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  • Cómo perjudican nuestra vida las drogas
  • ¡Despertad! 1999
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¡Despertad! 1999
g99 8/11 págs. 5-7

Cómo perjudican nuestra vida las drogas

IGUAL que el hongo causante de la putrefacción se come las vigas de madera de una casa, las drogas pueden corroer totalmente la estructura de la sociedad. Para que esta funcione apropiadamente, ha de estar compuesta por familias estables, trabajadores saludables, gobiernos confiables, un sistema policial honrado y ciudadanos que respeten la ley. Las drogas corrompen todos y cada uno de estos elementos fundamentales.

Una razón por la que los gobiernos han prohibido el consumo de drogas fuera del campo de la medicina es el perjuicio que causan a la salud de los ciudadanos. Todos los años mueren de sobredosis miles de toxicómanos y otros muchos mueren de sida. De hecho, cerca del veintidós por ciento de los infectados con el VIH de todo el mundo son drogadictos que utilizaron agujas contaminadas. En una conferencia reciente de las Naciones Unidas, Nasser Bin Hamad Al-Khalifa, de Qatar, advirtió con razón de que “el tráfico de drogas está a punto de convertir la aldea mundial en un sepulcro comunitario para millones de seres humanos”.

Pero los narcóticos hacen más que perjudicar la salud del drogodependiente. Alrededor del diez por ciento de los recién nacidos de Estados Unidos estuvieron expuestos a ellos —principalmente a la cocaína— mientras se hallaban en la matriz. El doloroso síndrome de abstinencia no es el único problema al que se enfrentan estos bebés, pues el contacto prenatal con los estupefacientes puede causarles otros trastornos, tanto mentales como físicos.

El dinero fácil de las drogas: una irresistible tentación

¿Se siente seguro en su vecindario al caer la noche? Si no es así, probablemente se deba a los narcotraficantes. Los atracos y la violencia callejera están estrechamente ligados a las drogas. Los toxicómanos a menudo recurren al delito o a la prostitución para costear su vicio, mientras que las bandas rivales pelean y matan para mantener el control sobre la distribución de narcóticos. Es comprensible por qué la policía de muchas ciudades cree que la droga está implicada en la mayoría de los asesinatos que investiga.

En algunos países, ciertos grupos insurgentes también se han dado cuenta de lo ventajoso que es utilizar la fuerza para beneficiarse económicamente del lucrativo narcotráfico. La mitad de los ingresos de una numerosa guerrilla de Sudamérica se derivan de la protección que esta brinda a los traficantes de drogas. “El dinero procedente de los estupefacientes financia algunos de los conflictos religiosos y étnicos más encarnizados del mundo”, informa el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas.

Resultados trágicos de estar bajo sus efectos

Los drogadictos contribuyen de otras formas a que las calles sean peligrosas. “Conducir un automóvil bajo los efectos de la marihuana o del LSD puede ser tan peligroso como conducir bajo los efectos del alcohol”, afirma Michael Kronenwetter en su libro Drugs in America (Las drogas en América). No sorprende que los toxicómanos tengan de tres a cuatro veces más probabilidades de accidentarse en el trabajo.

Sin embargo, probablemente sea en el hogar donde las drogas ocasionen el mayor daño. “El fracaso de la vida familiar y el consumo de narcóticos a menudo van juntos”, dice el World Drug Report (Informe mundial sobre las drogas). Los padres que están trastornados por el ansia de droga pocas veces proporcionan a sus hijos una vida familiar estable. Hasta puede que no lleguen a formarse lazos afectivos entre padre e hijo, tan importantes durante las primeras semanas de vida del niño. Además, con frecuencia los padres drogadictos se endeudan y roban a sus amigos y a su familia o acaban perdiendo el trabajo. Muchos niños que crecen en este entorno terminan yéndose a vivir a las calles o incluso tomando drogas.

El consumo de estupefacientes puede además conducir al maltrato físico, tanto de la esposa como de los hijos. La cocaína, especialmente cuando se combina con el alcohol, puede provocar comportamiento violento en una persona que de otra forma sería totalmente apacible. Según un sondeo canadiense realizado con cocainómanos, el 17% de los encuestados admitieron volverse agresivos después de tomar la droga. Así mismo, un informe sobre el maltrato de menores en la ciudad de Nueva York reveló que el 73% de los niños a los que se había matado a golpes tenían padres drogodependientes.

