BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • ad págs. 1481-1482
  • Samaria

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • Samaria
  • Ayuda para entender la Biblia
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • UBICACIÓN
  • DURANTE EL TIEMPO DE ACAB
  • RIVAL DE JERUSALÉN
  • HISTORIA POSTERIOR
  • Samaria
    Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
  • Samaria... capital entre las capitales norteñas
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1990
  • Acab
    Ayuda para entender la Biblia
  • Acab
    Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
Ver más
Ayuda para entender la Biblia
ad págs. 1481-1482

SAMARIA

(“Perteneciente al Clan de Sémer”).

1. Ciudad que el rey Omrí empezó a edificar aproximadamente hacia la mitad del siglo x a. E.C. y que fue la capital del reino norteño de Israel por más de doscientos años. Omrí compró a Sémer la montaña en cuya cima se edificó esta ciudad por dos talentos de plata. (1 Rey. 16:23, 24.) Tanto a la montaña como a la ciudad se las siguió conociendo por el nombre de su anterior propietario. (Amós 4:1; 6:1.)

UBICACIÓN

Samaria estaba situada a 55 Km. al N. de Jerusalén y a 11 Km. al NO. de Siquem, en el territorio de Manasés. Cuando Samaria fue descrita como la “cabeza” de Efraín, se estaba haciendo referencia a su posición como la capital del reino de diez tribus, siendo Efraín la tribu dominante de ese reino. (Isa. 7:9.) Samaria estaba cerca, o tal vez correspondía con “Samir, en la región montañosa de Efraín”, el hogar del juez Tolá, quien sirvió durante el período de los jueces. (Jue. 10:1, 2.)

La cumbre más bien llana de la colina de Samaria, de unos 2 Km. de E. a O., era una ubicación ideal para una ciudad. Alrededor de la cima había una pendiente abrupta de unos 90 m. hasta la llanura inferior, lo cual facilitaba su defensa. La vista también era magnífica; hacia el norte, el este y el sur estaban los picos más altos de la cordillera central de Palestina, mientras que hacia el oeste, la tierra iniciaba un suave declive desde una altitud de 463 m. hasta las azules aguas del Mediterráneo, a 34 Km. de distancia.

DURANTE EL TIEMPO DE ACAB

Después de la muerte de Omrí, su hijo Acab continuó el programa de edificación de la ciudad durante sus veintidós años de reinado. Ese programa incluyó la construcción de un templo y un altar a Baal, y “el poste sagrado” de adoración; todo esto era evidencia de la implantación en esta ciudad recientemente creada de la religión cananea fomentada por Jezabel, la esposa fenicia de Acab. (1 Rey. 16:28-33; 18:18, 19; 2 Rey. 13:6.) Acab también embelleció Samaria con una hermosa “casa de marfil”, que probablemente estaba provista de “lechos de marfil”, casa similar a la que el profeta Amós mencionó cien años antes. (1 Rey. 22:39; Amós 3:12, 15; 6:1, 4.) Los arqueólogos han hallado en las ruinas de Samaria más de quinientos fragmentos de marfil, muchos de ellos tallados artísticamente. (Véase ACAB.)

RIVAL DE JERUSALÉN

De vez en cuando, la rivalidad y animosidad entre Samaria y Jerusalén, las respectivas capitales del reino septentrional y el meridional, provocaban la guerra. En una ocasión, cuando el rey de Judá estaba a punto de atacar a Edom, envió a 100.000 mercenarios de Israel de regreso a sus casas por orden de Jehová. A pesar de que les habían pagado 100 talentos de plata, esos israelitas estaban tan enfurecidos que invadieron y saquearon las ciudades de Judá “desde Samaria hasta Bet-horón”. (2 Cró. 25:5-13.) El rey de Judá, envalentonado por su victoria sobre Edom, provocó una pelea con el rey de Samaria, pelea que se zanjó cuando todo el oro y la plata de la casa de Jehová, así como los tesoros de la casa del rey en Jerusalén fueron llevados a Samaria. (2 Rey. 14:8-14; 2 Cró. 25:17-24.) Sin embargo, años más tarde, tras conseguir una derrota sobre el rey Acaz de Judá, los hombres de Israel devolvieron a los cautivos y el botín que había sido llevado a Samaria a fin de escapar de la cólera de Jehová. (2 Cró. 28:5-15.)

Con el tiempo, la ciudad de Samaria fue destruida por su idolatría, su corrupción moral y su continuo desprecio hacia las leyes y principios de Dios. (2 Rey. 17:7-18.) Repetidas veces Jehová advirtió a sus gobernantes y súbditos por boca de profetas como Isaías (8:4; 9:9), Oseas (7:1; 8:5, 6; 10:5, 7; 13:16), Amós (3:9; 8:14), Miqueas (1:1, 5, 6) y otros, además de Elías y Eliseo. (1 Rey. 20:13, 28, 35-42; 22:8.) Más adelante, después de su destrucción, otros profetas se refirieron a Samaria como un ejemplo amonestador para aquellos que rechazan las instrucciones de Jehová. (2 Rey. 21:10-13; Jer. 23:13; Eze. 16:46-51, 53, 55; 23:4, 33.)

