores y ver cómo modificar mi manera de abordar la situación. Ahora entiendo la importancia de mostrarle consideración constante debido a sus limitaciones.”—S. S., Estados Unidos.
“Por muchos años mi esposo y yo fuimos precursores, es decir, evangelizadores de tiempo completo. Nos dolió tener que suspender el servicio, pero teníamos que ayudar a cuidar de mi madre. Aunque he leído libros y artículos sobre la enfermedad de Alzheimer, me conmoví profundamente cuando recibí la provechosa información de la organización de Jehová. Voy a tener estos artículos a la mano para poder leerlos muchas veces.”—P. M., Estados Unidos.
“Tengo doce años. Los artículos sobre la enfermedad de Alzheimer me interesan porque mi bisabuelo la padeció, y actualmente sufre de ella una querida hermana cristiana mayor que conozco. La información me ayudó a ver lo que puedo hacer, y me dio una mejor comprensión de la enfermedad. ¡Qué alegría cuando llegue el día en que ‘ningún residente dirá: “Estoy enfermo”’!” (Isaías 33:24.)—P. W., Estados Unidos.
“Mi hija de quince años y yo analizamos de inmediato los puntos principales de este número. Las recomendaciones de tener una expresión facial cariñosa, hablar con voz tranquilizadora, respetar la dignidad del paciente al no corregirle las equivocaciones, etc., fueron especialmente prácticas. Espero distribuir esta revista a trabajadores de cuidado diurno.”—Y. K., Japón.
“No tenemos palabras para expresar lo agradecida que está nuestra familia por su hermoso reportaje. Cuando mi suegra ya no pudo cuidar de sí misma, la trajimos a vivir con nosotros a Estados Unidos. Tenía entonces ochenta años de edad, y el cambio la destrozó. No podíamos comprender por qué había empeorado hasta que leímos los artículos de ¡Despertad! La explicación completa sobre esta enfermedad y cómo atender al paciente contestó muchas preguntas a las que ni sus médicos habían podido responder. Acepten por favor nuestro agradecimiento, y que Jehová continúe bendiciendo sus esfuerzos por ayudarnos a todos.”—O. S., Estados Unidos.
“Quisiera felicitarlos por esta serie de artículos tan exhaustivos. Llegaron en una época en la que nos vimos en la necesidad de cuidar de la abuelita. A nuestra familia le dio la impresión de que esta ¡Despertad! se había escrito especialmente para nosotros porque nos consoló y ayudó cuando lo necesitábamos. Gracias por artículos como estos; siempre llegan en el momento oportuno.”—R. N., Zambia.