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Ayuda para entender la Biblia
ad págs. 1517-1518

SEBA

1. Hijo del benjaminita Bicrí. Perdió la vida en una sublevación contra David. (2 Sam. 20:1, 2.) Cuando David regresaba a Jerusalén después de la rebelión de Absalón, Seba, “un hombre que no servía para nada”, se dio cuenta de la mala actitud que tenían diez de las tribus hacia los hombres de Judá, la tribu de David. (2 Sam. 19:40-43.) Seba avivó las llamas de esta amargura diciendo que las otras tribus no tenían “parte [...] en David” y les instó: “Cada uno a sus dioses”. Los hombres de Judá se apegaron al rey, pero “todos los hombres de Israel” desertaron de David para seguir a Seba. Es posible que uno de los motivos tras esta rebelión haya sido el deseo de devolver a la tribu de Benjamín algo de la prominencia que tuvo bajo Saúl.

David le dijo a Amasá, su general, que en tres días reuniera para la batalla a los hombres de Judá con el fin de acabar con la sublevación de Seba. Cuando Amasá no apareció a tiempo, el rey envió a Abisai tras Seba, que huía (aunque parece que en realidad fue Joab, el hermano de Abisai, el que tomó el mando durante la persecución). Seba y los parientes suyos que le apoyaban huyeron hacia el norte, hasta Abel de Bet-maacá, una ciudad fortificada de Neftalí. Los perseguidores sitiaron la ciudad y empezaron a socavar el muro. Entonces, una mujer sabia de la ciudad habló con Joab solicitando paz. Joab respondió que el ejército se retiraría si la ciudad entregaba al rebelde Seba. Al oír esto, los habitantes de la ciudad cortaron la cabeza de Seba y se la arrojaron a Joab por encima del muro de la ciudad. (2 Sam. 20:1-8, 13-22.)

2. Reino próspero situado con toda probabilidad al SO. de Arabia. Era especialmente conocido por su oro, perfumes e incienso. (1 Rey. 10:1, 2; Isa. 60:6; Jer. 6:20; Eze. 27:22.) El origen de este pueblo de Seba, o sabeos, como se les designa con frecuencia en las fuentes seglares, no se puede establecer con certeza. En el linaje de Sem había dos Sebas y en el de Cam uno, el cual parece ser que se estableció en Arabia. Sin embargo, algunos eruditos modernos creen que las personas de este reino eran semitas, del linaje de Joqtán, descendientes de Sem por medio de Éber. (Gén. 10:26-28.) El propio nombre de Seba y el de algunos de sus hermanos (por ejemplo, Hazarmávet y Ofir) están relacionados con ubicaciones del sur de Arabia.

Según algunas fuentes, el reino de Seba estaba situado en la parte oriental del actual Yemen. Su capital era Marib, situada en el lado este de la cordillera y a unos 97 Km. al E. de San‘a.

Antes de que algunas mejoras náuticas hicieran que la navegación en el mar Rojo fuese menos peligrosa, el comercio proveniente del sur de Arabia y, posiblemente, del este de África y de la India se llevaba a cabo mayormente por medio de caravanas de camellos a través de Arabia. Seba dominaba las rutas de las caravanas y llegó a ser famosa por sus comerciantes de incienso, mirra, oro, piedras preciosas y marfil. La Biblia indica que estos comerciantes llegaban incluso hasta Tiro. (Eze. 27:2, 22-24; Sal. 72:15; Isa. 60:6.) Un sello de arcilla que se ha desenterrado en Betel proporciona confirmación material del comercio entre Palestina y el sur de Arabia. Los descubrimientos provenientes de las excavaciones de Marib sugieren que los sabeos eran un pueblo relativamente pacifico, de mente comercial. En su capital tenían un enorme templo al dios-luna.

LA REINA DE SEBA

Algún tiempo después que Salomón hubo terminado muchas obras de edificación, fue visitado por “la reina de Seba”, quien había oído “el informe acerca de Salomón respecto al nombre de Jehová”. Esta reina, cuyo nombre no se menciona en la Biblia, fue a Jerusalén con un “séquito muy impresionante, camellos que traían aceite balsámico y muchísimo oro y piedras preciosas”. (1 Rey. 10:1, 2.) Su manera de viajar y el tipo de regalos que llevó indican que procedía del reino de Seba al SO. de Arabia. Esto también se desprende del comentario de Jesús en cuanto a que ella era la “reina del Sur” y que “vino desde los fines de la tierra”. (Mat. 12:42.) Desde el punto de vista de las personas de Jerusalén, verdaderamente había venido de una parte muy distante del mundo conocido en aquel entonces. (Sal. 72:10; Joel 3:8.) Marib está a unos 1.930 Km. de Ezión-guéber, población situada en la orilla norte del mar Rojo.

Jesús dijo que la reina de Seba vino “para oír la sabiduría de Salomón”. (Luc. 11:31.) Ella quedó impresionada tanto por lo que Salomón dijo como por lo que ella vio en cuanto a la prosperidad de su reino. Pronunció felices a los siervos del rey por poder escuchar su sabiduría y bendijo a Jehová por haberlo puesto sobre el trono. (1 Rey. 10:2-9; 2 Cró. 9:1-9.) La reina le dio a Salomón 120 talentos de oro, así como aceite balsámico y piedras preciosas. Salomón, por su parte, le dio regalos que, al parecer, excedían al valor de los tesoros que ella había traído, después de lo cual, la reina regresó a su propia tierra. (2 Cró. 9:12, NM, Mod, VP.)

Cristo declaró que esta mujer se levantaría en el juicio y condenaría a los hombres de la generación del primer siglo. (Mat. 12:42; Luc. 11:31.) Ella había hecho un arduo viaje para escuchar la sabiduría de Salomón, pero los judíos no creyentes, que afirmaban ser siervos de Jehová, tenían en Jesús algo más que Salomón y no le prestaron atención.

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