Corrupción y contaminación

Si las drogas pueden hacer que el hogar se derrumbe, pueden hacer lo mismo con los gobiernos. En este caso es el dinero procedente de las drogas, más bien que las drogas en sí, lo que envenena el sistema. Un embajador de un país sudamericano se lamentó diciendo: “Las drogas han corrompido a los funcionarios del gobierno, a la policía y al ejército”. Asimismo añadió que ver tanto dinero en circulación “supone una tentación demasiado grande” para los que apenas ganan lo suficiente para vivir.

En un país tras otro se ha descubierto en la red de corrupción a jueces, alcaldes, policías e incluso agentes antinarcóticos. Los políticos cuya elección ha sido presuntamente financiada por los capos de la droga hacen oídos sordos cuando se les solicita que emprendan una campaña contra el tráfico de estupefacientes. Por otro lado, muchos de los funcionarios honrados que con valor han combatido la droga han sido asesinados.

Incluso el suelo, los bosques y las especies que los habitan sufren las consecuencias del azote mundial de las drogas. Un alto porcentaje de la producción del opio y de la cocaína se encuentra en dos regiones particularmente sensibles al daño medioambiental: las pluviselvas del oeste del Amazonas y las del sudeste asiático. Los daños ocasionados en estos lugares han sido cuantiosos. Hasta los loables intentos de erradicar los cultivos de drogas ilegales son gravemente perjudiciales debido a los herbicidas tóxicos que se utilizan con ese fin.

¿Quién paga?

¿Quién paga los daños ocasionados por las drogas? Todos lo hacemos. En efecto, todos nosotros pagamos los gastos que ocasionan la pérdida de productividad, la atención médica, la propiedad robada o dañada y los organismos encargados de hacer cumplir la ley. Un informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos calculó que “el consumo de drogas en el lugar de empleo puede costar a los negocios y a la industria estadounidenses de 75.000 millones a 100.000 millones de dólares anualmente [...] en pérdida de tiempo laboral, accidentes e incremento de los gastos médicos y de las compensaciones a los trabajadores”.

Todo este dinero viene, en definitiva, de los bolsillos de los contribuyentes y de los consumidores. Un estudio realizado en Alemania en 1995 calculó que el coste anual del consumo de drogas en ese país era de 120 dólares por ciudadano. En Estados Unidos se calculó una cantidad aún mayor: 300 dólares per cápita.

Sin embargo, un costo mucho más elevado es el daño social que las drogas causan a la comunidad. ¿Quién puede ponerles precio a la desintegración de tantas familias, al maltrato de tantos niños, a la corrupción de tantos funcionarios y a la muerte prematura de tanta gente? ¿Qué implica todo esto en términos humanos? El siguiente artículo analiza cómo perjudican las drogas a quienes las consumen.

[Ilustración y recuadro de la página 7]

LAS DROGAS Y EL DELITO

LAS DROGAS SE RELACIONAN CON EL DELITO AL MENOS DE CUATRO FORMAS:

1. La posesión ilegal de drogas y el narcotráfico están penados por la ley en casi todos los países del mundo. Tan solo en Estados Unidos, la policía arresta a más o menos un millón de personas todos los años por delitos relacionados con los estupefacientes. En algunos países, el sistema de justicia penal se ha visto arrollado por una ola de delitos de drogas que la policía y los tribunales sencillamente no pueden controlar.

2. Puesto que las drogas son muy caras, los drogadictos a menudo recurren al delito para costear su vicio. Un cocainómano puede necesitar hasta 1.000 dólares a la semana para mantener su adicción. No sorprende que el robo, el asalto y la prostitución se extiendan rápidamente en las comunidades donde se arraiga el consumo de drogas.

3. También se cometen delitos con el fin de facilitar el tráfico de estupefacientes, uno de los negocios más lucrativos de la Tierra. “El narcotráfico y el crimen organizado dependen más o menos el uno del otro”, dice el World Drug Report. Para que la droga circule sin problemas de una zona a otra, los traficantes intentan corromper o intimidar a los funcionarios. Algunos incluso tienen su ejército particular. Los inmensos beneficios que obtienen los capos de la droga también ocasionan problemas. La enorme cantidad de dinero que reciben en efectivo podría incriminarlos fácilmente si no lo blanquearan, por lo que emplean banqueros y abogados para que cubran las huellas de sus transacciones.

4. Los efectos ocasionados por las drogas en sí pueden inducir al delito. Por ejemplo, los toxicómanos quizás maltraten a los miembros de su familia. En ciertos países de África plagados por la guerra civil, algunos soldados adolescentes han perpetrado crímenes horrendos bajo la influencia de dichas sustancias.

[Ilustración de la página 6]

El consumo de drogas durante el embarazo puede perjudicar al bebé

[Reconocimiento]

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