HISTORIA POSTERIOR

En el año 742 a. E.C., Salmanasar V, rey de Asiria, puso sitio a Samaria, pero la ciudad pudo resistir durante casi tres años. Cuando finalmente cayó en el año 740, muchos de los habitantes más destacados fueron llevados al exilio y establecidos en Mesopotamia y Media. Si el crédito por la captura final de la ciudad tiene que ir a Salmanasar V o a su sucesor Sargón II es una cuestión que todavía no se ha zanjado. (2 Rey. 17:1-6, 22, 23; 18:9-12; véase SARGÓN.)

Con la caída de Samaria ante los asirios finaliza la historia detallada que da la Biblia de la ciudad. La mayoría de las referencias posteriores a la ciudad, aunque no todas (2 Rey. 23:18; Hech. 8:5), se hacen a modo de recordatorio de lo que les sucede a los que se rebelan contra Jehová. (2 Rey. 18:34; 21:13; Isa. 10:9-11; 36:19.) Después de la destrucción de Jerusalén y el subsiguiente asesinato de Guedalías, la Biblia relata que ochenta hombres de Siquem, Siló y Samaria bajaron a Mizpá y se encontraron con el asesino Ismael, quien masacró a muchos de estos hombres, conservando con vida solo a algunos que le prometieron mostrarle dónde tenían escondidos tesoros de trigo, cebada y aceite. (Jer. 41:1-9.)

2. El territorio del reino septentrional de diez tribus de Israel. El nombre de su ciudad capital, Samaria, a veces se aplicó a toda esa zona. Por ejemplo, cuando a Acab se le llamó “el rey de Samaria”, no fue solamente con el sentido restringido de ser el rey de la ciudad, sino en el sentido más amplio de rey de las diez tribus. (1 Rey. 21:1.) De igual manera, la expresión “las ciudades de Samaria” hacía referencia a las que estaban esparcidas por todas las diez tribus, no a las ciudades agrupadas en torno a la capital. (2 Rey. 23:19; esta misma expresión se registra en 1 Reyes 13:32; en caso de que haya sido usada antes de que la ciudad de Samaria fuera edificada, puede haber sido una expresión profética; de no ser así, esta expresión pudo ser introducida por el que compiló el relato de los Reyes.) El hambre que hubo “en Samaria” en los días de Acab se extendió por todo el reino de Samaria y, de hecho, hasta incluyó a Fenicia, abarcando por lo menos desde el valle torrencial de Kerit, al este del Jordán, hasta Sarepta, en la costa mediterránea. (1 Rey. 17:1-12; 18:2, 5, 6.) De manera similar, la promesa de restauración concerniente a “las montañas de Samaria” debe haber abarcado la totalidad del reino de Samaria. (Jer. 31:5; véase SAMARITANO.)

3. Distrito romano a través del cual Jesús viajó de vez en cuando y donde más tarde los apóstoles llevaron el mensaje del cristianismo. Actualmente no se conocen sus límites con exactitud, pero en términos generales estaba situada entre Galilea, al norte, y Judea, al sur, y se extendía desde el Jordán, al oeste, hasta las llanuras costaneras del Mediterráneo. En su mayor parte, ese distrito abarcaba los territorios que en un tiempo pertenecieron a la tribu de Efraín y a la media tribu de Manasés (al oeste del Jordán).

De vez en cuando, al dirigirse a Jerusalén o salir de allí, Jesús pasaba por Samaria, ya que estaba situada entre los distritos de Judea y Galilea. (Luc. 17:11; Juan 4:3-6.) Pero generalmente se abstenía de predicar en este territorio, e incluso dijo a los doce que envió que evitasen las ciudades samaritanas y, en vez de ello, añadió: “Vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, es decir, a los judíos. (Mat. 10:5, 6.)

Sin embargo, esta restricción solamente estuvo en vigor un tiempo limitado, puesto que antes de su ascensión a los cielos, Jesús dijo a sus discípulos que, no solo llevarían las buenas nuevas a Samaria, sino hasta la parte más lejana de la Tierra. (Hech. 1:8, 9.) De modo que cuando estalló persecución en Jerusalén, los discípulos, en particular Felipe, emprendieron el ministerio en Samaria. Pedro y Juan fueron a Samaria después de Felipe, lo cual resultó en una mayor expansión del cristianismo. (Hech. 8:1-17, 25; 9:31; 15:3.)

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir